La muerte de Robin Hood está a punto de llegar a los cines con esta revisión del personaje escrita y dirigida por Michael Sarnosky, quien se inspiró en la balada homónima del XVII. Está protagonizada por unos irreconocibles Hugh Jackman y Murray Bartlett, Bill Skarsgârd y Jodie Comer. La cinta fue presentada hace unos días en la 73ª edición del Sydney Film Festival.
Dejando atrás la clásica temática aventurera del personaje, más cercana al caballero Ivanhoe, la cinta se acerca al drama, la acción y el suspense. Se trata de una historia más oscura, visceral y violenta a la que estamos acostumbrados pensar al escuchar el nombre de este caballero de las Cruzadas.
Un Robin Hood en el ocaso
Robin Hood intenta lidiar con sus demonios tras una larga vida de crímenes y asesinatos. Cuando en una sangrienta batalla resulta herido de gravedad, es enviado a un misterioso castillo para que curen sus heridas. Allí conocerá a una mujer que le ofrecerá una última oportunidad de redención.
Tanto el cartel de la película (‘Nunca fue un héroe’) como la primera escena muestran el que será el tono oscuro y violento de la historia. Nos queda claro que no se nos va a presentar otra versión sobre el héroe carismático que lidera a una banda de ladrones con principios leales al rey Ricardo, mantiene duelos con espada con el villano sheriff de Nottingham y al mismo tiempo enamora a lady Marian.
Estamos ante una historia violenta y descarnada, alejada de la leyenda clásica y del héroe romántico. Vemos a un Robin Hood crepuscular que se muestra solitario, perseguido por los familiares de las personas que ha asesinado y, sobre todo, muy cansado.
Los otros Robin Hood
Es un Robin muy diferente al que se ha mostrado en la literatura, el cine y la televisión, y eso lo convierte en un punto de vista muy atractivo. Desde el Robin Hood original interpretado por Douglas Fairbanks en la época muda y unos años más tarde por Errol Flynn en un brillante technicolor, la iconografía del personaje quedó muy definida durante décadas.
Durante los años 30, 40 y 50 se produjeron otras versiones menores aprovechando el éxito de las películas de aventuras sobre espadachines, caballeros y corsarios. Pero también algunos de los clásicos de capa y espada que estuvieron de moda durante esos años como El halcón el mar (1940), Los tres mosqueteros (1948), Scaramouche (1952) o Ivanhoe (1952).
La versión de Disney (1973), donde Robin es encarnado por un (astuto) zorro en un acercamiento al público más infantil, es una referencia a la mencionada película de Michael Curtiz, Errol Flynn y Olivia de Havilland de 1938, la versión más aclamada y reconocida del personaje.
Otra de las versiones más recordadas es Robin y Marian, protagonizada por Sean Connery y Audrey Hepburn en una propuesta más nostálgica de 1976.
En la década de los 90 Kevin Costner encarnó al personaje en un formato clásico de la historia con Robin Hood, príncipe de los ladrones. Versión que no escapó a la parodia que realizó Mel Brooks con Cary Elwes dando vida al héroe en Las locas locas, locas aventuras de Robin Hood, una película llena de un tipo de humor absurdo que no ha envejecido bien, pero que por algún motivo he visto infinidad de veces.
La última aproximación destacada la llevó a cabo Ridley Scott en 2010 que tuvo a Russell Crowe como protagonista en la cinta Robin Hood.
Aspectos técnicos: Ambientación, fotografía y BSO
La ambientación medieval con unos paisajes de Irlanda tan salvajes como el propio Robin Hood resultan espectaculares. La ausencia de menciones a las Cruzadas, al rey Ricardo Corazón de León y al denostado Juan Sin Tierra crea una sensación de desorientación en el espectador, en esta nueva historia donde lo que nos habían contado no es más que una leyenda llena de exageraciones nos sentimos en alerta constante.
La preciosa BSO que acompaña a la producción está compuesta por el cantautor folk Jim Ghedi, que debuta en la composición musical cinematográfica con esta película.
Patrick Scola, con quien Michael Sarnosky ya trabajó anteriormente en Pig y Un lugar tranquilo: Día 1 se ha encargado de la fotografía con unos planos principales espectaculares realizados en Irlanda del Norte.
Una historia de pocos personajes
Un Hugh Jackman irreconocible encarna a este Robin envejecido, asediado por los familiares de las personas que ha asesinado, un hombre que ha segado vidas y que lo ha pagado con la soledad. Un hombre rudo, violento y muy cansado que, alejado de las aventuras que el resto del mundo ha escuchado, lo que encontramos es un personaje introspectivo que debe enfrentarse a sus fantasmas. El propio actor australiano, que recientemente estrenó Las ovejas detectives, ha comparado la dureza del rodaje con el de Logan.
Bill Skarsgard y Jodie Comer completan el trío protagonista dando vida a un Little John que representa el pasado que ya ha quedado atrás y la priora que dirige el monasterio aportando luz a una historia llena de oscuridad.
Junto a estos actores contrastados destacan también las actuaciones de Noah Jupe y Faith Delaney, que recientemente actuaron en Hamnet. En el caso del personaje de Margaret, es el punto de inocencia que necesita esta historia.
Conclusión de La muerte de Robin Hood
La muerte de Robin Hood es tu película si no esperas ver al Robin Hood de siempre, si estás preparado para conocer a un personaje que es un asesino que debe vivir con ello. Si esperas una historia violenta de acción y suspense que en algunos momentos se acerca al cine bélico.
Si la primera escena te convence probablemente la disfrutarás de principio a fin con un ritmo que es pausado con momentos de tensión y violencia.
La muerte de Robin Hood se estrena en cine el 3 de julio de 2026.
Agradecemos a DeAPlaneta la invitación al pase de prensa.
La muerte de Robin Hood
Una revisión de la leyenda de Robin Hood más violenta, sombría y adulta, pero también más introspectiva. Gustará a los cinéfilos que hayan disfrutado de películas como 'El hombre del norte'.




