NAPOLEÓN (RIDLEY SCOTT, 2023) - CRÍTICA

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Portada crítica Napoleón

Tras tomar la humilde decisión de lanzarnos a la guerra terrestre contra un país norteño en pleno invierno y acabar con los culos helados, regresamos a zonas más cálidas con la invitación de Sony Pictures para disfrutar de su última película: Napoleón (2023). Dirigida por Ridley Scott, uno de los aclamados directores de obras como Alien, Blade Runner o Gladiator, repite dupla con Joaquin Phoenix (Joker o Gladiator), en una película donde buscan dar vida al surgimiento de la nada y caída de uno de los más grandes líderes franceses, Napoleón Bonaparte.

Napoleón sale en los cines españoles el próximo día 24 de noviembre de 2023. ¿Qué nos ha parecido su historia? ¿Han logrado transmitir los conflictos bélicos a gran escala? ¡Allé vamos!

Francia... Ejército... Josephine

Año 1973. Francia se ha levantado y, meses después del asesinato del rey Louis XVI, María Antonia de Austria es llevada a la guillotina para darle muerte. Entre todo el público enloquecido, un corso observa con seriedad: un nuevo periodo acababa de comenzar. Su nombre, conocido por todos en la actualidad, apenas había despuntado en una época en la que las guerras te ascendían en la escala social, llegando a coronarte como líder de una nación. Entonces no lo sabía, pero acabaría haciendo historia. Y esta es la suya.

No es necesario conocer mucho para que nos acabe sonando el nombre de Napoleón Bonaparte. Con una historia personal que lo une a nuestro país, este combatiente corso pasó de dirigir pequeñas empresas bélicas a comandar ejércitos capaces de acabar con territorios enteros. Con un toque más introspectivo, Scott y David Scarpa, al guion, nos presentan la historia del hombre que, tras luchar por su tierra, acabó exiliado y expulsado de ella. Hay conceptos de los que hablaré por ser parte de la cultura popular (sin considerar spoiler).

Esa mirada en la inmensidad de las construcciones  egipcias.

Con su duración de dos horas y media, resulta curioso tener la sensación constante de una irregularidad rítmica. En su vertiente más íntima, se toma el tiempo dedicado para desarrollar los personajes en escenas en las que las miradas son importantes, además de pararse cuando se inicia alguna de las batallas más determinantes en las que este personaje estuvo presente. Junto a ello, unos cortes temporales que aceleran la trama, pero sin acabar de plasmar las motivaciones y convirtiendo la historia, en algunas ocasiones, en una sucesión de hechos.

No se puede negar que Ridley se ha especializado en las escenas bélicas a lo largo de su carrera, siendo uno de los puntos destacados de toda la cinta. No fueron pocos los conflictos donde tomó partido y, cada uno de ellos, está representado de una manera espectacular: ya sea en el plano visual o de producción. Las batallas se desarrollan a lo largo de los minutos, ejemplificando bien al estratega que había detrás de cada uno de los planes y mostrando su evolución hasta la cima y caída a través de ellas (no es casual que algunas de las elegidas sean la de Austerlitz o Waterloo). Cada una te permite comprobar el punto vital en el que se encontraba, pero la trama siempre acaba regresando a un detalle más profundo.

¿Y serán felices para siempre en el trono? Yo creo que no.

Esta visión más personal acaba materializándose en la representación de la relación existente con su primera esposa: Josephine de Beauharnais. Resulta interesante ver esa debilidad del hombre que tanto poseyó y, a través de cartas con o sin destinatario, se nos va mostrando el avance de este por las distintas etapas de su vida, desde la fascinación hasta su caída. Aquí, Vanessa Kirby nos entrega una representación magnífica.

Pero si alguien destaca aquí es Joaquin Phoenix. El actor, que ya consiguió el Óscar con su papel del Joker, se postula de nuevo al premio con una interpretación maravillosa y cargada de múltiples matices. Es interesante ver la evolución del personaje a través de sus vivencias, comprendiendo la vulnerabilidad, el miedo o la determinación. Es en los conflictos donde más se crece. 

Belicismo y espectacularidad

Ya he dicho con anterioridad que las escenas bélicas son una pasada, aunque hay que reconocerle a todo el equipo de producción y arte parte de ese éxito. La reconstrucción del escenario, los vestuarios, armas animales, etc permiten vislumbrar de manera sencilla lo que pudo ser estar allí. No son las únicas. Abandonada la guerra, la recreación de la vida cotidiana con sus mansiones, asambleas, Egipto, Versalles... es excelente. Todo el trabajo rezuma una calidad sobresaliente que permite que el espectador se adentre más en la vida de estos personajes.

¿Hemos ajustado bien? ¿Hemos dado en el blanco? ¡Mirad!

Además, me gustaría destacar la cantidad de cuadros de la época que aparecen replicados en la película con gran acierto. Desde Bonaparte ante la esfinge, de Jean-León Gérôme, hasta La coronación de Napoleón, de Jacques-Louis David.

Me gustaría decir lo mismo de la música de Martin Phipps. Compositor de unas piezas en las que destacan el lirismo y las voces, estas no acaban de casar en algunas de las escenas que se nos presentan en la obra. Eso sí, cuando lo hacen, se pone la piel de gallina.

Conclusión

El impacto cultural de Napoleón todavía sigue teniendo su eco en la actualidad, además de ser estudiado en las academias militares por sus tácticas de combate. Decir que fue una figura importante es quedarse corto, aunque siempre es interesante ver más allá del éxito para comprender lo que se esconde detrás.

Ridley Scott dirige un largometraje que sirve de biopic parcial del hombre, mostrando su mayor debilidad en forma de mujer y relacionándola con su éxito y caída. Con una cinematografía espectacular, seguimos los pasos de Bonaparte a través de las distintas etapas de su vida, acompañándole en sus conflictos y comprendiendo el amor que llegó a proferir por la tierra a la que entregó su sangre en la batalla. Estas mismas alcanzan gran detalle a través de una preparación concienzuda, mostrando con calma su desarrollo, con realismo y crudeza. A pesar de esa factura técnica, el ritmo de la película se siente irregular, mezclando escenas lentas con saltos temporales bruscos que no permiten comprender algunos momentos de la historia. Es una pena, porque Joaquin Phoenix y Vanessa Kirby desarrollan gran carisma en pantalla entre ellos y por solitario, completando una actuación que puede llevar a premio.

Napoleón llegara a los cines el próximo día 24 de noviembre de 2024. Si eres fan del director, esta película vas a disfrutarla en pantalla grande. Si te gusta ver una biografía histórica con alguna licencia dramática, también.

Antonio J. Rodríguez López

Antonio J. Rodríguez López

De tierras gallegas con un lacón bajo el brazo. La vida frente a la pantalla me entregó unas gafas con las que veo en 8K. Me gustan las cosas bien narradas, sean del formato que sean. Mis estanterías están a rebosar de juegos, libros, miniaturas...
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