Pues, amigos y amigas, parece que tenemos otra forma de saturar el mercado del entretenimiento en general: las suscripciones. Vivimos en una era donde poseer algo parece cosa del pasado; entre el Game Pass de Xbox, el PlayStation Plus y las infinitas plataformas de streaming de series, nuestro presupuesto mensual se fragmenta en pequeñas cuotas que, al sumarlas, asustan. Ahora, llega una propuesta que apunta directamente al corazón de la escena independiente: Indie Pass. Un servicio que promete acceso ilimitado a un catálogo creciente de títulos por una cuota fija, pero que ha levantado una polvareda de críticas que nosotros no podemos ignorar.
¿Qué es exactamente Indie Pass?
La premisa oficial de Indie Pass es sencilla: por 6,99 euros al mes (o una suscripción anual con un 33% de descuento), los usuarios de PC pueden acceder a una biblioteca que ya roza los 100 juegos. A diferencia de otros servicios que mezclan grandes producciones con títulos menores, aquí el enfoque es 100% independiente. Para jugar, nosotros necesitamos descargar su propio lanzador y, según la web oficial, la plataforma se compromete a añadir títulos con regularidad, muchos de ellos lanzándose de forma simultánea a su llegada a Steam.

Entre los nombres que ya asoman por su catálogo encontramos propuestas tan variadas como el RPG de ciencia ficción LunarLux, una aventura inspirada en los clásicos de 16 bits con combates por turnos dinámicos, o el exigente Sands of Aura, que nos sumerge en un mundo cubierto de arena con un sistema de combate implacable propio de los mejores soulslike. Incluso hay espacio para experimentos curiosos como Voltaire, un roguelite de «acción agrícola» donde encarnamos al hijo vegano de Drácula, o el preciosista metroidvania 9 Years of Shadows.
La promesa de un reparto justo
Uno de los puntos que más enfatiza la plataforma para intentar calmar las aguas es su modelo de negocio. Aseguran que la cuota de suscripción se divide entre los creadores de los títulos a los que nosotros, como usuarios, decidamos jugar. Es un intento de demostrar que este «Netflix de los indies» no va a asfixiar a los pequeños estudios, sino que les servirá como una vía de ingresos adicional y, sobre todo, de visibilidad en un mercado cada vez más saturado donde muchos proyectos brillantes mueren en el olvido del algoritmo.
¿Por qué hay tanto enfado?
A pesar de estas explicaciones, la recepción por parte de la comunidad ha sido, cuanto menos, gélida. Las redes sociales se han llenado de comentarios que califican la iniciativa de «idea horrible» o «innecesaria». Pero, ¿de dónde viene este rechazo visceral? Nosotros hemos analizado los argumentos principales y se resumen en tres ejes:
- La devaluación del producto: Los juegos indie, por norma general, ya tienen precios muy competitivos. Muchos usuarios sienten que meterlos en un saco de «tarifa plana» transmite el mensaje de que estos juegos no valen los 10 o 15 euros que suelen costar por separado.
- El apoyo directo al creador: Existe una cultura muy arraigada en el sector independiente de comprar el juego para que el dinero llegue de la forma más directa posible al desarrollador. El sistema de reparto basado en el tiempo de juego o el interés generado no termina de convencer a quienes temen que las migajas del pastel no den para mantener a un estudio pequeño.
- La fatiga de suscripciones: Estamos llegando a un punto de saturación técnica. Añadir otra cuota mensual —y otro lanzador más ocupando espacio y recursos en nuestro escritorio— empieza a sentirse como una carga más que como un beneficio.
Nuestra opinión
Desde nuestra perspectiva, entendemos ambos lados de la moneda. Por una parte, Indie Pass puede ser una puerta de entrada fantástica para descubrir joyas que, de otro modo, pasarían desapercibidas. Títulos como Symphony of War o HumanitZ merecen toda la atención posible. Por contra, no podemos evitar compartir ese miedo a la «comoditización» del arte.
Los videojuegos independientes son, a menudo, proyectos personales y arriesgados. Tratarlos como contenido de relleno es un camino peligroso. La fecha marcada en el calendario es el 13 de abril, momento en el que se espera que el servicio se lance. Será entonces cuando comprobemos si el público decide darle una oportunidad a este pase o si, por el contrario, la comunidad prefiere seguir pasando por caja de forma individual para proteger ese ecosistema tan especial que es el desarrollo independiente.
Y vosotros, ¿creéis que este modelo ayuda a los estudios pequeños o que solo contribuye a que el valor de los juegos se diluya en un catálogo infinito?

