Bienvenidos seáis todos al análisis de RIDE 6 en PlayStation 5 Pro. El mundo de los videojuegos de conducción vive un momento dulce, pero los fans de las dos ruedas siempre hemos sido un nicho con un nivel de exigencia especial. No nos conformamos con ver una moto bonita; queremos sentir el peso, el asfalto y la adrenalina. Milestone, el estudio italiano que hoy ostenta casi el monopolio del motociclismo virtual, vuelve a la carga con esta sexta entrega de su saga de simulación.

Después de exprimirlo a fondo en una PS5 Pro, tras caerme varias veces y admirar (y criticar) cada píxel de sus escenarios, he llegado a una conclusión clara: RIDE 6 es un título que te da una de cal y otra de arena. Es, al mismo tiempo, el mayor paraíso del coleccionista y un recordatorio de que la falta de competencia puede ser muy peligrosa para la innovación. Quiero explicarme muy bien y ser muy cuidadoso con cada palabra, así que vamos a desgranar, apartado por apartado, lo que nos ofrece este juego.

Milestone tiene un monopolio en este género

Como buen andaluz, quiero dejar las cosas claras desde un primer momento: Milestone está muy cómoda. Ellos son, a día de hoy, el único estudio capaz de sacar varios juegos de motos al año (MotoGP, MXGP, Supercross y RIDE). Esto, que parece una proeza técnica, empieza a mostrar grietas preocupantes en su estructura.

Al jugar a RIDE 6, es inevitable sentir que estamos ante un «refrito» de lujo. El estudio ha perfeccionado un modelo basado en reutilizar constantemente los recursos. Las físicas de colisión, los menús e incluso el comportamiento de ciertos neumáticos se sienten heredados directamente de títulos como MotoGP 25. Esta falta de ambición es evidente: cuando no tienes a nadie que te pise los talones, dejas de correr con la misma intensidad. Milestone está jugando con fuego al ofrecer una entrega que se siente más como una actualización masiva que como una verdadera revolución generacional.

RIDE Fest: Un «Festival» de contenido

El modo Trayectoria se ha reformado por completo bajo el nombre de RIDE Fest. Es evidente que Milestone ha tomado notas de juegos como Forza Horizon o The Crew Motorfest. La estética es ahora más juvenil, llena de colores, con DJs que comentan las pruebas y una puesta en escena tipo festival.

En el modo Trayectoria pilotarás con todo tipo de motos (sí, en todos los juegos me pongo Sora Katsura de nombre, soy mu’ friki).

Lo mejor de este modo es enfrentarse a las 10 Leyendas. Tener nombres reales como Casey Stoner, Troy Bayliss o Guy Martin como «jefes» de capítulo le da un sentido épico al progreso. Ganarles no solo te da reputación (Puntos de Fama), sino que te permite desbloquear sus motos icónicas y su equipamiento exclusivo. Es, posiblemente, el mayor incentivo para completar las más de 160 pruebas que componen la trayectoria.

El abanico de pruebas es inmenso:

  • Carreras de resistencia: Que pueden durar hasta 24 horas reales (si tienes la paciencia necesaria).
  • Pruebas de Supermotard: Donde el derrape controlado es la clave.
  • Off-road: Una novedad interesante heredada de sus juegos de motocross, aunque se siente un poco metida con calzador en comparación con el asfalto.

340 bestias y 21 emblemas legendarios

Cuando entras al concesionario de RIDE 6, la escala de lo que tienes delante marea. Hablamos de un catálogo que supera las 340 motocicletas (contando el despliegue previsto para su primer año), firmadas por 21 de los fabricantes más prestigiosos del planeta. Desde el refinamiento técnico de Ducati o BMW, pasando por la fiabilidad indomable de las «cuatro grandes» japonesas (Honda, Yamaha, Kawasaki y Suzuki), hasta el carácter rebelde de Triumph o las imponentes máquinas americanas.

Pero lo que realmente hace que este análisis destaque sobre el resto es entender que esa cifra no es solo «relleno». El juego divide este arsenal en 7 categorías principales que cambian radicalmente tu forma de afrontar el asfalto:

  • Superbikes y Deportivas: Las reinas del crono, diseñadas para cortar el viento a más de 300 km/h.
  • Naked y Heritage: Motos con alma y estética, ideales para sentir la velocidad sin carenados que te protejan.
  • Enduro y Supermotard: Para cuando el asfalto se acaba o cuando quieres cruzar la moto en cada ángulo con un control absoluto del derrape.
  • Scooters: Sí, hasta las modestas reinas de la ciudad tienen su hueco, ofreciendo una agilidad (y una lentitud desesperante, todo sea dicho) que aporta un toque de humor y variedad a los eventos de menor cilindrada.
Por cantidad de motos y marcas no será…

