The Occultist es uno de esos juegos que, sin hacer demasiado ruido antes de salir, consigue llamar la atención por lo que propone más que por lo que promete. Desarrollado por el estudio pucelano de DALOAR (a quienes tuvimos el placer de conocer en el Barcelona Game Fest) y publicado por Daedalic Entertainment, nos mete de lleno en una historia de terror en primera persona donde deberemos investigar la desaparición de nuestro padre.
Desde el primer momento queda claro que The Occultist no quiere ser un survival horror clásico ni un festival de sustos, sino una experiencia más pausada, más centrada en la atmósfera, el misterio y esa incomodidad constante que te acompaña incluso cuando no está pasando nada. ¿Os ha entrado curiosidad? Pues seguid leyendo.
No mires atrás, sigue corriendo
En The Occultist tomamos el papel de Alan Wake Rebels y nuestra misión, sencilla: debemos encontrar a nuestro padre. Pero lo que empieza como una investigación más o menos “terrenal” pronto se va torciendo hacia algo mucho más oscuro, con cultos, rituales y una isla que parece tener más secretos que habitantes. Godstone no es solo el escenario, es prácticamente un personaje más, uno que constantemente te recuerda que no deberías estar ahí.

Narrativamente, The Occultist juega en terreno conocido. No hay grandes giros revolucionarios ni una estructura que rompa esquemas, pero sí hay una intención clara de construir una historia que se sostenga. Por ello, DALOAR ha sabido dosificar la información a lo largo del gameplay, saben cuándo hay que callarse y cuándo soltar pequeñas piezas para que el jugador vaya reconstruyendo lo ocurrido.
Eso sí, también hay momentos donde la narrativa pierde algo de fuerza, ya sea por ritmo irregular o por no terminar de explotar todo el potencial de su premisa. Es de esos casos donde notas que hay una buena base, pero que le habría venido bien un poco más de ambición o de riesgo para terminar de dejar huella.
Vamos a jugar a un juego…
Si hay algo que define la jugabilidad de The Occultist es su enfoque. Aquí no venimos a liarnos a tiros ni a repartir leches, venimos a sobrevivir, investigar y, sobre todo, a no cagarla demasiado. Alan no es un héroe de acción, y el juego se encarga de recordártelo constantemente.
El elemento más interesante del gameplay es el péndulo, una herramienta que utilizaremos para interactuar con el entorno, descubrir elementos ocultos y resolver distintos puzles. Es, sin duda, la mecánica más diferencial del juego y la que le da ese toque propio dentro de un género bastante saturado.
En The Occultist tendremos a nuestra disposición un total de cuatro habilidades o skills, o poderes del péndulo y que iremos desbloqueando poco a poco según la narrativa nos haga necesitarla:.
- Vera Visio.- La primera y la base de toda investigación se llama donde mirando a través del cuarzo del péndulo podremos ver directamente en el más allá. Veremos recuerdos atrapados, objetos ocultos, restos del pasado, etc.
- Tempus Fugit.- Una especie de super poder al estilo Max Cauldfield de Life Is Strange, donde podremos rebobinar el tiempo de algunos objetos del escenario para recuperar inventario, elementos de puzles, etc.
- Caecus Corvus.- Es el que más me ha gustado a mí, poder manejar un cuervo onírico que además de hacernos recaditos, nos servirá para llegar a lugares donde físicamente no alcanzamos.
- Vermis Mentis.- El superpoder de controlar a las ratas y otros pequeños seres vivos (vermin significa alimaña en inglés) gracias a la cual podremos distraer a los espíritus, despejar zonas bloqueadas y obviamente será una herramienta de resolución de puzles más.
Para saber cuándo debemos usar una herramienta, el juego emitirá un sonido de latido más una vibración si jugamos con mando. Además, se iluminarán los distintos símbolos de nuestro péndulo para avisarnos de que hay pistas ocultas. Todo ello, hace que resolver puzles y misterios en el oscuro paisaje de Godstone sea una compleja pero eficaz unión de los distintos poderes que Alan puede hacer uso.
Ven a jugar con nosotras, Alan
Donde The Occultist desde luego destaca es en su apartado visual y artístico. Usando el motor Unreal Engine 5, DAOLAR ha construido Godstone con mucho mimo, y eso se nota en cada escenario, en cada habitación y en cada rincón que exploramos. La iluminación, el uso de sombras, la suciedad del entorno… todo contribuye a crear una atmósfera realmente conseguida.
