A solo un día de la gala de los Premios Goya 2026, el ambiente no solo huele a nervios, sino también a cine con mayúsculas. Más que repasar la lista de favoritas, hoy prefiero asomarme a las historias que compiten en esta edición.
Es fascinante observar cómo, sin compartir tramas ni géneros, las películas nominadas a los Goya 2026 comparten un ADN común: personajes al límite. Todos están obligados a abandonar su zona de confort, ya sea a través de viajes físicos por paisajes polvorientos o introspecciones que duelen.
He analizado lo más destacado del cine español actual para que sepas qué ver antes de la gran noche.
¿Te quedas a descubrir quiénes lideran esta carrera?
Sirât: el viaje transformador
En Sirât, Oliver Laxe apuesta por transformar a los personajes y también a los espectadores. La cinta nos lleva al sur de Marruecos en una búsqueda, que de entrada, es completamente física y termina siendo espiritual dentro y fuera de la pantalla.
Laxe nos lleva por caminos polvorientos, bochorno, fotografía impecable, sonido envolvente y cada vez más tensión. Una tensión que erosiona tanto a personajes como a espectadores que, como yo, no pueden dejar de mirar la pantalla.
En los Goya 2026, Sirât representa un cine alternativo, diferente en cuanto a personajes y no duda en darle una patada a los arquetipos narrativos tradicionales. Sin duda una de mis favoritas de este año que además está nominada a nada más y nada menos que 11 Goyas.
Los Tortuga: El duelo,como la vida, es un viaje solitario
Si Sirât se mueve en espacios abiertos, Los Tortuga hace justo lo contrario: encierra la acción prácticamente en el ámbito doméstico. La película se articula en torno a una familia atravesada por tensiones a causa del fallecimiento de uno de los miembros.
La trama avanza eliminando capas como una cebolla, en la que la narración va desvelando las distintas formas de vivir un duelo de los distintos miembros de la familia. Lo interesante aquí no es tanto la acción en sí misma sino los silencios incómodos, los enfrentamientos y las distintas etapas por las que cada personaje va pasando para asimilar la muerte.
En el contexto de los Goya, esta película es un drama íntimo como solo el cine español sabe hacer, con dos nominaciones a los Goya por mejor actriz protagonista y revelación.
Maspalomas: de regreso al futuro
En Maspalomas el regreso toma un sabor agrio y nada dulce para impulsar a su protagonista hacia el futuro. La película trata con mucha sensibilidad un tema bastante tabú en nuestra sociedad, como es la ancianidad dentro del colectivo LGTBIQ+.
Parte de su encanto también reside en hablar de algo tan universal desde un punto de vista muy localizado y nada centralista, puesto que está producida en Euskadi y la versión original es en Euskera. Me encantaría adelantarte algo más acerca de su trama, pero me temo que seguro caería en el spoiler fácil, por lo que te invito a que la veas por ti misma y la disfrutes. Porque si, es una de mis favoritas de la edición actual de los Goya y además está nominada a 8 premios incluyendo el de mejor película.
La Cena: la gran escapada
En La Cena, vemos una España que fue y que no conseguimos enterrar. Su trama gira en torno a la organización de una cena oficial en un hotel de Madrid para el Generalísimo. Lejos de lo que pueda parecer, esta película es una comedia muy divertida llena de ironía y ganas de enterrar el pasado de la mejor manera posible. En cuanto a la parte en que hablamos de travesías, viajes e incluso huidas o escapadas, en este caso la trama girará también en torno a unos prisioneros obligados a trabajar en dicha cena antes de ser fusilados.
Éstos pondrán toda la carne en el asador (literal y figuradamente) para evitar una muerte anunciada. Sin entrar en más detalles, esta cinta tiene 8 nominaciones, entre ellas, la de mejor película. Y la verdad, son muy merecidas. En los tiempos que corren, La Cena es un film muy necesario para aprender a reírse de uno mismo como sociedad y también para aprender de los errores de la historia.
