Como sabéis, estamos ante un remake completo del primer Halo: Combat Evolved de 2001, una revisión que prescinde por completo de cualquier vertiente multijugador para centrarse de lleno en recrear la campaña original con unos gráficos de infarto y, no menos importante, la llegada de la franquicia a PlayStation.
¿Logra estar a la altura? Si hacemos un pequeño spoiler, sería algo tal que así: la sensación al mando y la magia del combate clásico se mantienen impecables. Sin embargo, no todo es un camino de rosas, y a lo largo de la aventura nos hemos topado con algún que otro bache que le impide ser perfecto. Os lo contamos en detalle.
El despertar del anillo
La premisa argumental de la primera aventura del Jefe Maestro no necesita presentación. La desesperada huida de la nave Pillar of Autumn, el avistamiento del imponente halo artificial flotando en la nada espacial y el primer choque frontal contra la alianza teocrática del Covenant sentaron las bases de una de las mitologías más influyentes de los shooters.
Nuevas cinemáticas para un relato inmortal
En este remake, el «muro de carga» de la trama se mantiene intacta en fondo, pero la forma de contarla ha dado un salto cualitativo muy grande. Las cinemáticas se han diseñado completamente desde cero con una dirección de cámara mucho más expresiva, una iluminación renovada y unos modelos faciales que transmiten la verdadera gravedad del conflicto.

Las conversaciones en el puente de mando con el Capitán Keyes o las intervenciones tácticas de Cortana ganan un empaque cinematográfico enome. Es la historia que nos sabemos de memoria, sí, pero narrada con una fuerza dramática que nos vuelve a meter el miedo en el cuerpo.
Sean bienvenidos a Operación Meteorito
Uno de los grandes alicientes de esta entrega es Operación Meteorito, un prólogo inédito compuesto por tres misiones exclusivas que se integran de manera sensacional en la campaña. Esta vertiente narra los momentos previos a la evacuación del Pillar of Autumn y nos sumerge de lleno en el descubrimiento de los Acristan, una facción extremista y radical nacida en las entrañas del propio Covenant.
Narrativamente es un soplo de aire fresco fantástico: enriquece el lore sin romper el canon y aporta unas capas de contexto político y religioso que hacen todavía más fascinante este universo.
Pasa que hace dos décadas…
Sin embargo, este añadido saca a relucir la antigüedad del juego original. Las tres misiones de Operación Meteorito gozan de un ritmo impecable, situaciones dinámicas y un diseño de escenarios pensado para los estándares actuales, lo que deja expuestas las costuras de la campaña de 2001.
Entendemos perfectamente el respeto hacia la obra original para tocar la fibra de los más nostálgicos, pero hemos echado de menos algo más de valentía a la hora de actualizar los niveles clásicos. Mientras que el contenido nuevo se siente moderno y vibrante, los mapas de toda la vida pecan de ser excesivamente pasilleros, repetitivos en su arquitectura interior y algo sosos en su planteamiento. La diferencia salta a la vista: se nota demasiado el mimo depositado en las misiones inéditas frente al diseño plano de las estancias heredadas del clásico.
Plomo, plasma y granadas
Si hay algo que Bungie clavó en la década de los 2000 y que este remake respeta hasta las últimas consecuencias, es la sensación única de estar en medio de un tiroteo de la saga Halo. El paso del tiempo no ha hecho mella en una fórmula jugable que sigue funcionando a la perfección. Tras tantos juegos «realistas», volver a un shooter sencillo y frenético se recibe con los brazos abiertos.
El sagrado triángulo del combate
El bucle jugable de esta entrega vuelve a demostrar por qué sentó cátedra en el género. El clásico triángulo perfecto —armas de fuego, granadas y cuerpo a cuerpo— se siente tan satisfactorio y fluido como recordábamos. Limpiar el escudo de un Élite cargando un disparo de la pistola de plasma para acto seguido rematarlo con un tiro en la cabeza con la Magnum, o rebotar una granada de fragmentación en el ángulo justo de una pared para despejar unos cuantos Grunts, genera una descarga de dopamina que ni TikTok. Esto está al alcance de muy pocos shooters —y mira que hace tiempo del primer Halo—.

