Hoy os traemos el análisis de Planet of Lana 2: Children of the Leaf, secuela del precioso Planet of Lana, un juego que tuve la oportunidad de descubrir hace relativamente poco y que me sorprendió muy gratamente. No solo por su precioso apartado artístico (que parece sacado de una ilustración en movimiento del propio Studio Ghibli) sino también por la forma en la que consigue contar su historia casi sin palabras, dejando que el mundo, la música y los pequeños gestos entre los personajes hablen por sí solos.
Por eso, cuando se anunció Planet of Lana II: Children of the Leaf, la curiosidad fue inevitable. ¿Conseguiría esta secuela mantener esa magia del original? ¿O incluso ampliarla?
Desarrollado por el estudio sueco Wishfully y publicado por Thunderful Publishing, esta nueva entrega nos invita a regresar al planeta Novo para descubrir qué ha ocurrido tras los acontecimientos del primer juego y qué nuevos misterios esperan a Lana y a su inseparable compañera Mui.
Planet of Lana 2: Un mundo que ha cambiado
Uno de los elementos más característicos de Planet of Lana sigue estando muy presente en esta secuela: su forma de contar la historia. El juego prescinde de diálogos tradicionales y apuesta por una narrativa visual en la que los personajes se comunican mediante un idioma inventado. De esta forma, son el propio mundo, la música y nuestras acciones las que terminan dando forma al relato.
Nada más comenzar Planet of Lana II: Children of the Leaf, el juego nos ofrece un pequeño resumen de lo sucedido en la primera entrega. Si no lo habéis jugado todavía, os recomiendo encarecidamente hacerlo antes de lanzaros a esta secuela, ya que ayuda a entender mejor el contexto de lo que ocurre en Novo.


Un inicio tranquilo… hasta que ocurre algo
Los primeros minutos del juego nos invitan a explorar tranquilamente el entorno mientras controlamos a Lana, que en esta ocasión no tarda en estar acompañada por Anua, una niña curiosa y aventurera que decide unirse a ella en su camino para buscar a un viejo conocido: Mui.
Mui volverá a ser nuestro fiel acompañante, un pequeño ser tan adorable como útil. Gracias a sus habilidades podremos activar mecanismos eléctricos o alcanzar lugares a los que Lana no puede llegar por sí sola, ayudándonos a abrir nuevos caminos y resolver los primeros puzles del juego.
Pero, como ya ocurría en el primer Planet of Lana, no todo es tan idílico como parece. Al regresar a la aldea seremos testigos de la llegada de una extraña nave que recuerda a un barco, desde la que podemos distinguir a tres tripulantes lanzando un objeto extraño: un mineral con un brillo muy particular.
Movida por su curiosidad, Anua se acerca demasiado a ese misterioso fragmento… y termina absorbiendo la energía que desprende. El resultado no tarda en hacerse evidente: la niña enferma, dejando claro que ese material es mucho más peligroso de lo que parecía.
Este suceso marca el inicio de una nueva aventura que volverá a llevarnos a descubrir los secretos de Novo, el pasado del planeta y la misteriosa relación entre las máquinas, la tecnología y criaturas como Mui.
Una aventura de puzles en 2D
En lo jugable, Planet of Lana II: Children of the Leaf mantiene la base que ya vimos en el primer juego. Nos encontramos nuevamente ante una aventura en 2D con desarrollo lateral, donde exploración, plataformas y rompecabezas se combinan de forma muy natural dentro del propio entorno.
El propio juego recomienda jugar con mando, incluso si estamos en PC, y lo cierto es que se nota. El control resulta más cómodo y preciso a la hora de mover a Lana, interactuar con el entorno o dar órdenes a Mui, algo especialmente importante en un título donde la coordinación entre ambos personajes es clave.
Uno de los pilares de la experiencia sigue siendo la cooperación entre Lana y Mui. Aunque controlamos directamente a Lana, podremos dar distintas órdenes a nuestro pequeño compañero utilizando los gatillos del mando para señalar lugares del escenario. De esta forma podremos indicarle que se quede quieto, que nos siga o que interactúe con distintos elementos del entorno.
Mui mantiene muchas de sus habilidades del primer juego. Podrá activar o desactivar interruptores y generadores de energía, además de utilizar su conocida habilidad especial (que ejecutaremos con el botón de acción del mando) para morder o romper cables, permitiendo así abrir nuevos caminos o activar mecanismos que Lana no puede manipular por sí sola.
