Supergirl supone la segunda parada de Warner Bros dentro del nuevo Universo DC que James Gunn está construyendo. La expectación era máxima: no solo por un buen arranque con Superman en 2025, sino también por la inspiración que tomaría del cómic titulado Woman of Tomorrow, de Tom King y Bilquis Evely. Esta es considerada como una de las mejores historias de la superheroína, construyendo un relato sobre la venganza, la pérdida y el crecimiento personal. Por ello, muchos lectores disfrutaron (disfrutamos) al ver y oír en el tráiler alguna referencia directa a esas páginas.
Pero ahora ha llegado el momento de la verdad y la pregunta es clara. ¿Habrán logrado encontrar un camino para transmitir la historia humana que hay detrás de Supergirl? ¿Quieres saberlo? Enfúndate el traje azul con la capa roja, enciéndete un buen puro para la ocasión y prepárate, porque…. ¡Allá vamos!
Los dioses no son tan amables
Kara Zor-El atraviesa uno de los momentos más complejos de su vida. Tras haber sufrido la pérdida de su mundo y no ser capaz de encontrar un lugar al que llamar hogar, decide dedicar su vigésimo tercer cumpleaños en salir de fiesta en un planeta con sol rojo y emborracharse. Allí se encontrará con Ruthye, que busca vengar la muerte de su familia y que le pedirá ayuda al ver sus poderes. Aunque Supergirl la rechaza de primeras, después de un enfrentamiento en el que Kryto es envenenado por el objetivo de la joven, el destino de ambas se entremezcla.

Inician así un viaje que les llevará a recorrer los distintos rincones de la galaxia mientras siguen el rastro de Krem, asesino y agresor. Lo que comienza como una simple misión de venganza y rescate termina por convertirse en una prueba donde los ideales y el alma se pondrán en juego.
Ya desde el principio voy a ser claro: aunque sobre el papel muchos de los elementos de Woman of Tomorrow siguen presentes, ya comienzan a vislumbrarse algunos cambios que, aunque no parecen tan determinantes, acaban restándole profundidad a toda la producción. La sensación constante es que los guionistas trataban de equilibrar dos percepciones: adaptar una obra de Supergirl con gran carga emocional y reflexiva (porque pensar piensan mucho) o construir una gran aventura espacial más genérica que recuerde a productos previos como Guardianes de la Galaxia o Star Wars. La cuestión, como os imaginaréis, es que el segundo suele imponerse al primero.
Y ahí está la gran dualidad: la trama sigue funcionando como relato de persecución y aventura galáctica, donde los personajes mantienen unos mínimos para sostener el interés del público. Es bien cierto que hay situaciones que a cualquier espectador le podrán chirriar, además de retrasar por completo la resolución y el interés de Supergirl al último tercio (donde hay ciertas acciones que, aunque lógicas al presentar a la protagonista, puede resultar complicada de aceptar para los lectores). A esto se suma la sensación constante de que Kara se está conteniendo y, a pesar de los sabotajes que sufre, no puedes evitar preguntarte cómo alguien con ese poder no termina con algunas situaciones directamente.

El problema lo van a sentir los espectadores que esperen más fidelidad con el material original de Supergirl. Los cambios que anunciábamos al inicio simplifican mucho los conflictos, perdiendo gran parte del simbolismo y del calado que tanto se disfrutaba en las páginas, además de modificar sustancialmente el recorrido emocional de los personajes. Como en todas las obras, no se esperaba una adaptación cien por cien exacta, ya que tiene que adaptarse al cómputo general de la saga, pero sí que se siente un poco pobre.
Además, tampoco ayuda que los personajes secundarios tengan un desarrollo tan limitado. Más allá de los protagonistas, buena parte del reparto está construido alrededor de una función narrativa específica. De esta forma, aparecen, cumplen su papel y desaparecen (o mueren) sin dejar huella significativa. Y es una pena, ya que hay gran multitud de criaturas y alienígenas que aparecen por la pantalla, pero sin ese trabajo de construcción para dotarlos de historia y/o carisma, el mundo se sentirá menos vivo y los espectadores no querrán conocer mucho más de él. Y como digo, aprovechando la aventura espacial, era el momento perfecto para hacerlo.
Yo veo la verdad
A pesar de todo, si hay un elemento que funciona es Milly Alcock. La actriz australiana consigue una Kara Zor-El creíble, con cierto grado de vulnerabilidad cuando se necesita y poderosa cuando la situación lo exige. Su interpretación de Supergirl transmite bien el conflicto interno, aunque por narrativa acabe algo desdibujado. Como su contraparte tenemos a Ruthye -Eve Ridley-, cuya relación se encuentra entre lo más interesante de la película y, por momentos, el elemento que más recuerda al espíritu de la obra original. Resulta curioso ver su desarrollo de habilidades al final de la película.

