Os voy a contar un pequeño secreto… mi afición a los videojuegos se forjó precisamente alrededor de los cinco duros (los más jóvenes ni recordarán que existían las pesetas antes del Euro) y las máquinas recreativas que empezaron a poblar los bares durante la década de los 80. Por eso, me ha hecho mucha ilusión poder devorar este volumen 3 de Cinco Duros: La historia del videojuego en España para todos y recordar esa parte de por aquel entonces adolescencia en la cual se empezaba a vislumbrar que la industria del videojuego iba a cambiar todos los esquemas en los años venideros.
Así que os invito a hacer conmigo este pequeño recorrido del final del camino de, como describe el propio autor, una época dorada que ni siquiera sabía que su fin estaba a punto de producirse de forma abrupta.Aquellos maravillosos años
Este tercer volumen de la serie Cinco Duros de Diego Vargas Pardo constituye el punto y final a su investigación minuciosa sobre la conocida como edad de oro del software español en la que una serie de jóvenes emprendedores sin dinero pero con muchísimas ganas e ilusión consiguieron hacer de España un referente, no sólo en Europa sino en el mundo, a nivel tecnológico. Algo que no siempre se ha puesto en valor y que por algún motivo no es visible a nivel social, y es que por unos años fuimos el motor que hizo que ahora disfrutemos de una industria que no ha parado de crecer en los últimos años y prácticamente cada día no para de superarse.

Diego no sólo se ha limitado a hacer el ejercicio de ir recorriendo los títulos y los estudios de videojuegos que fueron creándose (y muriendo) desde el primer volumen de su obra, sino que ha sido capaz también de incluir el contexto social y económico de una época de grandes cambios en nuestro país y sobre todo de oportunidades. Por eso es tan importante lo que ha hecho recogiendo los testimonios de decenas de personas que vivieron en primera persona aquella época, no sólo capturando sus logros sino también sus fracasos y sus decepciones.
En un contexto de país que no dejaba de crecer en lo económico y en lo social (con unas Olimpiadas a punto de celebrarse por primera vez en nuestro país) y el auge de los ordenadores personales con MSX, Spectrum, Amstrad o los primeros PCs (todavía muy lejos de los que conocemos hoy en día).

Y eso es precisamente Cinco Duros, un retrato sin tapujos de una serie de «héroes» que con unos recursos más bien escasos pero una ilusión y empeño que lo suplía todo, fueron capaces de crear verdaderas obras de arte (porque los videojuegos lo son por mucho que les pese a unos cuantos) que trascendieron el momento en el que salieron a la luz y aun hoy en día se siguen recordando. Porque obras como «La abadía del crimen» de Opera Soft son casi inexplicables desde el punto de vista del desarrollo de software actual y es digno de elogio que un equipo tan reducido fuera capaz de conseguir algo tan increíble en aquella época.
El comienzo del fin
La era de los 8 bits fue posiblemente ese momento en el tiempo en el que la historia tiene un punto de inflexión y consigue llevar hacia el futuro algo que posiblemente ni siquiera en aquel momento se podía vislumbrar. Fue el faro que lo iluminó todo a partir de ese momento y también se apagó a la misma velocidad a la que se encendieron varios más en una carrera vertiginosa para ofrecer el mejor entretenimiento digital cada vez de una forma más realista.
Si le llegan a decir a las personas que trabajaban en Opera, Topo, Dinamic o Aventuras AD que 3 décadas más tarde los videojuegos iban a ser la industria de entretenimiento con mayor nivel de facturación, habrían pensado que les estaban tomando el pelo.

Del modelo en el cual se vendían los juegos por correo en unos disquetes y solo al alcance de unos pocos frikis que tenían su Spectrum o su Amstrad en casa a un modelo de distribución digital en el que los juegos con comparativamente mucho más caros (aunque luego nos cuenten la «mentira» de la inflación para consolarnos). Porque en esta historia de «jueguitos» para «maquinitas» también hay que destacar más figuras importantes como fueron las primeras tiendas dedicadas exclusivamente a vender videojuegos como Canadian o la prensa que se dedicaba a hablar sólo sobre videojuegos como MicroMania o posteriormente Hobby Consolas.

En este camino fugaz y fulgurante dónde España pasó de ser un país de creadores a un país de consumidores de software de entretenimiento hay muchos desvíos, con empresas que pasaron de ser todo un éxito como Dinamic a tener que cerrar precipitadamente y renacer como Dinamic Multimedia a posteriori. Y como no podía ser de otra forma también vamos a poder contemplar en las páginas de este libro las guerras «fratricidas» entre los directivos de aquellas empresas que habían nacido y triunfado prácticamente en el mismo momento.
El libro ofrece todos los puntos de vista sobre algunas de las leyendas de la época y así poder apreciar que las diferencias creativas o incluso personales entre algunas de las grandes figuras del sector en realidad no fueron tan encarnizadas como las pintan.
Como hemos cambiado
Cinco duros comprende los años 1990 a 1993, que es la época de decadencia de los 8 bits antes de dar el gran salto a los 16 bits, la guerra entre Sega y Nintendo y el cierre de varios de los grandes estudios de desarrollo de videojuegos en España. Todo a través de una serie de testimonios de las grandes figuras del panorama español intentando desentrañar los entresijos de una trastienda del videojuego en nuestro país.
Diego Vargas no ha escatimado en esfuerzos para traernos conversaciones con las figuras más relevantes del sector preguntándoles por algunos de los hechos que fueron acaeciendo, de sus logros y de sus grandes fracasos. Todo con un estilo desenfadado que además consigue hacer un retrato de nuestra sociedad en aquellos tiempos.

