Hoy os traemos el análisis de uno de los juegos que evoca más recuerdos nostálgicos en mi persona, Pokémon Verde Hoja para Nintendo Switch, remake de la primera entrega de la franquicia de monstruos de bolsillo de Nintendo: Pokemon Rojo/azul (Rojo y Verde en Japón respectivamente, de ahí el renombre de esta versión) que nos llegó a España en 1999 para la portátil de Nintendo, la Game Boy.
Tras el éxito de este juego, en 2004 un remake no se hizo esperar para la que era la nueva portátil sucesora de la Game Boy, la Game Boy Advance, y se hizo de forma que, además de contar la misma historia que su original, lo hizo con un lavado de cara increíble y con algún que otro añadido «goloso» de los que hablaremos más adelante; cosas por la que estos remakes gozaron de muy buena acogida por parte de todo fan medio de Pokémon que se precie.
La semana pasada, aprovechando el anuncio del 30th aniversario de la franquicia, aparecieron en el catálogo de Nintendo, sin hacer ruido y de forma muy discretita, estas dos entregas de Game Boy Advance para Nintendo Switch. No negaremos que dicha aparición ha estado rodeada de polémica: Críticas y alabanzas desde entonces casi a partes iguales que dividen la comunidad, porque, seamos francos, si algo sabe manejar Nintendo a la perfección es el factor nostalgia. Pues bien, ahora nos toca a nosotros volver a Kanto y contaros cómo es el volver a capturar los primeros 151 pokémon para volver a ser el mejor, ¡el mejor que habrá jamás!
¿La primera entrega de todas?
Antes de empezar vamos a aclarar cosas y a contar cositas de culturilla general, porque si algo nos gusta en Chicas Gamers es que también aprendáis cosillas: Si habéis hecho números, os daréis cuenta de que las fechas no encajan; la primera entrega de Pokémon llegó a Europa en 1999, esto harían 27 años desde su lanzamiento, no 30. No obstante, en realidad Pokémon Verde y Rojo ya llevaban desde 1996 dando la guerra en tierras niponas, un ejemplo de cómo se podían llegar a retrasar los juegos al cambiar de continente.

Aclarado esto, os preguntaréis: ¿Es Pokémon Rojo Fuego/Verde Hoja la primera entrega de la franquicia? La respuesta rápida es sí y no. Lo es desde el punto de vista de que la aventura trascurre en la misma región (Kanto), los pokémon a capturar son prácticamente los mismos (salvo sorpresas añadidas) y la historia y desarrollo es prácticamente igual, pero en realidad no lo es porque se trata de un remake, una versión 1.5 mejorada que, como hemos dicho, salió para la Game Boy Advance 5 años más tarde.
Con todo esto, decir que Pokémon Verde Hoja y Rojo Fuego son las opciones más optimas de disfrutar de la primera aventura de los monstruos de bolsillo, por lo que no es de extrañar que Nintendo haya querido recuperarlos.
¿Bulbasaur, Squirtle o Charmander?
Si no sois amigos de tomar decisiones difíciles, seguramente la decisión más complicada y la primera con la que os encontrasteis durante vuestros primeros años mozos gamer fue el decidir con que pokémon inicial empezar: El tipo planta Bulbasaur, el tipo fuego Charmander o el tipo agua Squirtle, porque además, una vez cogido uno automáticamente desechábamos la posibilidad de capturar los otros dos en el juego (¡esto sí que es una decisión dramática y no las de Mass Effect!).
Volviendo al tema, no voy a entrar en polémicas opinando sobre cual es mejor/peor, pero sí que haré un breve inciso en la historia de esta entrega para todo aquel que no esté familiarizado.

Iniciamos nuestra andadura en pueblo Paleta, donde el profesor Oak, toda una eminencia en el mundo pokémon, nos anima a comenzar nuestra andadura por el mundo pokémon capturando estos seres y así completar la pokédex, un objeto de su invención que no deja de ser una especie de enciclopedia que se va completando con información útil a medida que los vamos cazando y, aunque suene mal, coleccionando.
Por supuesto, el nieto del profesor Oak, de cuyo nombre no puede acordarse, decide iniciar el mismo periplo que nosotros, convirtiéndose automáticamente en nuestro rival y con el que cruzaremos nuestro camino en más de una ocasión.

Además de coleccionarlos porque son monísimos, los pokémon poseen habilidades únicas que los hacen ideales para enfrentamiento entre ellos, que es aquí es donde radica la gracia del juego. Los pokémon se clasifican en varios tipos: Fuego, agua, planta, roca, tierra, acero, psíquico, etc.
Cada tipo tiene sus debilidades o resistencias frente a otros tipos, como si de un piedra-papel-tijera se tratara, de este modo, agua es débil contra planta, planta lo es contra fuego, fuego contra agua, etc. Incluso algunos tipos serán invulnerables a ciertos ataques o doblemente penalizados contra otros, por lo que es importante tener buena memoria de los tipos de todos y de los ataques que pueden tener cara a trazar una buena estrategia de ataque.
Por supuesto, no nos olvidamos de las mecánicas de debilitamiento de pokémon y su captura, una constante en la franquicia, así como de su sistema de progresión, algo que puede parecernos muy duro a día de hoy. Recordemos que solo el pokémon peleador obtiene experiencia, por lo que evolucionar o mejorar nuestro equipo nos obliga a no usar siempre el mismo.
Más adelante con el objeto repartir experiencia esto se hace algo más llevadero, pero se obtiene muy al final de la aventura. Una cosa es clara: El juego respeta el espíritu original del juego y la esencia del mismo se mantiene. Nos encontraremos exactamente con el mismo juego que disfrutamos en 2004 para la Game Boy Advance.

