El Mago del Kremlin está muy lejos de ser el típico biopic político. Se trata de una película inspirada en la novela de Giuliano da Empoli y sigue los pasos de Vadim Baranov, el estratega ruso detrás de la sombra de Vladimir Putin.
De la mano de DeAPlaneta, hemos podido acceder al pase de prensa de esta cinta con relato histórico, pero que está muy a la orden del día.
Te cuento qué me ha parecido en esta crítica sin spoilers. ¿Empezamos?
Sinopsis
El mago del Kremlin no es una película cómoda; se trata de un retrato inquietante sobre cómo la narrativa puede moldear naciones enteras y sobre el cinismo que se esconde tras los grandes discursos ideológicos.
Este film se adentra en el “backstage” del Kremlin a través de la figura de Vadim Baranov, alter ego ficticio de Vladislav Surkov, el estratega político que ayudó a modelar la Rusia contemporánea bajo el liderazgo de Vladimir Putin.
El resultado no es un thriller político convencional, sino una disección fría y calculada del poder como espectáculo.
La realidad política se construye tanto en privado como en público
Oliver Assayas apuesta por una película contenida donde predominan los planos medios y cerrados. En realidad, está filmada de tal forma que nadie parece completamente libre dentro del encuadre: siempre hay puertas, cristales o marcos que separan a los personajes, reforzando visualmente la idea de control.
En cuanto a la fotografía, se ha optado por colores fríos, con muchos grises y azules que refuerzan esa sensación de mundo cerrado donde todo está controlado.
El montaje alterna conversaciones íntimas con imágenes mediáticas y televisivas, subrayando cómo la realidad política se construye tanto en privado como en público.
Hay momentos donde Assayas baja revoluciones a su relato, obligando así al espectador a escuchar y dejarse llevar.
Paul Dano: el ancla emocional de la película
Gran parte de “la culpa” de que la peli funcione se debe a Paul Dano. Tiene ese talento especial para interpretar personajes inteligentes pero un poco incómodos con el mundo, y aquí le viene perfecto. Por mucho que le pese a Tarantino.
Su Baranov no es un villano clásico ni un genio manipulador de manual. Más bien parece alguien que empieza mirando el sistema con cierta distancia y, poco a poco, acaba metido hasta el cuello en él. Dano lo interpreta con mucha contención: miradas largas, gestos mínimos, silencios que dicen bastante más que los diálogos.
Jude Law: presente pero no mucho
Por otro lado, está Jude Law interpretando a Vladimir Putin y la decisión más inteligente de la película es no convertirlo en una caricatura. Law opta por algo mucho más sencillo: hablar poco, moverse poco y dejar que su presencia haga el resto.
Su interpretación de Putin no necesita grandes discursos para imponerse. Está ahí, tranquilo, y eso resulta bastante más inquietante. Jude Law aparece poco y habla lo justo, pero cuando está en pantalla se reconoce perfectamente el carácter y la personalidad del presidente ruso.
Propaganda y posverdad
Lo más interesante de El mago del Kremlin es que no intenta dar lecciones de geopolítica. Hace hincapié en cómo se construye el poder en la era de la comunicación, donde todo funciona como parte de un gran guion.
La película habla de propaganda, posverdad y narrativa mediática. Eso sí, no es una película especialmente rápida. A veces se recrea demasiado en sus diálogos y reflexiones, lo que puede hacer que la película resulte demasiado densa a ratos. Rayando el ensayo filosófico. Pero si entras en su juego, tiene momentos muy inteligentes y bastante incómodos.
Vista para sentencia
No estamos frente a una película facilona para desconectar con palomitas, pero sí una de esas que te dejan pensando en cómo, muchas veces en política, la realidad supera a la ficción.
No esperes persecuciones ni grandes discursos patrióticos. El mago del Kremlin es más bien una película de conversaciones, despachos, pasillos, reuniones aparentemente tranquilas y decisiones que cambian el rumbo de un país.
Una película elegante, fría y muy consciente de su lenguaje. No pretende gustar a todo el mundo, pero sí quedarse rondando en la cabeza bastante después de que aparezcan los créditos para que te hagas preguntas sobre la actualidad política mundial.
Esta película se estrena en cines el 6 de Marzo de 2026. Te dejo con el tráiler:El Mago del Kremlin
No estamos frente a una película facilona para desconectar con palomitas, pero sí una de esas que te dejan pensando en cómo, muchas veces en política, la realidad supera a la ficción.

