¿Y si el JRPG más incomprendido de Monolith Soft fuera también el más valiente? Xenoblade Chronicles X: Definitive Edition no te lleva de la mano. Te suelta en un planeta hostil y te dice: sobrevive.
Colosal y ambicioso como seimpre, y ahora más fluido que nunca. Xenoblade Chronicles X: Definitive Edition regresa en su versión para Switch 2 con una mejora clave que transforma por completo la experiencia: 60fps estables y mayor nitidez visual. El JRPG más sci-fi y experimental de Monolith Soft vuelve a demostrar por qué sigue siendo una obra única dentro del legado Xeno. ¿Es esta la edición definitiva que esperábamos? Te lo contamos.
Hay estudios que juegan sobre seguro. Y luego está Monolith Soft. Desde los tiempos de Xenosaga Episode I: Der Wille zur Macht, el estudio ha demostrado una obsesión casi temeraria por hablar de la humanidad desde la ciencia ficción más ambiciosa. Civilizaciones al borde del colapso, preguntas existenciales disfrazadas de combates espectaculares y mundos que no solo se recorren: se contemplan. Dentro de ese legado, Xenoblade Chronicles X siempre fue el diferente. El más frío. El más experimental. El que dividió opiniones.

Cuando se lanzó originalmente en Wii U en 2015, muchos lo sintieron como un “spin-off raro” dentro de la saga. No tenía la épica emocional tan marcada de otras entregas, ni una narrativa que te llevara constantemente de la mano. En su lugar, ofrecía algo mucho más arriesgado: un planeta entero que explorar sin pedir permiso.
Xenoblade Chronicles X no era el más accesible. Era el más ambicioso
Ahora, con su llegada en forma de actualización para Switch 2, la pregunta no es si ha cambiado su esencia. No lo ha hecho. La cuestión es si esta versión, con su mejora a 60 fotogramas por segundo y una mayor claridad visual, consigue que esa ambición respire mejor. Y la respuesta empieza a intuirse en cuanto das los primeros pasos sobre Mira: no estamos ante un remake, sino ante una afinación técnica que potencia lo que ya era un mundo colosal.

Xenoblade Chronicles X nunca fue el más accesible del legado Xeno. Pero quizá siempre fue el más valiente. Y eso, más de una década después, sigue notándose.
Historia – La humanidad exiliada
En Xenoblade Chronicles X la Tierra ya no existe. Destruida en un conflicto entre razas alienígenas, la humanidad huye al espacio y acaba estrellándose en un planeta desconocido: Mira. Lo que queda de nuestra especie se reorganiza en Nueva Los Ángeles mientras busca, casi desesperadamente, sobrevivir y recuperar cápsulas de estasis que contienen miles de vidas humanas.
Esta no es una historia sobre salvar el mundo. Es sobre merecer uno nuevo
No hay profecías ni héroes elegidos. Nuestro protagonista es un avatar sin memoria que actúa más como testigo que como motor narrativo. Y ahí está una de las claves: esta no es la entrega más emocional de la saga, sino la más fría y pragmática. Habla menos de destino y más de reconstrucción.

Puede que no comparta universo con Xenosaga, pero sí comparte esa sensación de humanidad desplazada en medio del cosmos, obligada a redefinirse frente a algo mucho más grande que ella.
Xenoblade Chronicles X no busca impactar con giros constantes. Su historia se respira más que se declama. Y cuando aceptas que Mira no es un mundo que conquistar sino un lugar en el que ganarse el derecho a existir, entiendes qué tipo de narrativa propone.
Gameplay – Xenoblade Chronicles X o Cuando perderse es parte del diseño
Si algo define a Xenoblade Chronicles X no es su historia, sino su libertad. Mira no se recorre: se explora. Y el juego no siempre te dice cómo hacerlo.
Tras unos primeros capítulos más guiados, el diseño se abre por completo y exige implicación real por parte del jugador. Para avanzar en la historia no basta con seguir un marcador: hay que completar misiones secundarias, aumentar el porcentaje de exploración del mapa y comprometerse con el mundo. Puede resultar críptico para algunos, pero también es parte de su identidad. Xenoblade Chronicles X no quiere que lo atravieses en línea recta; quiere que lo habites.

