Tras varios años en los que las entregas anuales de Milestone se sentían como un simple cambio de pegatinas y una actualización de pilotos —un estancamiento que ya empezaba a cansar—, por fin podemos decir que MotoGP 26 es diferente. No es perfecto, y os vamos a detallar sus fallos sin filtros, pero estamos ante la mayor evolución de la franquicia respecto a otras entregas como MotoGP 25 o MotoGP 24. Preparaos, porque la experiencia cambia radicalmente, y para bien.
Mejoras en el Modo Trayectoria
El alma de MotoGP 26 sigue siendo su modo trayectoria, y este año hemos notado un esfuerzo real por sacarlo de los menús planos de toda la vida. La gran novedad es el Paddock 3D. Ya no somos un simple espectador que pulsa botones en una tabla; ahora nos movemos por el box, vemos a los mecánicos trabajar en la moto y sentimos esa tensión previa a salir a pista.

El sistema de Mánager Personal ha ganado mucha profundidad. Ahora no solo se trata de elegir el contrato que más dinero nos dé, sino de gestionar nuestra imagen pública. Las redes sociales y las conferencias de prensa influyen directamente en cómo nos ven los equipos oficiales. Si somos unos rebeldes, quizás las marcas más serias no nos quieran en sus filas por mucho que ganemos carreras.
Además, el mercado de fichajes es ahora mucho más dinámico. Ver a pilotos emblemáticos cambiar de escudería tras una temporada desastrosa le da una vida al mundial que antes no tenía. Para los que buscáis desconectar del estrés de MotoGP, Moto2 y Moto3, tenemos unas divertidas disciplinas de Flat Track y Minibikes, que son un soplo de aire fresco y, aunque no destacan, merece la pena resaltar.
Pero el verdadero añadido de este modo es la introducción del sistema de cartas de pilotos. Por primera vez en la historia de la saga, Milestone ha implementado un sistema de ratings muy similar al que vemos en los juegos de F1 de Codemasters. Cada piloto de todas las categorías (MotoGP, Moto2 y Moto3) cuenta con una tarjeta de valoración basada en cuatro pilares: Tiempo de vuelta, Ritmo, Pelea cuerpo a cuerpo y Fiabilidad.
Esto no es solo cosmético. Estas estadísticas afectan directamente al comportamiento de la IA en pista. Un piloto con una valoración alta en «pelea cuerpo a cuerpo» será un hueso durísimo de roer en las frenadas, mientras que uno con baja «fiabilidad» tendrá más papeletas para irse al suelo bajo presión. Además, el compromiso del estudio es actualizar estas medias regularmente según lo que ocurra en el mundial real de 2026, lo que aporta un dinamismo nunca visto. Habrá que estar atentos a la frecuencia de estas actualizaciones, pero sobre el papel, es un gran acierto.
Jugabilidad: una de cal y otra de arena
Si hablamos de sensaciones al mando, el nuevo sistema denominado Rider-Based Handling es una auténtica maravilla. Se siente una conexión mucho más física con el piloto; ya no mueves solo una máquina de 160 kilos, sino que sientes cómo el desplazamiento del peso del cuerpo del piloto afecta a la inercia en las curvas rápidas. Es más exigente, sí, pero también mucho más satisfactorio cuando logras clavar una vuelta perfecta.
Seguimos contando con la clásica distinción entre los modos de conducción Arcade y Pro, aunque este año hemos notado que la brecha entre ambos se ha ensanchado. Por un lado, el modo Arcade se apoya totalmente en las ayudas neuronales, lo que permite que cualquier novato pueda dar vueltas sin besar el asfalto constantemente; sin embargo, la «peora» aquí es que el sistema a veces resulta demasiado intrusivo, llegando a pelearse con nuestros propios inputs y restando esa sensación de control real sobre la moto.
En el otro extremo, el modo Pro es donde hemos disfrutado de la verdadera evolución de este título; es crudo, técnico y no perdona ni un solo error en la gestión del gas o el posicionamiento del cuerpo. La mejora es evidente en la profundidad de la simulación, pero también hay que mencionar que, debido a las nuevas físicas de pesos, el modo Pro ha heredado cierta inestabilidad al pisar determinados pianos, lo que puede dar lugar a caídas algo impredecibles que antes no sufríamos.
En definitiva, Milestone ha pulido ambos extremos, pero aún le falta encontrar ese punto de equilibrio perfecto donde las ayudas no se sientan como un corsé y el realismo no se convierta en una lotería al tocar un bordillo.
Ahora, tenemos que hablar de un error garrafal en la categoría MotoGP: la ayuda de la línea de trazada dinámica. Milestone tiene un problema serio aquí, ya que el indicador nos marca que debemos frenar muchísimo antes de lo que realmente hace falta. Si sois jugadores que dependéis de esta ayuda, os vais a encontrar frenando en medio de una recta mientras la IA os pasa por encima. Es un bug de calibración incomprensible que rompe totalmente el ritmo de aprendizaje.
