Si eres de los que aún guarda la esperanza de ver Yharnam con gráficos de nueva generación, prepárate, porque esta información te va a doler. Tras el reciente y amargo anuncio del cierre de Bluepoint Games, han salido a la luz los detalles de lo que ocurría tras los muros del estudio de Austin. Y la conclusión es clara: PlayStation mató el Remake de Bloodborne hasta en dos ocasiones.
No fue falta de ganas, ni falta de talento. Fue pura política de despachos y una gestión cuestionable por parte de Sony lo que nos ha dejado sin el regreso del título de culto de FromSoftware a 60fps. Os lo cuento más detalladamente…
¿Qué pasa con PlayStation y Bloodborne?
Según fuentes internas del estudio, Bluepoint Games intentó arrancar el proyecto de Bloodborne Remake justo después de terminar Demon’s Souls en 2020. El equipo estaba listo, el motor técnico era el mejor para esa tarea y el personal ya estaba haciendo pruebas de preproducción. Sin embargo, PlayStation bloqueó el proyecto.

¿La razón? Una mezcla de burocracia y relaciones delicadas. Al parecer, la relación entre Sony y FromSoftware respecto a esta IP es «frágil». Sony, a pesar de ser la dueña, no quiso arriesgarse a dar luz verde a un remake sin el beneplácito total de Miyazaki —el cuál ha manifestado en diferentes ocasiones su deseo de que la IP vuelva— o por miedo a tensiones contractuales. «Muchos en el estudio creen que, por culpa de estas políticas, Bloodborne Remake no se hará nunca», confiesa uno de los empleados. Una negligencia histórica de PlayStation que prefirió el silencio administrativo antes que complacer a millones de fans.
De cazadores de bestias a un God of War sin Kratos
En lugar de dejar que Bluepoint hiciera lo que mejor sabe hacer (remakes perfectos), Sony los obligó a subirse al carro de los juegos como servicio. Bajo el nombre en clave CP13, el estudio pasó años trabajando en un spin-off de God of War que nadie pidió.

Lo más surrealista de este proyecto es que Sony prohibió a Bluepoint usar a Kratos. Temían que el estudio no supiera manejar al personaje y que fuera «demasiado caro». Imagina el panorama: un juego de God of War sin su protagonista, diseñado para ser un servicio online infinito y con un 75% de la plantilla de Bluepoint totalmente en contra. El resultado fue un desastre de moral y de plazos que acabó en la papelera a principios de 2025.
Tras esto, otro intento con Bloodborne Remake
Incluso después del fracaso del proyecto de God of War, Bluepoint no se rindió. A mediados de 2025, el estudio presentó una propuesta formal para, ahora sí, hacer Bloodborne Remake. Llegaron a trabajar en un prototipo funcional durante tres meses. Las fuentes aseguran que lo que tenían entre manos era «el sueño de cualquier fan».
Pero la historia se repitió. PlayStation volvió a cerrar la puerta en mitad de las negociaciones, prefiriendo apostar por un prototipo menor de Ghost of Tsushima (con el nombre en clave «Black Fang») que finalmente también ha sido cancelado con la disolución del estudio. Increíble.
¿Qué pasará con las licencias que Bluepoint tenía en el tintero?
El cierre de Bluepoint no solo nos deja sin el estudio, sino que deja un cementerio de proyectos que difícilmente verán la luz:
- Bloodborne Remake: Está oficialmente en el limbo. Al ser un proyecto tan ligado a la tecnología propietaria de Bluepoint, si Sony quisiera retomarlo con otro estudio, tendría que empezar casi desde cero. Es la mayor pérdida de la década para los jugadores de PlayStation.
- Shadow of the Colossus (PS5 Edition): El estudio planeaba una versión definitiva para PS5 que rescataba 6 jefes finales que nunca llegaron a la versión de PS2. Con el cierre, este contenido histórico se pierde para siempre.
- Jak and Daxter y Resistance (Remakes): Eran las últimas opciones que Bluepoint propuso para salvarse. Sony ni siquiera llegó a considerarlas seriamente.
- Black Fang (Spin-off de Tsushima): Cancelado. Aunque la IP es de Sucker Punch, el trabajo realizado por Bluepoint en estos meses de 2026 no se aprovechará.
El fin de una mala gestión
Es difícil no sentir rabia. Bluepoint Games era una maquinaria de precisión suiza que PlayStation decidió usar para intentar clavar clavos con un destornillador. Forzarlos a los GaaS y negarles el desarrollo de Bloodborne ha sido, posiblemente, el mayor error estratégico de Sony en los últimos años («made in Jim Ryan»).
El 2 de marzo, cuando Bluepoint cierre sus puertas, no solo perderemos a un estudio increíble; perderemos la última oportunidad real de volver a Yharnam como se merece.
¿Crees que Sony acabará dándole el proyecto de Bloodborne a otro estudio o es el fin definitivo de la IP?
