Si os digo: pueblo fantasma, niebla espesa que no te deja ver ni la punta de la nariz, sirenas que anuncian el apocalipsis y un tipo con una pirámide en la cabeza… sabéis perfectamente de dónde (y de quién) hablo. Pero por si acaso lleváis los últimos veinticinco años encerrados en un apartamento sin ventanas, os confirmo que sí: estamos hablando de Silent Hill.

Esta vez no es un videojuego, sino la vuelta al cine de la franquicia con Return to Silent Hill, dirigida por el hombre que mejor ha entendido esta saga visualmente: Christophe Gans. Si con Drácula os decía que los clásicos nunca pasan de moda, aquí la pregunta es si la nostalgia es suficiente para sobrevivir a este purgatorio. ¿Tienes el coche listo? Pues arranca, que nos vamos al lago.

El hombre gris

Importancia a lo importante. James Sunderland no es el típico héroe de acción con abdominales imposibles. Aquí, Jeremy Irvine tiene la difícil tarea de interpretar a un hombre roto, un tipo «gris» que recibe una carta de su esposa muerta citándole en su «lugar especial».

Tengo que admitir que, aunque Irvine es más guapo de lo que el personaje original pedía (quizás una no es de piedra), logra transmitir esa ambigüedad moral necesaria. No es el villano, pero tampoco es el salvador. A ratos nos parecerá un pobre viudo desesperado y a ratos un hombre consumido por un secreto terrible. La química con Hannah Emily Anderson (en cargada de encarnar a la dulce Mary, la seductora Maria y la angustiada Ángela) es el motor de la cinta.

Sin embargo, hay momentos en los que Irvine parece demasiado «entero» para alguien que está viviendo un infierno literal. Nos falta un poco de esa suciedad emocional, de ese dolor que te deja floja, aunque cumple con creces en los momentos de tensión física.

Un lienzo de óxido y carne

En este caso Christophe Gans con la ayuda de Pablo Rosso en la fotografía pinta con óxido, sangre y niebla, respetando el juego de una manera enfermiza (en el buen sentido). La distinción de los dos mundos en Return to Silent Hill es asombrosa, y por fin entender que la niebla en verdad es humo y ceniza trae otra dimensión al pueblo.

Además, Gans ha hecho algo diferente a la mayoría de adaptaciones de videojuegos: ha respetado el silencio. Los planos del Hotel Lakeview o las calles vacías respiran esa misma soledad que sentimos con el mando en la mano. La iluminación, oscilando entre la realidad brumosa y la pesadilla del «Otro Mundo», logra que la película tenga una atmósfera opresiva y melancólica.

Y ojo a los monstruos. Las enfermeras y el temible Pyramid Head no están aquí solo para darte el susto fácil (aunque alguno te llevas). Gans entiende que son proyecciones de la psique de James, de su frustración y su culpa. Ver a las criaturas moverse con esa coreografía espasmódica es un deleite visual que roza lo artístico.

Es cierto que en Return to Silent Hill no se entiende por qué existen estas sexy enfermeras que bailan como Lady Gaga, y es que todo el asunto de la represión y fantasías sexuales de James es algo en lo que no profundiza la película, pero no debemos de olvidar de que tenemos que condesar una historia de 8 horas más un montón de lore escrito en una cinta que no llega a las 2 horas.

Respetar… e inventar (quizás demasiado)

Aquí es donde entramos en terreno pantanoso, y no me refiero al lago Toluca. La cinta sigue el esqueleto de Silent Hill 2 casi vértebra por vértebra, pero decide romperse un hueso al final.

Como hemos hablado otras veces, el juego es una tragedia griega sobre la aceptación de un crimen. Pero la película decide tomar un camino más… «Hollywood». Sin entrar en spoilers destripadores, digamos que mezcla el final más trágico de los del juego con una especie de segunda oportunidad o redención para James. Para quitarnos el sabor amargo que tan poco gusta en el cine.

¿Tiene pues Return to Silent Hill un final «trampa»? Un poco. Al convertir todo en una especie de pesadilla de la que se puede despertar, se pierde ese peso devastador de que lo hecho, hecho está. Lo cual es super importante en el juego y que a los puristas les hará rechinar los dientes, pero a los románticos empedernidos quizás les arranque una lagrimita ver que, al menos en la ficción, hay vuelta atrás.

Conclusión

Es difícil decidir si Return to Silent Hill es la adaptación definitiva. Visualmente es un diez, y la atmósfera te atrapa desde el minuto uno. Sin embargo, ese giro final hacia la esperanza y la redención choca con la naturaleza oscura y depresiva de la saga.

Nosotras desde luego os recomendamos que vayáis al cine, llevad pañuelos por si os toca la fibra sensible y preparaos para pasar angustia y asco. No es perfecta, pero en un mundo saturado de sustos fáciles, se agradece una película de terror que intente contar una historia de amor, aunque sea una tan retorcida como esta.

Return to Silent Hill se estrena en cines el 23 de enero. Nosotros le damos las gracias a Tripictures por invitarnos al pase de prensa y dejarnos disfrutar por adelantado de la película.

Return to Silent Hill

85%
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¡Mola mucho!

La segunda parte de la aclamada franquicia de videojuegos llega a la pantalla de manos del mismo director que nos trajo la primera. Estará a la altura o podrá superarla. Nosotras creemos que es mucho mejor, pero mejor que la veáis y juzguéis por vosotras mismas.

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Crecí delante de un Commodore 64, lo siguió el PC y después la Megadrive. Desde entonces soy una poli-pc-consolera. Mis juegos favoritos son las sagas de Tomb Raider, Final Fantasy, Dragon's Dogma o Baldur's Gate. Prefiero los juegos de un solo jugador a los online, aunque le doy al Fortnite y al Ovewatch 2 de vez en cuando.

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