OUTCAST: A NEW BEGINNING - ANÁLISIS EN PS5

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Portada análisis Outcast a new beginning

Cuando Appeal publicó Outcast en 1999, la gente y la crítica se encontró con una aventura sobresaliente, elevándola algunos a juego de culto con prontitud. Y no era menos, a su historia se sumaba un alarde técnico que llamó mucho la atención. Los años posteriores llegaron con gran contraste: al anuncio de una secuela se sumó la quiebra del estudio, anulando cualquier opción. Pero como fénix, el estudio resurgió de sus cenizas y lanzó en 2017 un remaster [Outcast: Second Contact]. Tras la compra de la IP y la compañía por parte de THQ Nordic y Embracer Group, llega ahora, por fin, la esperada secuela.

Outcast: a new beginning llegará el próximo 15 de marzo a Playstation 5, Xbox Series y PC. ¿Qué nos espera durante la exploración de este lugar que tanto recordamos? ¿Nos reencontraremos con nuestro pasado? ¡Allé vamos!

¡Adelpha, he vuelto!

De alguna manera desconocida, Cutter Slade ha regresado. Con la memoria algo tocada y faltándole muchos de los recuerdos de los últimos años, el comandante vuelve a reencontrarse con el territorio en el que vivió una gran aventura en el pasado. El problema es que nada permanece igual que cuando se marchó. En el tiempo que no estuvo presente, Adelpha ha sufrido la invasión de unas tropas robóticas que amenazan por completo el ecosistema, robando buena parte de los minerales que mantienen el equilibrio y la vida. Es por ello por lo que los nativos, los Talans, se encuentran alicaídos y faltos de esperanza en el futuro. Así que, tomando de nuevo el papel del Ulukaï, el héroe profetizado, intentaremos llevar a cabo la misión que los mismísimos Yods, los dioses, nos han encomendado: "¡Sálvanos de la extinción!". Pero... ¿a quién hay que acabar salvando?

Los jugadores más veteranos ya reconocerán gran parte de los conceptos que se han presentado en esa sinopsis y disfrutarán encontrando muchas referencias a lo largo de la historia, pero los novatos no tienen que temer. La amnesia del protagonista, además de servir como recurso para aumentar el misterio y la carga dramática durante estos años pasados, también sirve para que estemos constantemente rememorando detalles del juego pasado que nos permitan comprender gran parte de la historia. No es algo completo, pero sí lo suficiente para entender ciertos nombres o conceptos.

Un ejército de robots. ¿Estarán activados?
Esta escena me recuerda a Yo, Robot. Y como en la peli, hay algunos desactivados y otros activos.

De este modo, nos adentraremos dentro del territorio en una misión inicial que nos enseñará todos los controles básicos, al tiempo que irá planteando los conflictos a los que tendremos que hacer frente a lo largo de la aventura (con sus giros). Nuestro objetivo final será conseguir los recursos necesarios para regresar a la Tierra y volver con nuestra hija y el medio más sencillo (y el primero en presentarnos), será el de ayudar a los nativos. ¿Cómo? Recuperando el helidio blanco de las bases enemigas y consiguiendo el favor de las diferentes aldeas (algo que, sin dudarlo, me recuerda mucho al juego de Avatar: Frontiers of Pandora). 

Es en esta primera parte cuando se realiza un avance más irregular en la trama, pues algunas de las misiones acaban requiriendo de tiempo real para completarse o necesitan de una activación para lograr enfrentar el siguiente punto. Es el caso de las bases de helidio, pues algunas se encuentran rodeadas de un campo de energía que cierto personaje tiene que desactivar, pero que hasta que recibas la llamada no podrás completar. De este modo, aunque acaban sintiéndose relacionadas y buscan ese avance parejo, la libertad que esperas tener no es tal durante este fragmento. Eso sí, completada esta misión, comienza un acto final mucho más dinámico, cargado de revelaciones y detalles dramáticos y, aunque hay mecánicas que son algo repetitivas, la propia acción acaba suprimiendo ese tedio. El final está cargado de adrenalina y cierta epicidad (y marcado con una nota para que no se te olvide nada previo). Es una pena que no acompañen del todo algunas animaciones.

Pero aunque el arco central de personaje te lleve hacia ese desenlace, hay mucho que conocer del territorio por el camino. Aunque la acción sea gran parte del interés del juego, la construcción y ambientación del mismo ganan al sentirse tan coherente y trabajado. La cultura Talan es fascinante en muchos aspectos y siempre es interesante completar alguna misión si te permite descubrir un poco más de cultura. Las conversaciones son un punto focal de la historia, permitiéndote escoger entre diferentes opciones para comunicarte. Al estar hablando con otra raza, sería fácil pensar que habrá una barrera en ciertos conceptos o palabras, pero los desarrolladores se han adelantado facilitando un glosario que podrás revisar mientras leer o escuchas el diálogo. El único problema que le encontré a ello es que acabas sintiendo que falta cierta interacción con el entorno y la fauna, además de que la propia naturaleza de algunas misiones pueden superar las ganas de conocer algo más.

