En junio de 2014 los Apartamentos Mii abrían sus puertas en Tomodachi Life para nuestras consolas portátiles de Nintendo. Una pequeña isla, un edificio de viviendas y nuestros propios Miis para que se mudasen aquí y viviesen todo tipo de situaciones. Un juego que, a pesar de su simplicidad, se granjeó una gran cantidad de fans que se mantienen a día de hoy.
Doce años después, cuando parecía que se quedaría en la 3DS, Nintendo resucita esta saga con un spin off para la Nintendo Switch con la que revitalizan la primera entrega e introducen mejoras técnicas en caso de que queráis jugar en la Switch 2.
Tanto si os encantó en su momento el primer Tomodachi Life o es la primera vez que os acercáis a este tipo de juego, merece la pena ver todo lo que tienen por ofrecernos. ¿Queréis conocer las novedades de esta segunda entrega de Tomodachi Life? ¿Os crearéis a vosotras mismas y vuestras amistades o a personajes de videojuegos que os gusten para ver qué les pasa? Quedaos por aquí y seguid leyendo, que la cosa viene calentita.
De vuelta a la isla
Quizá no os llamen este tipo de juegos, en una época en la que los juegos de estilo cozy cada vez ganan más fuerza, pero Nintendo sabe perfectamente cómo hacerlos. Podríais compararlo inicialmente con Animal Crossing o con el reciente Pokopia; ir tranquilamente observando a vuestros residentes, comprando cosas para vuestra casa o mejorándola y terraformando toda la isla. La realidad es, que si queréis comprarlo con otros juegos, la similitud es mucho más cercana a Los Sims que con New Horizons.
Tomodachi Life: una vida de ensueño nos traslada, al igual que en la primera entrega, a una isla totalmente vacía. Como su dios, el ser supremo, crearemos el primer Mii que se mudará aquí, ya sea creándolo desde cero, usando los diseños de base o mediante códigos para copiar los diseños de otras personas. La edición llega desde los aspectos más básicos como puede ser la forma de la cara, el pelo o las arrugas, pero la parte más interesante es, sin duda, la posibilidad que nos brinda este Tomodachi Life de dibujar por nuestra cuenta cada detalle de nuestro personaje.
Un editor bastante completo, con una gran capacidad de personalización, para dotar de identidad a los Miis. Convertiremos nuestra Switch casi en una tableta gráfica donde pintaremos pixel por pixel cuanto queramos. Unido a la posibilidad de elegir su personalidad, cada uno será único.
Y si, entendemos que no todo el mundo tiene la aptitud o el talento para algunas obras de arte con las que nos hemos cruzado por internet (grupo en el que yo, por supuesto, me incluyo), pero, como siempre, la comunidad cobra gran importancia para ayudarse entre ella. Contamos con tres páginas que os pueden ser de utilidad para exprimir al máximo vuestra isla: TomodachiShare, para compartir y buscar creaciones, Tomoplanner, para planificar la isla, y Living the Grid, para pixelizar las imágenes y que podáis copiarlas.
Otra preocupación previa a la salida de Tomodachi Life ha sido la restricción de elección a género binario, pero finalmente podemos ver desde el principio cómo nuestros Miis pueden ser tanto de género binario como no binario, al igual que sus opciones de romance.
Que repiquen las campanas
Dejando a un lado la personalización de los personajes, tanto su físico, su personalidad y su ropa, el aspecto más importante de Tomodachi Life son las relaciones entre todos los Miis. Amistad, romance o, quizá, se terminen llevando mal. Todo puede pasar en este juego donde las situaciones son tan bizarras que os descolocarán en más de una ocasión.
Si habéis visto los trailers, o si habéis jugado al juego de Nintendo 3DS, os lo podéis imaginar, pero veréis vuestros Miis gigantes, la cara de algunos en las nubes si se han enamorado, cómo se lanzan a un charco para que la otra persona no se moje o un sueño en el que contarán ovejas y os desbloquee el correspondiente traje acorde para que puedas vestirlos.
Es aquí donde llega gran parte de la queja, o, mejor dicho, el por qué no puede gustarle a todo el mundo. Tomodachi Life entra dentro del género de simulación. Como jugadores pondremos a los personajes en la isla que nos ofrecen, pero nos limitaremos a ser meros observadores de cómo avanzan sus vidas. Podemos forzar situaciones, arrastrar juntos a dos Miis, pero el aviso es claro: aunque no juguemos, sus relaciones podrían cambiar.
