Diecisiete años después de convertir un microondas, un teléfono móvil y un grupo de autoproclamados científicos de Akihabara en ingredientes para una de las historias de ciencia ficción más reconocidas de las visual novels, Steins;Gate regresa con Re:Boot, una reconstrucción que renueva prácticamente toda su presentación sin renunciar a aquello que convirtió su historia en algo tan especial.
Así que prepara el PhoneWave, asegúrate de que nadie de la Organización nos está escuchando y acompáñanos a descubrir si Steins;Gate sigue siendo una puerta de entrada tan fascinante a una de las historias más importantes del género.
El Steins;Gate original nació en Xbox 360 en 2009 de la mano de 5pb. y Nitroplus y terminó convirtiéndose en uno de los grandes representantes de las visual novels japonesas. Con el tiempo, su universo se amplió a través de nuevas entregas, adaptaciones y diferentes reinterpretaciones de su historia, consolidándose como uno de los nombres más reconocibles dentro del género.

Steins;Gate Re recupera aquella historia utilizando como punto de partida el escenario revisado de Steins;Gate Elite, pero vuelve a una presentación tradicional de novela visual completamente redibujada, incorpora nuevo texto, nuevas escenas y una línea temporal adicional. MAGES también ha vuelto a grabar todas las voces y la banda sonora, mientras que el número de ilustraciones de eventos prácticamente duplica al de la versión original.
Pero podemos olvidarnos durante un momento de versiones, remakes y líneas temporales.
Porque si nunca has jugado a Steins;Gate, lo único que necesitas saber antes de empezar es que estamos ante una visual novel de ciencia ficción. Aquí leeremos muchísimo, escucharemos todavía más y tomaremos decisiones de una forma bastante menos convencional de lo que podríamos esperar.
Y cuando decimos muchísimo, queremos decir muchísimo.
Afortunadamente, cuando una historia consigue atraparte como esta, mirar el reloj resulta casi tan peligroso como empezar a experimentar con viajes temporales.
Hououin Kyouma contra el mundo
Rintaro Okabe es un estudiante universitario que dirige en Akihabara el Future Gadget Laboratory, una especie de laboratorio improvisado donde él y sus amigos construyen inventos de dudosa utilidad.
Aunque probablemente Okabe preferiría otra descripción. Porque Okabe no se considera simplemente un estudiante: es Hououin Kyouma, un científico loco perseguido por una misteriosa organización internacional, capaz de mantener conversaciones telefónicas con interlocutores imaginarios y de convertir cualquier situación cotidiana en parte de una enorme conspiración.
Al principio resulta difícil saber cuánto de lo que estamos viendo tenemos que tomarnos en serio. Y esa duda es completamente intencionada.

Junto a él encontramos a su amiga de la infancia Mayuri Shiina, al hacker Itaru “Daru” Hashida y, poco después, a la brillante neurocientífica Kurisu Makise. Un reparto que inicialmente parece construido alrededor de arquetipos reconocibles del anime y la cultura otaku, pero al que el guion va concediendo capas conforme avanzan las horas. Todo cambia cuando uno de los extraños inventos del laboratorio demuestra poseer una capacidad que nadie había previsto: enviar información al pasado.
Lo que comienza casi como un juego entre amigos se convierte entonces en algo mucho mayor. Steins;Gate habla de viajes temporales, pero resulta especialmente inteligente en la manera en que introduce sus reglas. En lugar de comenzar lanzándonos una enciclopedia de física teórica a la cabeza, deja que descubramos su funcionamiento al mismo tiempo que sus personajes. Se habla de paradojas, agujeros negros, causalidad, líneas temporales o teorías científicas reales, pero siempre desde la perspectiva de personas que están tratando de comprender algo que claramente las supera.
Para ayudarnos existe además un sistema de Tips donde podemos consultar conceptos científicos, tecnológicos o relacionados con la cultura japonesa que aparecen durante las conversaciones. Pero lo realmente interesante llega cuando Steins;Gate deja de preguntarse simplemente cómo podemos alterar el pasado y comienza a preguntarse si deberíamos hacerlo. Cada pequeña modificación genera consecuencias. Algunas son evidentes. Otras tardan horas en manifestarse.