Una de las inclusiones más celebradas es la de las Baggers. Manejar «estas bestias de metal» es una experiencia radicalmente distinta a cualquier Superbike. He preparado esta comparativa para que veas por qué cambian el juego:

Característica Superbike Tradicional (1000cc) Bagger (Racing Edition)
Peso y Agilidad Ligera (170kg). Cambios de dirección eléctricos. Masiva (+300kg). Inercias brutales.
Ángulo de Inclinación Extremo. Rodilla y codo en el suelo. Muy limitado. El chasis roza si te pasas.
Frenada Puedes frenar muy tarde dentro de la curva. Necesitas anticipación total; frena mucho antes.
Motor Entrega de potencia explosiva en altas. Par motor salvaje desde el primer toque de gas.

Aprender a pilotar una Bagger es un desafío de paciencia y gestión de masas. Es, irónicamente, donde más te diviertes al desaprender todo lo que sabías sobre la conducción deportiva tradicional.

Lo mejor de todo es que este garaje no es estático. El sistema de mercado de segunda mano le da un toque de «caza del tesoro» que te obliga a revisar constantemente qué joyas han aparecido a buen precio. Y una vez que tienes la moto, el nivel de personalización mecánica es tan profundo que puedes convertir una máquina de calle en un monstruo de circuito, cambiando desde los pistones hasta la relación de cada marcha.

El mercado de segunda mano es un añadido que le viene de fábula al juego.

En RIDE 6, no solo pilotas; coleccionas, mimas y evolucionas cada una de las 340 máquinas hasta que se sienten tuyas.

La jugabilidad de RIDE 6 brilla por momentos

Hablemos de lo que realmente importa cuando te sientas frente a la pantalla con el mando en las manos: las sensaciones. Al final del día, puedes tener más de 300 motos, pero si conducirlas no te transmite nada, el juego está muerto. En RIDE 6, Milestone ha intentado equilibrar la balanza entre el simulador puro y la accesibilidad, pero el resultado es un tanto errático.

El asfalto en seco: Donde RIDE 6 aún saca pecho

En condiciones ideales, con el cielo despejado y el asfalto caliente, RIDE 6 es un juego disfrutable, pero con matices. El sistema de físicas hereda mucho de MotoGP 25, lo cual es una buena noticia para los que buscan control sobre la transferencia de pesos y la gestión del freno delantero al entrar en curva.

Dando una vueltecita por el Red Bull Ring.
  • Modo Pro vs. Arcade: Si eliges el modo Arcade, el juego se convierte en un paseo. La electrónica hace todo por ti y es casi imposible besar el suelo. Pero si eres de los nuestros y activas el modo Pro, la cosa cambia. Aquí tienes que gestionar el anti-wheelie, el control de tracción y, sobre todo, la inclinación.
  • La diferencia entre monturas: Lo más satisfactorio de la jugabilidad en seco es notar la personalidad de cada categoría. No tiene nada que ver entrar en una chicane con una Superbike de 1000cc, que se siente nerviosa y reactiva, que hacerlo con una Bagger.

El gran «pero»: Unas físicas de lluvia que rompen la inmersión

Aquí es donde tengo que ser tajante, porque es algo que se nota a la legua tras un par de carreras: el realismo en mojado ha desaparecido. En anteriores entregas, correr bajo la lluvia era una actividad de riesgo; tenías que medir cada milímetro de gas para no salir por orejas.

Conducir en lluvia es «igual» que en seco, pero más lento.

En RIDE 6, el control en lluvia es prácticamente idéntico al control en seco, pero un poco más lento. Han simplificado tanto el agarre que la sensación de peligro es inexistente. Puedes pisar los pianos húmedos o abrir gas a fondo a la salida de una curva lenta sin que la zaga te adelante de forma violenta. Es una decepción absoluta para el jugador que busca simulación: no hay aquaplaning, no hay pérdida de tracción técnica… es simplemente como conducir sobre asfalto normal pero con un limitador de velocidad invisible.

Tierra y Off-road: ¿Variedad o relleno?

La inclusión de pruebas de Enduro y Motocross es una novedad interesante sobre el papel, pero en la práctica se nota que Milestone ha «pegado» las físicas de sus juegos de Supercross dentro de RIDE.

Se agradece tener este tipo de carreras. Así desconectas un poco de «lo de siempre».

En tierra, la moto se siente un poco más «flotante». Aunque añade variedad al modo trayectoria, no llega al nivel de profundidad de los trazados de asfalto. Es divertido para desconectar entre grandes premios y se agradece.

