Tras el éxito rotundo de Barbie, Margot Robbie vuelve con una nueva «adaptación» que va a dividir al público. Una reinterpretación moderna y provocadora de Cumbres Borrascosas donde Emerald Fennell apuesta por la estética, el romance contemporáneo y la personalidad visual por encima de la fidelidad a la novela de Emily Brontë. Una propuesta entretenida y polémica, interpretada por Margot Robbie y Jacob Elordi, que divide a fans del clásico gótico mientras abre debate sobre cómo adaptar historias del siglo XIX al cine actual.
Cumbres Borrascosas de Emerald Fennell no es una adaptación fiel de la novela de Emily Brontë, sino una obra inspirada en su universo. Aunque mantiene nombres, linajes y ciertos elementos estructurales, la historia toma caminos muy distintos respecto al texto original. Y quizá esto no debería sorprender: con Fennell detrás del proyecto era previsible una versión moderna, provocadora y rebelde, con una mirada crítica que dialoga más con el presente que con el siglo XIX. La película se mueve así entre el homenaje y la reinterpretación libre, invitando al espectador a desprenderse de la expectativa de fidelidad literaria y a aceptar una visión autoral con identidad propia.
Calidad técnica y artística
Desde el punto de vista técnico, la película resulta llevadera y entretenida. El guion mantiene un ritmo accesible que favorece la conexión emocional inmediata con la historia. Visualmente destaca por sus buenos encuadres y por una dirección de arte especialmente cuidada, construida a través de acordes cromáticos que transmiten la soledad, la pasión y el salvajismo emocional que habitan en los personajes y en los paisajes. Por momentos, algunos planos parecieran tener la intención de estar construidos para ser promocionados en TikTok con la música de Charlie XCX.
La dirección posee una personalidad muy marcada aunque, como en otros trabajos de la directora, puede percibirse una cierta falta de sustancia emocional profunda, sobre todo si se acude a la sala esperando la intensidad psicológica de la novela original. Sin embargo, aplaudo el montaje magnético y ferviente que por momentos consigue que el espectador se sienta atrapado dentro de los páramos ingleses, inmerso en su atmósfera inquietante.
La música de Charli XCX ha sido una de las decisiones más debatidas del proyecto. A pesar de la sorpresa inicial que generó su participación en una historia ambientada en el siglo XIX, su aportación introduce una energía épica y contemporánea que aporta frescura y creatividad a la película.
Polémicas de la película
Uno de los aspectos más controvertidos ha sido la representación de Heathcliff. En la novela, su origen étnico, descrito en algunas traducciones como gitano o como poseedor de rasgos oscuros y “exóticos”, es fundamental para entender su marginación social y el desprecio que sufre durante toda su vida.
La elección de Jacob Elordi elimina gran parte de ese conflicto interno, reduciendo un eje temático que hoy resulta especialmente relevante: el racismo, la lucha de clases y la exclusión social. A pesar de que en Hollywood puedan creer que un ombre con ascendencia española sea gitano, el actor no representa esta identidad ni en la película se retrata. En el libro, el rechazo constante por su apariencia y su origen alimenta la sed de venganza de Heathcliff y su obsesión por demostrar su valor frente a quienes lo menospreciaron.
Otro debate surgió desde el lanzamiento del teaser: la hipersexualización de ciertas escenas, ya que la promoción ha girado entorno al erotismo y la química de sus actores. Estos elementos, que claramente se han decidido promocionar sin contexto como marketing provocador, no forman parte esencial de la novela y conectan más con tendencias actuales del mercado literario y audiovisual. Especialmente dentro de determinados públicos femeninos contemporáneos.
Sin embargo, también puede interpretarse como un intento de actualizar el lenguaje narrativo y las dinámicas sociales para acercarlas a sensibilidades modernas. La película no busca la pureza histórica, sino una reinterpretación libre desde el presente. Dicho sea de paso, la película es más sugerente y sensual que lo explícito que quiere dejar ver el taser.
En esta misma línea se sitúa el vestuario, que se aleja de la fidelidad victoriana para funcionar como recurso simbólico que refleja estados emocionales y transformaciones internas de los personajes.
El error cultural popular sobre Cumbres Borrascosas
Pocas personas desconocen el título Cumbres Borrascosas, incluso sin haber leído la novela. Su fama dentro de la tradición gótica es incuestionable. Sin embargo, la cultura popular, gracias a muchas adaptaciones cinematográficas, ha contribuido a difundir la idea de que se trata de una gran historia romántica en el sentido de romance amoroso. Y esto dista mucho de la esencia del libro.