Claro que sí, es un festival totalmente maravilloso.
¿Woodstock? Si yo te contase lo que pasó en el festival... ¡Allí sí que había genios del amor!

A pesar de la solemnidad con la que se desarrolla esta historia y para tranquilidad de los veteranos, la propia naturaleza del protagonista hace que el humor acabe desparramándose por la mayoría de situaciones. Con esa personalidad propia de algunos héroes de acción, la irreverencia y el ingenio se harán palpables cada vez que abra la boca. Y no es algo propio, ya que esto acaba trascendiendo la raza y rara es la ocasión en la que no haya alguna mala traducción (buscada) o algún juego de palabras que logre sacarte una sonrisa.

Mi cesta de los recados está preparada para tu misión

Y para convertirnos en el salvador de Adelpha tendremos que recorrer de cabo a rabo todo el mapa que tendremos disponible, ejecutando o recolectando. Así que no estaremos solos con nuestras manos, sino que contaremos con un equipo acorde a la épica aventura a vivir.

Además de poder enfrentarnos cuerpo a cuerpo, utilizaremos diferentes armas a distancia que nos ayudarán a controlar las plagas en la lejanía (y que facilitarán el atacar a bichos y bases desde lejos). De las tres que tendremos, dos de ellas podrán mejorarse a través de diferentes módulos que iremos encontrando por el mapa o que cierto Talan nos creará. Con varios huecos, podremos personalizarlas para conseguir el efecto que queramos (más cadencia, más daño, más impactos, etc). Son las que más utilizaremos y es improbable que nos quedemos sin balas, ya que las encontraremos en diversos minerales o derrotando enemigos. Eso sí, las recalentaremos si la usamos sin parar, permaneciendo un tiempo inutilizada (algo que bloquea el gatillo en el mando de PS5). La tercera, conseguida más adelante y tras superar ciertas misiones, nos permitirá utilizar una suerte de balizas para invocar plagas que nos ayudarán en el proceso. A diferencia de las anteriores, su mejora llega de la mano de misiones en las que tendremos que entregar objetos o cumplir diversos objetivos. Solo así podremos mejorar su eficacia.

Las mejoras se hacen desde el menú de pausa
Las mejoras en las habilidades se hacen desde el menú de pausa, aunque no se ven los requisitos.
Eso sí, los materiales, arriba

Aun así, todo ello queda un poco opacado por la mochila propulsora. No solo mejorará nuestras capacidades de exploración, ayudando a alargar nuestros saltos, sino que podremos actualizarla en un árbol de habilidades en el que desbloquearemos el planeo o la propulsión. Es entonces cuando el desplazamiento por el mapa se vuelva mucho más llevadero y divertido (ayudados, además, de los puntos de teletransporte). No será este el único árbol que tengamos, pues también contaremos con otro para el uso del escudo, la armadura y los diferentes estilos de golpe cuerpo a cuerpo. Para ello necesitaremos utilizar el helidio azul o los dos tipos de nanocélulas. ¿Dónde se consiguen?

En el mapa tendremos marcados con diferentes iconos una serie de pequeñas misiones adicionales que consistirán en completar un circuito en un tiempo establecido, derrotar una oleada de enemigos o asaltar campamentos enemigos. Cada una de ellas nos ofrecerán algún tipo de mejora, ya sea en materiales, dinero o ampliación de vida. Su realización es totalmente opcional y en dificultad normal es fácil acabar el juego sin completarlos. Localizarlas es sencillo, apareciendo automáticamente al pasar cerca de su localización, aunque siempre ayudará el utilizar el "modo detective" para fijar su punto (y el de otros objetos o interruptores).

Hay minijefes en lagunos momentos de la historia que tendrás que derrotar para seguir avanzando.
Hay minijefes que tendrás que destrozar para que dejen de esquilmar el planeta.
Sencillos de completar si les pillas el truco

No serán las únicas, ya que añadidas a las de historia contaremos con otras secundarias que iniciaremos en las aldeas y que potenciarán balizas o ampliarán nuestro conocimiento del mundo. La mayoría de ellas sigue un patrón bastante definido entre derrotar oleadas, recolección de objetos, escolta de criaturas o asalto a bases para liberar personas. No son las más inspiradas, llegando a crear cierta fricción en alguna de ellas, aunque hay otras que, ya sea por si dificultad u originalidad, se encuentran entre los mejor del juego (como las carreras de Desan).

