DUNE PARTE 2 (DENIS VILLENEUVE, 2024) - CRÍTICA

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Portada crítica Dune Parte 2

Tras caminar durante días por el desierto de Arrakis para poder rebozarnos en especia, nos encontramos con la capacidad intacta para acudir al pase de prensa que ha realizado Warner Bros para su última película: Dune, parte 2. La adaptación de la obra de Frank Herbert había iniciado una bilogía en 2021 con una primera parte que consiguió gran recepción entre el público y la crítica. Ahora, de nuevo, Villeneuve se enfrenta a continuar esta basta obra cargada de misticismo en la gran pantalla.

Dune, parte 2 se estrena en los cines españoles el próximo día 1 de marzo de 2024. ¿Qué tal ha sido el regreso a Arrakis? ¿Hemos visto a los Atreides completar su venganza? ¿Se ha descubierto el complot? Veamos todo poco a poco. ¡Allé vamos!

El camino que tomas para evitar el destino...

El mandato fue ejecutado a complacencia del Emperador. La casa Atreides ha sido borrada del universo y, ahora, los Harkonnen tienen el control de Arrakis. El objetivo siempre ha sido el mismo: el control de la especia, la cual están intentando obtener. ¿Por qué intentando? Porque los Fremen están actuando como resistencia, atacando a las naves y a los hombres conquistadores. Lo que todavía desconocen es que no todos los antiguos amos del planeta han muerto. Paul Atreides comienza el aprendizaje de las costumbres locales, mientras trata de evitar el destino que no para de atormentarle en los sueños: que su la devoción a su persona acabe generando una guerra que lo consuma todo.

Paul Atreides tiene un dilema muy grande que tendrá que resolver según avance la aventura. ¿Será villano o héroe?
Paul tendrá que tomar grandes decisiones que no solo afectarán a su futuro, sino al de todo el Imperio.

Como preveíamos al acabar de ver la primera parte, ese primer acercamiento servía para plantear el universo en el que nos moveríamos, además de colocar a los personajes en las posiciones propicias para desarrollarse en esta segunda entrega. Porque en esta cinta iremos en una constante subida que estallará en los últimos minutos (de las casi tres horas) en un crecimiento hacia la épica que pondrá a más de uno los pelos de punto. Eso sí, toda la velocidad narrativa que quieren darle a la acción con saltos temporales o explicaciones a medias puede causar que alguno pierda información por el camino. Además porque hay mucha exposición, ya sea con las tramas familiares o políticas del Imperio. Quizás aquí es donde más gana, recordando producciones como Juego de Tronos (aunque el libro se publicase antes). Aunque no puedo evitar pensar que el inicio se hace pesado y que puede resultar una barrera para algunos espectadores.

Pero toda la narrativa acaba girando en torno al concepto del mesianismo, sobre la llegada de ese héroe que logrará que Dune quede libre y sea devuelta a los Fremen de nuevo. Es por ello que veremos como, en diferentes posiciones, se irá jugando a diferentes escalas que involucrarán muchos más personajes que llegarán para conseguir su parte del pastel. De este modo, el universo creado se irá haciendo más grande, augurando una futura tercera entrega (cuyo final parece pedir con ganas). Esta parte más mística capta la atención del espectador al querer descubrir más sobre la cultura, explicada de manera solemne en muchos casos. Eso sí, esta exposición y las intrigas políticas serán únicamente una de las partes que compone la película, mezclándose con otras en las que predomina cierto humor u otras en las que la acción toma el control. Es así como veremos a los jinetes de gusanos de arena o multitud de escaramuzas contra los Harkonnen. A nivel estratégico es probable que algunas nos hagan apretar un poco los labios, mientras que otros combates apelarán a la épica en su desarrollo. De nuevo, gran importancia tendrán los combates singulares con dagas; momentos cruciales para la presentación o el desarrollo de personajes. 

Tras la masacre del final de la primera parte, un nuevo grupo de actores se suma al proyecto para expandir los límites y aportar más puntos de vista al conflicto por el planeta. Aún así, Paul Atreides seguirá siendo el centro de la narrativa. La interpretación de Timothée Chalamet va de menos a más, evolucionando a su personaje hacia la responsabilidad y el sacrificio. En sus manos están algunas de las escenas más icónicas y poderosas. Junto a él está Chani -Zendaya-, cuyo protagonismo va en crecimiento, pero no logra encontrar su punto dentro de la trama. Caso contrario el de Rebecca Ferguson, que repite en el papel de Jessica, la madre de Paul. Su importancia viene tomada de la anterior parte y aquí se desarrolla e impacta en la trama frontalmente.

La guerra comienza en Arrakis y buscan expandirse por el mundo entero
Estos gusanos parece que tienen hambre. ¿Qué les tocará llevarse a la boca?

