He de decir que cuando vi 28 años después me dejó bastante fría, tras haber visto 28 días y 28 meses después, la tercera entrega resultó ser bastante peor en comparación con sus predecesoras, pero no debió resultar así para el gran público porque ahora nos llega una cuarta entrega titulada 28 años después: El templo de los huesos.
Esta nueva película cambia de manos y no es Danny Boyle quien está tras la cámara dirigiendo, sino Nia DaCosta con Alex Garland al guion, ¿habrá mejorado este intercambio? ¡Acompáñadnos a descubrirlo!
La fe mueve montañas
Ampliando el mundo creado por Danny Boyle y Alex Garland en 28 años después, pero dándole un giro radical, Nia DaCosta dirige 28 años después: El templo de los huesos. En la continuación de esta épica historia, el Dr. Kelson (Ralph Fiennes) se ve envuelto en una nueva y sorprendente relación, cuyas consecuencias podrían cambiar el mundo tal y como lo conocen, y el encuentro de Spike (Alfie Williams) con Jimmy Crystal (Jack O’Connell) se convierte en una pesadilla de la que no puede escapar, ¿o sí?
En el mundo de El templo de los huesos, los infectados ya no son la mayor amenaza para la supervivencia: la inhumanidad de los supervivientes puede ser aún más extraña y aterradora.
La historia se mete de lleno en terrenos más psicológicos y espirituales, de esos que te remueven por dentro. Fe, culpa y desesperación se dan la mano para mostrar cómo reacciona la gente cuando el mundo se va al garete y deja de tener sentido. Porque sí, hay zombies, pero también hay preguntas incómodas. Y a decir verdad, le añade ese toque extra a una peli de muertos vivientes en la que no solo es intentar sobrevivir.
DaCosta decide apartar un poco a los infectados para poner el foco en otros monstruos bastante más inquietantes. Los peores, como siempre, no gruñen ni babean: respiran, hablan y sonríen de una forma que da muy mal rollo. No voy a soltar spoilers, pero queda claro que aquí el verdadero terror va mucho más allá del virus. Y es que como se suele decir, dan más miedo los vivos que los muertos (infectados, en este caso).
No apta para estómagos sensibles
A pesar del gore puesto directamente en “nivel experto”, yo he tenido que dejar de mirar en alguna que otra ocasión, que no era plan de echar el desayuno (sí, el pase ha sido a las 12:30h), la película es mucho más emocional de lo que parece. Y sí, necesitarás un estómago a prueba de bombas, pero entre víscera y víscera la película se las apaña para hablar de humanidad, fe y supervivencia.
Cosas profundas… con un poquito de salpicaduras de sangre para aderezarlo todo.
Porque seamos sinceros: muchas pelis que intentan ponerse intensitas se olvidan de que también veníamos a disfrutar. Esta no. Se lanza a la piscina sin mirar si hay agua… y, contra todo pronóstico, cae de pie.
Un reparto a la altura de su dirección
En esta ocasión el peso de la película recae sobre Ralph Fiennes en lugar de Jodie Coner. El buen doctor se mete de lleno tanto en su papel de ‘matasanos’ como en el de ‘psicólogo’ con una actuación magistral y un número digno de admiración en torno al final de la película. Aunque eligiendo a Iron Maiden como banda sonora para la escena ya hace que gane muchos puntos.
Por otro lado, tendríamos a Jack O’Connell como el contrapunto y el villano de la película. Un personaje que interpreta a la perfección mezclando ese punto de locura con templanza y decisión a la hora de llevar a cabo sus creencias, ya sean acertadas o no. El tercero en discordia sería Chi Lewis-Parry, el gigantesco alfa de los infectados que pone ese contrapunto entre ambos mundos.
Por último, destacar la dirección de DaCosta con un sello característico: una estética potentísima, silencios que incomodan, estallidos de violencia que te pillan a contrapié y un ritmo que no te deja ni parpadear.
El futuro de la saga
Con 28 Años Después: El Templo de los Huesos, su directora da un giro de tuerca a lo que ya habíamos visto porque incorpora nuevas ideas, horrores distintos y la sensación de que este universo todavía puede dar más de sí… si la taquilla se lo permite, esto es Hollywood y aquí la pela es la pela.
Al haber pasado tan poco tiempo entre el estreno de su predecesora y esta secuela, nos permite hacer una comparativa mejor y tras haber visto ambas (al igual que las dos primeras películas, no me os vayáis a creer que no he visto ninguna) puedo afirmar que ésta es mejor que 28 años después, quizá porque aquí ya no esperamos lo que esperábamos ver en 28 años, sino que ya sabemos qué vamos a ver de antemano.
28 Años Después: El Templo de los Huesos se estrena el próximo 16 de enero en cines de la mano de Sony Pictures.
28 años después: El templo de los huesos
28 Años Después: El Templo de los Huesos es una película con un argumento más sólido, que sigue formando parte de este universo y explorando otros terrores más allá de las secuelas de un virus.

