Hoy en Chicas Gamers te contamos todo lo que necesitas saber antes de adentrarte en Resident Evil Requiem. Un repaso esencial y sin rodeos al mundo en el que se desarrolla en la nueva entrega del survival horror por excelencia de Capcom, los acontecimientos clave que marcan su historia y el background de sus personajes, pensado para quienes quieren entrar en la saga con el contexto justo y sin perderse nada importante.
Resident Evil Requiem quiere marcar un cierre importante: no solo de la trilogía iniciada con la séptima entrega, sino también del largo eco que dejó la caída de Raccoon City. Pero RE9 no llega a un mundo vacío. Detrás hay décadas de brotes, ciudades marcadas y decisiones que cambiaron para siempre el rumbo del universo Resident Evil. En Chicas Gamers ya contamos con un artículo exhaustivo que repasa todo el lore de la franquicia en profundidad, pensado para quienes quieren perderse en cada detalle y cada conexión.
Resident Evil Requiem no llega para reescribir la historia, sino para enfrentarse a lo que nunca se cerró
Este, en cambio, es el camino rápido: una guía clara, directa y sin rodeos con el contexto histórico y narrativo imprescindible para entender Resident Evil Requiem, incluso si nunca has jugado a la saga. Y si lo que buscas son todas las novedades jugables, recuerda que también puedes leer el artículo del último showcase, centrado al detalle en cómo se juega y qué trae esta nueva entrega.
El mundo en el que nos movemos en Resident Evil Requiem
El mundo de Resident Evil Requiem no es un escenario postapocalíptico, pero tampoco es un lugar inocente. Es un mundo funcional, reconocible y aparentemente estable, que arrastra cicatrices profundas tras décadas de incidentes biológicos que los gobiernos y las grandes corporaciones nunca han terminado de controlar del todo.
Todo comienza con Umbrella Corporation, una farmacéutica que operaba bajo la fachada de la investigación médica y que fue responsable directa de los primeros grandes brotes. La destrucción de Raccoon City marcó un antes y un después: el desastre fue contenido, borrado del mapa y silenciado, pero no resuelto. Umbrella desapareció oficialmente, aunque su legado —conocimiento, tecnología y errores— nunca lo hizo del todo.
Tras aquel colapso, el mundo aprendió a reaccionar. Surgieron organizaciones internacionales como la BSAA, creadas para combatir el bioterrorismo allí donde los gobiernos no llegaban. Estas agencias evitaron un colapso global, pero también consolidaron una nueva normalidad basada en operaciones encubiertas, zonas selladas y verdades a medias. El mensaje era claro: los brotes podían controlarse… siempre que no trascendieran demasiado.
El mundo de Resident Evil no colapsó: aprendió a ocultar sus errores
En este contexto, instituciones médicas, centros de investigación y enclaves aislados —como el sanatorio de Rhodes Hill que visitaremos en Requiem — no son simples localizaciones, sino símbolos de un sistema que intenta gestionar las consecuencias del pasado sin afrontarlas por completo. La amenaza ya no se manifiesta como un estallido masivo, sino como focos localizados, negables hasta que resulta demasiado tarde.
Es aquí donde entra Leon S. Kennedy. En Requiem, Leon ya no actúa como el rostro visible de una organización concreta. Lejos de representar a una sigla específica, su papel es el de un veterano enviado —o que acude por voluntad propia— a escenarios donde el pasado vuelve a emerger. Su presencia conecta directamente con Raccoon City y con décadas de decisiones mal cerradas, convirtiéndolo más en testigo y memoria del desastre que en un simple agente obedeciendo órdenes.
Resident Evil Requiem se sitúa justo ahí: en un mundo que no ha colapsado, pero que ha aprendido a convivir con el miedo, con secretos enterrados y con la certeza de que los errores del pasado nunca desaparecen del todo.
Acontecimientos que tienen impacto directo en Requiem
La semilla de todo: Resident Evil 1
La historia de Resident Evil comienza con una serie de asesinatos extraños en las afueras de Raccoon City. Para investigarlos, un grupo especial de la policía local es enviado a una mansión aislada en las montañas Arkley. Entre ellos se encuentran Chris Redfield y Jill Valentine, dos agentes que acabarán siendo testigos directos del primer gran desastre biológico de la saga.
