TAXI LIFE: A CITY DRIVING SIMULATOR - ANÁLISIS EN PS5

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Portada análisis Taxi Life

Buscar temas de conversación, mantener limpia la carrocería, aprenderse el callejero para conocer los atajos; todo este ha sido nuestro entrenamiento para afrontar el reto que Nacon nos presenta con su último lanzamiento: Taxi Life: A City Driving Simulator. No han sido pocos los jugadores que echaban en falta un buen modo taxi en algunos juegos, como el incluido en el GTA Online, siendo este muy sencillo. A pesar de ello, el mayor éxito en este mundo ha sido el alocado Crazy Taxi (1999) y secuelas, con una vertiente arcade muy enfocada en el caos y la conducción temeraria. No es este el caso. Simteract ha planteado un acercamiento a la realidad, con controles más simplificados que un vehículo real, pero que busca que nos comportemos al volante a lo largo de la ciudad.

Taxi Life: A City driving Simulator ya está disponible en diferentes plataformas, incluyendo PC, Playstation 5 y Xbox Series. ¿Seremos capaces de sobrevivir a la jungla urbana? ¿Respetaremos todas las normas o acabaremos generando el CAOS? Eso es algo que iremos descubriendo. ¡Allé vamos!

Yo para ser feliz quiero un... ¡Taxi!

El juego desde el principio es franco con nosotros: vamos a ser taxista y, para ello, tenemos que aprender los controles y la gestión de clientes. Para ello, iniciaremos primero un tutorial que, aunque puede ser evitado, recomiendo su realización para estar al tanto del uso del mando para dirigir el vehículo. Porque si algo tenemos que saber, es utilizar nuestra herramienta.

Puedes variar la vista con la que juegas
Existen diversas cámaras que puedes utilizar, cada una adecuada a cierto tipo de jugadores.

Aunque a priori no se alejan mucho del uso de cualquier simulador tipo Gran Turismo, los controles añaden nuevas capas que tendremos que tener en cuenta. No solo será la dirección, sino también los limpiaparabrisas, los intermitentes, el poner el freno de mano o abrir las diferentes ventanillas. Muchas de estas operaciones se harán tocando un único botón (como la fecha direccional con los intermitentes), pero habrá otras en las que tendremos que ser rápidos para evitar acabar con nuestro coche abollado o con necesidad de llamar a la grúa. Para ello, o aprendemos a pulsar el botón dentro de la cabina del coche o aceptamos la simplificación existente con una rueda de acciones rápidas que permitirá facilitarnos el proceso, además de ralentizar el tiempo mientras la usemos. Eso sí, para los jugadores más hardcore, existen controles más técnicos y dedicados que hacen de la conducción algo más real. Al final, el uso del vehículo será algo que acabaremos integrando si llevamos alguna hora a nuestras espaldas con el juego, pero aprenderemos que no siempre es necesario hacer todas las cosas y que no está siempre en nuestras manos su gestión (algo de lo que ya hablaremos más adelante).

Y para poder llevar a cabo ese movimiento, tendremos que montarnos en alguno de los vehículos que incluye el juego (bajo compra individual), cada uno con unas estadísticas predeterminadas y con opciones únicas que modifican su interés y el de los pasajeros. No es lo mismo llevar un coche eléctrico de 4 pasajeros y buen maletero, que un coche lujoso que atraerá las miradas de los VIPs. Además de esas características estándar, habrá otras que podrán modificarse si compramos las piezas requeridas, como mejorar su capacidad de frenado (algo que recomiendo encarecidamente) o habilitando el cambio de marchas manuales. No es la única personalización, pudiendo trabajar también en el apartado externo y más cosmético. Necesitaremos para ello dinero, que iremos consiguiendo con la experiencia a través de los viajes. Esta última será requerida para aumentar nuestro nivel y desbloquear habilidades que nos permitan pagar menos por multas, por reparaciones o abrir la posibilidad de llevar a gente más pudiente. Todas ellas apuntan a un mismo objetivo, ganar más dinero y volvernos más eficientes.

El freno es algo totalmente imprescindible para evitar atropellar gente.
Una de las mejoras más importantes del juego: el freno

Así, con el vehículo a nuestro gusto y el personaje seleccionado (entre varios predeterminados), nos lanzamos a transitar los kilómetros y kilómetros de asfalto.

