¿Preparados para mirar al miedo a la cara? Este 22 de octubre se estrena en las salas de cine en España la película Clayface del universo de DC Studios. El guion viene de la mano de Mike Flanagan (Ouija, 2016) y Hossein Amini (Drive, 2011), basándose en los personajes de DC, y la dirección está a cargo de James Watkins (La mujer de negro, 2012). Durante 108 minutos acompañaremos a Matt Hagen en este thriller y a su lucha interna de identidad, dualidad, obsesión y venganza.
Os contamos qué nos ha parecido:
¿Qué nos ha gustado de Clayface?
Tono intimista
La rasgo más sorprendente es la cercanía con el protagonista. Matt Hagen, interpretado por Tom Rhys Harries, es un villano (no tan villano) en el mundo de Batman, aunque no es el más conocido por el público. Su interpretación es sobresaliente: su mirada, su actitud, cada pausa, cada amenaza… y este es uno de los fuertes componentes.
Somos testigos de esa transformación, tanto física como emocional, y a través de sus acciones y sentimientos, nos hace conectar con él y entender su motivación, mientras va creciendo la relación con Caitlyn Corr, interpretada por Naomi Ackie.
Elementos de terror
La originalidad de esta propuesta es el factor de terror. Los contados jumpscares (sustos repentinos) en toda la película, uno de ellos mucho más intenso que los otros anteriores (los cuales, de forma muy curiosa, no llegan a darte el susto final), están bien elegidos: no sobran (al final no entorpecen la dinámica de la película), y aportan su valor (un susto de vez en cuando para aliviar la tensión nunca está de más).
Pero el elemento con más peso es el body horror (terror corporal). Al igual que ocurre con las escenas más íntimas y personales, en esta cuestión no escatiman en ser explícitos ni en dedicarle tiempo. Es sangrienta, es agobiante… y nos enseña de forma muy real lo moldeable que llega a ser el cuerpo de Matt Hagen, a niveles muy gráficos.
Escalada progresiva
En general, es una película cómoda de ver. Tiene momentos donde te sonríes, puedes incluso reír con alguna referencia… y su comienzo es maravilloso: un chico en un gran momento vital, encantador, buena persona, cuidadoso, sensible… adorable en todos sus sentidos, pierde todo debido a una mala decisión. En este descenso a una oscuridad mental y social, van ascendiendo poco a poco la dureza de sus sentimientos, la intensidad de sus crímenes y lo que vemos en la pantalla.
Gotham: un lugar común
Gotham es la ciudad donde transcurre nuestra historia, como así ocurre en los cómics de 1941 en los que está basada la película (escritos por Bill Finger y dibujados por Bob Kane). La estética de Gotham es una mezcla agradable pero industrial entre Nueva York, Chicago y el Londres victoriano.

La fotografía de esta película, llevada a cabo por Rob Hardy (Men, 2022), sobresale por respetar los estándares básicos del cómic y manteniendo elementos de otras adaptaciones anteriores, pero con esa dualidad entre ser una fiel adaptación y la libre creación en un proyecto nuevo de su equipo creativo.

¿Qué falla?
Ritmo constante con alguna que otra parada
Como comentábamos anteriormente, su escalada progresiva hace la película amena, entretenida, en la que entras desde el principio, pero hay varios momentos, más hacia la segunda mitad de la cinta, que se siente algo pesada y lenta. Esta sensación de ralentización se debe a que hay alguna escena que no aporta nada más que no se haya dicho antes u otras que pecan de ser demasiado explicativas, cuando no es necesario.
La música, aunque muy bien elegida en las escenas fiesteras, no es destacable en otras partes de la película, por lo que puede contribuir a esa caída de ritmo a veces.
Juegos visuales
La tecnología y las posibilidades que tiene el cine para hacer de sus técnicas pura magia nos permite a los espectadores ver el cambio de rostro de nuestro protagonista sin secretos, de forma bruta, estando ahí delante. Pero ese efecto tan natural y tan atrevido todo el rato cansa. Cansa porque hay una ausencia de novedad; es muy bueno, pero en exceso, cae desapercibido.
Conclusión
Clayface consigue aunar las distintas audiencias a las que se dirige, tanto seguidores de los cómics como fans del terror. Con un reparto principal impecable (Tom Rhys Harries y Naomi Ackie), cumple las expectativas técnicas y tiene una esencia intrínseca del universo DC Comics, pero de la que no es imprescindible conocer los detalles (ni de Gotham, ni tan siquiera de Batman). Por lo tanto, nuestra recomendación es que sí recoge los puntos necesarios para ir a verla al cine, a partir del 22 de octubre.
Agradecemos a Warner Bros la invitación para poder traeros nuestra crítica.
Clayface
Es una opción buena sin ser la excelencia que entretiene, emociona y asusta a partes iguales.




