El viernes 6 de noviembre las salas de cine se llenarán de color para traernos la película de animación El gato con sombrero. Está basada en el libro infantil El gato garabato, escrito e ilustrado por Dr. Seuss (Theodoro Seuss Geisel), que se publicó en 1957. Ha tenido otras muchas más adaptaciones, como la primera en 1971, el especial de animación estrenado en televisión titulado El gato con sombrero o la película de 2003 de carne y hueso El gato.
La nueva película de animación cuenta con un reparto original que incluye las voces de Bill Hader (Gato con Sombrero), Xochitl Gomez (Gabby), Tiago Martinez (Sebastian), Quinta Brunson (Sherri), America Ferrera (Carmen), Matt Berry (Pez) y Giancarlo Esposito (Señor Hoogeboom). La adaptación a España nos traerá, entre otras, las interpretaciones a través del doblaje de Arturo Valls como Gato con Sombrero y Dani Martínez como el pez Gofre.
A continuación os contamos nuestra opinión.
La animación trae consigo la ambivalencia de estar dirigida exclusivamente para el público infantil. Y sí, este es el caso de El gato con sombrero, pero también es una película de adultos. Pero ¿por qué es una buena opción, sea cual sea tu edad?
¿Quién se puede sentir reflejado?
Una parte que nos ha sorprendido es lo conectada que llega a estar la trama con cada etapa vital. El toque realista y la seriedad de lo que vemos en pantalla te engancha desde el principio: no solo sabe retratar las preocupaciones de lo que supone ser adulto, sino que sabe sacar a la luz también las inquietudes de una adolescente, además de las del miembro más pequeño de la casa (que aún no ha superado su niñez). La película, así, expone dos realidades: el mundo fantástico de I.I.I.I. (Instituto para la Institución de la Imaginación y la Inspiración, LLC) y el mundo real.
En el fantástico, el Gato con Sombrero (que trabaja en el I.I.I.I.), tiene que cumplir de forma satisfactoria el objetivo de su puesto laboral: transportarse al mundo real y pasar un rato divertido con los niños que se le asignen, (aunque desde el inicio ya nos muestran que sus actos para conseguirlo se alejan de lo «correcto»). En el mundo real, la historia nos presenta a una familia que se acaba de mudar. La madre, Carmen, su hija adolescente, Gabby, y su hijo pequeño, Sebastian, se tienen que enfrentar a una ciudad nueva, a un barrio nuevo, a vecinos nuevos, a un colegio nuevo, a un trabajo nuevo…
La conexión y empatía que sentimos con cada uno de ellos es debido a que refleja una familia muy actual y a que los personajes están perfectamente retratados: entendemos la visión de una madre que solo intenta hacerlo lo mejor posible, al igual que comprendemos a Gabby porque identificamos la adolescencia como la etapa complicada que es (y por la que hemos pasado también), y añoramos (y en parte envidiamos) el desapego de Sebastian hacia ciertas responsabilidades, porque simplemente no le corresponden aún.
Disfrutarla a lo grande
Vivir en la gran pantalla una película como esta es una opción muy acertada para los más peques de la casa. La experiencia audiovisual es estimulante gracias a la animación 3D y a los colores que tienen una importancia narrativa (entender el tono y los estados de ánimo). Los mundos mágicos en los que se adentran los hermanos son una oportunidad perfecta para conectar con su imaginación… Todo esto acompañado de una rimas inteligentes que no dejan de sorprender con cada segundo que avanza la historia.
Además de esta parte visual, su contenido musical juega un papel muy importante para enriquecer la historia. Desde la canción inicial, hasta la sintonía orquestal de Shake It Off de Taylor Swift y pasando por las melodías que apoyan lo que vemos, hacen que su ritmo, durante casi dos horas, sea ágil (en su gran mayoría), y que sea cómoda de seguir.
¿Es una película divertida?
¡Sin duda!
¿Qué aprendizaje nos llevamos después de verla?
No es de extrañar que una película así tenga el desenlace feliz deseado y es fácil sentir ese «algo» que te emociona en el final, pero lo que supera cualquier expectativa es irte a casa con un grado tan alto de satisfacción emocional. ¿Por qué? Al final, a través de esta aventura (algo caótica y desastrosa), vemos el desarrollo y la evolución de los personajes.
Además de invitar al pensamiento crítico de los más pequeños, ese nivel de intimidad nos recuerda algunas lecciones muy valiosas: que nuestros actos tienen consecuencias; que hay que hacerse cargo de ellas; que el vínculo familiar es más sano siendo fuerte; que es importante el respeto y la tolerancia; que hacerse mayor es crecer y madurar pero sin perderse a uno mismo en el camino; y que ni divertirse todo el rato es responsable, ni que no todo en esta vida es tan serio ni tan importante. Como ya reflexiona Rigoberta Bandini en Amore Amore Amore, «un puntito de escapismo no está mal».
No dejes pasar esta oportunidad para ir al cine a reírte y pasar un buen rato. ¡Ah! Y no te vayas demasiado rápido de la sala… puede haber una sorpresa durante los créditos finales. ¡Que la disfrutes tanto como nosotros!
Agradecemos a Warner Bros la invitación para poder traeros nuestra crítica.
El gato con sombrero
Cumple con lo que es: divertida, inteligente y familiar. Pero su gran apuesta es que aporta unos valores fundamentales igual de importantes tanto para los más pequeños como para los adultos. Aunque no te caiga bien el Gato con Sombrero, merece la pena descubrir si el felino egoísta es capaz de evolucionar sin perder su esencia.
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6.5