No me malinterpretéis, aún con ello es un juego divertido, gracias a las situaciones absurdas y tontas en las que nos ponen. Podéis jugar perfectamente durante varias horas sin que os deis cuenta y sin aburriros, al menos es lo que nos ha pasado. Los Miis os pedirán ayuda para hablar con otro, qué decirles y crear vuestro propio diccionario con palabras o frases que iréis escuchando posteriormente en la isla. Y sí, cualquier cosa vale.
Desde simples conocidos, a uña y carne o un emergente enamoramiento, todo enfocado a relaciones positivas que pueden restarle dinamismo y realismo. En todas las horas que hemos podido jugar, no hemos llegado a ver ninguna pelea entre nuestros personajes, quitando un rechazo amoroso porque ya tenía pareja. Independientemente de sus personalidades, todos parecen llevarse bien desde el principio, cuando podría ser interesante algo más de conflicto, más allá del romántico.
Como veréis, cuando creéis a un Mii, se irán a vivir a su propia casa, que podréis decorar con estancias prediseñadas y que les gustarán más o menos según su carácter, pero os pueden sorprender, pidiendo irse a vivir con otra persona a una casa común. Además de compartir piso, podrán casarse e, incluso, tener hijos, dando igual que sean parejas del mismo género. Y para vuestra tranquilidad, los Miis adultos no podrán tener relaciones con los Miis infantiles, un pequeño detalle que se agradece.
De forma similar pasará con la comida y la ropa. A los Miis le gustarán unos platos más que otros, le gustará un estilo más que otro, y no lo podréis saber hasta que no lo hagáis por ensayo y error. Aparentemente, en sueños que tendrán con comida, no influirá en esto, pudiendo adorar un plato que parecía odiar según lo que nos mostraban.
Por si fuera poco, en Tomodachi Life nuestros personajes también tendrán un sistema de niveles, que conseguiremos aumentar cuando acertemos las cosas que le gustan, cumplamos sus deseos o vayan avanzando en sus vidas y relaciones. Al subir podremos elegir darles diferentes regalos, desde objetos interactivos para ellos, muletillas al hablar o peculiaridades que afectan a su forma de caminar o comer. Además de subir niveles, también servirá para obtener deseos para la fuente, afectando a toda la isla y desbloqueando más posibilidades de personalización y de regalos para nuestros Miis. Que no se diga que no os preocupáis por ellos.
Ver todas las posibilidades y situaciones en las que estarán los Miis es muy divertido y están muy bien pensadas para que no te aburras. Y será mejor que vayas planeando la isla, porque podrás crear hasta 70 Miis que gestionar a la vez. No necesitáis tener los 70 (reduciendo el número de personajes de su versión anterior en 30), pero, como mínimo, os recomendamos tener 35, que desbloquea la expansión de terreno final para que podáis construir sin miramientos.
Noticias de última hora
Al igual que en la entrega de 3DS, y aunque ya no vivan todos en el mismo edificio, las construcciones siguen cobrando gran importancia en esta nueva entrega. Conforme la isla vaya subiendo de nivel y vayan mudándose, iremos desbloqueando edificaciones para dotarla de más vida. Una tienda de comida, un restaurante, una torre de noticias o una noria. Cada uno de ellos podrán servir para comprarles objetos que darles o para añadir escenarios en el que desarrollar las interacciones, volviendo a potenciar la personalización del juego.
No obstante, esta personalización puede haber ganado demasiado peso, a costa de perder algunos detalles que encontrábamos en su anterior entrega. Por ejemplo, podemos echar en falta la sala de conciertos y que seguro que habéis visto, que permitía a los personajes cantar y dar una gran actuación. Lo mismo puede pasar con algunas interacciones, repitiéndose los diálogos cuando quieren hacerse amigos.
A cambio, el alcance será tal que incluso nos permitirán crear edificios desde cero para sustituir las casas tan normales que vienen de base. Y no solo edificios, en Tomodachi Life también podréis hacer lo propio con la comida, las mascotas, regalos o la ropa. El límite es, de la forma más literal posible, vuestra imaginación (o la de internet).
Y es que en nuestra posición de dioses (o capitán, o alteza, o como os guste que os llamen), seremos un personaje más de la isla. Los Miis querrán saber más cosas de la persona tras la pantalla, preguntándonos en ocasiones qué nos gusta hacer o qué famoso nos gusta. Una versión algo más amable de los Thronglets de Black Mirror.
Con una mecánica traída directamente desde New Horizons, para poder expandirnos y ganarle terreno al mar, el urbanizador contará con bastantes opciones de terreno y decoración. Poder colocar carreteras, bancos, semáforos o zona de playa, todo al alcance de la mano. Por si os lo preguntáis, no hay vehículos, pero ¿y lo bonito que queda?
