Este viernes 11 de septiembre se estrena en los cines de España Prácticamente magia 2 (Practical Magic 2), la segunda parte de Prácticamente magia (Practical Magic) de 1998. Ambas películas, la primera dirigida por Griffin Dunne y esta segunda por Susanne Bier, están basadas en dos novelas de Alice Hoffman: la primera se basó en su homónima Practical Magic (1995), en español Magia práctica, y esta segunda en la titulada El gran libro de la magia o The Book of Magic (2021).
El reparto de la primera regresa, aunque no todas, sino el que conforman Sandra Bullock, Nicole Kidman, Stockard Channing y Dianne Wiest. Junto a ellas se completa el reparto principal con Maisie Williams, Joey King, Lee Pace, Xolo Maridueña y Solly McLeod.
¿Qué destacamos?
Tres generaciones de brujas
De nuevo nos adentramos en la historia de las hermanas Owens, Sally y Gillian (Sandra Bullock y Nicole Kidman respectivamente) y cómo la maldición de su antecesora, Mary Owens, sigue afectando a sus vidas. La trama también cuenta con las tías de Sally y Gillian, tía Frances (Stockard Channing) y tía Jet (Dianne Wiest), y las hijas de Sally, Antonia (Joey King) y Kylie (Maisie Williams).
Son unos personajes tan bien construidos, que las maravillosas interpretaciones hacen imperceptible ese salto temporal que nos hemos perdido. Es decir: sí, la historia ha avanzado; sí, han pasado cosas; sí, sus vidas han seguido su cauce natural, pero la sensación es que, al comenzar esta historia, están tal y donde las dejamos, son ellas.
Empoderamiento femenino y sororidad
La visión feminista de la primera peli, (algo adelantada a su tiempo), permanece intacta aun revisitándola hoy en día. Teniendo en cuenta la perspectiva de género que muestra en 1998, nos refuerza lo que sigue defendiendo en 2026: las mujeres fuimos fuertes, seguimos siendo fuertes y seguiremos siendo fuertes.
Ya desde la primera película hay un mensaje que nos quieren dejar claro: cada una de nosotras existe y hay espacio para celebrarnos a todas. Todas, brujas o no, siempre unidas. Todas somos únicas y distintas en esencia: necesitamos y damos cosas distintas, amamos y odiamos distinto, expresamos el enfado de maneras diferentes, hacemos y deshacemos bajo nuestras creencias.
Paralelismo, guiños y una nostalgia que mira hacia delante
La peli empieza con buen ritmo, animada. Aunque decae y puede llegar a parecer lenta y pesada a veces con escenas que se podrían haber acortado o incluso eliminado, es una cinta que mantiene su magia en muchos aspectos, consiguiendo que, independientemente de una mejora tecnológica y de producción, es en esencia su continuación, su parte 2.
La magia, gran parte del tema principal, sigue estando presente de la misma manera que ya lo hizo: la magia como punto de unión entre mujeres y de poder femenino, de vínculo familiar, de unión con la naturaleza, de aceptación… Además de seguir nombrando y hablando de conjuros y tratando la magia negra, explotan los recursos visuales algo más (dentro de lo que son y lo que pueden llegar a ser). Un gran ejemplo de ello es esa pincelada de terror gótico que embellece un poquito más la estética witchy, whimsigoth y cottagecore del filme.
A riesgo de poder parecer una trama repetitiva por seguir explorando los mismos temas (la maldición del amor romántico, el viaje de autoconocimiento, el duelo), hay un puente intergeneracional y transversal. Aunque cambia el contexto, se siguen reforzando valores importantes como la hermandad, la conexión y el amor entre hermanas, la fuerza, el poder de la familia, la maternidad, la pérdida, la aceptación de una misma, la valentía, el amor correspondido, el gran peso familiar o el sentimiento de pertenencia.
Tienen sentido los paralelismos narrativos y los guiños y referencias a la primera película porque refuerza esa familiaridad. Con nombres, lugares y símbolos que el espectador milenial reconoce (como la belladona, el escarabajo, los margaritas o la cocina de la casa), introduce otros nuevos a través de los nuevos personajes Ian Wright (Lee Pace), Thomas (Solly McLeod) y Guideon (Xolo Maridueña). Igualmente atiende a una generación que ha crecido con el sonido de Stevie Nicks y Faith Hill, pero que se moderniza a ritmo de Olivia Rodrigo y la bruja referente contemporánea: Florence Welch de Florence and the Machine.
La cara B
Si bien mantiene el tono cómico tan característico de la original que te hace conectar con los personajes, (a los que acabas queriendo achuchar como la tía Jet), en ocasiones se hacen pesadas algunas bromas de tono sexual que se sienten algo fuera de lugar. A esto también destacar que su duración de 130 minutos (2 horas y 10 minutos), algo más larga que su predecesora que duraba 104 minutos (1 hora y 44 minutos), llega a sentirse algo extensa.
Conclusión
Estamos en la era de los remakes, de las secuelas, de las precuelas, de la nostalgia de los 90 y de los 2000. Hacer una película 28 años después de su primera parte, desde luego es difícil. Sin ser impecable en cuestiones técnicas y de trama, sí logra esa continuidad narrativa, es fiel a su primera parte abordando cuestiones que siguen estando presentes y sigue teniendo un mensaje importante hacia sus espectadores.
Agradecemos a Warner Bros la invitación para poder traeros nuestra opinión.
Prácticamente magia 2
No es una película perfecta, peca de ser aburrida a veces y, con riesgo de parecer "la misma película", sí es entretenida, divertida, emotiva, reconfortante y esperanzadora que promete fantasía, romance, drama, comedia y terror con un reparto maravilloso y una estética otoñal renovada pero de esencia noventera.