El sistema de combate mantiene la base clásica de la saga: ataques automáticos combinados con artes que funcionan por enfriamiento, posicionamiento estratégico y gestión de habilidades. Es dinámico, profundo y especialmente satisfactorio cuando empiezas a optimizar builds y a entender cómo encajan las clases entre sí. Aquí no gana quien pulsa más rápido, sino quien entiende mejor el sistema.
Xenoblade Chronicles X no quiere que lo termines. Quiere que lo habites
Y luego están los Skells. Los mechas no son solo un añadido estético; cambian por completo la escala del juego. Permiten acceder a nuevas zonas, combatir criaturas gigantes y, en cierto modo, transformar la sensación de vulnerabilidad inicial en una de poder controlado. El momento en el que desbloqueas el tuyo sigue siendo uno de los grandes picos de la experiencia.
Eso sí, no es un título complaciente. Puede resultar exigente, incluso abrumador, especialmente para quien busque una experiencia más lineal. Pero para quienes disfrutan perdiéndose, probando configuraciones y descubriendo rutas alternativas, su propuesta sigue siendo única dentro de la saga.

Y en esta versión para Switch 2, con la mejora a 60fps, todo ese sistema se siente más fluido y reactivo. El combate responde mejor, el movimiento es más natural y la exploración gana en comodidad. No cambia el diseño, pero sí mejora la sensación de control.
Xenoblade Chronicles X no es el más accesible de los Xeno. Pero en términos jugables, sigue siendo uno de los más ambiciosos.
Apartado Gráfico y Sonoro – Mira respira mejor en Switch 2
La versión original de Xenoblade Chronicles X ya era ambiciosa a nivel visual. Mira siempre fue un planeta colosal, con biomas gigantescos, criaturas desproporcionadas y una sensación constante de pequeñez frente al entorno. En Switch 2 no estamos ante una reinvención gráfica, pero sí ante una mejora clara en estabilidad y nitidez.
La resolución aumenta —hasta 4K en modo dock y 1080p en portátil— y la imagen se percibe más limpia, especialmente en pantalla pequeña, donde el salto resulta más evidente. Sin embargo, conviene ajustar expectativas: el pop-in sigue presente en determinadas zonas y el anti-aliasing no es especialmente agresivo. No es un rediseño visual profundo, sino una afinación de lo que ya existía.

El verdadero cambio se percibe en la fluidez. El objetivo de 60fps transforma la experiencia: el desplazamiento por el mapa, los combates y la sensación general de control ganan una suavidad que el original no siempre podía mantener. Mira no es necesariamente más bonita que antes, pero sí más estable. Y eso, en un mundo de esta escala, importa.
En lo sonoro, la banda sonora de Hiroyuki Sawano (Gundam o Attack on Titans) mantiene su personalidad intacta. Industrial, épica, a veces incluso invasiva, sigue siendo una de las más particulares dentro del legado Xeno. Puede dividir opiniones, pero es difícil olvidarla. Sus temas vocales y sus composiciones cargadas de energía refuerzan esa identidad más sci-fi y menos fantástica que diferencia a esta entrega del resto de la saga.
Xenoblade Chronicles X nunca fue el Xenoblade más estilizado, pero sí uno de los más imponentes. En Switch 2 no se transforma visualmente, pero sí respira con mayor naturalidad. Y eso basta para que volver a Mira se sienta más cómodo que nunca.
Apartado Técnico – El verdadero motivo del upgrade
Si algo justifica esta versión de Xenoblade Chronicles X en Switch 2 no es una revolución visual, sino su rendimiento. El salto a 60 fotogramas por segundo marca la diferencia desde el primer minuto. El menú responde mejor, el movimiento es más fluido y, sobre todo, el combate gana en inmediatez.
No es un rediseño visual. Es una mejora en cómo el mundo responde a tus manos
En su lanzamiento original, uno de los puntos más discutidos era el input lag y ciertas caídas de rendimiento en momentos concretos. Aquí la experiencia es mucho más estable. No es solo que se vea más nítido; es que se siente más reactivo. Y en un juego que depende tanto de la gestión de artes, posicionamiento y ritmo, esa mejora se nota.

