He sufrido de lo lindo, chicas y chicos, pero aquí os dejo el análisis de Nioh 3, que ya está disponible en PS5 y PC con la promesa de cerrar una trilogía que ha sabido distanciarse de la sombra de Dark Souls para crear su propio estilo. Tras exprimirlo a fondo en una PS5 Pro, queda claro que Team Ninja ha forjado su obra más ambiciosa.
Nioh 3 es, en esencia, el resumen perfecto de lo que es Team Ninja hoy: un estudio con un ADN de acción heredado de Ninja Gaiden, pero que intenta abrazar la modernidad de los mundos abiertos. Veamos qué esconde este gran título, que os adelanto que no defrauda.
El ocaso de los dioses y el despertar del Shogun
En Nioh 3 el guion ha dado un salto de gigante, alcanzando una madurez narrativa que Dani no se esperaba —Dani soy yo; era por no hablar siempre en primera persona—. El juego nos sitúa cronológicamente tras los eventos de la segunda entrega, pero con una estructura que, digamos, «desafía» la linealidad temporal. Aquí tomamos el papel de un protagonista cuya sangre está ligada a un destino antiguo, envuelto en la ascensión del clan Tokugawa en un Japón que ya no solo lucha por el poder político, sino por su propia existencia espiritual.
La trama gira en torno al «Eclipse de Amrita», un evento que ha rasgado el velo entre el mundo de los vivos y el reino de los Yokai. Ya no estamos ante simples brotes de oscuridad; el país entero se está hundiendo en lo que el juego denomina Los Purgatorios, fracturas temporales cual Universo Cinematográfico de Marvel donde el pasado y el presente convergen.
He sentido que, por primera vez, Team Ninja nos da un motivo emocional para seguir adelante. Las cinemáticas, mucho más cuidadas y con una dirección de arte soberbia, nos presentan a un Tokugawa Ieyasu más humano, lidiando con el peso de unificar un Japón que se desmorona bajo una amenaza que no puede ser derrotada solo con ejércitos.

Lo que más me ha gustado es la interpretación de figuras como Himiko, cuya presencia mística impregna todo el segundo acto. La narrativa ya no es solo exposición; es ambiental. Al recorrer los campos abiertos, encontramos los «Ecos del Tiempo«, fragmentos de almas que nos cuentan tragedias personales provocadas por el eclipse, dándole una escala humana al desastre. Es una fusión salvaje donde la realidad del Japón feudal choca de frente con un escenario de pesadilla lleno de demonios y folclore reinterpretado.
La ambición cinematográfica es evidente, y aunque mantiene esa opacidad clásica que te obliga a leer descripciones de objetos para entender el 100% del lore, el hilo conductor es mucho más sólido y emocionante. No es solo una crónica histórica; es un viaje de redención en el que nuestras decisiones en las misiones secundarias afectan sutilmente al estado del mundo y a la percepción que los clanes tienen de nosotros.
No os cuento más, porque os destrozaría con spoilers si siguiera hablando. Jugadlo y juzgáis vosotros mismos.
La jugabilidad: alternar entre un samurái y un ninja
Donde Nioh 3 innova de verdad es en su combate. La gran revolución de esta entrega es la posibilidad de alternar instantáneamente entre dos conjuntos de movimientos: el estilo Samurái y el estilo Ninja, con solo pulsar el botón R2 —RT en Xbox—.
Esta mecánica cambia las reglas del juego. No es solo un cambio estético; es una flexibilidad táctica nunca vista en la saga. Puedes estar bloqueando con la pesadez y el honor de un samurái y, en un parpadeo, convertirte en una sombra letal que encadena ataques rápidos de ninja. Si a esto le sumas una profundidad de RPG digna de los juegos de dicho género (en lo que profundizaré más adelante), tienes un sistema que te permite moldear al guerrero exactamente a tu medida.
Team Ninja ha abandonado los pasillos cerrados por lo que llaman «diseño de campo abierto». Siguiendo la estela de juegos como Rise of the Ronin, los escenarios son ahora mucho más amplios y ambiciosos. No es un mundo abierto continuo (seguimos teniendo pantallas de carga), pero la libertad de exploración y la escala de las zonas son muy superiores a lo visto en Nioh 1 y 2. Sin embargo, este paso adelante tiene un precio técnico que luego comentaré en su apartado.
