Atrapando a un monstruo (2026) –titulada originalmente como Dust Bunny– supone el esperado debut de Bryan Fuller en la dirección de un largometraje tras pasar por las salas de escritura de numerosas producciones de la pequeña pantalla: Hannibal, Heroes o Star Trek. En el reparto, además del debut de Sophie Sloan en la gran pantalla, contamos con nombres como Mads Mikkelsen, que repite con Fuller, y Sigourney Weaver.
Para esta ocasión, donde también se encarga del guion, escoge una historia que mezcla la fantasía oscura y las historias de sicarios, todo ello aderezado con un toque de terror y comedia que nos acompañará a lo largo de toda la película.
¿Queréis saber nuestra opinión? Aquí está nuestra crítica.
Hay un conejo bajo mi cama
Aurora -Sophie Sloan- es una niña que vive convencida de que un monstruo vive debajo de su cama. Tras la extraña desaparición de su familia, decide pasar a la acción y busca ayuda en su misterioso vecino -Mads Mikkelsen-, el cual cree que es un asesino de monstruos… aunque en realidad no sea en el sentido literal de la palabra.
Aunque inicia como algo más cercano a los terrores infantiles, no tarda en volverse más compleja. A partir de ese momento la historia transita entre la creación de relación entre ambos personajes y las continuas amenazas que los rodean, ya sea en forma de temibles asesinos o amenazas menos terrenales. Porque como suele decirse, al final nada es como parece al inicio.
Bryan Fuller construye un relato que huye de la estructura clásica del terror y apuesta por algo más progresivo en lo emocional y simbólico. Y esto último es uno de sus grandes aciertos: el trabajar desde la ambigüedad constante mientras vamos creando diversas teorías acerca de la naturaleza de los acontecimientos. Esto genera una tensión distinta en el espectador, más expectante por resolver el misterio que por sufrir con los sustos.
Esto lo logra a través de esa dualidad de visiones entre ese vecino misterioso (el cual nunca recibe nombre) y la perspectiva infantil de Aurora. Estos momentos íntimos que comparten ambos, esos toma y daca, son extremadamente divertidos y permiten evolucionar ese enfoque desde el clásico «un monstruo bajo la cama» hasta una lectura más simbólica sobre el trauma y la pérdida.
Para ello, Atrapando a un monstruo mantiene un ritmo deliberadamente pausado, que únicamente se rompe en las secuencias de acción genialmente coreografiadas y maravillosas a nivel visual. Esa ralentización es buscada, ya que permite el trabajo psicológico de los personajes, además de que permite entrar en el juego de intrigas que estallará hacia el final de la obra, cuando fantasía y realidad se enfrenten en un combate final. Tengo que decir que es una serie de secuencias extremadamente divertidas y épicas (y que algún espectador medio temeroso puede disfrutar).
Eso sí, la mezcla de tonos y estilos también tiene su contrapartida pues puede sentirse algo irregular, no encajando con la misma fluidez narrativa en todos los momentos. Hay transiciones algo bruscas y ocasiones en las que las ideas, cuento oscuro y thriller de sicarios, compiten por imponerse en lugar de complementarse.
Este enfoque narrativo no funcionaría sin un elemento clave: los personajes. El corazón narrativo de Atrapando a un monstruo recae en Aurora -Sophie Sloan- y el vecino -Mads Mikkelsen-. La joven actriz sostiene el peso emocional de la película con una interpretación que combina inocencia (o esa es la percepción inicial) y determinación. Es su visión la que nos permite ver todo lo que sucede alrededor, por lo que siempre estaremos influidos por ella.
Por su parte, Mads Mikkelsen aporta lo que se espera de él: un carisma arrebatador y una ambigüedad constante que hace que nunca terminemos de entender del todo a su personaje. Aquí, además, juega con un registro más ligero que en otras producciones, lo que nos permite verle con matices más divertidos que habitualmente.
En cuanto al reparto de secundarios, podemos destacar el papel de Sigourney Weaver que, aunque escaso, permite aportar algo de información de la vida del misterioso vecino. También podemos destacar a David Dastmalchian, que hemos visto recientemente en One Piece, que cumple correctamente con su papel de sicario, pero no llega a desarrollarse más que eso.
La acción estética y visual
Atrapando a un monstruo es una película que entra por los ojos desde el primer momento (sí, desde una maravillosa introducción con las bolas de polvo y deja clara su temática). La estética está muy cuidada y cada plano parece diseñado con gran intención. Los espacios, especialmente el hogar, están tratados como extensiones del estado emocional de la protagonista, convirtiendo habitaciones que deberían ser seguras o inocentes en territorios opresivos con la sensación constante de amenaza.

Además, el diseño visual de la criatura refuerza la idea de dualidad anteriormente dicha: combina lo inquietante con un cierto aire de, por qué no decirlo, adorabilidad. A mayores, no hay grandes despliegues, pero sí un cuidado en los detalles, fundamental para construir ese mundo a medio camino entre lo real y lo imaginario.
La música, por su parte, actúa más como acompañamiento que como protagonista. Refuerza la tensión, pero también sabe retirarse para dejar silencios o sonidos ambientales.
Conclusión crítica de Atrapando a un monstruo
Atrapando a un monstruo es una película que encuentra su personalidad a través de una mezcla de terror, de fantasía y de acción. Es bien cierto que no encaja en los moldes tradicionales y que esto, sumado a lo irregular de ciertos momentos, puede hacer que el espectador desconecte por momentos, pero si algo hay que concederle, es que apuesta por algo diferente. Intenta contar una historia desde un enfoque no tan habitual y que, cuando funciona, lo hace de manera excelente.
Los actores encajan perfectamente en sus papeles, siendo Sophie Sloan y Mads Mikkelsen los que más sobresalen y los que darán más profundidad narrativa a la película. A nivel visual, destacan las escenas de acción, la construcción de los escenarios y la criatura, que consigue quedarse en la memoria del espectador.
Al final, más que atrapar a un monstruo, la película nos propone algo más interesante: entender de dónde nacen esos monstruos… y por qué nunca se marchan.
Atrapando a un monstruo llega a los cines el próximo 10 de abril de 2026.
Hemos visto esta película en un pase de prensa gracias a Diamond Films España.
Atrapando a un monstruo
Una película que reinventa el "monstruo bajo la cama" y le añade nuevas tramas para jugar con los demás personajes, siendo muy disfrutona de ver. La parte visual se te clava en la retina.

