¿Qué pasa cuando juntas el arte del stop motion con una buena historia? Que tenemos un juego como The Midnight Walk, título del que hoy os traemos su análisis en PlayStation 5 y al que teníamos muchas ganas preciamente por su estilo artístico, que entra directamente por los ojos, pero no será lo único.
¿Queréis acompañarnos en este viaje por la oscuridad?
Caminando entre la oscuridad
Encontrarnos leyendo un cuento sería la mejor forma de definir la historia de The Midnight Walk, que se desarrolla de forma sugerida a través de los capítulos de un libro que nos provoca mucho más de lo que estamos leyendo. En este mundo de completa oscuridad no tenemos un villano al uso, sino una serie de encuentros y reflexiones en un entorno de lo más misterioso hasta que consigamos llegar a la cúspide de la montaña Lunar.
Durante la aventura nos meteremos en la piel de The Burnt One (El Quemado), un ser que debe atravesar un mundo invadido por la oscuridad y para lo cual, contará con la ayuda de Potboy (Arcillo), a quien guiaremos para que sea la luz que ilumine nuestro camino. Así que como imaginaréis Potboy será esencial, puesto que es una fuente de luz real y de quien dependerá nuestra supervivencia en este mundo tan sombrío.
La temática del juego gira en torno al vínculo que hay entre la luz y la oscuridad, explorando temas íntimos y emotivos que invitan a un viaje de autodescubrimiento. No nos vamos a encontrar respuestas claras, sino que seremos nosotros mismos quienes tengamos que interpretar lo que estamos viviendo.
Bailando entre la luz y el miedo
A lo largo del camino, nos cruzaremos con diversos personajes; algunos son amistosos y plantean reflexiones sencillas, mientras que otros son criaturas sacadas de nuestras peores pesadillas, y cómo no, irremediablemente atraídas por la luz. Por eso, Potboy es mucho más un simple acompañante, es el elemento principal de las mecánicas del juego por su naturaleza luminosa.
Su función principal será iluminar el camino para que podamos avanzar de forma segura, pero no será la única ya que es nuestra defensa contra los enemigos, que generan una tensión constante haciendo que parezca que siempre están acechando entre las sombras. Como cuando estás durmiendo y escuchas ruidos raros en casa, sabes que no hay nada, pero y si… que no lo veas, no quiere decir que no exista. Estos seres odian la luz, así que querrán devorar el fuego y la luz de Potboy será esencial para ahuyentarlos y darnos un respiro (sí, lo he pasado mal).
Otra de las funciones será la resolución de puzles. La interacción de su luz con el entorno nos permitirá resolver pequeños acertijos y puzles ambientales, así que tendremos que comprender cómo la luz interactúa con los objetos para poder avanzar. Pero no os preocupéis, que no serán muy complicados.

Potboy actúa como una guía simbólica y emocional que nos abre el camino a los relatos que exploran este mundo. Por nuestro lado, además de ir avanzando, también iremos adquiriendo alguna habilidad más que encender cerillas como por ejemplo la posibilidad de disparar fuego. Pero quizá la más llamativa y que seguramente se sienta mejor en VR es la de cerrar los ojos con L1, ya que al hacerlo en los lugares indicados la realidad cambia, aunque en mi caso también la he usado porque me he asustado, para qué nos vamos a engañar.
Así que, en resumidas cuentas, la jugabilidad de The Midnight Walk radica en ir avanzando por el camino y no morir en el intento, un walking simulator como Death Stranding 2, pero salvando las distancias.
Un arte alucinante
He de decir que el juego tiene un arte espectacular, de hecho fue lo primero que llamó mi atención, aunque eso no quita para que no me haya llevado más de un susto porque el diseño de las criaturas tiene esa dualidad entre lo tierno y lo macabro, al igual que la obras de Tim Burton y Henry Selick, que mezclan lo adorable con lo siniestro, tal y como Potboy, que equilibra un aspecto lúgubre con una personalidad encantadora.