El sistema de ‘Builds’
Para aquellos que disfrutan perdiéndose en las estadísticas, Nioh 3 es un paraíso. El sistema de mejoras ha sido expandido para dar cabida a la dualidad samurái/ninja. Ya no se trata solo de subir de nivel, sino de gestionar la Sincronía Astral, una nueva mecánica que determina la eficacia con la que encadenas habilidades de ambos estilos.
La profundidad de los árboles de habilidades y el sistema de templado en la herrería permiten un nivel de especialización que asusta. Puedes crear desde un ninja basado puramente en estados alterados y venenos, hasta un tanque samurái capaz de absorber el daño de los Yokai más imponentes para devolverlo multiplicado. Esta flexibilidad es, sin duda, una de las mayores fortalezas del título.
El online de Nioh 3
El multijugador cooperativo sigue siendo lo de siempre en este tipo de juegos. Puedes jugar con hasta dos amigos y, por suerte, la conexión se siente muy estable. El sistema de «Tumbas» y la ayuda entre jugadores mitigan esa curva de dificultad tan pronunciada que caracteriza a la saga. El «modo fácil» de toda la vida. Eso sí, preparaos para que el caos visual en pantalla aumente exponencialmente cuando hay tres jugadores lanzando habilidades.
Apartado Gráfico y Técnico: El Motor Katana al límite
Hay que extenderse en este apartado, como buen amante de los píxeles que soy. Team Ninja, como siempre, utiliza la tecnología única del motor Katana para lograrlo todo, siguiendo el ejemplo de sus juegos anteriores.
El acabado es bueno, y la interpretación mitológica de la historia japonesa por parte del equipo es realmente artística. En cuanto al estilo, Nioh 3 tiende a la «exageración cómica»; una fusión de la historia tradicional japonesa con el mito, la realidad con la fantasía, que se asienta en un escenario de pesadilla lleno de demonios.

Lamentablemente, el motor gráfico produce resultados un poco toscos. No es un factor decisivo, y la gran profundidad de su combate se lleva la palma, pero el diseño de campo abierto se ve afectado por errores visuales. Para empezar, al correr a toda velocidad, notarás que la geometría y los mapas de sombras aparecen y desaparecen. Ni siquiera usando el modo de calidad de 30 fps en ninguna de las dos máquinas soluciona estos extraños problemas visuales. Es algo que tendrás que aguantar para disfrutar de la acción.
Desde un punto de vista técnico, tanto la PS5 básica como la PS5 Pro ofrecen dos modos: Priorizar FPS y Priorizar Resolución, con un objetivo de 60 y 30 fps, respectivamente. Los ajustes visuales, como las texturas y las sombras, son prácticamente idénticos en todas las consolas. Sin embargo, el modo de resolución de la Pro ofrece reflejos superiores en el espacio de pantalla y una distancia de sombras ligeramente mejor. Cabe destacar que los reflejos con ray tracing de Rise of the Ronin no aparecen aquí.
Os dejo una tabla donde os dejo las diferencias de escoger un modo u otro tanto en PS5 Pro como en PS5 base:
| Modo | PS5 Pro | PS5 |
| Priorizar FPS | 1408×792 – 2304×1296 (reescalado a 4K con PSSR) a 60fps | 1280×720 – 2048×1152 (reescala a 1440p) a 60fps |
| Priorizar Resolución | 2560x1440p fijo (reescalado a 4K con PSSR) a 30fps | 2048×1152 (reescala a 1440p) a 30fps |
La versión de PS5 Pro usa el PSSR de Sony en lugar del AMD FSR de la PS5 base. Esto se traduce en una claridad y estabilidad de movimiento significativamente mejores. Los detalles finos, como el pelo, la armadura y el follaje, parpadean mucho menos en la Pro. Además, elimina las estelas fantasma que se ven en la consola base.
Dicho esto, el PSSR, para variar, presenta tres inconvenientes. Al igual que en otros juegos como Silent Hill 2 Remake, las imágenes fijas pueden verse ligeramente más borrosas cuando estamos quietos. Por otro lado, aunque la PS5 Pro ha mejorado los reflejos, estos parecen presentar más brillo y distorsiones en comparación con la PS5 básica, lo que, de nuevo, podría deberse a los ya conocidos artefactos que crea el reescalador de Sony.
Finalmente, en el modo de 60fps, se producen problemas de pixelación y parpadeo al cambiar la resolución, algo que no ocurre en la versión básica de PS5.