Por su parte, uno de los grandes añadidos al bando Harkonnen es el de Austin Butler, que ya nos sorprendió en Elvis (2022). Su papel de Feyd-Rautha se siente temible y sádico, a la par de presentar cierto halo misterioso a su alrededor (que queda sin explicar del todo). El crecimiento de este personaje contrasta con la caída del Rabban de Bautista, con mucho carácter, pero poca capacidad para la táctica. Stellan Skargard regresa en su papel de Baron Harkonnen rodeado de esa aura extraña que lo empaña en cada escena en la que está. 

Y no cerraré sin nombrar los pequeños papeles de Florence Pugh y de Léa Seydoux, personajes cuya trascendencia parece pequeña, pero que estallarán en futuras secuelas (en el caso de Léa, si deciden contar los hechos de la novela publicada posteriormente a la muerte del autor: Paul de Dune, escrita por el hijo de Frank Herbert).

De Arrakis a Dune. ¿Pero no son lo mismo?

En este tipo de obras en las que las distintas culturas han de mostrar sus diferencias es importante fijarse en el trabajo de conceptualización de cada una de ellas. La mayoría ya venía dado de la Parte 1, pero aquí acaban expandiéndose y mostrando más matices sobre el mundo. Es así como observamos las escenas de los Harkonnen en los que vuelven los edificios fríos de cemento y la ausencia total de colores más allá del blanco o negro, o el planeta del Emperador y su hija, con naturaleza. Eso ya nos permite notar ese contraste total con el que será el escenario más abundante de la cinta: la arena de Arrakis.

Bardem tiene un papel sólido, pero se muestra bastante repetitivo a lo largo de la historia.

Esta vez, nos iremos adentrando más en la cultura de la zona, conociendo algunos lugares sagrados o aspectos más organizativos, pero siempre mostrando su propia iconografía y elementos característicos. De este modo, de un simple vistazo logramos diferencias las distintas casas y seguidores. Esto se lo debemos al equipo de arte y a vestuario, que sorprenden de nuevo con sus diseños. Los efectos especiales se notan solventes en la mayoría de ocasiones, solo chirriando en algunos puntos, pero que acaban siendo pasables.

Hans Zimmer regresa a nuestros oídos para estimularlos con la fuerza de su banda sonora. Atronadora en muchos instantes, se permite momentos en los que descansar con melodías más suaves o, en ocasiones, desaparecer por completo y dejar todo el impacto a los efectos de sonido. Sin dudarlo, acaban impactando por ese detalle.

Conclusión

Los tiempos cambian y, aunque parezca mentira por todos los casos que hacen lo contrario, hay veces que se aprende del pasado. Cuando David Lynch dirigió en 1984 la adaptación de Dune a la gran pantalla, ya se encontró con la imposibilidad de adaptar todo el material original, teniendo que prescindir de gran cantidad de eventos para poder encorsetarla dentro del tiempo estipulado. Tras el desastre que supuso en aquel momento (ahora considerada por muchos cinta de culto), Denis Villeneuve consiguió ahora que le permitieran dividir la historia en dos partes y así poder darle tiempo a explicar más acerca del mundo creado por Herbert. 

Con la primera parte sirviendo de presentación, esta segunda comprende el desarrollo y la conclusión de la traición a los Atreides en Arrakis. A pesar de contar con casi tres horas de metraje, la acción ocurre de manera acelerada, con escenas largas que se van encadenando para lograr poner a todos los personajes en el punto exacto para que estalle el conflicto final. Todo el camino hasta allí está cargado de descubrimiento, intrigas políticas y reflexiones filosóficas, sin ignorar que la acción se mantiene como un elemento que sigue definiendo el conflicto que se sucede en las arenas del planeta. Y Denis consigue que todo ello se mantenga en su sitio, completando una gran dirección en la que algunos planos están maravillosamente compuestos y los actores entregándose en sus papeles, por pequeños que sean. Todo ello acompañado de un grupo de artistas que dotan de vida cada elemento del mundo, ofreciéndoles unas características propias (aunque con referencias continuas al mundo actual). Cierra Hans Zimmer una banda sonora maravillosa tanto en los momentos críticos como en el desarrollo de los personajes. Como vengo diciendo, al salir es probable que preguntes si habrá otra con la que continuar (a menos que quieras adentrarte en el papel).

Dune, parte 2 llegará a los cines el 1 de marzo de 2024. Si has disfrutado de la primera parte, no dudes en ir a verla al cine. Si quieres una historia de descubrimiento, venganza, intrigas y arena, no dudes en acercarte a verla.

Antonio J. Rodríguez López

Antonio J. Rodríguez López

De tierras gallegas con un lacón bajo el brazo. La vida frente a la pantalla me entregó unas gafas con las que veo en 8K. Me gustan las cosas bien narradas, sean del formato que sean. Mis estanterías están a rebosar de juegos, libros, miniaturas...
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