Una IA brillante de no ser…
En las dificultades más altas —hemos completado la campaña en Legendaria—, el Covenant sigue siendo un dolor de cabeza tremendo: los Élites flanquean y buscan cobertura cuando sus escudos caen, los Grunts entran en pánico si acabas con su líder y los Jackals forman muros defensivos difíciles de romper. Sin embargo, no todo reluce al mismo nivel y nos hemos topado con un par de «costuras» en la inteligencia artificial que empañan un poco la experiencia.
El fallo más evidente ocurre en las situaciones de sigilo previo al combate. Por poner un ejemplo que nos ha ocurrido: si un grupo de enemigos no te ha detectado y les lanzas una granada de plasma justo al lado sin llegar a pegarles directamente, la ignoran por completo. Se quedan inmóviles mirando al infinito como si nada hubiera caído a sus pies, un despiste que rompe la inmersión.
Por otro lado, la interacción con nuestras tropas aliadas también deja algún que otro momento cómico. Los Marines de la UNSC vuelven a acompañarnos en la batalla, pero sus líneas de voz carecen de contexto situacional. Cuando el tiroteo se complica y solo queda un único Marine vivo a nuestro lado, este sigue gritando órdenes y dirigiéndose al resto de sus compañeros como si tuviera a un pelotón entero cubriéndole las espaldas. Son pequeños detalles que, sin arruinar el juego, restan algún punto.
Un espectáculo visual a la altura del mito
A nivel técnico y estético, nos encontramos ante una de las sorpresas más gratas del remake. La decisión de abandonar el motor propietario para dar el salto a Unreal Engine 5 le ha sentado como anillo al dedo a la franquicia. Supone una distancia abismal respecto al apartado gráfico de Halo Infinite, el cual resultó un poco decepcionante en su lanzamiento —a pesar de ser mucho mejor de lo que se enseñó en su primer gameplay—.
Lo mejor de todo es que el equipo de desarrollo ha sabido exprimir las herramientas de Epic Games sin perder la identidad visual ni el sello artístico tan característico del universo Halo; no hay ni rastro de esa sensación «genérica» que salpica a otros títulos desarrollados en esta tecnología.
Exteriores de infarto y un agua magistral
Donde el título saca verdadero músculo es en sus escenarios abiertos. Una imagen vale más que mil palabras:

Los paisajes del anillo exterior nos han dejado completamente impresionados: la iluminación global, el denso follaje de los bosques y el modelado del terreno están al nivel de lo mejorcito de la presente generación de consolas. Mención aparte merece el tratamiento del de agua: nos hemos quedado literalmente de piedra con la física, los reflejos y la transparencia de los ríos y costas. La belleza de estos entornos entra por los ojos desde el primer segundo.

A esto se le suma un trabajo formidable en el modelado de las tropas alienígenas y del propio Jefe Maestro, aderezado con unas animaciones enemigas fluidas, pesadas y contundentes que responden con precisión a cada impacto. Como contrapartida, las zonas interiores y las instalaciones no gozan del mismo nivel de detalle obsesivo que los parajes naturales. Aunque cumplen su cometido con solvencia y jamás llegan a desentonar con el conjunto, sí se perciben un pelín más desnudas e hipertrofiadas en comparación con la exuberancia de los bosques.
El extraño altibajo de las cinemáticas
El apartado visual tropieza en un aspecto bastante incomprensible: el rendimiento y acabado de sus escenas cinematográficas. La secuencia introductoria del juego es un despliegue técnico descomunal que te atrapa al instante, pero, a medida que avanzamos en la campaña, las cinemáticas sufren un bajón de calidad inexplicable.

Resulta un fenómeno de lo más chocante, ya que nos hemos topado con momentos en los que el propio juego in-game se ve considerablemente mejor que las secuencias narrativas. Resulta cuanto menos chocante que las cinemáticas tengan una calidad peor al juego en sí, cuando suele ser al revés.