En el interior de la mansión se revela la existencia de Umbrella Corporation, una poderosa farmacéutica que utilizaba el complejo como centro de experimentación secreta. Sus investigaciones en armas biológicas provocaron un brote que transformó a empleados y personal de seguridad en criaturas violentas… zombis de toda la vida. Lejos de tratarse de un accidente, el incidente fue consecuencia directa de decisiones conscientes tomadas en nombre del progreso y el beneficio.
El golpe más inquietante llega con la figura de Albert Wesker, un superior involucrado en la operación y parte activa del encubrimiento. Su traición deja claro que el problema no residía únicamente en Umbrella como corporación, sino también en las personas encargadas de controlar la situación desde dentro.
El verdadero horror de Resident Evil no nació en un laboratorio, sino en la decisión de mirar hacia otro lado
A nivel global, este suceso establece un patrón que se repetirá durante décadas: intentos de ocultación, minimización del daño y ausencia de consecuencias reales. Aunque el mundo aún no es consciente de la amenaza, la semilla del colapso ya está plantada.
La importancia de Resident Evil 1 para Resident Evil Requiem reside precisamente aquí. No en los monstruos ni en la mansión, sino en el momento en que el sistema decide seguir adelante sin cerrar la herida. Todo lo que vendrá después —Raccoon City, los brotes urbanos y las operaciones encubiertas— nace de esta primera elección.
La noche en que una ciudad desapareció: Resident Evil 2 y 3
El brote de Raccoon City marca el momento en el que el horror deja de ser un incidente aislado y se convierte en una crisis urbana sin precedentes. El virus se extiende por la ciudad en cuestión de horas, colapsando hospitales, comisarías y servicios de emergencia. Lo que había comenzado como un experimento fallido se transforma en una pesadilla imposible de contener.
En medio del caos aparecen figuras clave. Leon S. Kennedy, un policía novato en su primer día de trabajo, llega a una ciudad ya perdida. Junto a Claire Redfield, una civil que busca a su hermano (Chris), Leon descubre que el brote no es fruto del azar, sino la consecuencia directa de las actividades de Umbrella y del silencio institucional que permitió que el virus se propagara sin control.
Al mismo tiempo, Resident Evil 3 muestra el desastre desde otro ángulo. Jill Valentine, superviviente del incidente de la mansión, intenta escapar de una ciudad en colapso mientras es perseguida por Nemesis, una arma biológica diseñada específicamente para eliminar testigos incómodos. Su presencia deja claro que Umbrella no solo intentaba ocultar el desastre, sino borrar cualquier rastro humano que pudiera señalarla como responsable.
La respuesta final de las autoridades es tan contundente como reveladora: Raccoon City es destruida para erradicar el brote y cerrar el caso de forma definitiva. Oficialmente, la ciudad se convierte en una víctima de una catástrofe irrecuperable. Extraoficialmente, se establece un precedente aterrador: cuando el problema no puede controlarse, se elimina junto con todas las pruebas.
Este evento redefine el mundo de Resident Evil. A partir de Raccoon City, los brotes pasan a gestionarse bajo una lógica de encubrimiento, secretismo y soluciones extremas. Surgen organismos especializados, se normalizan las zonas selladas y la verdad queda fragmentada entre informes clasificados y versiones oficiales.
Cuando una ciudad desaparece para “resolver” un problema, lo que queda no es silencio, sino una herida
Para Resident Evil Requiem, Raccoon City no es solo pasado: es una cicatriz histórica. El cráter que dejó su destrucción simboliza todo lo que se intentó enterrar y nunca se resolvió del todo. Leon, marcado para siempre por aquella noche, encarna esa memoria viva del desastre, conectando directamente los acontecimientos de entonces con el presente de RE9.
El horror vivido desde dentro: Outbreak 1 y 2
Mientras Resident Evil 2 y 3 mostraban el colapso de Raccoon City a través de personajes destinados a convertirse en leyenda, Outbreak cambió por completo el punto de vista: aquí el brote se vive desde dentro, a ras de calle, con gente corriente intentando sobrevivir cuando todo se desmorona. Es la cara más humana del desastre: hospitales saturados, edificios públicos convertidos en trampas, barrios enteros aislados y una ciudad que deja de funcionar por minutos.