La obra de Emily Brontë no e suna obra romántica en cuanto a romance, sino romántica en cuanto a existencialismo, muerte y personalidades tormentosas. La historia va sobre obsesión, destrucción y venganza. La conexión entre Cathy y Heathcliff se describe como una unión de identidades más que como un romance: no son amantes clásicos, sino dos partes de un mismo ser. Con el paso del tiempo, los celos, la frustración y la incapacidad de estar juntos se confunden con amor, pero el núcleo narrativo está más cerca de la obsesión y la venganza que del romanticismo tradicional.
Diferencias entre la película y la novela
La propia película deja claro su carácter inspirado incluso desde el título, que aparece entrecomillado en el cartel. La novela original utiliza una compleja narración enmarcada: un visitante escucha la historia que le cuenta Nelly Dean, una narradora poco confiable cuya memoria resulta imperfecta. Este recurso literario innovador desaparece en la película, que comienza directamente en Cumbres Borrascosas con Cathy en su infancia.
Además, Heathcliff pierde su origen étnico distintivo y el hermano de Cathy, figura clave en el desprecio y maltrato hacia él, no aparece en la versión cinematográfica. Aunque los malentendidos amorosos siguen presentes, la película enfatiza más la relación romántica que la unión obsesiva que define la novela. Y se habla mucho sobre la decisión del cambio de edades en sus protagonistas. Por ejemplo, Cathy tiene 17 años en la novela cuando va a la Granja de los Tordos.
En mi opinión no cambia tanto la historia, sino que los eventos se colocan más tarde. Ya sea porque el estilo de vida no es el mismo ahora que en el siglo XIX, o porque la directora quería a Margot Robbie y Jacob Elordi para asomar la película al Hollywood clásico del star-system. Las posturas, los diálogos o incluso el poster recuerdan al estilo de Lo que el Viento se Llevó.
La diferencia más significativa reside en la estructura narrativa. El filme concluye aproximadamente a mitad del relato literario. La segunda generación de personajes, fundamental para comprender el ciclo de odio, venganza y redención, apenas tiene presencia. En la novela, Heathcliff logra finalmente convertirse en dueño de Cumbres Borrascosas y la Granja de los Tordos, extendiendo su resentimiento hacia los hijos de sus enemigos. Sin embargo, con el paso del tiempo su venganza pierde sentido tras la muerte de Cathy, y será la nueva generación la que rompa el ciclo de violencia con esperanza y afecto.
Emerald Fennel ha obtenido una gran cantidad de críticas negativas y de odio debido al cambio de esta edad, a centrarse en un romance y a la elección de protagonistas. Se dice que no ha entendido la obra de Emily Brontë, que lo ha convertido en Cincuenta sombras borrascosas, etc. En mi opinión, ha entendido la obra y no ha tenido en ningún momento la intención de adaptarla. Sino que ha hecho lo que le ha dado la gana y cada paso de la promoción se ha hecho de manera milimetrada y con intención.¿Esta película es para mí?
Sí, si buscas una película «disfrutona», visualmente potente y con la que conectar emocionalmente desde una perspectiva romántica contemporánea y una ambientación gótica sugerente. También si disfrutas viendo la química entre dos intérpretes protagonistas con fuerte presencia en pantalla. Te va a gustar si entras en el tono que Emerald Fennell te propone desde el principio: una película gamberra, un clásico reinventado y una película que no pretende tomarse seriamente.
Probablemente no sea para ti si eres un lector/a profundamente fiel a la novela y esperas una adaptación rigurosa, con todos los personajes originales, la segunda mitad de la historia y la esencia obsesiva, cruel y psicológicamente retorcida que Emily Brontë plasmó a mediados del siglo XIX.
La Cumbres Borrascosas de Emerald Fennell no pretende sustituir a la novela ni competir con su complejidad emocional y narrativa; busca dialogar con ella desde una mirada contemporánea, estética y provocadora. Es una película que funciona mejor cuando se observa como una reinterpretación libre que como una adaptación literaria. Además, ya hay muchas adaptaciones cinematográficas y la magia es poder observar a lo largos de las décadas los cambios y diferencias.
Su fuerza reside en su personalidad visual, su energía moderna y su voluntad de cuestionar los códigos clásicos del romance gótico, aunque en ese proceso pierda parte de la oscuridad psicológica y la profundidad existencial que hicieron de la obra de Emily Brontë un clásico irrepetible. Puede no satisfacer a los puristas, pero sí abrir una conversación interesante sobre cómo los relatos clásicos se transforman con cada generación que decide volver a contarlos.
Agradecemos a Warner Bros la invitación al pase de prensa.Cumbres borrascosas
Una adaptación libre, entretenida y estética que puede que no guste a los más puristas.
-
7
