Un año después de que Sucker Punch deslumbrara a la comunidad con el viaje de venganza de Atsu por las tierras de Ezo (aquí te dejamos el análisis de Ghost of Yōtei), la aventura regresa a PlayStation 5 con su primera gran expansión. Hablamos de Ghost of Yotei: Ecos de Sekigahara, una adición que llega integrada en la Complete Edition del título (o disponible como actualización independiente por 14,99 € para quienes ya posean el juego base).
Existía una enorme expectación por comprobar si este contenido descargable lograba mantener el listón tan alto como lo hizo en su momento la Isla de Iki en Ghost of Tsushima. Tras haber recorrido la nueva región de las Estribaciones de Ashiro, os traemos nuestro análisis para determinar si este regreso al pasado de Atsu merece un hueco de honor en vuestra biblioteca.
Entre el amor, la venganza y las cenizas de la gran batalla
Para acceder a la trama de Ecos de Sekigahara, el juego no exige haber finalizado la aventura principal, pero sí haber progresado unas ocho horas en la historia. En ese momento se desbloquea un contrato de recompensa titulado «Nagato el atractivo», para trasladarnos a una zona llamada las Estribaciones de Ashiro.
El argumento se sitúa en mitad de su periplo personal para dar un salto atrás en el tiempo. Y es que el nombre de la expansión es un «guiño» porque se remonta al año 1600, momento en el que se libró la Batalla de Sekigahara, el conflicto bélico más trascendental de la historia del Japón feudal.
A través de esta premisa, Sucker Punch aprovecha para explorar un prisma hasta ahora desconocido en la personalidad de Atsu: su faceta afectiva y romántica. La llegada a Ashiro supone el reencuentro de la cazarrecompensas con Nagato, un antiguo compañero de armas y primer amor de la protagonista. Ambos lucharon codo con codo en el frente de Sekigahara tres años atrás, pero los avatares de la guerra y las decisiones personales terminaron por separar sus caminos.
Ahora, Nagato ha reaparecido en mitad de un nuevo problema. La región se encuentra infestada por Las Víboras, una facción mercenaria compuesta por los restos del grupo de «La Serpiente» (el primer objetivo de los Seis de Yōtei que eliminamos al principio del juego original). Tras la caída de su líder, los supervivientes se despedazan entre sí para controlar el territorio.
Atsu y Nagato, ambos con recompensas sobre sus cabezas, se ven obligados a formar una alianza algo… Tensa. A lo largo de las 6 horas que dura esta trama, el guion entrelaza la persecución de esta banda con breves flashbacks que nos permiten vivir de primera mano lo ocurrido durante las vísperas y el desarrollo de la Batalla de Sekigahara.
El ritmo de la narrativa funciona bien gracias al contraste entre ambos personajes. Nagato aporta un punto pícaro, encantador y manipulador. Las conversaciones mientras cabalgamos o escalamos acantilados transmiten una química que ayuda a humanizar a la heroína sin restarle un ápice de su ferocidad habitual.
Además de las disputas entre bandas, la narrativa vuelve a impregnarse de ese tono poético y «tarantinesco», añadiendo un mensaje ecologista contra la caza furtiva. Un hilo conductor de esta zona se centra en la restauración de la fauna local y la protección de los descendientes de los makami, la especie extinta de lobos legendarios que tanta presencia tiene en la mitología interna de la obra.
A pesar de que el guion no arriesga, la historia de Ecos de Sekigahara destaca por aportar matices emocionales muy necesarios al trasfondo de Atsu, convirtiendo este viaje en algo mucho más profundo que una simple secundaria.
Nuevas disciplinas y el modo «Más buscado»
En el plano estrictamente mecánico, Ecos de Sekigahara mantiene intacto el núcleo jugable del juego base: ese combate letal, técnico y pausado donde el tiempo de reacción y la gestión de las distintas posturas marcan la diferencia entre la gloria y la muerte. No obstante, esta expansión introduce una serie de añadidos que aportan variedad al desarrollo de los enfrentamientos.
Novedades en el sistema de combate y exploración
Durante las misiones junto a Nagato, podemos ordenarle que marque y elimine a distancias concretas a un enemigo mientras nos movemos en sigilo, facilitando bajas dobles impecables. En combate abierto, Nagato actúa desviando la atención de grupos secundarios para darnos respiro.
Atsu suma a su inventario armas de un solo uso. Al derrotar a ciertos enemigos pesados o encontrarlas en el escenario, podemos recoger grandes garrotes de hierro o hachas pesadas. No tienen un árbol de habilidades propio, pero su contundencia rompe la guardia de rivales acorazados al instante antes de destruirse.