También podrá acceder a zonas pequeñas o inaccesibles para nuestra protagonista, algo que vuelve a ser clave para resolver muchos de los puzles.

Lana es ahora más ágil
En cuanto a Lana, sus movimientos resultarán familiares para quienes jugaron a la primera entrega. Sin embargo, esta secuela introduce una pequeña pero interesante mejora: la posibilidad de correr.
Esta nueva acción permite a Lana impulsarse con más fuerza y realizar saltos más largos, haciendo que los desplazamientos sean algo más ágiles y dinámicos durante la exploración.
Resolver puzles en el entorno
Otra mecánica que regresa es la relación de Mui con el agua. Al tratarse de una criatura con cierta carga eléctrica, el agua no es precisamente su mejor aliada, por lo que no podrá atravesarla por sí mismo.
Como ya ocurría en el primer Planet of Lana, tendremos que buscar soluciones en el entorno para ayudarle a cruzar, moviendo objetos o utilizando elementos del escenario que le permitan avanzar con seguridad.
En esta segunda entrega, además, descubriremos nuevas formas de transportar a Mui por el agua. En algunos momentos podremos utilizar plantas u otros elementos naturales que lo mantendrán a flote, o incluso protegerlo del agua cuando tengamos que sumergirnos con él para evitar perderlo durante ciertos tramos.
El entorno acuático también introduce nuevos peligros y enemigos que complicarán algunos puzles. Para hacerles frente, Mui contará con habilidades adicionales, como la posibilidad de controlar pequeñas criaturas del entorno para distraer o despistar a los enemigos, abriendo así nuevas oportunidades para avanzar.
Interactuar con máquinas
Además, si en la primera entrega ya teníamos la posibilidad de interactuar con algunas máquinas en determinados momentos, en esta secuela esa mecánica vuelve a tener protagonismo. En este caso será Lana quien controle estos dispositivos, utilizando las notas musicales que aprendimos en el primer Planet of Lana para activar o manipular determinados mecanismos del entorno.
Mui, por su parte, seguirá siendo una pieza clave para poder acceder a estos sistemas, ayudándonos a conectar con ellos o a habilitar ciertas partes del escenario para que Lana pueda utilizarlos.
También encontraremos generadores de energía repartidos por el entorno que podremos activar o desactivar para poner en funcionamiento distintos dispositivos, como ascensores u otros mecanismos que nos permitirán continuar avanzando.

Sin embargo, no siempre será tan sencillo. Como ya es habitual en Planet of Lana, muchas situaciones nos obligarán a observar bien el entorno y recurrir al ingenio para encontrar la forma más segura de continuar.
Nuevas criaturas y puzles en la nieve
En la zona nevada el juego introduce además una mecánica muy curiosa relacionada con unas pequeñas criaturas que parecen bolitas de nieve y pelo. Gracias a la habilidad especial de Mui podremos tomar el control de estas criaturas y desplazarlas por paredes o superficies para dejar un rastro inflamable a su paso.
Este rastro puede conectarse con una fuente de fuego cercana. Cuando las llamas alcanzan el camino que hemos creado, el fuego se propaga rápidamente a lo largo de él, permitiéndonos quemar telarañas o barreras naturales que bloquean el avance o incluso activar ciertos elementos del escenario.
El entorno también se convierte en enemigo
En las zonas nevadas el propio entorno introduce nuevos desafíos. Uno de ellos es el fuerte viento, que en determinados momentos sopla con tanta intensidad que impide avanzar con normalidad.
Para poder progresar tendremos que refugiarnos tras rocas, estructuras o pequeños desniveles del terreno, esperando el momento adecuado para avanzar unos metros antes de que la ráfaga vuelva a empujarnos. Estos pequeños tramos obligan a medir bien los tiempos y a observar el escenario con atención.
La nieve también se convierte en un elemento útil para el sigilo. En algunas situaciones podremos escondernos bajo la nieve para evitar ser detectados por enemigos o cámaras de vigilancia, utilizando el entorno a nuestro favor para avanzar sin ser vistos.
Como ocurre en muchos de los puzles del juego, la clave estará en combinar observación, timing e ingenio, aprovechando cada elemento del escenario para superar los obstáculos.