Seguramente el arte de este juego os recuerde a películas como Pesadilla antes de Navidad o los mundos de Coraline, de las que me declaro absolutamente fan. Y es que, al igual que ellas, este juego está hecho con la técnica de stop motion. De hecho para crear The Midnight Walk se utilizó un proceso artístico único que mezcla las técnicas tradicionales de modelado con tecnología digital avanzada que permite conseguir este estilo único que hace que sea uno de los puntos fuertes del juego.
Esta técnica es una de las más elaboradas que hay dado el trabajo que hay detrás para generar un movimiento. El estudio MoonHood empezó modelando a mano cada escenario y a cada uno de los personajes de este mundo tenebroso, de manera que todo lo que nos encontramos ha sido esculpido a mano con arcilla, cartón y demás materiales. Una vez terminados los modelos físicos, se escanearon en 3D para poder trasladarlos al entorno digital, permitiendo que las texturas conserven esa sensación de material tangible y detalles que nos hacen sentir como que estamos en un cuento hecho a mano.
El resultado es lo que vemos, un arte espectacular que utiliza el arte de Stop Motion y esa cadencia de movimiento tan particular que refuerza la estética de obra artesanal en movimiento.
El silencio dice más que las palabras
Porque no es lo mismo ver Expediente Warren con la música de una película Disney que con una banda sonora llena de tensión que provoca ese miedo son solo escuchar unos pasos. Y es que nuestra imaginación es un arma poderosa capaz de crearnos una sensación sin que exista nada tangible que lo demuestre.
En The Midnight Walk los sonidos juegan un papel importante porque creerás que hay algo al acecho, que puede que sí o puede que no, pero sin lugar a dudas consigue lo que se proponen, mantenerte en tensión para que cada paso que des dudes sobre si te encontrarás un monstruo esperando o era tan sólo un ruido sin importancia.
Pero un sonido sin un hilo conductor no tendría sentido y la banda sonora del juego también tiene un papel clave, ya que los acordes aportarán esos momentos de paz y tranquilidad o de prisa y tensión que los diferentes momentos del juego requieran, creando así una perfecta armonía entre la luz y la oscuridad.

The Midnight Walk no tiene apenas diálogos de voz salvo la del narrador, ya que los personajes que nos vayamos encontrando por el camino serán cuadros de texto. Eso sí, estará traducido al español (latino) con voces en inglés, aunque he de decir que no he notado ninguna expresión latina que me haya chocado.
Conclusión
The Midnight Walk no es solo un videojuego; es un poema visual que parece haber cobrado vida desde el taller de un escultor. Desarrollado por Moon Hood (el nuevo estudio de los creadores de Lost in Random), esta obra se consolida como una de las experiencias estéticas más potentes de los últimos años.
Los seis capítulos de los que consta el juego nos aportarán apenas unas horas de duración, entre 4 y 6, algo que mi corazón agradece con tanto sobresalto, pero que no es para nada un punto negativo, porque en este juego lo que se disfruta es lo que se ve. Además, siempre podemos echar unas horas más si queremos conseguir el platino y tener todos los coleccionables del juego.
The Midnight Walk ya está disponible para PS5 y PC, incluyendo su versión de realidad virtual (si os atrevéis).
The Midnight Walk
The Midnight Walk es una carta de amor a la artesanía. Es una experiencia que demuestra que los videojuegos pueden ser piezas de arte en movimiento. Ideal para quienes buscan sumergirse en un mundo extraño, oscuro e inquietante.
Lo mejor
- Dirección de arte sublime
- Su historia
- Ritmo y duración
Lo peor
- Puzzles sencillos
- Jugabilidad muy básica
- Algunos bugs puntuales hacen que tengas que reiniciar o dejarte matar
-
Historia
-
Jugabilidad
-
Apartado artístico
-
Apartado sonoro