Modos gráficos en PS5 Pro
Durante nuestro análisis en PlayStation 5 Pro, hemos tenido a nuestra disposición los dos perfiles ya habituales: Modo Calidad y Modo Rendimiento. Sin rodeos: en el Modo Calidad apenas hemos aguantado cinco minutos. Un shooter con una respuesta tan frenética, vertical y directa como este no se puede disfrutar en absoluto encorsetado a 30 fotogramas por segundo y con un considerable input lag; la pérdida de dinamismo es demasiado alta como para sacrificar fluidez a cambio de un punto extra de resolución.

Por contra, el Modo Rendimiento a 60 fps es donde el juego brilla con luz propia y se goza de principio a fin. Salvo en momentos muy puntuales donde la pantalla se satura de explosiones, disparos y enemigos rodeando nuestro Warthog a toda velocidad —donde se aprecian rascones notorios que a buen seguro corregirán mediante parches de optimización—, la estabilidad es casi plena. No obstante, tratándose del hardware en el que lo hemos probado y siendo un referente de la acción en primera persona, habríamos firmado la matrícula de honor si el estudio se hubiera atrevido a incluir un perfil nativo a 120 fps.
Ecos de guerra y humor extraterrestre
El apartado sonoro siempre ha sido una de las señas de identidad más icónicas de la franquicia, y en este remake vuelve a brillar con fuerza.
Una banda sonora que es un espectáculo absoluto
Si hay un elemento en el que el juego toca el cielo, es en su apartado musical. La banda sonora es un auténtico espectáculo, reafirmándose como lo más de lo más, tal y como siempre lo ha sido en la saga. Esas composiciones épicas entran en el segundo exacto en el que la acción salta por los aires, disparando la adrenalina en los tiroteos más intensos y aportando una solemnidad casi mística cuando nos detenemos a contemplar la inmensidad del anillo.
Efectos clásicos que cumplen como siempre
Por su parte, el diseño de sonido cumple con creces las expectativas de cualquier veterano. El rugido de las armas, el inconfundible y agónico pitido de la pérdida de escudo o el impacto de los proyectiles de plasma suenan exactamente como tienen que sonar: rotundos, reconocibles y manteniendo esa contundencia clásica que nos permite saber en todo momento lo que ocurre en el campo de batalla sin necesidad de mirar la interfaz.
Doblaje al español de nivel y el espectáculo cómico de los Grunts
Para rematar, el trabajo de localización al castellano se merece un aplauso. Si bien las voces del Jefe Maestro, Cortana y el Capitán Keyes cumplen con su seriedad correspondiente, los verdaderos reyes del doblaje son los Grunts, los pequeños y asustadizos soldados de la primera línea del Covenant.
Sus líneas de diálogo en español son desternillantes. Ver a estos bichejos entrar en un pánico absoluto cuando abatimos a su líder Élite, o escuchar cómo chillan frases absurdas cargadas de miedo mientras corren sin rumbo («¡Es el Demonio!», «¡Sálvese quien pueda!», «¡No me dispares a mí!»), le aporta un toque de humor sensacional a los enfrentamientos. La interpretación está tan afinada que resulta imposible no soltar una carcajada en mitad del caos.
Halo se estrena en PlayStation sin multijugador competitivo
Hablar de la franquicia del Jefe Maestro es evocar, de forma inevitable, tardes enteras de competición encarnizada y enfrentamientos directos entre jugadores. Sin embargo, conviene matizar qué ofrece y qué se ha quedado fuera en este Halo: Campaign Evolved para evitar cualquier tipo de malentendido.
Adiós al PvP tradicional
La propuesta del equipo de desarrollo ha sido muy clara e inflexible: este remake está volcado al cien por cien en la vertiente narrativa, por lo que se prescinde por completo de los modos competitivos tradicionales (jugador contra jugador). No vais a encontrar las clásicas arenas de combate online, partidas a muerte por equipos ni el mítico Capturar la Bandera o Tomar la Colina —lo que me costó ganar por primera vez en este dichoso modo—. Todo el esfuerzo técnico y de presupuesto se ha concentrado en dar forma a la aventura principal.