Puzles que evolucionan a lo largo de la aventura
Una de las virtudes de Planet of Lana II: Children of the Leaf es cómo introduce sus mecánicas poco a poco. A medida que avanzamos por los distintos biomas del planeta Novo, el juego va añadiendo nuevos elementos que se combinan entre sí para crear rompecabezas cada vez más interesantes.
Desde el uso de criaturas del entorno hasta la manipulación de máquinas o los desafíos ligados al agua, el fuego o el clima, el juego consigue que cada nueva zona aporte pequeñas variaciones a las mecánicas ya conocidas.
Esta forma de diseñar los puzles hace que la experiencia se mantenga fresca durante toda la aventura, obligándonos a observar el entorno con atención y a pensar cómo utilizar cada elemento del escenario a nuestro favor. Lejos de apostar por rompecabezas especialmente complejos, Planet of Lana II vuelve a centrarse en soluciones intuitivas que encajan de forma natural con el mundo que nos rodea.
El resultado es una jugabilidad que se siente orgánica y coherente con el propio planeta Novo, donde cada criatura, máquina o fenómeno natural puede convertirse en una pieza más del puzle.
Misiones y recursos ligados a cada zona
Durante la aventura, Planet of Lana 2: Children of the Leaf introduce una serie de misiones principales relacionadas con la recuperación de Anua. Para completarlas, tendremos que buscar distintos recursos naturales repartidos por las diferentes zonas del planeta Novo.
Cada zona culmina con la obtención de una de estas plantas especiales, que funcionan como objetivo final de cada fase. Por ejemplo, en el área acuática podremos encontrar la alga sanadora, mientras que en la región nevada el objetivo será recoger la flor de montaña.
Estos recursos forman parte de una misma misión que nos llevará a recorrer distintos entornos del planeta, resolviendo puzles y superando obstáculos hasta alcanzar cada uno de estos elementos. Una vez reunidos, servirán para avanzar en el objetivo principal de esta parte de la historia: ayudar a Anua a recuperarse.
Este planteamiento ayuda a dar sentido al progreso entre zonas, ya que cada bioma no solo introduce nuevas mecánicas o desafíos, sino que también aporta un recurso necesario para avanzar en la misión. Al mismo tiempo, el juego continúa desarrollando la historia con nuevos acontecimientos y objetivos a medida que exploramos más regiones de Novo.
Un mundo que parece una ilustración en movimiento
Si algo vuelve a destacar en Planet of Lana 2: Children of the Leaf es su apartado visual. El juego mantiene ese estilo artístico tan característico del primer título, pero lo amplía y lo refina con escenarios todavía más variados y detallados.
Los entornos del planeta Novo parecen sacados de una ilustración en movimiento, con paisajes que combinan naturaleza y tecnología de una forma muy particular. Desde zonas acuáticas llenas de vida hasta regiones nevadas o ruinas tecnológicas, cada bioma transmite su propia personalidad y contribuye a que el viaje se sienta siempre visualmente interesante.
En algunos momentos, ciertos paisajes y estructuras recuerdan incluso a escenarios que podríamos encontrar en el universo de Star Wars, especialmente cuando la tecnología aparece integrada en entornos naturales o en antiguas construcciones abandonadas.
Una clara inspiración en la animación
El estilo artístico del juego también evoca claramente a la animación japonesa, con un aire que recuerda en muchos momentos a producciones de Studio Ghibli. Los colores suaves, los paisajes amplios y la forma en la que se construyen los escenarios transmiten esa misma sensación de aventura y descubrimiento que encontramos en muchas películas del estudio.
A esto se suma una animación cuidada tanto en los personajes como en las criaturas del planeta. Lana, Mui y los distintos seres que habitan Novo cuentan con movimientos fluidos y expresivos que ayudan a reforzar y entender la narrativa visual del juego.

Más detallado y ambicioso que el original
Aunque el primer Planet of Lana ya destacaba por su belleza visual, esta secuela consigue ir un paso más allá. Los escenarios se sienten más ricos en detalles, con una mayor variedad de zonas y elementos interactivos que hacen que cada bioma tenga su propia identidad.
El resultado es un mundo que invita constantemente a detenerse unos segundos para observar el paisaje. En un juego donde la narrativa se apoya tanto en lo visual, este cuidado por el apartado artístico termina convirtiéndose en uno de los grandes pilares de la experiencia.
Una banda sonora que amplía la del primer juego
El apartado sonoro de Planet of Lana 2: Children of the Leaf también da un paso adelante respecto a la primera entrega. Si el primer juego ya destacaba por una música muy atmosférica y emocional, esta secuela apuesta por una banda sonora más ambiciosa y presente a lo largo de la aventura.
