Aquellas navidades de 2006 fueron tremendas para muchos de nosotros. ¿Os acordáis? Porque nosotros sí. La llegada de aquella mítica caja blanca con Wii Sports nos revolucionó las quedadas con amigos y familiares. Encendías la Wii, metías el disco, apuntabas al juego de bolos, y echabas la tarde con tus tíos mientras se tomaban una cerveza y todos reían. No necesitaban aprenderse los botones del mando; bastaba con imitar el gesto de soltar una bola de bolera.. La sencillez de sus sensores de movimiento convirtió salones de todo el mundo en escenarios deportivos.
Con Nintendo Switch Sports Resort, nos reencontramos con esa brisa veraniega cargada de nostalgia, aunque con la responsabilidad de demostrar si el control por movimiento sigue conservando la frescura necesaria para engancharnos frente al televisor.
¡Volvamos a competir!
En este título tenemos una selección de doce disciplinas deportivas, combinando modalidades muy queridas por el público con incorporaciones inéditas —y alguna que se echa de menos—. La respuesta de los Joy-Con vuelve a ser el pilar fundamental, donde la precisión de los giroscopios y los acelerómetros se siente afinada para registrar inclinaciones de la muñeca, la fuerza del impacto, etcétera.
La precisión de Wuhu
Dentro de la oferta disponible, el tenis de mesa destaca como uno de los más finos del conjunto. A diferencia del tenis, el ping-pong exige velocidad y un control del efecto enorme, que nos ha sorprendido (para bien). Los Joy-Con detectan con soltura si ejecutamos un golpe plano, un cortado o un liftado, logrando intercambios rápidos en los que la posición corporal y el timing marcan diferencias.
Por su parte, el tiro con arco es el juego más pausado, algo que no tiene nada de negativo; al contrario. La mecánica exige sujetar ambos mandos como si sostuviéramos el cuerpo y la cuerda del arco, obligándonos a calcular la distancia, la caída de la flecha y las rachas de viento en dianas situadas a distancias cada vez más lejanas. La sensación de soltar la cuerda y ver la flecha impactar en el centro de la diana sigue siendo sumamente gratificante.
La novedad más llamativa sobre ruedas la protagoniza el skateboard. Aprovechando las capacidades de los mandos, este deporte nos invita a recorrer pistas inclinadas, tomar curvas, ganar impulso y realizar acrobacias en el aire mediante giros secos de muñeca que agotan de lo lindo.
Guerra de pulgares y avioncitos
No podíamos no hablar de la guerra de pulgares. Aquí nos centramos en un duelo gestual donde medimos el ritmo, los amagos y la presión para atrapar el pulgar del oponente sobre el altar de combate. Es un minijuego directo, simpático y pensado para generar pique en el salón de tu casa, pero no deja de ser anecdótico y una modalidad para «cuatro ratos».
El vuelo en avioneta nos da la libertad de surcar los cielos de la isla Wuhu. Controlar el aeroplano inclinando el mando como si fuera una maqueta permite explorar los rincones del mapa, atravesar aros de puntuación y recolectar globos en un ambiente split-screen relajado que sirve como contraste perfecto tras la intensidad de los deportes de raqueta, por ejemplo.
Boxeo y baloncesto
No todas las pruebas exhiben la misma finura. El boxeo peca de «rigidez mecánica»: aunque la detección de puñetazos rectos, ganchos y esquivas funcionan, la falta de profundidad hace que los combates acaben derivando en un intercambio de golpes locos.
El baloncesto sufre un problema similar. La mecánica queda confinada al amago y la suspensión para el tiro a canasta, dejando poco margen a la improvisación. Al cabo de pocas partidas, se vuelve sumamente monótono.
¿Y si juegas solo?
Este tipo de juegos «party» siempre han pecado de lo mismo: si estás solo no hay aliciente para jugar… Pero en Switch Sports Resort la cosa ha cambiado.
