Así no se me hace un port. No. Esto no fue lo que se prometió cuando se dijo que Call of Duty llegaría a Nintendo. Tras 13 años de ausencia de la franquicia en consolas de esta marca, la llegada de la beta de este nuevo título a Nintendo Switch 2 se esperaba con muchas ganas. Hablábamos del regreso de una de las sagas más potentes de la industria a una máquina de nueva generación portátil, pero esta primera toma de contacto con Modern Warfare 4 ha sido de lo más amargo posible.
Si queréis conocer todos los detalles sobre el diseño de mapas, el arsenal de armas o las sensaciones jugables generales, podéis leer nuestro avance de Call of Duty: Modern Warfare 4 en PS5. En este texto nos vamos a centrar en exclusiva en exprimir y analizar el rendimiento técnico y las sensaciones en Switch 2.
Un acabado visual más propio de dos generaciones atrás
La promesa de traer un juego de este calibre a la consola híbrida implicaba asumir ciertos sacrificios técnicos, eso lo teníamos claro. Sin embargo, el nivel de degradación visual en el multijugador y en la campaña sobrepasa lo que consideraríamos una adaptación razonable. La sensación general al ponerse a los mandos es la de estar ante un título de la época de Xbox 360 o PlayStation 3. Esa es la realidad.
Al analizar con detalle la escena, nos encontramos con un contraste tremendo. El modelado de las armas en primera persona está bien ejecutado y mantiene un nivel de detalle aceptable. Sin embargo, todo lo demás a su alrededor se desploma. Los personajes de nuestros compañeros y enemigos presentan un nivel de carga muy bajo, y lo más preocupante son las animaciones de los elementos secundarios: las lecturas del minimapa, los movimientos en los menús y las animaciones del HUD funcionan a una tasa extremadamente baja, oscilando los 15 fotogramas por segundo o menos. Esto genera una molestia visual constante al mover la cámara.
Modo TV y portátil
El rendimiento visual varía enormemente según cómo decidamos jugar, aunque en ningún caso salimos satisfechos:
- En modo TV: Al conectar la Switch 2 a un televisor 4K, los defectos saltan a la vista de manera escandalosa. La resolución de renderizado es francamente baja, dando lugar a una imagen borrosa, con bordes dentados y una falta de nitidez preocupante en las distancias medias y largas.
- En modo portátil: La pantalla integrada de la consola disimula bastante mejor el emborronamiento gracias a su menor tamaño. Aunque la calidad de texturas e iluminación sigue siendo escasa, la sensación de nitidez relativa mejora y termina convirtiéndose en la forma más potable de jugar a esta versión.
Problemas de optimización frente a la competencia
No podemos justificar este acabado escudándonos únicamente en las limitaciones del hardware. En la propia Switch 2 ya contamos con ejemplos como Fortnite corriendo bajo Unreal Engine con una gran calidad visual y solidez de fotogramas, o la versión mejorada de Apex Legends. Ambos títulos manejan mapas infinitamente más grandes que los escenarios cerrados del multijugador tradicional de Call of Duty.
Que la versión de Xbox Series S consiga defender los 60 fps con solvencia teniendo una calidad visual similar a las versiones de Xbox Series X o PS5, demuestra que la consola de Nintendo tiene potencial de sobra, y que el problema actual radica de forma directa en un trabajo de optimización deficiente por parte de la desarrolladora.
Dos historias opuestas según el modo de juego
El comportamiento de la tasa de fotogramas es el pilar central en un shooter competitivo. Aquí hemos encontrado un contraste muy grande entre las diferentes modalidades incluidas en la beta.
La parte positiva dentro del desastre la encontramos en las partidas multijugador clásicas de toda la vida. Mientras que la campaña está capada a 30 fps, el multijugador tradicional consigue mantener la tasa en los 60 fotogramas por segundo de forma bastante estable. Nos hemos adaptado rápido a los tiroteos y la respuesta del juego al apuntar y disparar es correcta.
Eso sí, el esfuerzo que realiza la consola para sostener esta tasa de frames es titánico: tras partidas de apenas media hora, la Switch 2 alcanza temperaturas muy altas, señal de que el sistema va exprimido al límite.
Warzone: un modo injugable
La experiencia se desploma por completo cuando saltamos al modo Resurgimiento de Warzone. Esta modalidad es, sintiéndolo mucho, un desastre. La tasa de fotogramas oscila entre los 30 y 40 fps, provocando tirones insoportables en medio del combate que nos dejan en una desventaja competitiva insalvable frente a usuarios de otros sistemas.
Visualmente, Resurgimiento luce francamente mal, quedando por debajo incluso de lo visto en entregas móviles como Call of Duty: Mobile o Warzone Mobile. En este estado, la inclusión del modo no aporta nada al conjunto y preferiríamos que hubiesen volcado todos los recursos en pulir el multijugador convencional.
Menús completos
Un punto a favor en la interfaz es que no se han recortado las opciones de personalización avanzadas. Disponemos del selector de FOV, algo imprescindible para los jugadores más exigentes. Aunque los menús sufren alguna pequeña ralentización puntual al navegar entre pestañas, la cantidad de ajustes disponibles es idéntica a la de las versiones de consola de sobremesa.
Una beta que exige cambios urgentes
Nos encontramos ante un port que dista mucho de ser el escaparate técnico que la franquicia y la nueva consola de Nintendo merecían para celebrar su reencuentro. Sacar al mercado un título a precio completo con recortes visuales tan severos, problemas de carga en la interfaz y un modo Resurgimiento prácticamente impracticable deja una sensación amarga.
Aún queda algo de margen de desarrollo antes del lanzamiento, pero corregir este volumen de deficiencias en el tramo final parece una tarea muy difícil de conseguir. Por ahora, nuestras sensaciones con esta beta en Switch 2 invitan a la prudencia y a mirar con mejores ojos las versiones del resto de plataformas.