Recorriendo las calles de la ciudad Condal

Al inicio contamos con un coche predeterminado y un dinero que nos servirá para ir sorteando los primeros inconvenientes de la partida. Y no tardaremos mucho en localizarlos. Conducir por Barcelona en el juego es como conducir por cualquier gran ciudad: un verdadero caos. Desde el propio inicio es posible que intentes cumplir esas expectativas de control y bondad, pero pronto te encontrarás con una IA que, aunque cumple en la mayoría de ocasiones, no serán pocas las veces que colapsa, generando accidentes entre vehículos controlados por ella o golpeándote cuando estás parado en un semáforo en rojo. Y eso la parte de vehículos, pues lo peatones recrean la verdadera naturaleza humana al cruzar en ocasiones cuando no tienen preferencia, saltar en el último momento o hacerlo en marabunta y de manera reiterativa obligándote a esperar más de lo planteado. Eso sí y como aviso, a diferencia de otros juegos, el atropellarlos está penado (con una buena multa monetaria a la que se suma la cancelación del viaje que estabas haciendo). 

Los peatones pueden apelotonarse en los pasos de cebra... qué pereza
Caminar es beneficioso... A menos que te pille un taxi por no parar de cruzar.

Ese es el panorama, así que con cuidado sales del garaje con intención de buscar clientes. El mapa te ayuda a localizarlos mediante iconos, pudiendo identificar al pasar por encima de cada uno el posible pago que recibirás. Esa información es vital, pudiendo cribar los que menos convenientes te parezcan y anticipar carreras largas de las más cortas, ahorrando un poco de gasolina/electricidad. Porque eso es algo que también hay que tener en cuenta y la principal razón de que empieces con algo de dinero en la cartera. Al igual que en la vida real, el coche acabará sufriendo desperfectos por su uso, ya sea consumo en el combustible/batería o en daños en la carrocería (que serán visibles en el diseño). Esto estará determinado por tres barras en la esquina derecha, que nos avisarán de posibles insuficiencias, pudiendo quedar inutilizados y tendiendo que llamar a la grúa. En especial, es importante la que muestra la mecánica del coche, que disminuirá con choques o mal uso del vehículo, haciendo que la conducción se vuelva más errática, siendo más propenso a tener accidentes y perder la paciencia de los pasajeros.

Porque ese es uno de los grandes detalles que permitirán que nuestro avance sea más rápido o no. Cada cliente parte con una barra de paciencia que irá disminuyendo a medida que vayamos cometiendo infracciones o impactando con bordillos y que determinará los bonus que nos llevaremos. Esta bajada será mayor según el nivel del pasajero, yendo de fácil a difícil. Además, algunos pasajeros pedirán ciertas acciones (usar el limpiaparabrisas) o querrán compartir palabras contigo, algo que ayudará a aportar contexto. Pero la conducción no siempre será un sistema justo, pues hay errores por el mapa que dañan el coche sin sentido (bordillos o planos que te alzan por el aire), además de esa IA kamikaze que puede fastidiarte una carrera buena o el propio rendimiento del juego que, con algunas rascadas, puede mandarte el coche en mala dirección. Esto acaba provocando cierta tirantez, solo levantada por los pocos desafíos que aparecerán también en el mapa y que proponen un reto importante (ir a mucha velocidad sin pensar en multas, ir muy despacio y sin golpear el coche, etc). Y ahora que hablamos de multas. La conducción segura por la ciudad nos evitará esa pérdida de confianza, pero con el tiempo, y si nuestra paciencia acaba sufriendo con algunas distancias, acabaremos saltándonos semáforos, yendo en dirección contraria o acelerando más de la cuenta. Las infracciones llegarán únicamente si pasamos cerca de un radar o si la policía anda cerca (como en la vida real).

Pasear por Barcelona puede darte sorpresas como ver accidentes
Uno de los sucesos que pueden aparecer son los accidentes. Ese cuadrado verde es el final de un viaje.

Porque gran parte del encanto del juego es recorrer las calles de la ciudad, no una cualquiera, sino una real. La recreación de Barcelona es magnífica (aunque incompleta: no están los alrededores de Sagrada Familia visitable) y es, probablemente, uno de los motivos por los que algunos comprarán este título. El estudio ha recogido con gran acierto el entramado, además de convertir ciertos lugares o monumentos públicos en coleccionables que el jugador podrá localizar a lo largo del mapa. No negaré que esta ha sido una parte satisfactoria y más cuando recorrer zonas conocidas (aunque los locales no sean los reales). Además, algunos pasajeros hablarán contigo y podrás acceder a conversaciones en las que se podrán comentar detalles curiosos (eso sí, doblaje en inglés y textos en español, cosa que no acaba de encajar). A pesar de los errores de la IA que ya comenté, la ciudad acaba sintiéndose viva, con multitud de coches por la calle y peatones por las aceras, además del sistema de semáforos o la aparición de sucesos como accidentes o semáforos con fallos. Todo ello se completa con un sonido ambiental que simula lo que se escucharía en una ciudad, llegando a sacarme los cascos para saber si algo era del juego o se colaba por la ventana.