En esta entrega, se ha incorporado un sistema de progresión individual encabezado por los llamados Ases de la Isla. Cada deporte cuenta con una tabla clasificatoria de 20 oponentes controlados por la inteligencia artificial cuya dificultad escala progresivamente.
Vencer a los puestos superiores exige dominar cada disciplina muy bien. Insistimos: necesitas ser el mejor sin ninguna arista. La IA en los escalones más altos no perdona y obliga a exprimir lo mejor de cada uno para poder, tan siquiera, competirles. Esto dota al título de una rejugabilidad individual muy necesaria cuando no disponemos de compañía en casa.
El online suma, pero con algún matiz
El apartado del multijugador en línea cumple bastante bien. La búsqueda de partidas es rápida y tiene una gran estabilidad, algo vital en deportes que requieren precisión en el milisegundo como el tenis de mesa.
A medida que disputamos partidas online, acumulamos puntos que sirven para desbloquear elementos cosméticos. Nos encontramos con una amplia variedad de prendas de vestir, peinados, accesorios y materiales decorativos tanto para los nuevos avatares como para los Mii.
Eso sí, la estructura de la tienda para reclamar estos cosméticos resulta algo engorrosa. Un menú de catálogo clásico y directo habría agilizado el proceso de selección sin obligar al jugador a navegar entre lotes rotativos. Aun así, la satisfacción de subir de rango en las ligas mantiene el interés a largo plazo.
Brillo estival y sonido
En el plano visual, la isla Wuhu y sus instalaciones deportivas lucen genial. La paleta de colores, los reflejos del agua, la vegetación y la iluminación ambiental transmiten una atmósfera veraniega llena de vida. Los modelados de las instalaciones muestran un nivel de detalle muy bueno, manteniendo una fluidez de 60 fotogramas por segundo que resulta imprescindible, sobre todo en pantalla dividida.
El diseño sonoro acompaña cada acción en pantalla. Los efectos —el chasquido de la pelota de ping pong, el zumbido de la flecha cortando el aire o el choque de los patinetes contra el asfalto— te sumergen en el deporte en el que estés. La banda sonora recurre a melodías suaves y pegadizas en los menús que conectan con las composiciones clásicas de la saga, acompañadas de voces localizadas al español.
¿Alcanza la gloria del clásico?
Nintendo Switch Sports Resort es una evolución muy disfrutable que entiende perfectamente su papel. Si bien algunas pruebas como el boxeo o el baloncesto son bastante planas, la solidez de disciplinas como el tenis de mesa, el tiro con arco, el skateboard y el reto exigente de los Ases de la Isla compensan sus puntos débiles.
Eso sí, hay que recalcar algunas faltas, como el béisbol —¡era buenísimo!—, o modalidades que ya estaban en la anterior entrega de la primera Switch como Bádminton o esgrima podrían haberse añadido tal cual estaban, pero no ha sido el caso.
No provoca ni mucho menos el impacto que vivió la industria en la época de Wii, pero demuestra que la fórmula sigue vigente cuando se cuida. Es una adquisición muy recomendable para amenizar reuniones sociales y disfrutar en familia.
Nintendo Switch Sports Resort ya está disponible para Nintendo Switch 2.
Este juego se ha analizado gracias a un código de prensa ofrecido por Nintendo.
Nintendo Switch Sports Resort
Nintendo Switch Sports Resort recupera la magia del juego en compañía gracias a un control por movimiento brillante. Pese al altibajo de pruebas como el boxeo y la falta de algunas modalidades, es una apuesta muy divertida para jugar en grupo.
Lo mejor
- El excelente nivel de precisión de los Joy-Con
- Añadidos para el juego en solitario
- Los nuevos deportes aportan frescura
Lo peor
- El boxeo y el baloncesto resultan mecánicos
- Algunas disciplinas se echan de menos
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Jugabilidad
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Apartado artístico
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Apartado sonoro
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Multijugador