El parecido con la saga de Animal Crossing, aunque digamos que se asemeja más a Los Sims, es bastante alto. Tanto por estas mecánicas calcadas, como objetos traídos directamente de esta o sonidos que, si has jugado un mínimo, es fácil reconocer. trayendo de vuelta esa familiaridad de un juego que llegó en el momento perfecto en 2020. La diferencia radica, por decirlo de alguna forma, en su narrativa. Mientras en New Horizons nuestro objetivo es sencillo: conseguir el dinero para pagarle al mapache (no se pronuncia su nombre en esta casa), Tomodachi Life se limita a vivir, permitiéndonos hasta borrar personajes.
Una queja recurrente que nos hemos encontrado también es la falta de contenido del juego. Y aunque es verdad que se agradecerían más situaciones diferentes y que no se repitiesen tanto -esperemos que en alguna actualización posterior-, Tomodachi Life: una vida de ensueño os va a dar muchas horas de juego, pero, como pasa siempre, este descontento se ha basado en usuarios que han quemado el juego.
Mira esa manita
Un detalle que llama la atención de Tomodachi Life es que, junto al estilo caricaturesco de los personajes y el mundo, con una atmósfera sencilla y colorida similar a la saga de Canela y compañía, se suman imágenes realistas, tanto en la comida como en los objetos que les podemos regalar a nuestros Miis. No os podéis hacer una idea de lo que es ver a los protagonistas cabezones paseando con un canguro híper realista.
Lo mismo pasará con las manos que nos representan en el juego, mostrándonos una mano realista hasta la muñeca, que será con la que llevaremos a nuestros Miis. Todo busca esa comicidad, el absurdo más absoluto, que os sacará más de una sonrisa.
Se mezcla el estilo clásico de los Miis de Nintendo, el híper realismo y el pixel art que saldrá de nuestros dedos, integrándose magníficamente para conseguir una identidad única.
Como ya habíamos dicho, algunos assets vienen directamente de su hermano mayor, tanto en muebles, ropa como en música. Por ello podéis esperar una banda sonora tranquila, acompañando ese fondo cozy que pretende transmitir, aunque después se descontrole y a un Mii se le declaren otros tres a la vez y tenga que elegir.
Conclusión de Tomodachi Life: una vida de ensueño
Seamos claros aquí: Tomodachi Life es lo que pretende, un juego tonto y entretenido en el que crear situaciones iguales que el juego. A pesar de haber perdido contenido de la entrega de 3DS, es perfecto tanto para quienes os puede la nostalgia o si nunca llegasteis a jugar al primero. Esperamos que con el tiempo Nintendo siga añadiendo contenido, darle más profundidad y que no lo abandone, porque es un juego que pueda dar todavía más horas si lo miman y lo cuidan.
Tomodachi Life: una vida de ensueño está claramente centrado en la personalización, tanto de los Miis como de la ropa, la comida o los edificios, y orientado hacia el humor para generar situaciones cómicas y surrealistas con las que nos entretendremos durante horas. La peor parte es tener que hacer uso de páginas externas para poder crear los objetos dentro del juego, en especial para la gente con nulas dotes artísticas como yo.
Por lo demás, es una entrega que veníamos necesitando desde hace muchos años y que aprovecha especialmente la potencia de la Nintendo Switch 2, con pantallas de carga más cortas o mayor resolución, aunque no cuente con un modo multijugador en el que podamos visitar las islas de otra gente.
De cualquier manera, no os lo podéis perder. Tomodachi Life: una vida de ensueño, merece totalmente la pena y vuestro tiempo, en especial si es para dedicarle un rato todos los días para interactuar con vuestros Miis. Y lo mejor es que ya lo tenéis disponible para Nintendo Switch y Nintendo Switch 2, así que corred.
Tomodachi Life: Una vida de ensueño
Tomodachi Life: una vida de ensueño deja atrás a su predecesor de 3DS para establecerse con una identidad propia y una gran personalización, sin perder el toque humorístico que lo caracteriza, aunque desaparezcan ciertos escenarios que se echan de menos
Lo mejor
- La gran cantidad de situaciones absurdas
- Mezcla de las caricaturas y lo realista
- Profunda personalización de todos los aspectos del juego
Lo peor
- Pueden llegar a repetirse los escenarios
- Un enfoque demasiado feliz en las relaciones
-
Historia
-
Jugabilidad
-
Apartado artístico
-
Apartado sonoro