Raccoon City no fue solo un escenario de acción: fue una tragedia civil con nombres, familias y recuerdos
Ese enfoque importa especialmente hoy por un motivo muy concreto: una de las protagonistas jugables de Outbreak es Alyssa Ashcroft, reportera de investigación de The Raccoon Press y, sobre todo, madre de Grace en Resident Evil Requiem. Esto convierte a Outbreak en algo más que un “spin-off”: es una pieza que conecta el trauma civil de Raccoon City con el núcleo personal de RE9.
A nivel narrativo, Outbreak amplía lo que significa un brote biológico en esta saga. No es solo acción y supervivencia: es una tragedia ciudadana. La experiencia se construye en espacios cotidianos —sanitarios, educativos, comerciales— que pierden su función original, y en rutinas rotas que dejan un eco inquietante: personas aferrándose a gestos normales cuando lo normal ya no existe.
Por eso Outbreak funciona como un puente perfecto hacia Requiem: el terror no se siente como un evento “lejano” o abstracto, sino como algo que atraviesa familias, biografías y memoria. Si Raccoon City fue la cicatriz histórica, Outbreak es el recordatorio de lo que esa cicatriz se llevó por delante… y de por qué, para Grace, este caso no es solo trabajo: es pasado.
Del terror íntimo al legado de la bioingeniería: Resident Evil 7 Biohazard y Resident Evil Village
Tras la destrucción de Raccoon City, el bioterrorismo deja de manifestarse en grandes núcleos urbanos durante un tiempo. El mundo parece haber aprendido a contener los brotes antes de que se hagan visibles. Sin embargo, Resident Evil 7 demuestra que esa aparente calma es solo una ilusión.
En RE7, el foco se sitúa en un caso completamente aislado: una plantación en Luisiana donde una familia entera ha sido transformada por un experimento biológico. El brote no se expande a una ciudad ni provoca una alarma internacional inmediata. Permanece oculto durante años, protegido por el aislamiento geográfico, la falta de supervisión y el desinterés institucional. El desastre no estalla porque nadie está mirando.
El bioterrorismo dejó de anunciar su llegada: aprendió a esconderse en lugares donde nadie mira
Lo que se descubre allí es inquietante: la investigación biológica ha evolucionado hacia formas más discretas y difíciles de rastrear. Ya no se trata de virus liberados de forma accidental, sino de armas vivientes creadas y utilizadas en entornos cerrados, con víctimas concretas y objetivos específicos. El bioterrorismo se vuelve silencioso, íntimo y profundamente cruel.
Resident Evil Village revela que aquel incidente no era un caso único. La investigación biológica ha seguido avanzando en comunidades aisladas de Europa del Este, donde antiguos conocimientos, ciencia moderna y experimentación humana conviven lejos del control internacional. El horror adopta nuevas formas, pero mantiene la misma raíz: el uso de personas como material de prueba.
Village deja claro que el mundo posterior a Raccoon City no eliminó el problema, solo lo desplazó. Las grandes corporaciones visibles desaparecieron o cambiaron de nombre, pero la bioingeniería siguió su curso, ahora fragmentada en proyectos pequeños, difíciles de detectar y aún más peligrosos. El resultado es un panorama global donde los brotes no anuncian su llegada y pueden desarrollarse durante años sin intervención.
Para Resident Evil Requiem, este arco es fundamental. El juego se sitúa en un mundo donde el bioterrorismo ya no necesita grandes ciudades para causar estragos. Puede crecer en clínicas, sanatorios o centros médicos aparentemente normales, alimentado por sistemas que creen haber aprendido del pasado, pero que siguen repitiendo los mismos errores.
Si Raccoon City fue el colapso visible y Outbreak la tragedia civil, RE7 y Village representan el paso final: un mundo donde el horror no estalla, sino que se infiltra, se oculta y espera. Justo el tipo de amenaza que Resident Evil Requiem parece dispuesto a sacar de nuevo a la superficie.
Los personajes y su background
Si los acontecimientos explican cómo el mundo llegó hasta aquí, los personajes explican por qué sigue importando. Resident Evil Requiem construye su historia desde dos miradas muy distintas pero complementarias: la de alguien que ya estuvo allí cuando todo se rompió y la de alguien que hereda las consecuencias sin haberlas elegido.