Los tiempos de carga ya eran relativamente rápidos en su versión anterior y se mantienen en cifras similares: alrededor de cuatro o cinco segundos desde el menú al título y unos siete al cargar partida. No hay un salto radical en este apartado, pero tampoco era especialmente necesario.
Eso sí, conviene tener claro qué es y qué no es este upgrade. No añade contenido narrativo nuevo ni rediseños profundos; es una mejora técnica de pago enfocada principalmente al rendimiento. Por 4,99€, el cambio es tangible si ya lo tienes y quieres revisitarlo en mejores condiciones. Y si nunca lo jugaste, esta es, sin duda, la forma más estable de hacerlo.
El salto no está en los píxeles. Está en cómo responde el juego en tus manos. Y en un título tan sistémico y exigente como Xenoblade Chronicles X, eso pesa más de lo que parece.
Conclusiones – El Xenoblade más valiente
Xenoblade Chronicles X nunca fue el Xenoblade más accesible. Tampoco el más emocional en su superficie. Pero sí fue —y sigue siendo— uno de los más ambiciosos dentro del legado de Monolith Soft.
Puede que no sea el Xenoblade más emotivo. Pero sí es uno de los más honestos con su propuesta
Esta versión para Switch 2 no redefine el juego ni reescribe su propuesta. No estamos ante un remake ni ante una reinvención estética. Es, esencialmente, una mejora técnica que potencia lo que ya existía. Y lo hace donde más importa: en la fluidez, en la estabilidad y en la sensación de control.
¿Para quién es esta edición?
- Para quienes disfrutan de la ciencia ficción más dura.
- Para quienes aman perderse en mundos abiertos sin que les lleven de la mano.
- Para quienes encuentran placer en optimizar builds, explorar cada rincón y, eventualmente, pilotar un Skell por encima de criaturas imposibles.
Puede no ser el Xenoblade ideal para quien busque una narrativa constante y guiada o una experiencia más inmediata. Pero para quienes conectan con su propuesta, sigue siendo una aventura colosal.
Puede que no comparta universo con Xenosaga o Xenogears, pero sí comparte esa ambición casi imprudente por colocar a la humanidad frente al vacío y preguntarse qué hace ahí. Y eso, más de una década después, sigue sintiéndose especial.
Xenoblade Chronicles X nunca fue el más fácil de amar dentro del legado Xeno. Pero quizá sea el más valiente. Y ahora, a 60 fotogramas por segundo, esa valentía se disfruta mejor que nunca.
Xenoblade Chronicles X Definitive Edition ya está disponible para Nintendo Switch 2.Xenoblade Chronicles X Definitive Edition
Xenoblade Chronicles X: Definitive Edition en Switch 2 no reinventa la experiencia, pero la afina donde más lo necesitaba. El salto a 60fps transforma la fluidez del combate y la exploración, haciendo que el ambicioso mundo de Mira se sienta más estable y disfrutable que nunca. Sigue siendo un JRPG exigente y poco complaciente, pero para quienes conectan con su ciencia ficción y su libertad sistémica, esta es, sin duda, la mejor forma de vivirlo hoy.
Lo mejor
- El salto a 60fps
- Explorar Mira
- Sistema de combate profundo
Lo peor
- Exigente a todos los niveles
-
Historia
-
Jugabilidad
-
Apartado artístico
-
Apartado sonoro