Defendiendo la belleza del territorio

Han pasado 25 años desde la primera vez que se visitó Adelpha y su evolución ha sido hacia mejor. Al igual que ocurre con muchos videojuegos modernos de ciencia ficción, uno de los grandes atractivos radica en crear una ambientación lo más característica posible para que acabemos sintiendo que estamos en un lugar totalmente diferente. En este caso, hay muchos lugares que acaban cumpliendo ese objetivo (como esa similitud entre los Daokas y los portales de Stargate), pero en muchas ocasiones sentiremos que no acaba de ganar su propia personalidad. 

¡Qué paisaje más bonitiño!
Salir de un Daoka y ver esto es una delicia. Cada lugar tiene su propio encanto

Eso sí, los gráficos, apoyados en el Unreal Engine 4, se encuentran en lo más vistoso del todo el juego, con texturas y modelos muy trabajados. El único problema que se acaba notando es que las animaciones no resultan igual de convincentes. Ya no es solo en los diálogos, en el que los personajes se quedan quietos y hacen aspavientos cada cierto tiempo, sino que en las cinemáticas acaban notándose poco fluidas. No es algo que te arrastre fuera de la aventura, pero es cierto que te llama la atención.

Por su parte, el rendimiento también se muestra irregular. En varias sesiones de mi partida he notado que tras moverme por todo el mapa (algo que incentivan) y tras jugar más de dos horas, comenzaban a percibirse bastantes caídas de fps, más si me acercaba a bases o iniciaba combates. Quedaría como un problema menor si no estuviera acompañado de pantallas de carga largas (algo extraño, porque con la muerte es carga instantánea). Algo que, con la potencia de esta generación, resulta más complejo.

Caso contrario al rendimiento está la banda sonora. Lennie Moore vuelve a tomar la batuta para entregar una composición épica y sencilla por momentos, con grandes referencias a sagas como Star Wars. Además, el juego se encuentra totalmente traducido al español con subtítulos y también doblado al castellano (con animación labial adaptada). 

¿Y no huele a nada? Muy mal Cutter...
¿Referencias? No sé, pero parece que algo huele raro.

Conclusión

Outlast es una aventura que sorprendió en su momento, adelantando muchos elementos que ahora son comunes o presentando un mapa abierto antes de que otros grandes buques lo acabaran explotando. Todo a su alrededor parecía enfocar un gran éxito que lo impulsara y lo convirtiera en una saga llamativa y longeva.

El problema es que el tiempo ha pasado y lo que era antes novedad, ahora es algo más reconocido y explotado. La historia plantea el regreso del comandante Cutter Slade, el personaje del primer título y al que acompañaremos a lo largo de esta aventura. A través de sus ojos (y mente), viviremos los desafíos que nos tiene preparada esa nueva realidad en la que hemos aparecido, teniendo que enfrentarnos a nuestro presente y a nuestro pasado. La narrativa es interesante, pero acaba pesando sobre ella esa primera parte en la que tenemos que realizar varias misiones menos inspiradas y que, en ocasiones, nos obligan a esperar por su resultado. La jugabilidad es ágil y las mejoras que vas consiguiendo a lo largo de la partida te ayudan a sentirte más y más poderoso. Sumando eso a la reaparición instantánea tras la muerte, te invita a improvisar y a crear estrategias varias en combate, convirtiéndolo en algo extremadamente divertido. El problema es que todo lo que lo acaba rodeando no lo acompaña, sintiendo el mundo poco vivo y los puntos de interés muy evidentes en el mapa, evitando esa exploración que podría ser más interesante. En cuanto a gráficos, destaca el apartado artístico, con modelados muy detallados, pero que contrastan con la mayoría de las animaciones. La banda sonora es una burrada, con melodías fácilmente añadibles a listas de favoritas. Sin dudarlo, los fans de la saga acabarán sintiéndose como en casa con este título, aunque es probable que les acabe pesando alguno de estos detalles.

Outcast: a new beginning llegará a PC, Playstation 5 y Xbox el viernes 15 de marzo de 2024. Si eres de los que jugaron la aventura original, esta estará cargada de nostalgia y recuerdos. Si quieres jugar a un juego con una cultura y un trasfondo bien trabajado, este es tu lugar.

Lo mejor

- La narrativa y el trasfondo de la aventura
- El personaje, altamente carismático
- Los combates son divertidos y ágiles
- El sistema de personalización del arma y de tus habilidades
- El diseño artístico, mostrando la diferencia de todos los lugares
- La banda sonora de Lennie Moore

Lo peor

- El tedio que generan las misiones de recolección, escolta y las que requieren esperar tiempo
- Las animaciones de los personajes
- La poca exploración que facilita el que lo iconos aparezcan en el mapa
- Los fallos de rendimiento (externos a lo subsanable con parche)
Antonio J. Rodríguez López

Antonio J. Rodríguez López

De tierras gallegas con un lacón bajo el brazo. La vida frente a la pantalla me entregó unas gafas con las que veo en 8K. Me gustan las cosas bien narradas, sean del formato que sean. Mis estanterías están a rebosar de juegos, libros, miniaturas...
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