El Cautivo: destino Argel
En El Cautivo, Alejandro Amenábar inventa una biografía de Miguel de Cervantes de lo que pudo haber sido. En este sentido, el director pinta a un escritor capturado y retenido preso en Argel. Gracias a sus habilidades de storytelling consigue ganarse la gracia de sus compañeros e incluso de alguien más que no desvelaré. Más allá de lo que es la trama, me gustaron especialmente la fotografía y el maquillaje y la peluquería. A pesar de optar a 7 nominaciones en apartados técnicos y de interpretación, Amenábar lleva ya varias películas sin lograr emocionarme.
Los Tigres: sumergirse en los abismos de la sociedad
En Los Tigres, dos hermanos que han crecido en contacto con el mar deberán decidir si se sumergen figuradamente y literalmente en un mundo peligroso por necesidad. La trama combina inmersiones subacuáticas y drama familiar a partes iguales. No se trata solo de qué harán, sino de qué revela esa situación sobre ellos: sus lealtades, sus miedos, su forma de entender la vida y la responsabilidad.
Es una película con unos efectos especiales muy espectaculares para mostrar el fondo marino y ya solo por eso vale la pena verla. En cuanto a la trama en sí misma, diría que es un drama que queda un poco cojo. En ese sentido, sus 7 nominaciones pertenecen a categorías puramente técnicas. Pero recordemos, es una producción española con unos visuales muy de Hollywood y solo por eso merece mi aplauso.
Los Domingos: viaje hacia el centro de una misma
En Los Domingos seguimos la historia de Ainara, una estudiante de bachillerato en una escuela de monjas que no se siente como el resto. Apoyada por sus profesores y mentores, inicia un viaje iniciático para entender si sus deseos de ser monja de clausura son verdaderos. Este será el conflicto principal de esta película en la que se muestra una realidad que no acostumbramos a ver y cómo su familia lidia con este giro que está dando la vida de Ainara.
Así leído rápidamente puede parecer una trama muy simple e incluso aburrida, pero realmente tiene una intensidad tal que no dejé de mirar a la pantalla hasta que aparecieron los créditos de cierre. Y no es por nada, pero las 13 nominaciones incluyendo las de mejor actriz protagonista y mejor actriz revelación están más que merecidas. Valió la pena cada minuto invertido en ver esta cinta.
Romería: Viajamos a Galicia
Romería cuenta una historia muy íntima y emocional y en parte autobiográfica de su directora Carla Simón. La directora cierra así su trilogía de películas sobre la familia, las raíces y las heridas del pasado que abre ‘Verano 1993’ y continúa ‘Alcarràs’. En esta ocasión, Marina visita Galicia y a la familia de su padre para conocer sus raíces. Según avanza, vamos conociendo verdades sobre el pasado de sus padres y de sí misma. Es una cinta que relata el viaje de autoconocimiento de una adolescente a través de su propia familia, que habla de identidad, culpa y reconciliación.
Romería está nominada a 6 estatuillas, incluyendo la de mejor dirección. Y aunque sus dos predecesoras me gustaron mucho, esta concretamente no terminó de enamorarme.
El cine español está más vivo que nunca
El 28 de febrero, en Barcelona, se entregarán premios. Pero las historias que han llegado hasta allí ya han hecho algo importante: demostrar que el cine patrio está más vivo que nunca y sabe moverse entre lo mínimo y lo épico sin perder intensidad.
Al final, quizá esa sea la mejor noticia, que nuestro cine sea tan rico y que se corran riesgos y que existan maneras tan dispares de entender el cine y nuestra sociedad. Y eso convierte estos Goya 2026 en algo más interesante que una simple carrera por un premio. Porque gane quien gane, lo que queda claro es que este año el cine español no ha apostado por una fórmula cómoda. Ha preferido explorar, tensar, discutir y arriesgar. Y eso, más allá del cabezón, ya es una victoria.