En cuanto a las pruebas de rendimiento, para el combate de Nioh 3, el modo a 60fps es obligatorio. Ambas consolas mantienen los 60 fps en general, aunque en ocasiones pueden haber caídas, incluso en el modelo premium de PS5. Usar una pantalla VRR es la mejor manera de disimular estas caídas.
El modo Resolución a 30fps no se lo recomiendo a nadie. Hay un retraso considerable desde que pulsas un botón hasta que la acción se produce en la pantalla (el input lag de toda la vida). No lo juegues así, que la diferencia gráfica es prácticamente nula.
Apartado sonoro: Inmersión total en el Japón Feudal
No podemos cerrar la sección técnica sin hablar del sonido, que es el alma que amalgama toda esta violencia visual. La banda sonora, compuesta una vez más por el maestro Yugo Kanno, es una delicia que sabe cuándo ser sutil y cuándo reventarte los tímpanos con tambores Taiko en mitad de un combate contra un jefe.
El aprovechamiento del Audio 3D es, sencillamente, el mejor de la saga. La espacialidad sonora es clave para la supervivencia en los nuevos campos abiertos; escuchar el crujir de una rama a tu espalda o la dirección exacta del vuelo de un proyectil te da esa décima de segundo extra para reaccionar antes de que sea tarde. Además, los efectos de sonido de los impactos —el metal chocando contra el hueso o el desgarro de la carne Yokai— tienen un peso y una textura física que se sincronizan de maravilla con la respuesta háptica del DualSense. Es una experiencia inmersiva que te mantiene en tensión constante y que compensa con creces las aristas del motor gráfico.
Conclusión: el mejor Nioh de los tres
Lo mejor del título es su combate y sus creativos diseños de enemigos. La curva de dificultad es pronunciada, como ya esperarán los fans de la saga Nioh, pero ese desafío se puede superar con una amplia variedad de mejoras para los personajes, y si juegas online con amigos, tienes el «modo fácil» que varios deseáis.

Nioh 3 es, en muchos sentidos, el juego que Team Ninja llevaba años queriendo hacer. La narrativa ha dado ese salto de calidad que tanto pedíamos, ofreciendo una historia que por fin se siente personal, emocional y coherente, entrelazando la historia real de Japón con una fantasía oscura que atrapa desde el primer minuto. Esto se ve potenciado por un apartado artístico soberbio; la interpretación de los mitos y el diseño de los nuevos escenarios de «mundo semiabierto» son una auténtica delicia visual que compensa cualquier limitación del motor.
En cuanto a la jugabilidad, poco más se puede añadir: es la perfección. El sistema dual entre samurái y ninja es pura dopamina, y la profundidad de sus builds ofrece una libertad que pocos juegos se atreven a dar. Si a esto le sumamos un apartado sonoro magistral, tenemos un título redondo en sus mecánicas core.
Lamentablemente, no podemos ignorar que el apartado gráfico es lo que flaquea. El motor Katana empieza a pedir un relevo a gritos, mostrando un rendimiento técnico que se queda atrás respecto a otros estándares actuales de la generación. El popping, los errores en las sombras y las inconsistencias visuales son el «impuesto» que hay que pagar por disfrutar de la mejor acción.
Nioh 3 ya está disponible para PlayStation 5 y PC. Y si no quieres dejarte nada y en tu periplo por Japón, no dejes de echar un vistazo a nuestra guía de Nioh 3.Nioh 3
Nioh 3 brilla con una narrativa emocionante y un diseño artístico único que compensan con creces las carencias de su motor. Su sistema dual samurái-ninja es la perfección jugable, elevada por un sonido magistral y una libertad de builds total. Aunque su apartado técnico sea regulero y pida un relevo, es el peaje a pagar por el mejor combate y narrativa de la saga.
Lo mejor
- La mecánica de alternar entre Samurái y Ninja
- La banda sonora de Yugo Kanno es, sencillamente, épica
- Una historia por fin emocionante y personal, envuelta en un diseño artístico mitológico que es una delicia visual
- La profundidad de los árboles de habilidades y el equipo permiten crear un guerrero único y a medida
Lo peor
- El motor Katana se siente tosco y lastra la experiencia con texturas que no parecen de 2026
- El popping de sombras y geometría en los campos abiertos empaña la inmersión, incluso en PS5 Pro
- La curva de dificultad y la complejidad de sus sistemas pueden llegar a asfixiar al jugador menos paciente
- Hay muchos objetos inservibles
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Historia
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Jugabilidad
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Apartado artístico
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Apartado sonoro
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Multijugador