Y resulta extraordinariamente eficaz cómo aquello que inicialmente parece una colección de conversaciones aparentemente irrelevantes, bromas absurdas y escenas cotidianas termina adquiriendo un significado completamente diferente cuando empezamos a comprender cómo funciona este mundo.
El ritmo inicial puede exigir cierta paciencia. Steins;Gate dedica muchas horas a presentarnos Akihabara, sus personajes y sus relaciones antes de comenzar a mover todas sus piezas. Pero precisamente esa cotidianidad hace que después nos importe lo que sucede. No estamos intentando salvar una línea temporal abstracta. Estamos intentando proteger a personas que hemos aprendido a querer.
Y hay otro recurso narrativo especialmente interesante que Re utiliza en determinados momentos: la frontera entre protagonista, interfaz y jugador comienza a resultar incómodamente difusa. Hay escenas en las que seguimos una conversación convencidos de que determinadas palabras van dirigidas a Okabe hasta que comienza a aparecer esa inquietante pregunta en nuestra cabeza:
¿Me están hablando a mí?
No necesita romper explícitamente la cuarta pared para conseguirlo. Basta con hacernos dudar.
Y pocas cosas resultan más apropiadas en una historia obsesionada con quién observa una determinada realidad.
Decidir sin saber qué acabamos de cambiar
Conviene dejar algo claro: Steins;Gate Re es una visual novel prácticamente pura. No encontraremos exploración tradicional, combates ni puzles. Nuestra actividad principal consiste en leer y escuchar conversaciones mientras las ilustraciones, retratos, sonidos y música acompañan la narrativa.
Sin embargo, existe una mecánica que cambia por completo nuestra relación con la historia: el Phone Trigger System. El teléfono de Okabe puede recibir llamadas y mensajes durante prácticamente cualquier momento de la aventura. Podemos abrirlos, responderlos o simplemente ignorarlos, y determinadas respuestas afectan al desarrollo de los acontecimientos y al final que podremos alcanzar.

La idea resulta brillante porque convierte algo completamente cotidiano en el sistema de decisiones del juego.
En lugar de detener la historia para preguntarnos:
A) Haz esto. B) Haz aquello.
Steins;Gate integra nuestras decisiones dentro de su propio universo.
El teléfono vibra.
Nosotros decidimos si mirarlo.
Y seguimos adelante.
Además, algunos mensajes permiten seleccionar determinadas palabras para escoger indirectamente la respuesta de Okabe. El problema es que resulta deliberadamente difícil conocer las consecuencias reales de muchas de estas interacciones. Eso funciona maravillosamente desde el punto de vista narrativo —nadie sabe qué consecuencias tendrá contestar un mensaje en la vida real—, pero puede convertirse también en una fuente de frustración para quien pretenda descubrir determinadas rutas sin recurrir a una guía.
Re incorpora además Observer, una herramienta que permite visualizar las diferentes worldlines que vamos descubriendo y sus relaciones. En una historia que convierte la divergencia entre líneas temporales en parte fundamental de su lenguaje, poder observar gráficamente ese entramado resulta especialmente útil.

Hay opciones de avance automático y salto de texto ya leído, algo prácticamente imprescindible en una visual novel con múltiples finales. Aun así, el Phone Trigger continúa siendo deliberadamente opaco. Personalmente considero que esa incertidumbre forma parte del encanto de una primera partida, aunque probablemente no pensaría lo mismo intentando encontrar un último final después de varias decenas de horas.
Y aquí encontramos además uno de los principales obstáculos de esta edición para nuestro mercado: Steins;Gate Re no incluye textos en español. Las voces únicamente están disponibles en japonés y los textos en japonés, inglés y chino.
Tratándose de una obra donde prácticamente toda la experiencia depende de leer grandes cantidades de texto —incluyendo terminología científica y bastante jerga—, es una ausencia especialmente importante.
Akihabara atrapada entre dos épocas
Si existe un lugar capaz de funcionar como un personaje más dentro de Steins;Gate, ese lugar es Akihabara.
Re reconstruye sus escenarios intentando representar el barrio tal y como era alrededor de 2010. Las calles están llenas de tiendas, carteles, edificios y pequeños elementos urbanos que sitúan la historia en un momento muy concreto de la cultura tecnológica japonesa. MAGES utilizó abundante material de referencia para rehacer estos fondos, que aumentan aproximadamente un 20 % respecto a la versión original.
Esto es importante porque Steins;Gate no utiliza Akihabara simplemente como decoración.
Es una historia nacida de un momento concreto de internet, de los teléfonos móviles anteriores al smartphone moderno, de los maid cafés, los foros anónimos, la cultura otaku y la fascinación por una tecnología que parecía avanzar a una velocidad absurda.