También se añade una vistosa habilidad pasiva: atrapar de flechas al vuelo, que permite devolver los proyectiles de los arqueros con un desvío preciso en el momento justo.
El modo Roguelike: «Más buscado»
El añadido de mayor recorrido —si hablamos en horas que les puedes echar— es Más buscado, un modo por oleadas.
Aquí el objetivo es derrotar a seis jefes en incursiones independientes compuestas por varias rondas de combate en arenas cerradas. Si caemos en cualquier momento, la partida se reinicia desde la primera oleada.
Al superar cada ronda dentro de una incursión, elegimos una ventaja (efectos de fuego, pánico al hacer parry o bombas de humo automáticas tras disparos a la cabeza). Con las monedas ganadas compramos mejoras permanentes y desbloqueamos las armaduras de los Seis de Yotei para usarlas en la historia.
En el lado menos convincente, la falta de un lock-on manual genera imprecisiones cuando la pantalla se llena de enemigos, desviando a veces un golpe hacia un enemigo común, por así decirlo, en lugar de rematar al jefe. Además, la estructura se limita exclusivamente a combatir, echándose en falta rondas con objetivos de sigilo que aporten variedad.
Sigue siendo una belleza lo mires por donde lo mires
En cuarto al apartado artístico, las Estribaciones de Ashiro destacan por una dirección artística soberbia dominada por tonos dorados, púrpuras y cobrizos. Los bosques de hojas caducas, la niebla densa entre las colinas y el movimiento del viento crean estampas visuales impactantes a cada paso.
En PS5 Pro, seguimos teniendo hasta 6 modos de visualización, separados en dos bloques: si quieres Ray Tracing o no. En nuestro caso, hemos jugado con Ray Tracing a 60 fps, el único modo no disponible en la consola base de Sony. Los reflejos, las texturas, el PSSR mejorado… Una maravilla.
Por último, se añade el modo Belleza de Yotei, un salvapantallas interactivo que muestra tomas cinematográficas aleatorias del mapa y permite activar el modo foto en cualquier instante, aunque carece de opciones para personalizar la música o ajustar las tomas, algo que se agradecería bastante para los que estamos obsesionados con el hiperrealismo.
Flautas, taikos y acero
El plano sonoro mantiene una calidad intachable. La banda sonora combina instrumentos tradicionales japoneses como el shakuhachi, el shamisen y los tambores taiko con pasajes orquestales. Los temas de la facción de Las Víboras destacan por sus ritmos oscuros y caóticos, mientras que los momentos íntimos entre Atsu y Nagato apuestan por cuerdas suaves de carácter melancólico.
Los efectos ambientales (el chocar de las katanas, el silbido del viento o el galope sobre el barro) aportan un nivel de realismo sobresaliente. El doblaje al español cumple con nota alta en la interpretación de los personajes principales, y también podemos jugarlo con voces en japonés para disfrutar de la perfecta sincronización labial que realiza el motor del juego.
Un contenido adicional sólido y disfrutable
Ghost of Yotei: Ecos de Sekigahara no busca transformar la fórmula del juego original, sino expandir de forma sólida sus mejores virtudes. La campaña en Ashiro aporta un ángulo narrativo relevante para entender el pasado de Atsu, mientras que el roguelike «Más buscado» ofrece horas de combate con el aliciente de volver a controlar a Jin Sakai.
Para los poseedores del título base, estamos ante una expansión con una relación calidad-precio buena, que garantiza entre 10 y 25 horas de contenido según nuestro nivel de dedicación al modo roguelike. Una excusa perfecta para desempolvar la katana en PlayStation 5.
Ghost of Yotei: Ecos de Sekigahara está disponible para PlayStation 5 desde el pasado 1 de octubre. Si quieres aprovechar para sacarte el platino del juego, echa un ojo a nuestra guía de Ghost of Yotei.
Hemos hecho este análisis con un código de prensa facilitado por PlayStation España.Ghost of Yōtei: Ecos de Sekigahara
Una expansión contundente que profundiza en el pasado de Atsu y añade un modo roguelike tremendamente adictivo. No inventa la rueda en lo jugable, pero nos da excusas de sobra para volver a desenvainar la katana en PS5.
Lo mejor
- El desarrollo de Atsu
- La ambientación de Ashiro
- Añadidos de usabilidad
Lo peor
- Poco innovador
- La falta de lock-on manual puede jugar malas pasadas
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Historia
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Jugabilidad
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Apartado artístico
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Apartado sonoro




