Valor Sentimental de Joachim Trier es una de las películas que suena para los Oscars 2026. Nominada a Mejor Película, Mejor Película internacional, Mejor Actriz, Mejor Actor de reparto y Mejor Actriz de reparto, entre otros. En Chicas Gamers la hemos visto para contarte las vicisitudes y entrañas de por qué esta película está sonando tanto para la temporada de premios.
Valor Sentimental es una película que duele por su precisión. No es un drama de grandes gritos, sino de grandes silencios y controversias familiares. Joachim Trier construye una arquitectura emocional donde el arte no es un refugio, sino una herramienta de sanación para unos y un escudo de narcisismo para otros.
Lo que hace que esta obra destaque en el panorama actual es su negativa a simplificar el perdón. En un cine a menudo obsesionado con la redención fácil, esta película se atreve a preguntar: ¿Qué pasa cuando el valor sentimental de una vida es, para uno de sus protagonistas, simplemente material de guion? Es una disección gélida, pero profundamente humana, sobre la propiedad de la memoria.
La historia nos sitúa en la Noruega contemporánea, tras el funeral de una madre que fue el único nexo de unión de una familia fragmentada. Sus dos hijas, Nora y Agnes, intentan gestionar el vacío cuando reaparece su padre, Gustav (un magistral Stellan Skarsgård). Gustav es un director y guionista de fama internacional, un hombre cuya presencia lo llena todo excepto la calidez de su hogar.
Su regreso no es un acto de contrición; viene a anunciar que va a rodar su «gran obra, una película basada en su propia ausencia y en el abandono de su familia. La tensión estalla cuando exige que sus hijas validen su versión de la historia participando en el proceso creativo.
La interpretaciones son la estructura de la película
El peso de Valor Sentimental recae, casi de forma absoluta, en la verdad de sus interpretaciones. No es una película de grandes giros de guión, sino de gestos contenidos. Lo cual tiene sentido en una familia donde el mundo actoral es el centro de los recuerdos, y a su vez de los conflictos. Las confrontaciones y confesiones se van a dar a través de un guión que se está escribiendo y que afecta a toda la familia.
La película se sostiene tan solo por la verdad al desnudo. Los sentimientos de los integrantes de la familia y los invitados en la casa, que es el corazón del conflicto.
La película se sostiene sobre una interpretación de Stellan Skarsgård que es pura orfebrería. Su Gustav es encantador y monstruoso a partes iguales; utiliza su carisma profesional para manipular la realidad doméstica. Skarsgård entiende perfectamente que los narcisistas no siempre son crueles por diseño, sino por una incapacidad patológica de ver más allá de su propio ombligo.
Frente a él, Renate Reinsve y Inga Ibsdotter Lilleaas ofrecen interpretaciones reactivas de una potencia contenida. No son meras víctimas; son mujeres que han construido muros para sobrevivir y que ven cómo esos muros son asediados por un padre que quiere convertirlas en personajes. La química entre los tres se siente densa, casi física, como si el aire en la habitación se agotara cada vez que coinciden en plano. Cabe destacar que estos 3 actores, al igual que la actriz secundaria Elle Fanning, han sido nominados por sus interpretaciones a los Oscars 2026.
La coreografía del reproche
Trier huye del ritmo del cine comercial para abrazar una cadencia puramente nórdica. El guion se desarrolla a través de largas secuencias de diálogo que parecen no llevar a ninguna parte hasta que, de repente, una frase corta abre una herida de veinte años.
Esta pausa narrativa es esencial para que el espectador comprenda que el conflicto familiar no es un evento, sino un estado de ánimo. La cámara se detiene en los rostros, esperando el parpadeo que delate la mentira o el dolor. Es un cine que confía en la inteligencia del público para leer los subtextos y las microagresiones que se lanzan durante una cena o un ensayo.
El arte como terapia
El corazón temático de la película es la mezcla entre la vida real y la creación artística. Aquí, la creatividad se presenta como una forma de extractivismo emocional. Las escenas donde el padre habla con sus hijas sobre la obra son de una incomodidad sublime. Él intenta corregir sus recuerdos para que encajen en su visión estética de la historia.
La película plantea que, para el artista narcisista, nada es real hasta que no pasa por el filtro de la cámara. El conflicto familiar no se resuelve hablando, sino intentando que la representación de ese conflicto sea artísticamente honesta, una paradoja cruel que deja a las hijas doblemente desamparadas.
Gustav no es capaz de abrirse con sus hijas, y le vemos mostrando más cariño hacia la actriz que interpreta Elle Fanning, la cual va a interpretar a una de sus hijas. Vemos a Nora desahogar sus sentimientos como actriz de teatro, ya que no puede hacerlo en la vida real; y a Agnes ser más receptiva con su padre, aunque guarda rencor porque la vez que se sintió más cercana a él fue cuando actuó en una de sus películas y al fin se sintió valorada, para luego volver a ser abandonada.
Las influencias de Ingmar Bergman
Es imposible no trazar una línea directa entre esta obra y el legado de Ingmar Bergman. Valor Sentimental respira el mismo aire que Sonata de Otoño. La acción se concentra en espacios cerrados que actúan como ollas a presión y está presente el conflicto del artista que sacrifica la vida personal por una plenitud que siente mayor.
El director hace un uso extensivo del primer plano para captar la erosión de la identidad, planos largos para crear incomodidad y realidad y alguna que otra escena con claroscuros expresionistas.
Sin embargo, aporta un toque de ironía contemporánea que Bergman rara vez se permitía. Hay un humor seco, casi cínico, en la forma en que se retrata el mundo del cine y la pretenciosidad del artista veterano que intenta mantenerse relevante a costa de su propia prole.
El valor de lo que queda
Valor Sentimental es una obra rigurosa que nos recuerda que las familias no son solo lazos de sangre, sino relatos en disputa. Con un Stellan Skarsgård en la cima de sus facultades, la película nos deja con una pregunta incómoda: ¿Qué valor tiene un recuerdo si alguien con más poder que tú decide convertirlo en ficción? Es una pieza esencial para entender el cine europeo actual y un tratado sobre la imposibilidad de recuperar el tiempo perdido a través del arte.
La escena final es sorprendente y emocionalmente potente. Sin palabras, sin gestos expresivos, el director nos da a entender con ayuda de las miradas que tras un proceso creativo o un proceso de introspección, el perdón tiene cabida, pero con matices.
Valor Sentimental
Una gran película sostenida por las interpretaciones, rodada en pocos escenarios, con planos largos y diálogos realistas.
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