La IA necesita un parche

Llegamos al punto que más ampollas va a levantar entre los jugadores. Si algo define la calidad de un simulador de carreras es su Inteligencia Artificial. En RIDE 6, lamentablemente, la IA es bastante mala, inconsistente y errática.

He perdido la cuenta de las veces que la IA me ha arruinado una carrera. Los pilotos controlados por la máquina parecen ignorar tu presencia por completo; se meten en tu trazada sin miramientos y te embisten como en MotoGP 25. No hay conciencia situacional.

Pero lo más extraño es su inconsistencia. En la misma vuelta, puedes ver a un rival cerrándote el hueco de forma kamikaze y, apenas cien metros después, ver cómo se aparta de forma antinatural, perdiendo segundos valiosos sin motivo alguno. Da la sensación de que el código de la IA está «roto» o necesita un parche de optimización urgente. No es de recibo que en 2026 estemos lidiando con comportamientos tan arcaicos.

La dificultad: elígela tú mismo

Milestone ya quiso «innovar» con un sistema de dificultad que aprende de ti. Mi consejo es que te olvides de él. Con la dificultad adaptativa acabas ganando con facilidad. El juego siempre se queda un punto por debajo de tu nivel, lo que mata cualquier sensación de reto o realismo. Si eres un jugador que busca sudar para ganar, ignora este sistema y selecciona el modo de dificultad tradicional. Ajustarlo tú mismo es la única forma de tener una carrera tensa, aunque sigas teniendo que lidiar con los fallos de la IA.

El multijugador es algo anecdótico

El apartado multijugador de RIDE 6 me ha dejado una sensación agridulce: si bien cumple con lo básico, se siente excesivamente simplista para los estándares de 2026. Aunque el título presume de juego cruzado entre PS5, Xbox Series y PC, y recupera el modo a pantalla partida para dos jugadores (aún no disponible, luego hablamos de ello), la experiencia online carece de la profundidad necesaria para retener a largo plazo.

No tenemos un sistema de matchmaking por rangos, limitándose a un sistema de lobbies públicas y privadas que parece sacado de hace dos generaciones. Esta falta de estructura competitiva, sumada a una interfaz funcional pero espartana, deja al multijugador como un complemento ligero —casi un trámite— en lugar de un pilar del juego.

Un cuidado excelso en lo gráfico… Pero sólo en las motos

Siendo usuario de una PS5 Pro, las expectativas estaban por las nubes. Se nos prometió que el motor Unreal Engine 5 nos daría el simulador definitivo. La realidad es que el salto técnico es, cuanto menos, discreto.

Bajo mi punto de vista, el juego destaca en su apartado gráfico si miramos a el modelado de las motos. Es de otro planeta; podrías pasar horas en el garaje admirando el reflejo del sol en el depósito de una Ducati o el detalle de la cadena. Pero en cuanto el semáforo se pone en verde, la magia se diluye.

La imagen general se siente bastante plana. Falta esa atmósfera orgánica, esa «suciedad» realista y ese tratamiento de la iluminación que te hace dudar de si estás ante un juego o una retransmisión de televisión. Ni siquiera el uso de técnicas de escalado avanzado en la Pro consigue darle esa profundidad de campo que sí vemos en otros simuladores.

Un ejemplo del modo foto, sin procesar la imagen. Más abajo tenéis la imagen procesada.

Donde realmente duele la comparativa es en los escenarios. Los circuitos reales están perfectamente recreados en cuanto a proporciones y trazado, pero el detalle de los exteriores es pobre. Es frustrante levantar la vista del asfalto y te encuentres con texturas de baja resolución en las gradas y edificios lejanos, vegetación plana y árboles que otra generación…

La misma imagen de arriba, pero con la opción que da el juego de «Procesar Imagen».

Es una pena que Milestone haya puesto todo el esfuerzo en la máquina y se haya olvidado por completo de que el mundo que rodea la carrera es vital para la inmersión.

El sonido es una completa maravilla

Si la jugabilidad es el corazón de un simulador, el sonido es, sin duda, su alma. En un juego de motos, el audio no es solo acompañamiento; es una herramienta de telemetría auditiva. Necesitas «oír» cuándo el motor pide el cambio de marcha, detectar por el sonido si la rueda trasera está patinando más de la cuenta o intuir, por el rugido que se acerca por la izquierda, que alguien te va a intentar un interior en la próxima frenada.

En RIDE 6, Milestone ha hecho un trabajo que oscila entre lo sublime y lo puramente funcional. Al jugarlo con unos buenos auriculares, la experiencia gana enteros, pero vamos a desgranar por qué este apartado es tan importante.