No ha contado sólo con los desarrolladores de los estudios, sino también con el resto de los engranajes que hicieron posible que nuestro país fuera uno de los grandes impulsores de la industria, de la cual, no dudaron en «aprender» espías de Japón y que, a tenor de la situación a día de hoy, consiguieron replicar con mucho éxito en años posteriores. Todo ello aderezado con documentos gráficos de la época, desde los primeros bosquejos de juegos legendarios como Cozumel a portadas de las revistas de la época o también fotos de aquellos jóvenes visionarios en las tiendas de la época o simplemente al lado de sus equipos mientras hacían verdadera magia muchas veces en lenguaje ensamblador.

Y ahora aprovecho para contaros otro secreto personal, de forma totalmente inesperada he acabado trabajando en algún momento con una de las grandes figuras de aquella época. Lo curioso del tema es que en el momento de conocerle ni siquiera sabía quién era y tengo incluso que decir que me cayó ciertamente mal… cosa que cambió al saber su nombre y asociarlo inmediatamente a uno de los juegos más legendarios hechos en España y del que he hecho mención anteriormente. Me gustaría contar más sobre ello… pero el secreto profesional me impide desvelar mucho más, salvo que efectivamente tal y como alguno de sus compañeros relata en el libro: es un genio.
En 8 bits todo se ve mejor
El libro es toda una aventura en si mismo, con una maquetación muy desenfadada que recuerda en muchos momentos a los primeros años de la informática personal. Con marcos que recuerdan a aquellos primeros correos electrónicos o pantallazos de los juegos de fondo que se encajan con bocadillos de las entrevistas entremezcladas entre sí. Porque el libro es muy dinámico y no ofrece las típicas entrevistas una detrás de otra sino retazos de esas entrevistas en lo que parece una suerte de conversación entre los diferentes personajes hablando de los temas que se tratan en el libro.

La nostalgia no deja de aflorar página tras página, con los anuncios de la época (Telejuegos, Erbe, Canadian y un sin fin de imágenes que todavía siguen grabadas en mi cerebro), páginas de información de los medios de la época y las imágenes de esos juegos que aquellos que hayan vivido esa época a buen seguro conocerán. Todo ello con hilos conductores que nos llevan a visitar virtualmente las oficinas de Opera, Topo, Dinamic, Erbe y sus miserias también en una carrera de velocistas por conseguir tener sus juegos lo antes posible y conseguir ese éxito que les llevara a vender el mayor número de copias.

Se nota muchísimo que Diego Vargas es todo un erudito en la materia y ha compilado una cantidad de información hasta ahora no vista. No en vano Diego es el autor del podcast del mismo nombre en el que desgrana con bastante detalle precisamente muchos de los detalles que se cuentan en esta colección de tres volúmenes que termina justamente con este libro. Además, el libro está muy bien estructurado centrándose en aquellos aspectos más interesantes agrupándolos con gran acierto por estudios o bien por temas de actualidad en la época. A buen seguro no ha debido ser fácil conseguir información de alguna de las personas que aparecen en el libro porque la mayoría no son personajes públicos.
Cualquier tiempo pasado fue mejor
No puedo sino recomendaros que os sumerjáis en esta aventura increíble sobre unos jóvenes locos que consiguieron aquello que parecía imposible en un país dónde la tecnología no estaba al alcance de la mayoría pero que se suplía con mucho trabajo, esfuerzo y una gran dosis de creatividad. Es la historia de aquellos primeros pioneros en el desarrollo de software, y en definitiva la inspiración de muchos niños que en su día cogían los listados de código en BASIC de la revista de turno e intentaban hacerlos ejecutar en su equipo personal cómo si fuera una suerte de milagro.

Ojalá Diego Vargas siga regalándonos libros como esta serie de volúmenes sobre la historia de la época dorada del software español con su estilo ameno y desenfadado pero a la vez riguroso. Por suerte parece que después de unos años bastante oscuros y sobre todo gracias al desarrollo de videojuegos indie, la escena española de desarrollo vuelve a estar en bastante buen lugar… pero eso es otra historia que puede que merezca ser contada en otra ocasión.
Ficha técnica del libro
Título: Cinco Duros: La historia del videojuego en España para todos
Autor: Diego Vargas Pardo
Editorial: Plan B publicaciones
Formato: 17 x 2.5 x 24 cm — 304 páginas — Tapa dura
Precio libro en papel: 27,95€