La presentación del nuevo Jason Momoa del UDC aporta una gran dosis de carisma con una presencia enérgica y divertida. Sin embargo, su participación como Lobo es mucho más reducida de lo que se podría pensar, además de poco trascendente para la trama.
Más problemas tengo con el personaje de Krem de las Colinas Amarillas, no con el actor Matthias Schoenaerts, el cual hace un papel adecuado a lo planteado. Aunque mantiene su perfil amenazante y despiadado, rara vez aporta algo diferente que permita despertar algún tipo de interés. Más allá de su papel como motor de la trama de persecución de Supergirl y Ruthye (algo que ya pasaba en el cómic), cuesta encontrarle esos matices que podrían hacer de él un villano más interesante y del que disfrutases viendo aparecer en la pantalla.
Una búsqueda a través de las estrellas
Aunque Supergirl aprovecha su naturaleza espacial para construir especies alienígenas y localizaciones que ayudan a transmitir la sensación de estar recorriendo una galaxia (¡qué bonita se ve Krypton!), no puedo dejar de pensar en la oportunidad perdida de presentar un mundo más vasto con diferencias sustanciales. La mayoría de escenarios parecen orbitar alrededor del imaginario de ciudad pobre espacial o alrededor de Mad Max, con esos espacios metálicos, oscuros y cargados de motos y carros. Aun así, me gustaría destacar el diseño de algunas naves espaciales.

Los efectos especiales cumplen durante la mayor parte del tiempo, cobrando protagonismo durante los enfrentamientos, aunque también existen algunos momentos concretos donde el CGI resulta más evidente de lo deseable. Del mismo modo, la banda sonora acompaña muy bien la mayoría de escenas épicas y emocionales, dejando en ocasiones el silencio del espacio que parece gritar más que la propia música. Eso sí, hay otras donde la selección musical no encaja con la misma eficacia, generando una ligera desconexión.
Conclusión de la crítica de Supergirl: lo pudo llegar a ser
Supergirl cumple como película. Tiene unas protagonistas convincentes que viven una aventura entretenida y suficientes momentos de espectáculo como para justificar plenamente su lugar dentro del Universo DC. Milly Alcock demuestra que puede sostener el peso del personaje y la química con Ruthye permite que la historia conserve parte de lo que hizo tan especial la original
El problema aparece cuando alguien la compara. Los cambios introducidos no son problemáticos por ser diferentes, sino porque en demasiadas ocasiones simplifican conflictos que originalmente tenían mucha más fuerza y permitían que el público conociera y empatizara más con los personajes. Está claro que quienes no conozcan el cómic vivirán una experiencia más satisfactoria, pero también transmite constantemente la impresión de que había una mejor película escondida.
Supergirl llegará a los cines el 26 de junio de 2026.
Agradecemos a Warner Bros Pictures España la posibilidad de ver esta película durante su pase de prensa.
Supergirl
Supergirl funciona como una película dentro del Universo DC gracias a unas protagonistas convincentes, una aventura entretenida y un espectáculo suficiente para justificar su existencia. Milly Alcock sostiene con solvencia el personaje y su química con Ruthye aporta más matices a la historia. Sin embargo, al compararla con el cómic original, muchas de sus modificaciones simplifican conflictos y personajes, reduciendo parte de la profundidad emocional que hacía destacar la obra de partida. Es disfrutable por sí misma, pero deja la sensación de que podía haber sido algo mejor.




