Las expectativas con Proyecto Salvación (2026) estaban muy altas. Tras una genial adaptación de la novela de Andy Weir en The Martian (Ridley Scott, 2015), ahora le toca a Project Hail Mary, nombre original y que bajo mi punto de vista le quedaría mucho mejor, trasladarse a la gran pantalla. De este modo, Phil Lord y Christopher Miller [Lluvia de albóndigas (directores), Spider-man: Cruzando el Multiverso (guionistas)] se ponen a la cabeza de este proyecto en el que Ryan Gosling encabeza un reparto escaso, pero cargado de gran emotividad.
No podemos esperar que esta sea una simple aventura espacial. Proyecto Salvación mezcla lo mejor de la ciencia ficción dura con el humor característico de estos directores, sumando algunos momentos donde los pañuelos parecen más que necesarios. ¿Que por qué? ¿Queréis saber más? Seguid leyendo la crítica y lo desgranamos.
Pero si solo son cuatro piedras… ¿por qué está lloviendo?
Todo comienza con Ryland Grace -Ryan Gosling-, un profesor de ciencias, despertando solo en una nave espacial. Varado en la inmensidad del cosmos y a años luz de distancia de la Tierra, se encuentra sin recuerdos activos de cómo ha llegado allí. Pero poco a poco, estos van regresando a su cabeza y comprende el verdadero objetivo de su misión: él es la última esperanza para salvar al planeta de una misteriosa forma de vida que busca acabar con el Sol y depende de su ingenio por encima de todo…

…bueno, no solo de su ingenio. No va a estar solo mucho tiempo. Proyecto Salvación rápidamente lo cruza con Rocky -James Ortiz-, una forma de vida extraterrestre con la que forjará una inesperada relación científica, de supervivencia y una gran amistad.
Si algo puedo destacar de esta producción es su estructura narrativa y su historia. Sobre la primera puedo decir que me encanta la alternancia entre el presente y el pasado, ya que permite mantener el misterio a lo largo del metraje y no cargar la narrativa de elementos científicos.
Es a través del uso constante de flashback como accedemos a los recuerdos de Grace para conocer cómo llegó a esa situación que, aunque a alguno le pueda parecer más o menos aleatorio, no deja de ser una situación límite con resultados nefastos para la humanidad. Además, nos permite a todos entender ese final que aparece tras más de dos horas y media que, aunque de inicio parecen muchas, pasan más rápido de lo esperado.
Por su parte, Drew Goddard repite papel adaptando la novela de Andy al guion y demuestra hacerlo con gran habilidad y muchísimo acierto. Con sus manos (y con el material original) logra entretejer los tres hilos narrativos que lleva a ese emotivo final: la ciencia detrás del proyecto, el humor constante y la relación existente entre los personajes.
No lo hace de cualquier manera, sino equilibrando la carga científica para hacerla más accesible para el espectador mientras nos seduce con dos personajes maravillosos cuyas interacciones están entre lo mejor de Proyecto Salvación. De este modo se aleja del halo solemne para dejar algo más cercano y optimista.
Y si nos centramos en los protagonistas, se puede decir que el Ryland Grace de Ryan Gosling es el único humano que sostiene la película prácticamente en solitario. Su interpretación está marcada por su carisma y su humor, pero también deja momentos para la fragilidad y determinación. No negaré al decir que su trabajo ha sido impresionante y que se encuentra entre los mejores de toda su carrera.
Pero no negaré que el verdadero descubrimiento ha sido Rocky. No solo es importante en el plano narrativo para servir de contraparte de Grace, sino que se convierte en el corazón de la película. Lo que al inicio era una película catastrófica se convierte rápidamente por su culpa en una donde la cooperación y la amistad entre especies es mucho más importante (y más viendo ese maravilloso y emotivo trecho final). Hay que destacar la mezcla de animatrónica y efectos digitales que se usaron para darle vida.
Una nave para vivirlo todo (y atarlo a los recuerdos)
Desde el primer momento se puede ver cómo Proyecto Salvación se ha tomado en serio ciertos elementos para verse mucho más preciso, apostando por un diseño más detallado, justificado y tangible. De este modo, tenemos una nave espacial funcional y creíble, acompañada de un vestuario apropiado para cada uno de los momento, pero no alejado de lo posible. Esto permite aumentar el realismo, al acercarlo a lo que podríamos ver en no mucho tiempo en la carrera espacial. Por contraste, los entornos son vistosos, pero lejos de lo excesivo de otras producciones.

Compuesta por Daniel Pemberton, la música entrega unas maravillosas melodías que permiten realzar los momentos épicos, dramáticos o los instantes de introspección. Pero al igual que con el diseño, todo muy medido para no sobrecargar algunas secuencias cuya carga se está planteando en otro plano.
Conclusión: Proyecto Salvación, una aventura sobre la vida y la amistad
Proyecto Salvación no busca reinventar nada, pero tampoco lo necesita. Hace tiempo se decía que todo ya estaba escrito y que lo novedoso era la manera en la que combinábamos los elementos ya creados. Este es un buen ejemplo de ello. Su mayor virtud está en cómo entrelaza los conceptos de supervivencia, amenaza y contacto alienígena para entregarnos una historia emotiva y tensa.
Y es que, más allá de su planteamiento, Proyecto Salvación funciona muy bien cuando se centra en lo simple y utiliza lo demás como método para que esta relación vaya acrecentándose. Hay que recordarlo, frente a la hostilidad del entorno y la soledad inicial de los personajes, es la compañía, es el trato humano lo que se vuelve innegociable. Si a todo esto le sumamos la cuidada producción, un elenco en estado de gracia y una banda sonora ajustada, estamos hablando de una gran película que cierra el primer trimestre de 2026.
Proyecto Salvación llega a los cines el 27 de marzo de 2026. Hemos podido ver Proyecto Salvación en un pase de prensa gracias Sony Pictures España.Proyecto salvación
Una película que utiliza lo grande para hablar de lo sencillo. Y en ninguno de los dos planos falla.