Y me da pena todo lo anterior porque toda esa ambientación acaba viéndose lastrada en cierta medida por el aspecto visual. A pesar de contar con gráficos decentes en la cercanía, estos no acompañan en su cómputo general, ofreciendo muchas texturas que tardan en cargar o algunos elementos que van apareciendo según vas conduciendo. No es lo único, ya que, en ciertas condiciones, como con el asfalto mojado, se crean aberraciones en las animaciones que acaban sacándote un poco de ese mundo. Junto a ello, convive un rendimiento irregular con contantes bajadas de fps, dificultando en ocasiones la conducción. Es una pena, pues aunque la idea y el envoltorio tienen buena pinta, la ejecución no ha acabado de estar a la altura.

La lluvia trae alguna aberración en las animaciones, como la de los peatones, entre ellas.
La lluvia trae alguna aberración en las animaciones, como la de los peatones y... ¿aquellos coches?

Y ahora que gano dinero, ¿qué puedo hacer?

No se tardará en llegar al punto en que el jugador compre otro coche. En ese momento surgirá la opción de convertirse en empresario y contratar empleados para que conduzcan el vehículo restante por su cuenta. Aquí entra un juego de gestión sencillo en el que tendremos que seleccionar entre los candidatos propuestos (que siempre tendrán una virtud y un vicio). Cada cierto tiempo se irán actualizando los datos y veremos si somos rentables o tenemos que mandar a alguno al paro. 

Sinceramente, me parece algo chulo este añadido, pero no deja de ser algo más básico y que, además de ayudarte a tener más dinero, apenas aporta gran dificultad. Siento que le acaba faltando algo.

La elección de los trabajadores atiende a dos conceptos: que el inconveniente no sea muy caro.
La elección de los trabajadores atiende a dos conceptos: que el inconveniente no sea muy caro.

Conclusión

La simulación es un género muy demandado por una buena parte del público, pudiendo tener éxitos como Euro Truck Simulator o Microsoft Flight Simulator. Siguiendo esta línea, Simteract ha planteado una premisa muy interesante y, para ello, ha recreado una gran ciudad que le sirva de escenario. 

El control del juego evoluciona los básicos de cualquier modo arcade, ofreciendo nuevas capas que conseguirá que sufras al intentar llegar a todo, pero que con la experiencia y aprendizaje se irá suavizando. En grandes rasgos, el control de los vehículos será similar, cambiando únicamente algunas opciones que te permitirán acceder a unos clientes u otros. La personalización actúa tanto en la mecánica como en el apartado cosmético, siendo el primero algo indispensable para evitar algunos accidentes. Al final, vende todo su potencial a tu gusto por conducir, siendo divertido en muchos apartados, pero pudiendo agotar su fórmula muy rápido (a pesar del incentivo por seguir adelante), aunque mantiene el pulso si te lanzas a cumplir los desafíos. La recreación de la ciudad es maravillosa, más cuando te encuentras con ciertos elementos arquitectónicos que has visto en la realidad y trazas rutas reales. Es uno de los grandes puntos, aunque acaba siendo más denostado por la irregular IA, los fallos gráficos y por el rendimiento más justo en varias ocasiones. Es una pena, ya que el fondo es bueno y puede notarse el cariño, pero hay detalles que no acaban de funcionar del todo. Tiene pinta de que puede ser la base para que añadan más y más contenido (a base de DLCs).

Taxi Life: A City driving Simulator ya se encuentra disponible en Xbox Series, PC y Playstation 5. Si te gustan los simuladores, aun con sus desventajas, es una experiencia que no puede faltar en tu biblioteca.

Lo mejor

- La adaptación de controles del coche al mando
- La recreación y la ambientación de la ciudad de Barcelona
- Lo divertido y el reto que pueden suponer algunos viajes con pasajeros

Lo peor

- La IA de los vehículos y de los peatones
- El rendimiento del juego y los gráficos de ciertos elementos
- El poco incentivo pasado un tiempo
Antonio J. Rodríguez López

Antonio J. Rodríguez López

De tierras gallegas con un lacón bajo el brazo. La vida frente a la pantalla me entregó unas gafas con las que veo en 8K. Me gustan las cosas bien narradas, sean del formato que sean. Mis estanterías están a rebosar de juegos, libros, miniaturas...
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