Hay partituras que trascienden la pantalla para convertirse en historia de nuestro siglo. La música que John Williams compuso para Star Wars no es solo el acompañamiento de una space-opera; es el motor emocional de varias generaciones.
La propuesta de Madrid Sinfónica era un reto mayúsculo: condensar casi cincuenta años de historia galáctica en una sola velada, manteniendo la tensión dramática y la monumentalidad exigida por estas composiciones, ¿el resultado? Os lo contamos a continuación.
Tres compositores. Tres formas de entender La Galaxia
Si os nombro a John Williams, seguro que todos sabéis quién es, ¿verdad? Él es el origen de la música de Star War, el maestro absoluto y creador del sonido que definió la saga, pero a lo largos de los años este universo se ha expandido con la llegada de más talentos como Michael Giacchino (Rogue One), que supo mantener la esencia épica aportando una nueva sensibilidad y Ludwig Göransson (The Mandalorian), que llevó la banda sonora a un terreno mucho más moderno y experimental.
Un viaje cronológico por las partituras de Star Wars
El concierto estuvo estructurado en dos partes, permitiendo percibir la evolución de la saga. Tras unos primeros compases con la melodía de la marcha imperial dio comienzo la primera mitad, que puso el foco en la trilogía de precuelas (Episodios I, II y III), donde la orquesta lució su musculatura en temas de enorme complejidad técnica. The Flag Parade (Episodio I) destacó por su brillante sección de vientos y percusión, transmitiendo ese aire festivo y militarista tan difícil de ejecutar en directo.
Sin embargo, el clímax de esta primera parte llegó con el dramatismo de Across the Stars, donde las cuerdas bordaron el lirismo trágico del romance entre Anakin y Padmé, y la contundencia de Battle of the Heroes, un torbellino sonoro que la formación madrileña defendió con una precisión encomiables. Aunque mi preferida de esta parte siempre será Duel of the Fates junto con el coro que acompañó la velada.
La inclusión de piezas de Rogue One, compuestas por Michael Giacchino, resultó todo un acierto para romper la hegemonía de Williams sin perder el tono épico. Temas como Jyn Erso & Hope aportaron una sensibilidad diferente, más melancólica y humana, que sirvió de puente perfecto antes del intermedio.
Nuevos lenguajes y el regreso al mito
La segunda parte arrancó apostando la modernidad de la franquicia. The Mandalorian, de Ludwig Göransson, introdujo sonidos más contemporáneos y rítmicos, un soplo de aire fresco que demostró la versatilidad de la orquesta. Especial mención merece la inclusión de Cōnstellatiō, obra de J. Álamo.
El tramo final fue un viaje galáctico hacia la nostalgia. Volver a las partituras de la trilogía original (Episodios IV, V y VI) es regresar a las raíces del sinfonismo de Hollywood inspirado en Wagner y Holst. Los sutiles matices en Rey’s Theme dieron paso a piezas íntimas como Han Solo and the Princess y Luke and Leia, donde las maderas y las trompas de la Madrid Sinfónica brillaron por su calidez y sensibilidad.
El cierre, como no podía ser de otra manera, fue el culmen de la noche con temas como Princess Leia’s Theme, Yoda’s Theme y la apoteosis de la Throne Room / End Title, que recordaron al público por qué esta música es eterna.
Pero el viaje no podía despedirse sin un descanso en la cantina y fue ese el tema con el que cerraron el auditorio y pusieron en pie al público asistente. Un viaje que estuvo acompañado de un narrador que introducía la historia que luego nos iba a contar la orquesta a través de sus notas y que también estuvo acompañada con efectos de luz y el mítico sonido de Darth Vader respirando.
En conclusión, fue un viaje cronológico impecable que demostró que el verdadero motor de la Fuerza es, sin duda, la música que la acompaña. Una experiencia intergeneracional donde tanto aquellos que escucharon los primeros compases con el Episodio IV hasta los más jóvenes con El Mandaloriano han podido disfrutar de un concierto único, unidos por la batuta invisible de John Williams y la interpretación en vivo de una orquesta de diez.
Madrid Sinfónica cierra su gira con un concierto por todo lo alto que deja con ganas de más, de cara a su próxima temporada.




