Pequeña, muy ligera y con una biblioteca enorme disponible desde prácticamente el primer encendido. La RG43V PRO apuesta por una experiencia rápida, sencilla y directa para volver a disfrutar de varias generaciones de clásicos, desde Mega Drive hasta Dreamcast o PSP, en una máquina pensada para encender, elegir juego y empezar a jugar sin demasiadas complicaciones.
Porque a todos nos gusta echar una partidita rápida al Sonic o a Marvel vs. Capcom y, cuando eso pasa, más nos vale tener el sistema adecuado a mano para hacerlo. Acompáñanos a descubrir las bondades de esta nueva pequeñaja.
Tengo que reconocerlo: siento cierta debilidad por estos dispositivos capaces de concentrar varias generaciones de videojuegos en algo que prácticamente puedes llevar en cualquier sitio. No porque necesite otra consola portátil —mi Steam Deck probablemente tenga algo que decir al respecto—, sino porque hay algo irresistible en poder encender una máquina y estar jugando a Crazy Taxi unos segundos después.

La RG43V PRO de AISLPC entra precisamente en ese terreno. Nos encontramos ante una consola portátil de formato vertical claramente enfocada a la emulación de sistemas clásicos. En su interior monta un procesador RK3562 Cortex-A53 de cuatro núcleos, GPU Mali-G52, 2 GB de RAM y una pantalla IPS de 4,3 pulgadas con una resolución de 1024 × 768 píxeles. AISLPC anuncia compatibilidad con más de 20 plataformas retro mediante su sistema dual EE4.7 + RGBox.
Pero dejando a un lado los números, lo primero que sorprende al sacarla de la caja es otra cosa: pesa poquísimo.
Cuando la cantidad de juegos no se pesa en gramos
Y cuando digo que es ligera no estoy exagerando.
Es una de esas consolas que coges por primera vez y casi inevitablemente haces un pequeño movimiento con la mano pensando: «¿Esto pesa ya con la batería dentro?». Porque os reconozco que pensé que llevaría pilas cuando vi lo ligera que era.
Esto tiene una ventaja evidente. La RG43V PRO resulta muy cómoda para jugar durante bastante tiempo y es realmente fácil imaginarla metida en una mochila para utilizarla durante un viaje o simplemente llevarla de una habitación a otra.
Sin embargo, esa misma ligereza provoca una sensación algo curiosa.

No diría que estamos ante un producto mal construido ni mucho menos, pero los materiales y su reducido peso hacen que la consola se sienta más cercana a un juguete tecnológico que a un dispositivo premium. Es cómoda, sí, pero tampoco transmite esa sensación de robustez de otras portátiles bastante más pesadas.
Y esto no es para nada algo malo ya que se siente una consola pensada para la batalla, para llevarla en la mochila sin tener que preocuparnos de lo delicada que es. AISLPC incluye además protectores de pantalla con la consola, algo que personalmente agradezco bastante en un dispositivo pensado precisamente para transportarlo de un lado a otro.
Encender, elegir y jugar
Aquí encontramos probablemente uno de los mayores puntos fuertes de la RG43V PRO: es tremendamente sencilla de utilizar.
Nuestra unidad llegó con una biblioteca enorme de juegos ya instalada, dividida entre una gran cantidad de sistemas clásicos. La propia compañía anuncia más de 22.000 títulos integrados y compatibilidad con más de 20 plataformas diferentes. Evidentemente, ante una biblioteca de estas dimensiones entramos también en el siempre complicado terreno de las licencias de las ROM incluidas, por lo que preferimos centrarnos en el funcionamiento del dispositivo y en los sistemas disponibles.