Leon S. Kennedy
Leon S. Kennedy llega a Resident Evil Requiem como uno de los pocos personajes capaces de conectar directamente el presente con la caída de Raccoon City. Su historia comienza de forma casi irónica: su primer día como policía coincide con el colapso absoluto de la ciudad. Lo que debía ser el inicio de una carrera se convierte en una experiencia traumática que marcará toda su vida.
Leon no representa una organización, sino la memoria de todo lo que salió mal
A partir de Raccoon City, Leon deja de ser un civil con placa para convertirse en un activo del gobierno estadounidense, participando en operaciones encubiertas relacionadas con el bioterrorismo. Con el paso de los años, su papel evoluciona: ya no es solo un ejecutor, sino alguien que ha visto repetirse los mismos errores una y otra vez, bajo distintos nombres y estructuras.
En Requiem, Leon ya no actúa como la cara visible de una organización concreta. Su presencia es la de un veterano con memoria, alguien que entiende el patrón detrás de cada brote y que sabe reconocer cuándo un incidente aparentemente aislado esconde algo mucho más profundo. Leon representa la continuidad histórica de la saga: la prueba viviente de que Raccoon City no fue un accidente puntual, sino el inicio de un problema nunca resuelto.
Su rol en RE9 no es solo operativo, sino simbólico. Leon es el recordatorio de lo que ocurre cuando las heridas se entierran en lugar de cerrarse.
Grace Ashcroft
Grace Ashcroft encarna la otra cara de Resident Evil Requiem: la de quienes crecieron a la sombra del desastre, sin haber estado presentes cuando ocurrió. Analista del FBI, Grace pertenece a una generación posterior a Raccoon City, formada en un mundo donde el bioterrorismo existe como amenaza latente, gestionada mediante protocolos, informes y clasificaciones.
Su historia personal, sin embargo, rompe esa distancia profesional. Grace es hija de Alyssa Ashcroft, una de las supervivientes civiles del brote de Raccoon City y testigo directa del horror vivido durante los acontecimientos de Outbreak. Esa herencia convierte el caso de Requiem en algo más que una investigación: es una reconexión con un pasado que nunca terminó de explicarse.
A diferencia de Leon, Grace no es una combatiente experimentada ni una veterana de brotes biológicos. Su vulnerabilidad es parte esencial de su personaje. Se mueve entre el análisis racional y el peso emocional de un legado familiar marcado por el desastre, lo que la convierte en un punto de entrada ideal para nuevos jugadores: alguien que descubre el horror a la vez que intenta comprenderlo.
Para Grace, este caso no es solo trabajo: es una herencia que nunca pidió recibir
Narrativamente, Grace representa el presente de la saga. No lucha contra los restos visibles de Umbrella, sino contra las consecuencias estructurales que dejaron décadas de experimentación, encubrimientos y decisiones mal cerradas. Allí donde Leon aporta memoria, Grace aporta preguntas.
Mirando hacia Resident Evil Requiem
Resident Evil Requiem se presenta como algo más que una nueva entrega numerada. Es el punto de encuentro entre décadas de historia, cicatrices que nunca se cerraron y una nueva generación obligada a enfrentarse a las consecuencias. Con este repaso narrativo hemos querido ofrecer los pilares esenciales para entender el mundo, los acontecimientos y los personajes que confluyen en RE9, sin necesidad de haber recorrido toda la saga.
Resident Evil Requiem no es el final de una historia, sino la pregunta que llevaba décadas esperando respuesta
Esperamos que esta guía te permita afrontar Resident Evil Requiem con el contexto suficiente para no perderte, pero también con la curiosidad despierta. Si alguno de los títulos mencionados te ha picado el gusanillo, quizá este sea el momento perfecto para volver —o entrar por primera vez— en la historia de Resident Evil, siempre a tu ritmo y sin presiones.
Nuestro objetivo no ha sido destripar sorpresas ni entrar en giros clave, sino acompañarte hasta la puerta de Requiem con la información justa. Lo mejor, como siempre, está por descubrir mando en mano.
El 27 de febrero, la herida vuelve a abrirse. Nos vemos al otro lado.