Y hablando de la IA, hemos detectado otro fallo que nos ha sacado de nuestras casillas: el comportamiento en las sesiones de clasificación. Mientras que en otros títulos la IA sabe buscar huecos y apartarse cuando no viene en vuelta rápida, aquí corren como si fuera la última vuelta de un domingo de carrera.

Se adelantan entre ellos, te molestan en tu vuelta lanzada y no tienen ninguna noción de lo que es buscar «aire limpio» para hacer tiempo. Es frustrante estar en medio de una vuelta de pole y que un piloto de la IA decida meterte la moto como si se estuviera jugando el mundial. Es algo que deben corregir urgentemente para no cargarse la inmersión.
El modo online de MotoGP 26
El online de MotoGP 26 es, por desgracia, el punto donde más paciencia hay que tener. Técnicamente, el juego vuela: el crossplay (hay en PS5, Xbox Series X|S y PC; no tenemos este matchmaking en Switch ni Switch 2) funciona sin fisuras y las partidas se llenan en cuestión de segundos. Los eventos LiveGP son una propuesta competitiva muy seria que nos ha mantenido enganchados por su estructura de ranking.
El problema real es, como siempre, la comunidad, no Milestone. Las salas públicas suelen ser un caos absoluto. Es habitual encontrar jugadores que no usan el freno y te utilizan como «colchón» en la primera curva. A pesar de que el sistema de sanciones parece más estricto este año, sigue siendo insuficiente para frenar a los pilotos que no juegan limpio. Si queréis disfrutar de verdad, lo mejor es buscar ligas privadas donde el respeto en pista sea la prioridad.
Gráficos y rendimiento buenos, junto a un sonido de diez
Aquí es donde sacamos pecho, en este caso, en PS5 Pro, que es donde hemos jugado. MotoGP 26 en este hardware se mueve muy bien. Gracias a la tecnología de escalado PSSR, el título ofrece una nitidez en 4K escalado que nos ha dejado con la boca abierta; la imagen es limpia y los bordes de sierra son cosa del pasado.
Sin embargo, tenemos que ser honestos y poner los pies en el suelo: a pesar de que el juego luce muy bien, todavía no se siente como un referente gráfico puntero si lo ponemos frente a frente con otros titanes del género de carreras. Nos queda la sensación de que Milestone aún no termina de dominar al 100% todas las bondades y trucos del Unreal Engine; aunque los modelados de las motos son de matrícula de honor, ciertos elementos del entorno, la vegetación o algunos efectos de lluvia no tienen ese acabado fotorrealista que vemos en otros competidores. Es un trabajo visual muy sólido, pero le falta ese «algo» para ser la punta de lanza técnica del mercado.
Eso sí: el rendimiento es buenísimo. En una televisión compatible con VRR, el juego se mantiene estable en una horquilla de entre 90 y 95 FPS. Esa fluidez extra se agradece en un juego de conducción.
En el apartado sonoro, Milestone sigue siendo el rey indiscutible: el rugido bronco de la Ducati o el aullido metálico de la Yamaha están grabados con una fidelidad pasmosa, logrando que el silbido del viento golpeando nuestro carenado a 350 km/h nos meta de lleno bajo la cúpula de la moto.
¿Merece la pena volver a pasar por caja?
MotoGP 26 es una entrega valiente. Después de años de apatía, Milestone ha despertado y ha entregado la mayor evolución de la saga en mucho tiempo. Es una lástima que fallos tan evidentes como el comportamiento de la IA en clasificación o el bug de la línea de frenado (esto último se solucionará en un parche muy pronto) le resten brillo a un conjunto que roza el sobresaliente. Si corrigen esos detalles y meten mano dura en el online, estaremos ante el simulador definitivo de las dos ruedas. De momento, es el camino correcto y nosotros no podemos dejar de jugar.
Vamos a terminar este análisis dejando algo claro. Dani (el que está escribiendo estas líneas) es, probablemente, el mayor fan de MotoGP y F1 que vais a encontrar. Posee todas y cada una de las carreras desde 1978 hasta la actualidad de ambas categorías en un disco duro que es oro. Por eso, esta review es todo un orgullo para él, que ha gastado cientos de horas de su vida en dichos juegos.
MotoGP 26 ya está disponible para PS5, Xbox Series X|S, PC, Switch y Switch 2.
MotoGP 26
MotoGP 26 es, por fin, el salto de calidad que llevábamos años pidiendo para la saga. A pesar de los fallos en la IA y el modo online, su espectacular rendimiento y la profundidad de sus físicas lo consolidan como el simulador de motos más completo y necesario de los últimos años.
Lo mejor
- Se nota que Milestone ha vuelto a grabar los motores desde cero para esta temporada
- Las tarjetas de piloto aportan una profundidad y realismo que la saga necesitaba
- Las físicas están muy cuidadas
Lo peor
- La IA en clasificación es horrorosa
- Bug de la línea de trazada: En MotoGP indica frenar demasiado pronto
- El online sigue siendo un campo de batalla
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Jugabilidad
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Apartado artístico
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Apartado sonoro
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Multijugador

