En las últimas horas, hemos recibido la confirmación de que la próxima entrega de la franquicia bélica más exitosa de la historia, presumiblemente bajo el nombre de Call of Duty: Modern Warfare 4 (o Modern Warfare 사, haciendo referencia a su ambientación coreana), dará el salto definitivo. Microsoft y Activision han decidido que es el momento de soltar lastre: el título llegará exclusivamente a PlayStation 5, Xbox Series X|S y PC, dejando atrás, de una vez por todas, a la ya vetusta generación de PlayStation 4 y Xbox One. Vamos a verlo con más detalle.
La realidad es que, para bien o para mal, la sombra de las consolas lanzadas en 2013 ha sido demasiado alargada, y por fin vamos a descubrir de qué es capaz el motor de Activision cuando no tiene que mirar hacia un hardware con más de una década de antigüedad.
Una barrera técnica que se mantenía desde 2013
Para entender la magnitud de esta noticia, debemos echar la vista atrás. La última vez que vivimos una transición real en la saga fue con el lanzamiento de Call of Duty: Ghosts. En aquel entonces, el juego salió para la «next-gen» de la época (PS4 y Xbox One) pero también para PS3 y Xbox 360. Desde ese lejano 2013, todos y cada uno de los lanzamientos de la franquicia han mantenido un pie en la octava generación de consolas.

Esto significa que, durante más de once años, los desarrolladores de estudios como Infinity Ward, Treyarch o Sledgehammer Games han tenido que diseñar sus mapas, sistemas de físicas, inteligencia artificial y efectos visuales bajo un denominador común: que el juego sea capaz de ejecutarse en una PlayStation 4 básica. Está claro que desarrollar un juego con un objetivo de hardware tan dispar es una tarea titánica que, irremediablemente, termina afectando al producto final en todas sus plataformas.

El hecho de que el nuevo Modern Warfare ambientado en Corea se centre únicamente en el hardware actual permite que el diseño de niveles sea mucho más ambicioso. Ya no hablamos solo de texturas en alta resolución, sino de la arquitectura de los mapas. En la antigua generación, el diseño de escenarios estaba condicionado por la velocidad de los discos duros mecánicos y la escasa cantidad de memoria RAM. Esto obligaba a crear «pasillos» o zonas de transición para que la consola pudiera cargar la siguiente parte del mapa sin que el jugador lo notara. Con los discos SSD de PS5 y Xbox Series, esos límites desaparecen, permitiendo una libertad creativa que hasta ahora estaba encadenada.
Corea: El escenario perfecto para la potencia bruta
Aunque el título oficial todavía baila entre el continuismo y el toque exótico de la grafía coreana —Modern Warfare 사—, lo que está claro es que el conflicto se traslada a la península de Corea. Un escenario de este tipo, con densas ciudades hipertecnológicas como Seúl y zonas rurales montañosas con una vegetación frondosa, requiere un despliegue técnico que PS4 simplemente no podría gestionar sin sacrificar la jugabilidad.
Hemos visto cómo en entregas anteriores, para mantener los 60 fotogramas por segundo (inestables, por cierto) en las consolas antiguas, se recurría a una resolución dinámica muy agresiva y a una iluminación bastante plana. Al centrarnos en la actual generación, esperamos ver un uso masivo de técnicas como el Ray Tracing para los reflejos en los cristales de los rascacielos coreanos, así como una volumetría en el humo y las explosiones que no parezca un truco de cartón piedra.
La potencia de los procesadores actuales (CPU) permitirá también que la inteligencia artificial de los enemigos sea mucho más reactiva y que el número de elementos destructibles en pantalla aumente exponencialmente, algo que en la saga siempre ha sido una asignatura pendiente en comparación con otros competidores.
¿Se sabe algo de Call of Duty para Switch 2?
Un detalle que no ha pasado desapercibido es la posibilidad sobre una versión para Nintendo Switch 2. Tras el acuerdo de diez años firmado entre Microsoft, Sony y Nintendo para llevar la saga a sus plataformas, se espera que este nuevo Call of Duty sea el estreno de la saga en la consola híbrida de la gran N.
No obstante, esto también abre una duda razonable: si el juego es tan avanzado técnicamente que deja atrás a una PS4 Pro, ¿tendrá la nueva máquina de Nintendo la potencia suficiente para moverlo de forma nativa o nos encontraremos ante una versión «recortada»? Es un equilibrio difícil de mantener si el objetivo principal de este año es, precisamente, dejar de recortar el desarrollo por limitaciones de hardware. Aun así, ya hemos visto grandes ports como Cyberpunk 2077 o Final Fantasy 7 Remake para Switch 2 que tienen una calidad excelsa.
¿Qué esperar del multijugador?
El núcleo de la saga es su modo online, y aquí es donde más notaremos el adiós a la «old gen». Los mapas de gran escala, como los que vemos en los modos de Guerra Terrestre, han sufrido históricamente de popping (aparición repentina de hierba, árboles…) y de una interactividad limitada con el entorno. Con la exclusividad en la nueva generación, podríamos ver mapas donde la destrucción no sea solo estética, sino táctica.
Por otro lado, el sonido, un aspecto que a veces olvidamos, recibirá un impulso necesario. La potencia de procesamiento de audio dedicada en PS5 y Xbox Series permitirá una espacialidad mucho más precisa. En un juego donde escuchar los pasos del enemigo es la diferencia entre la vida y la muerte, contar con un motor de audio que no tenga que compartir recursos con sistemas de hace diez años es una ventaja competitiva fundamental.
Un movimiento valiente y necesario
En conclusión, aunque sabemos que todavía hay una base de jugadores importante en PlayStation 4 y Xbox One, el movimiento de Activision es el correcto. No se puede avanzar hacia el futuro si siempre tienes que llevar a cuestas el peso del pasado. Call of Duty necesitaba este «reset» técnico para volver a ser el referente visual que un día fue. Si las promesas de potencia y libertad creativa se cumplen, podríamos estar ante el Call of Duty más impresionante a nivel técnico de toda la franquicia.
Estaremos muy atentos a los próximos eventos de presentación, posiblemente durante el Xbox Games Showcase de junio, donde esperamos ver el primer gameplay real corriendo en una consola de nueva generación. Ahí será cuando comprobemos si, efectivamente, dejar atrás a la vieja guardia ha servido para que Call of Duty recupere su corona como el rey técnico de los disparos en primera persona. Por ahora, solo podemos decir: adiós, PS4 y Xbox One; gracias por los servicios prestados, pero ya era hora de evolucionar.