El juego introduce nuevas composiciones que acompañan los distintos momentos del viaje, reforzando la sensación de exploración y descubrimiento que caracteriza al planeta Novo. La música aparece en los momentos adecuados, acompañando tanto los instantes más tranquilos como las situaciones de tensión o peligro.
Al mismo tiempo, la secuela mantiene algunos de los motivos sonoros que hicieron especial al primer Planet of Lana, lo que refuerza la continuidad entre ambas aventuras y mantiene esa identidad musical tan característica de la saga.
El sonido como parte de la narrativa
Más allá de la música, el diseño sonoro también juega un papel importante en la experiencia. Los sonidos del entorno, las criaturas del planeta y los pequeños detalles ambientales contribuyen a que el mundo de Novo se sienta vivo y creíble.
En un juego que apuesta por contar su historia sin diálogos tradicionales, el apartado sonoro termina convirtiéndose en una herramienta fundamental para transmitir emociones y reforzar la narrativa visual que define la aventura de Lana y Mui.
Conclusión
Planet of Lana 2: Children of the Leaf demuestra desde el primer momento el cariño y el esfuerzo que el equipo de Wishfully ha puesto en esta secuela. El juego no se limita a repetir la fórmula del original, sino que amplía la experiencia con nuevas mecánicas, más variedad de biomas y detalles que enriquecen el viaje por Novo.
Uno de los aspectos que más me ha gustado es la introducción de misiones ligadas a los distintos entornos, como la búsqueda de recursos para ayudar a Anua. Este tipo de objetivos ayudan a dar sentido al progreso entre zonas y aportan un pequeño extra de exploración que encaja muy bien con la estructura del juego.
La relación entre Lana y Mui sigue siendo el corazón de la aventura. Los juegos que incorporan compañeros con los que debemos cooperar siempre tienen algo especial, y en este caso vuelve a funcionar muy bien. En cierto modo, recuerda a experiencias como Kena: Bridge of Spirits, donde ese vínculo entre personaje y criaturas transmite una sensación de ternura y compañerismo que termina convirtiéndose en una parte fundamental de la experiencia.
A nivel jugable, las nuevas mecánicas introducidas en esta secuela suponen un soplo de aire fresco. La combinación de puzles ambientales, nuevas criaturas, interacción con máquinas y desafíos ligados al entorno demuestra que el equipo ha querido ir un paso más allá respecto al primer juego.
Todo ello se ve reforzado por un apartado artístico aún más cuidado y por una banda sonora que amplía la identidad musical del original, acompañando cada momento del viaje con una sensibilidad muy especial.
En definitiva, Planet of Lana II es una secuela que respeta lo que hizo especial al primer juego, pero que al mismo tiempo consigue crecer en ambición y variedad. Un título que transmite claramente la implicación de sus desarrolladores por ofrecer una aventura más bonita, más completa y aún más memorable.
Planet of Lana 2: Children of the Leaf ya está disponible para PC, Playstation 4, PlayStation 5, Xbox One, Xbox Series, Nintendo Switch y Nintendo Switch 2.
Este juego ha sido analizado con un ordenador de las siguientes características:
- Sistema operativo: Windows 11
- Procesador: Intel Core i7-14700KF 3.4/5.6GHz Box
- Memoria RAM: 64GB.
- Disco duro: 2TB
- Tarjeta gráfica: NVIDIA GeForce RTX 4070
Planet of Lana 2: Children of the Leaf
Planet of Lana 2: Children of the Leaf nos devuelve al hermoso planeta Novo en una nueva aventura de puzles y plataformas donde el vínculo entre Lana y la pequeña criatura Mui vuelve a ser clave. Esta secuela amplía las mecánicas del juego original con nuevas habilidades, un mundo aún más variado y una historia que sigue apostando por la narrativa visual para descubrir los misterios del planeta.
Lo mejor
- Apartado artístico más detallado.
- Las nuevas mecánicas.
- La historia que amplia el lore.
Lo peor
- Los puezles suelen ser faciles.
- Un ritmo muy pausado que no gustará a todos.
- Al ser 2D, pierde en exploración.
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Historia
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Jugabilidad
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Apartado artístico
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Apartado sonoro
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Rendimiento














