Hablar de Screamer en 2026 es, cuanto menos, curioso. No porque estemos ante el regreso de un clásico (que también), sino porque lo que tenemos entre manos poco o nada tiene que ver con aquel título de 1995 más allá de los coches y el nombre.
Este nuevo Screamer que nos trae Milestone de la manita de Deep Silver, no busca recuperar el pasado, es más lo ignora casi por completo para construir algo distinto. Más cercano a un anime de carreras con tintes de juego de lucha que a un arcade tradicional, el título propone una reinterpretación arriesgada que, para bien o para mal, no va a dejar indiferente a nadie.
Mucho más que carreras
Screamer toma lugar, principalmente en una ciudad futurista. Dominada por el neón y el caos, en Neo Rey se celebra un torneo clandestino conocido como The Tournament, organizado por la misteriosa figura de Mr. A. Aquí compiten los llamados Screamers, pilotos de todo el mundo con habilidades únicas y, sobre todo, con algo que demostrar.
La narrativa no se limita a ser una excusa para encadenar carreras. A través de cinemáticas, con una clara influencia anime, el juego introduce rivalidades, traumas personales y una conspiración que se va desplegando poco a poco. La historia, por otro lado, se desarrolla con estilo conversacional típico de las visual novel donde por desgracia solo pasamos diálogos, no hay opciones de conversación alguna.
Cada equipo tiene su propia identidad y peso dentro del torneo, lo que ayuda a dar cohesión al conjunto, aunque la profundidad del guion se queda en un punto intermedio. Suficiente para sostener la propuesta, pero sin llegar a convertirse en el verdadero motor del juego. Recordemos, estamos ante un juego de carreras.
Eso sí, el esfuerzo de Screamer por dar contexto emocional a las carreras se agradece. No es habitual ver este nivel de intención narrativa en un arcade de conducción, y aunque no siempre acierta, al menos intenta algo diferente.
Cuando conducir no es lo único importante
Screamer lejos de apostar por una conducción accesible sin más, introduce un sistema que, de primeras, puede resultar desconcertante: el control con doble stick (algo que ya vimos en su día en Inertial Drift). Mientras el izquierdo se encarga de la dirección, el derecho se utiliza para gestionar los derrapes, que son la base de toda la experiencia.
No es un sistema inmediato. Requiere adaptación, precisión y cierta paciencia. Pero una vez interiorizado, ofrece un nivel de control sorprendentemente profundo para lo que, en apariencia, es un arcade.
El problema (o virtud, según se mire) es que Screamer no se conforma con que conduzcas bien. Quiere que pelees. Y aquí es donde viene el gran problema, sobre todo, con el modo historia. Si bien tiene distintos modos de accesibilidad en los cuales entraremos luego a hablar.
El giro que lo cambia todo
La gran ruptura del juego está en su sistema de combate integrado en carrera. No es un Wipeout, pero lo intenta.
En Screamer tenemos dos recursos claves: aceleración y ataque. El primero, llamado Sync. Consiste en subir de marcha con un botón (no hay marchas manuales per se) en el momento justo para conseguir un boost de energía. Según vayamos encadenando estos y lleguemos a marchas altas tendremos disponible un Impulso.
Para conseguir la mayor velocidad tendremos que darle al susodicho botón y además acertar en un segundo triángulo para conseguir el “perfect”. Suena fácil, pero si estas derrapando y esquivando, dar con el punto justo requiere de mucha práctica.
Luego tenemos la función de ataque, o Entropy. Consiguiendo una especie de energía de forma indeterminada, se ira llenando un indicador que nos ofrecerá dos cosas: ponernos un escudo, o lanzar un ataque. El ataque no es más que un empujón como el burst, solo que si impactamos en un coche adversario, le haremos explotar.
Y aquí es donde entra el sistema ECHO de Screamer, que permite desde activar habilidades especiales hasta recuperarte tras ser destruido. Cuando explotemos, y depende del corredor que hayamos elegido, tendremos disponible una habilidad para intentar recuperar el ritmo perdido.
Por último, tenemos una especie de “Ultimate” o “bala del Mario Kart” llamado, modo Overdrive. Este nos ofrecerá un pico de velocidad más largo que el boost y que además destruye rivales, pero con una pega, si chocamos contra un muro… ¡explosión!

En conjunto, Screamer se siente más cerca de un fighting game que de un juego de conducción tradicional. Y eso es, probablemente, su mayor acierto… y su mayor barrera de entrada. El resultado es un híbrido bastante peculiar: un juego de carreras donde no solo importa trazar bien, sino también cuándo atacar, defender o arriesgarlo todo en un momento clave.
No todo es historia
Aunque Screamer construye su identidad alrededor del modo historia, la propuesta no se queda ahí y ofrece varias alternativas para quienes buscan algo más directo o competitivo.
El eje principal es The Tournament, donde se desarrolla toda la narrativa. Aquí no solo compites, sino que avanzas entre equipos rivales, desbloqueas contenido y vas entendiendo poco a poco qué se esconde realmente tras el campeonato. Es el modo más completo y el que mejor representa la visión del juego.
Para quienes prefieren ir al grano, están las carreras rápidas, totalmente configurables, que permiten ajustar reglas, circuitos y condiciones. Son ideales tanto para practicar el sistema de control como para experimentar con distintas estrategias sin la presión del progreso.
El juego también incluye modos como contrarreloj, desafío por puntos, carrera por putos de control… Todo un mejunje de estilos clásicos que aquí funcionan como banco de pruebas perfecto para pulir trazadas y dominar el uso del derrape sin interferencias externas. Es, probablemente, donde más se aprecia la profundidad del sistema de conducción.