La consola dispone igualmente de una ranura para tarjetas microSD, con soporte anunciado de hasta 512 GB, permitiendo ampliar nuestra biblioteca. Además, gracias a su conexión Wi-Fi de 2,4 GHz podemos descargar contenido directamente desde el propio dispositivo.
Moverse por los menús resulta bastante intuitivo y, sobre todo, los tiempos de espera son reducidos. Elegimos plataforma, seleccionamos un juego y pocos segundos después estamos jugando. Y esto, en una consola de este tipo, importa muchísimo.
Mega Drive, Dreamcast, PSP… vamos a jugar
Durante nuestras pruebas hemos pasado por diferentes generaciones para intentar comprobar cómo se comportaba la RG43V PRO en situaciones bastante distintas. Hemos jugado a títulos de Mega Drive, probado PSP e incluso nos hemos dado unas cuantas vueltas por la ciudad con Crazy Taxi en Dreamcast. Y la experiencia general ha sido muy buena.
No hemos encontrado problemas importantes de rendimiento en ninguno de los sistemas probados y los juegos arrancan con bastante rapidez. Evidentemente, estamos hablando de una máquina orientada principalmente al juego retro y no de una portátil destinada a competir en potencia con dispositivos como Steam Deck. De hecho, creo que intentar compararlas sería perder completamente de vista qué pretende ofrecer este dispositivo.
La gracia de la RG43V PRO está precisamente en cogerla, encenderla y estar jugando en pocos segundos. Sí hemos percibido un pequeño input lag en algunos títulos que requieren mucha precisión, aunque estamos hablando de algo realmente sutil. En mi caso lo he detectado especialmente porque hay determinados clásicos que he jugado una cantidad absurda de veces y tengo completamente interiorizado cuándo debería producirse una respuesta después de pulsar un botón. Para la mayoría de jugadores probablemente resulte prácticamente imperceptible, pero está ahí y merece ser mencionado.
No ha llegado, al menos durante nuestras pruebas, a estropear la experiencia.
Los botones y la memoria muscular
Donde sí he necesitado cierto periodo de adaptación es en los controles. La RG43V PRO incorpora cruceta, doble joystick analógico, botones superiores L1, L2, R1 y R2 y la habitual disposición de cuatro botones frontales. El problema, en mi caso particular, es algo mucho más sencillo: mi cerebro ya está demasiado acostumbrado a Steam Deck.

La disposición de los botones resulta más cercana a lo que encontramos en Nintendo Switch y eso provoca esos maravillosos momentos en los que sabes perfectamente qué quieres pulsar mientras tus dedos deciden hacer otra cosa completamente distinta. No es realmente un problema de diseño, sino de memoria muscular, y después de un tiempo jugando empiezas a acostumbrarte. Pero si vienes de utilizar principalmente Steam Deck u otros dispositivos con una distribución diferente probablemente necesitarás unas cuantas partidas hasta dejar de mirar instintivamente dónde está cada botón.
Los dos sticks cuentan además con iluminación RGB, un detalle puramente estético que probablemente no cambie nuestra experiencia jugando pero que le da un aspecto bastante resultón cuando tenemos la consola encendida.
Una batería que acompaña
Otro punto que nos ha dejado buenas sensaciones durante nuestras primeras sesiones ha sido la autonomía. AISLPC equipa la consola con una batería de 4.000 mAh y anuncia entre seis y ocho horas de juego, dependiendo evidentemente del sistema utilizado, brillo de pantalla y otras condiciones de uso.

Durante nuestras pruebas no hemos realizado todavía una medición cronometrada desde el 100 % hasta apagar completamente la consola, pero sí podemos decir que la batería ha aguantado sesiones prolongadas sin obligarnos a estar pendientes constantemente del cargador.
Y teniendo en cuenta el tipo de dispositivo ante el que estamos, cumple perfectamente con esa filosofía de portátil que puedes coger durante pequeños ratos, dejar sobre la mesa y recuperar más tarde sin preocuparte demasiado.
Una portátil retro que entiende perfectamente lo que quiere ser
La RG43V PRO no pretende sustituir a Steam Deck, Nintendo Switch ni a ninguna de las grandes consolas portátiles actuales. Y probablemente ahí esté una de sus mayores virtudes.

Es pequeña, extremadamente ligera, fácil de utilizar y capaz de poner delante de nosotros varias generaciones de videojuegos clásicos prácticamente desde que pulsamos el botón de encendido. Su ligereza también hace que los materiales transmitan una sensación menos premium y el pequeño input lag que hemos detectado puede ser perceptible para jugadores especialmente acostumbrados a determinados títulos. Tampoco podemos ignorar las dudas que inevitablemente genera una biblioteca preinstalada de semejante tamaño en lo relativo a licencias.
Pero cuando dejamos todo eso a un lado y nos hacemos la pregunta realmente importante —«¿me apetece jugar una partida rápida a Crazy Taxi?»—, la RG43V PRO entiende perfectamente lo que tiene que hacer.
Encender.
Elegir juego.
Y empezar a jugar.
A veces no necesitamos mucho más.
Hemos hecho este análisis con un RG43V PRO facilitado por AISLPC.