Re podría haber modernizado ese mundo y por suerte, decide restaurarlo.
El resultado tiene algo casi arqueológico: observamos una versión de Akihabara que pertenece ya al pasado dentro de una historia obsesionada precisamente con nuestra relación con él.
Todos los personajes, fondos e ilustraciones de eventos han sido dibujados nuevamente. El número de estas últimas prácticamente duplica al del juego de Xbox 360, mientras que la herramienta E-mote permite introducir pequeñas animaciones en los retratos: respiraciones, movimientos de cabeza o variaciones sutiles en las expresiones. Y funciona sorprendentemente bien.
No pretende convertir una visual novel en una serie de animación. Simplemente evita que los personajes parezcan fotografías colocadas encima de un fondo. El característico trabajo de huke continúa resultando fundamental. Sus diseños tienen algo áspero, casi imperfecto, especialmente interesante en una obra donde tecnología y humanidad chocan constantemente. Frente a la limpieza absoluta de muchas producciones modernas, Steins;Gate conserva una personalidad visual tremendamente reconocible.
Y después está el sonido.
Toda la interpretación japonesa ha sido grabada nuevamente y la banda sonora de Takeshi Abo también ha sido rehecha para esta versión.

El trabajo de voz es excelente, especialmente porque Okabe podría convertirse fácilmente en un personaje insoportable si su interpretación no encontrase el equilibrio exacto entre parodia, arrogancia, vulnerabilidad y auténtica pasión.
La música sabe además cuándo desaparecer. Muchos momentos cotidianos están acompañados por composiciones discretas, electrónicas o melancólicas, mientras que cuando la historia comienza a introducir esa sensación de que algo no encaja, pequeños sonidos y cambios de tono son suficientes para transformar una conversación aparentemente normal.
Steins;Gate entiende muy bien que el silencio también puede formar parte de una banda sonora.
Una historia que sigue desafiando al tiempo
Quizá el mayor cumplido que podemos hacerle a Steins;Gate Re sea que consigue que una historia nacida hace más de quince años siga sintiéndose relevante.
Su comienzo requiere paciencia y su naturaleza de visual novel hará que quienes necesiten interacción constante probablemente reboten contra ella. El Phone Trigger ofrece una forma extraordinariamente orgánica de tomar decisiones, aunque descubrir algunas de sus rutas sin ayuda puede resultar excesivamente críptico. Y la ausencia de traducción al español supone una barrera difícil de ignorar en un juego construido casi completamente alrededor de su texto.
Pero quienes acepten esas condiciones encontrarán una historia de ciencia ficción capaz de hacer algo mucho más complicado que explicar viajes temporales: conseguir que sus consecuencias nos importen.

Porque Steins;Gate puede hablar de causalidad, divergencia, paradojas y teorías científicas durante horas, pero en el fondo, sin embargo, habla de personas. De aquellas decisiones que querríamos cambiar. De aquello que perderíamos haciéndolo.
Y del momento en que descubrimos que quizá no existe una línea temporal perfecta en la que podamos conservarlo absolutamente todo.
Steins;Gate Re:Boot estará disponible el próximo 29 de octubre en Nintendo Switch 2, Nintendo Switch, PlayStation 5, XBOX Series X|S. Ya está disponible en PC.
Este juego se ha analizado gracias a un código de prensa ofrecido por Spike Chunksoft.Steins;Gate Re:Boot
Steins;Gate Re:Boot sigue siendo una historia de ciencia ficción brillante, capaz de combinar viajes temporales, decisiones y relaciones humanas con una profundidad poco habitual. Su ritmo exige paciencia y la ausencia de español pesa, pero cuando todas sus piezas encajan resulta difícil soltarlo.
El renovado apartado artístico, el excelente trabajo sonoro y un Phone Trigger que integra las decisiones de forma muy natural convierten esta versión en una magnífica puerta de entrada a Steins;Gate.
Lo mejor
- La historia sigue enganchando como hace más de diez años
- La mecánica del Phone Trigger
- El arte
Lo peor
- Textos en inglés
- Algunas rutas son muy rebuscadas
-
Historia
-
Jugabilidad
-
Apartado artístico
-
Apartado sonoro