En el apartado competitivo, Screamer apuesta por el multijugador, tanto en local como online. El split-screen mantiene ese punto más clásico y social, mientras que el online es donde el sistema de combate realmente cobra vida, con carreras mucho más impredecibles y agresivas. Algo solo recomendados para pros de la conducción. Si contra la IA no ganas, ni lo intentes.
Por último, encontramos variantes como las carreras por equipos, donde la coordinación (o al menos la intención de ella) empieza a tener peso, reforzando esa idea de que aquí no todo consiste en cruzar la meta el primero, sino en cómo llegas hasta ella.
Como veis, Screamer tiene una buena cantidad de modos para todo tipo de jugador.
Un juego para cada jugador
Es muy importante hoy en día que un juego sea accesible para todo el mundo si lo que quieres es llegar a más gente y desde luego Screamer se ha puesto las pilas a tope con esto.
El primero y quizás más importante, es el mismo que ya incluyó Forza Horizon 5, y es el de cambiar la velocidad del juego pudiendo bajar hasta el 50%. Ya no hay excusas de que va demasiado rápido para ti, puedes ir a paso tortuga si lo necesitáis. Yo no reconoceré jamás que llegue a baja al 75% y no me planteo subir más de momento.
A parte, tenemos modo para una sola mano, tanto izquierda como derecha; aceleración automática; asistencia en el derrapado; y toma de curvas como la propia velocidad y frenado. Opciones varias de sonido, tamaño de subtítulos, velocidad del texto y ajustes para daltonismo.
Un diez para Milestone por la decisión de incluir toda estas opciones en Screamer.
Espectáculo con identidad propia
Visualmente, Screamer apuesta fuerte por una estética anime cyberpunk muy marcada. Neo Rey y sus alrededores combinan luces de neón, entornos futuristas y escenarios más abiertos que portan variedad. Todo ello apoyado en Unreal Engine 5, que permite un acabado bastante sólido en PS5.
Las cinemáticas, por su parte, elevan la presentación general. No solo por su calidad, sino por cómo refuerzan la personalidad del juego. Aunque no esperéis algo al nivel Ni no Kuni, ya que serán más bien escasas y la gran parte del modo historia será la típica visual novel.
En cuanto al rendimiento, la experiencia es estable en líneas generales, con una sensación de velocidad bien conseguida. No es un despliegue técnico que busque el realismo extremo, pero tampoco lo necesita: su fuerza está en el estilo, no en la simulación.
Aunque Screamer aparece marcado en la PSN Store como Mejorado para PS5 Pro, no hemos encontrado opciones dedicadas a esta, ni modos de calidad o de FPS. Sentimos que Screamer a 120fps habría sido una completa locura y en verdad esperamos que añadan una opción a futuro.
Ritmo y personalidad
La banda sonora que acompaña a Screamer entiende bien el tono del juego, con temas que refuerzan esa mezcla de intensidad y estética futurista. No tiene un estilo anime tan marcado como el opening lo cual agradará a muchos y entristecerá a otros. La verdad que correr con música de Hatsune Miku habría sido la leche…
Por otro lado, destaca especialmente el uso de voces en diferentes idiomas para los distintos personajes y en correlación con su nacionalidad. Un detalle que aporta variedad y cierta autenticidad al conjunto. No es un apartado que robe protagonismo, pero sí cumple con solvencia y refuerza la identidad del título.
Like a Shooting Star!
Screamer es un juego difícil de encasillar. No es un regreso nostálgico ni un arcade convencional. Es una propuesta que mezcla conducción, combate y narrativa con una personalidad muy marcada, asumiendo riesgos que no todos los jugadores van a aceptar de buen grado.

Su sistema de control y su enfoque híbrido pueden resultar exigentes, pero también son los responsables de que cada carrera tenga algo más que ofrecer que simplemente llegar primero. Eso sí, la curva de dificultad es muy alta y puede echar atrás a jugadores menos expertos.
Por eso mismo, Screamer puede que no sea para todo el mundo. En mi caso que odio hacer drift en conducción me ha costado mucho cogerle el gusto al juego. Aún trasteando con las opciones de accesibilidad no he conseguido ganar ni una carrera en el modo de dificultad medio
La parte positiva de todo es que, en un género que rara vez se sale de la línea, Screamer aporta su propio valor e identidad. Agradeceríamos una demo para que todo el mundo lo pueda probar y así decidir si invertir o no su dinero.
Y hablando de dinero, Screamer se lanza en PlayStation 5, Xbox Series S/X y PC el día 26 de marzo a un precio recomendado de 69,99€ en consolas y 59,99€ en PC. Si queréis la edición Echo que incluye la Steelbook y 5 DLCs.
Screamer
Screamer arriesga más de lo que suele ser habitual en el género, mezclando conducción, combate y narrativa con una personalidad muy marcada. No todo encaja con la misma precisión, pero cuando lo hace, ofrece una experiencia distinta y sorprendentemente intensa.
Lo mejor
- Propuesta fresca dentro de un género bastante acomodado
- Sistema de combate que añade tensión real a las carreras
- Estética anime/cyberpunk con mucha personalidad
Lo peor
- Curva de aprendizaje más dura de lo esperado
- Historia interesante pero algo superficial en ejecución
-
Historia
-
Jugabilidad
-
Apartado artístico
-
Apartado sonoro
-
Multijugador