La isla se siente viva (o muerta, según se mire), y consigue algo muy importante: incomodar sin necesidad de recurrir constantemente al susto fácil. Aquí el miedo viene más de la sugestión que del golpe de efecto, y eso es algo que muchos jugadores van a agradecer.
Estamos por tanto ante un portento técnico que va a hacer sudar a nuestras GPUs y aun así que es capaz de correr en una handheld de hace unos cuantos años. Eso sí, lo siento pero no está certificada para Steam Deck aunque me apuesto que se le puede hacer correr sin mayores problemas.
Con alguna caída de frames típica de una mala optimización del motor y que nos provocará algún que otro mareillo, en general el rendimiento ha sido bastante bueno tanto en 1080p como en 4K en nuestro equipo de pruebas. Eso sí, se hace casi impepinable el uso de escalado si queremos llegar a los 60fps estables.
En definitiva estamos ante un juego que sin llegar a hacer uso de los últimos efectos de Path Tracing, Nanite y Lumen, consigue sentirse de última generación y lo más importante, crea una atmosfera de tensión y terror perfecta para el título.
¿Han dejado de chillar ya los corderos?
En cuanto al sonido, The Occultist apuesta por una ambientación más contenida, donde los efectos y el diseño sonoro tienen más peso que una banda sonora protagonista. Esto encaja bastante bien con el tono del juego, reforzando esa sensación de aislamiento y tensión constante.
Y no es creáis que la música es secundaria, ya que el mismísimo Pepe Herrero ¡se ha encargado de ella! Por si no le conocéis es un compositor y director de orquesta que trabajó durante mucho tiempo con Mónica Naranjo y que actualmente está de gira con Epical, un espectáculo sinfónico al que pudimos acudir y del cual ya os hablamos en la web, y que ha colaborado con multitud de artistas de nivel internacional. Ojito.
Por otro lado, tenemos un doblaje al inglés excelente. Y aunque la voz de Alan “De Rivia” no me termina de convencer, hay que reconocer que el acting es muy bueno y queda genial. Sin embargo, sí que voy a regañar a nuestros amigos de DALOAR por no haber traído de salida doblaje en español. Pero estoy segura de que si el proyecto sale bien lo añadirán. ¿A que sí? *amenaza con poderes del más allá*
A veces, veo gente muerta
Y aquí viene uno de los puntos clave: el tipo de terror que propone. The Occultist no es un juego que te vaya a hacer saltar del sofá cada cinco minutos. No busca el susto fácil ni el exceso de agresividad. Su apuesta es otra: la incomodidad, la tensión sostenida, esa sensación de que algo no va bien aunque no sepas exactamente qué.
Esto, como siempre, va a depender mucho de vosotros. Si buscáis una experiencia intensa, llena de sustos y momentos extremos, probablemente se te quede corto. Pero si os gusta el terror más pausado, más atmosférico, aquí hay bastante donde rascar.
El mal reside al otro lado
En conclusión, The Occultist es una de esas propuestas que, sin revolucionar nada, consigue hacerse un hueco gracias a su ambientación y a su enfoque más narrativo del terror. Tiene personalidad, tiene buenas ideas y tiene momentos que funcionan muy bien. Pero también arrastra ciertos problemas de ritmo y repetición. Se queda un paso por detrás en varios aspectos clave.
Eso no significa que sea un mal juego, ni mucho menos. De hecho, tiene una base bastante sólida, una ambientación muy conseguida y una identidad bien clara. Pero también da la sensación de que, con un poco más de tiempo de desarrollo podría haber sido mucho más grande.
The Occultist se encuentra ya disponible en PC Steam, PlayStation 5 y Xbox Series X/S por un precio de 29.99€. La versión para Nintendo Switch 2 parece planeada, pero tenemos fecha ninguna sobre su lanzamiento.
The Occultist
The Occultist es una experiencia de terror que destaca por su ambientación y su intención narrativa, pero que se queda a medio camino en lo jugable. Interesante y con personalidad, aunque sin terminar de explotar todo su potencial.
Lo mejor
- Ambientación muy conseguida y constante sensación de incomodidad
- Uso del péndulo como idea diferencial dentro del género
- Narrativa que, aunque clásica, mantiene el interés
Lo peor
- Mecánicas poco explotadas y algo repetitivas
- Ritmo irregular en varios tramos
- Falta de sorpresa real dentro del género
-
Historia
-
Jugabilidad
-
Apartado artístico
-
Apartado sonoro
-
Rendimiento