4 jugadores online y pantalla dividida
Ahora bien, que no exista enfrentamiento directo entre usuarios no significa que tengamos que salvar el anillo nosotros solicos. El título ofrece soporte para modo cooperativo de hasta 4 jugadores online, incluyendo además juego cruzado entre plataformas para que podáis unir fuerzas con vuestros amigos sin importar la consola o sistema en el que jueguen.
Por si esto fuera poco, se ha mantenido el cooperativo local a pantalla dividida para 2 jugadores en consolas. Recorrer la campaña compartiendo sofá y unos Cheetos, reviviendo las sensaciones de los años 2000 pero con un apartado gráfico vanguardista, sigue siendo un deleite absoluto que nunca se debería de perder.
Un homenaje sincero que respeta su legado
Halo: Campaign Evolved no es solo un ejercicio de nostalgia como os comentábamos al inicio del análisis: es una carta de amor a las raíces de una de las sagas más importantes de la historia de los videojuegos. La decisión de reconstruir desde cero la campaña del clásico de 2001 utilizando el músculo de Unreal Engine 5 ha sido un acierto rotundo en casi todas sus vertientes, regalándonos pasajes acuáticos y entornos naturales que se posicionan entre lo más vistoso de la presente generación.
En lo estrictamente jugable, el título nos recuerda por qué el Jefe Maestro se convirtió en un icono. La combinación de plomo, plasma y granadas sigue manteniéndose intacta, ofreciendo un ritmo frenético y directo que engancha desde la primera escena. Además, el añadido de Operación Meteorito aporta un valor argumental enorme con tres misiones frescas y mejor estructuradas que amplían el trasfondo del Covenant con verdadero tino. Todo esto, sumado al mantenimiento del cooperativo —tanto a 4 jugadores online como en pantalla dividida—, garantiza horas de diversión compartida de muchísima calidad (por cierto, la campaña dura entre 9 y 12 horas, depende de vuestro ritmo).
Sin embargo, como hemos desgranado a lo largo de esta crítica, el juego no está exento de baches. La tremenda diferencia entre el diseño moderno de las misiones inéditas y la arquitectura pasillera y algo sosa de los mapas originales se hace evidente con rapidez. Si a eso le sumamos los altibajos visuales de sus cinemáticas respecto al propio juego in-game, los despistes puntuales de la inteligencia artificial o la evidente falta del multijugador competitivo para alargar su vida útil, nos encontramos ante una obra que se queda rozando el sobresaliente, pero que no llega a rematar la jugada de forma redonda.
Con todo y con eso, sumando su salida a precio reducido, estamos ante un lanzamiento imprescindible para cualquier amante de los shooters en primera persona y una parada obligatoria para los veteranos que crecimos pegados al mando de la consola. El anillo vuelve a brillar con fuerza, y volver a recorrerlo ha sido un viaje inolvidable.
Halo: Campaign Evolved estará a la venta el día 28 de julio (23 de julio en su Edición Premium) en PS5, Xbox Series X|S y PC.Halo: Campaign Evolved
Halo: Campaign Evolved recupera con maestría la esencia del juego original, luciendo un apartado gráfico en entornos abiertos sencillamente deslumbrante. El gunplay y Operación Meteorito contrarrestan el diseño pasillero de sus niveles clásicos y los bajones visuales de sus cinemáticas. Un remake muy disfrutable.
Lo mejor
- Músculo gráfico en exteriores
- Gran jugabilidad atemporal
- Las misiones precuela
- Muy buen doblaje
Lo peor
- Niveles clásicos envejecidos
- Cinemáticas irregulares
- Despistes en la IA y diálogos
- Sin arena competitiva ni 120 fps
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Historia
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Jugabilidad
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Apartado artístico
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Apartado sonoro