Un entorno gráfico digno de 2024
Como hemos dicho, el objetivo de Nintendo es claro: Representar de la forma más fidedigna posible la vivida con el juego original. ¿Lo consigue? En parte, ya que pese a que la experiencia es parecida sufre algunas carencias. La más importante de todas es que pese a que se han incluido las islas Archi7 (un añadido con respecto al juego de 1999 con el que se podía conseguir algunos pokémon vistos en Rubí/Zafiro/Esmeralda), al no existir comunicación inalámbrica con estos juegos, es imposible completar la pokédex nacional (al menos a día de hoy…).
Y al ser una experiencia fidedigna, poco hay que hablar del entorno gráfico, ya que estamos hablando de un port del juego original de Game Boy Advance de 2024 sin filtros, añadidos o mejoras gráficas. Esto incluye que van se fuera los instant saves o el sistema de rebobinado que tiene los juegos del catálogo de Nintendo Switch Online. Con esto, nos podemos imaginar por qué Nintendo tomó la polémica decisión de no incluirlo en dicho catálogo, para evitar los «chanchullos pokémon» (te paso el pokémon, cargo instant save/rebobino y así lo sigo teniendo).

Y con decisiones «polémicas» no entramos en si el juego debería de haberse incluido en el catálogo de Game Boy Advance de Nintendo Switch (que ya os hemos explicado los motivos por los que creemos que esto no ha sido así) sino que vamos hablar del idioma del juego.
Al comprar el juego hay que tener cuidado en qué idioma lo queremos comprar, ya que cada idioma es una versión diferente del juego y nos obliga a pasar por caja de nuevo en caso de querer cambiarlo. Esto es algo que deja muy claro la pasarela de compra al comprarlo y que os advertimos: Elegid bien el idioma. El juego tiene la misma traducción que su original, con textos en perfecto castellano. No es que tenga muchos cuadros de dialogo que leer, pero no deja de ser algo que agradecer.
Respecto al apartado sonoro, tenemos las melodías «remake» de su homónimo de 1999, adaptadas al chip de la consola Game Boy Advance tal como el juego que emula de 2004. Particularmente, pese a que es un chip que se reproduce más o menos bien en una consola original, en su emulación siempre me ha trasmitido la sensación de se trata de un sonido muy «metálico» que nunca ha llegado a convencerme del todo.

Sorpresitas verdes y rojas
Como hemos mencionado antes, el juego tiene las funciones inalámbricas que poseía su original, como el uso de la sala unión, que se encuentran en las segundas plantas de los centro pokémon, y que sirven para intercambiar, combatir o jugar minijuegos así como para conectarse con hasta cuatro jugadores a través del Club Inalámbrico Pokémon, funciones que se han conservado en esta versión para Nintendo Switch.
Aunque de todas ellas, las más interesantes son, sin lugar a dudas, la incorporación de los tickets misti-ticket y ori-ticket, que si recordáis bien son tickets exclusivos de eventos que permitían obtener legendarios de generaciones posteriores (no diré cuales para no estropear la sorpresa a los novicios en la franquicia), toda una sorpresa y desde luego un añadido muy interesante y muy de agradecer. ¿Encontraremos algún extra adicional de la mano de alguna actualización? ¡Ojalá!
Conclusión
Pokémon Verde Hoja y Rojo Fuego vuelve 22 años después de su lanzamiento y lo hace para conmemorar el 30 aniversario de la franquicia. El juego ante el que estamos es un perfecto port del juego de antaño que nos permitirá disfrutar de la experiencia de su original tal como fue en 2004, incluso completando la pokédex intercambiando con jugadores que tengan la otra versión del juego de forma local.
Nintendo ya ha indicado que tendrá compatibilidad con Pokémon Home en un futuro con una actualización, pero solo será para enviar pokémon, no para recibirlos, algo parecido a lo que ocurría con Pokémon Home y Pokémon Go. Esto deja a priori fuera la posibilidad de completar la pokédex nacional, ¿cambiarán de opinión en un futuro?
Como hándicap del juego hemos encontrado por un lado su precio, que puede parecer algo elevado para un juego de hace 22 años, y lo dicho: Que al no tener posibilidad de intercambio con Pokémon Rubí/Zafiro/Esmeralda es imposible a día de hoy completar la pokédex Nacional (aunque la de Kanto sí), esto nos hace plantearnos si en un futuro integrarán estos tres al catálogo de Nintendo Switch, una opción genial que además permitiría completar dicha pokédex; solo el tiempo dirá.
Pokémon Verde Hoja/Rojo Fuego ya se encuentra disponible para Nintendo Switch de forma exclusivamente digital a un precio de 19,95€ cada uno.
Pokémon Verde Hoja
Nintendo, toda una experta jugando con nuestros corazoncitos, nos trae Pokemon Verde Hoja/Rojo Fuego para Nintendo Switch intentando emular la experiencia de su homónimo cuando salió al mercado allá por 2004
Lo mejor
- Un clásico atemporal
- Consigue emular a la perfección la experiencia vivida allá en 2004
Lo peor
- Un juego de hace 22 años tiene quizás un precio demasiado alto para lo poco nuevo que aporta
- Carencias a la hora de completar la pokedex
- Volver a adaptarse a las mecánicas de 2004 puede resultar duro
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Historia
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Jugabilidad
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Apartado artístico
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Apartado sonoro