La sinfonía de los pistones: Personalidad en cada cilindrada

Se nota que Milestone ha pasado horas en el banco de potencia grabando cada modelo. El juego logra transmitir la personalidad de cada arquitectura. Los motores Bagger, con ese sonido profundo y pesado que parece un trueno constante, contrastan de maravilla con el sonido «eléctrico» y afilado de las Superbikes de 1000cc.

Es una delicia escuchar los petardeos en las retenciones al bajar marchas agresivamente o el «clack» seco del selector de cambio. Si te fijas bien, incluso puedes distinguir el silbido de la admisión de aire cuando vas a fondo en la recta de Monza. Aquí, el juego realmente se siente como ese «museo virtual» que aspira a ser. Donde el sonido realmente te pone los pelos de punta es en la sensación de velocidad. A medida que la aguja sube y superas los 280 km/h, el sonido del motor empieza a ser devorado por el rugido del viento.

Milestone ha recreado muy bien ese «silbido» aerodinámico que te envuelve cuando te pegas al depósito buscando la mínima resistencia. Si corres con la cámara de casco (la más inmersiva pero la más difícil para mí), el sonido se amortigua ligeramente, simulando el aislamiento del acolchado, lo que le da un toque de realismo brutal.

Arena, roces y caídas

No todo es el motor. El sonido de los neumáticos sobre el asfalto es clave para saber cuánto estás forzando:

  • Derrapes y frenadas: El chirrido de las gomas cuando bloqueas el freno trasero o cuando la moto empieza a deslizar en una curva de Supermotard está muy bien conseguido.
  • Tierra y grava: En las nuevas secciones de Off-road, el sonido cambia por completo. Escuchar las piedras golpeando el protector del cárter o el sonido «sucio» de la rueda rascando la tierra suelta añade una capa de realismo que se agradece.
  • Colisiones: A pesar de que los impactos suenan contundentes, a veces resultan un poco genéricos. Si chocas contra otra moto, el sonido es más parecido a un golpe de plástico que a un choque de máquinas de competición, pero no afea el conjunto, que es sobresaliente.

Un lanzamiento «a medias»

No puedo terminar este análisis sin dar un tirón de orejas a la política de lanzamientos que hay hoy en día. RIDE 6 llega con un precio de salida recomendado de 69,99€ el 12 de febrero (llegando a los 109,99€ en su edición Ultimate, teniendo la posibilidad de jugar 3 días antes) para PS5, Xbox Series X|S y PC (Steam y Epic Store), pero funciones clave como la pantalla dividida no están disponibles desde el día 1.

Más «modo foto» por aquí.

Vender un juego «como servicio», prometiendo que el multijugador local o los desafíos mensuales llegarán en meses venideros, es una práctica que debería desaparecer. Estamos comprando un producto que se siente incompleto en sus funcionalidades sociales y que fía toda su vida útil a un Pase de Temporada que se extenderá hasta 2027.

¿Vale la pena RIDE 6?

RIDE 6 es, sin duda, la enciclopedia más grande del motociclismo. Si te gustan las motos por encima de todas las cosas, si disfrutas coleccionando modelos raros y si quieres enfrentarte a leyendas como Casey Stoner, te lo vas a pasar en grande.

Sin embargo, como crítico y como jugador, no puedo ignorar que Milestone se ha acomodado. Los gráficos planos, los exteriores descuidados, la IA errática y la pérdida de realismo en las físicas de lluvia empañan lo que debería haber sido el simulador definitivo. Es el mejor juego de motos (cuando arreglen a la IA) simplemente porque no hay nadie más compitiendo en la pista.

RIDE 6

7.1 Te vas a divertir

RIDE 6 se consolida como el paraíso del coleccionista por su catálogo imbatible, pero deja un sabor agridulce al mostrarse más como una actualización conservadora que como una revolución. Aunque el sonido es soberbio y el modo RIDE Fest engancha, la IA errática, el anecdótico multijugador y el conformismo técnico de Milestone demuestran que la falta de competencia es el peor enemigo de la innovación.

Lo mejor
  1. Las motos están muy detalladas
  2. La jugabilidad en seco sigue siendo una gozada
  3. La cantidad de marcas y modelos es admirable
  4. El sonido es una delicia
Lo peor
  1. Un multijugador soso
  2. Los gráficos, quitando las motos, son de la pasada generación
  3. Se nota el conformismo de Milestone
  4. La IA necesita un parche urgente
  • Jugabilidad 7.4
  • Apartado artístico 7.1
  • Apartado sonoro 8.8
  • Multijugador 5
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Un jienense que juega a videojuegos desde que tiene uso de razón. Desarrollador de Aplicaciones Web, con pasión por la tecnología y el mundo gamer ;) Amigo de Ratchet, vivo en la casa Targaryen y me iré de vacaciones al Mundo del Revés con Eleven y sus amigos.

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