Hubo un tiempo lejano y brillante. Recordamos aquellas tardes interminables pegados al televisor, devorando la trilogía original. Aquella era dorada definía el online de los videojuegos. Cada otoño, el mundo se paraba. Jugábamos campañas memorables, vivíamos traiciones imborrables y saltábamos a un multijugador adictivo, puro y directo. Sin embargo, en los años venideros la franquicia apostó por la continuidad sin innovación, lo que se tradujo en el descontento en buena parte de la comunidad.
Hoy, tenemos sobre la mesa Call of Duty: Modern Warfare 4, ¿logrará este título reflotar una saga que muchos creímos perdida? Traemos respuestas claras. Empecemos.
Relato de guerra
La historia arranca pisando el acelerador a fondo. Infinity Ward apuesta por una carga cinemática inicial altísima. Establecen el contexto rápidamente y te sumergen de lleno en un conflicto a escala global. Queríamos una narrativa contundente y el juego entrega exactamente eso. A lo largo de sus 16 misiones, inviertes entre cinco y ocho horas de tensión pura. Prácticamente, estamos ante la mejor campaña de toda la saga moderna. Supera holgadamente los esfuerzos narrativos vistos en Cold War o en el reinicio de 2019.

El guion funciona como el cierre definitivo para la actual Fuerza Operativa 141. Sabíamos que habría bajas, pero el juego no tiene piedad. Las muertes impactan. Todo el arco de Corea del Norte brilla con luz propia, mostrando intrigas políticas creíbles y misiones memorables.
Ritmo roto y placas innecesarias
Lamentablemente, no todo roza la perfección. El diseño de niveles no sigue el hilo de manera apropiada. En concreto nos referimos a una misión de mundo abierto, diseñada para introducir las mecánicas de extracción del modo DMZ que rompe por completo el ritmo frenético. Tras protagonizar un desembarco de Normandía en versión moderna, épico y lineal, de repente el juego te lleva a un mapa inmenso a buscar objetivos sin rumbo. Si hubieran recortado este experimento y condensado la acción, estaríamos ante una obra maestra impecable.
Otro error grave reside en el sistema de salud. Se han introducido mecánicas de placas de blindaje dentro del modo historia. En lugar de avanzar, disparar y cubrirte para recuperar salud, debes pausar el combate constantemente para reponer placas y corta la inmersión. El sistema clásico de salud regenerativa, sin las características propias de los modos battle royale, era más acorde que el introducido en este juego.
Mecánicas de combate
A los mandos, el título responde maravillosamente. Moverse por el entorno resulta intuitivo, ágil y satisfactorio. Deslizarse, trepar y apuntar suceden en fracciones de segundo, y el retroceso visual de las armas ha disminuido. Ahora mantienes el objetivo en la mirilla con mucha más facilidad. Disparar genera una sensación de impacto muy gratificante.
Sin embargo, el armero disminuye gran parte de esta diversión. Las estadísticas base de las armas resultan bastante deficientes y necesitan accesorios urgentemente; pero el problema radica en la penalización que te dan. Si buscas mejorar la velocidad de apuntado, pierdes el control del retroceso. Si priorizas la precisión, tu personaje se mueve como un tanque pesado. El resultado es que no está bien balanceado conseguir el equilibrio y al final se opta por ignorar estos accesorios y usar siempre las mismas combinaciones.
Un TTK «raruno»
El tiempo para matar (TTK) es bastante incosistente. Entrar en un tiroteo parece lanzar una moneda al aire. Disparas ráfagas completas, el enemigo absorbe balas como una esponja y, repentinamente, mueres de dos disparos, y en esto el multiplicador de daño corporal tiene parte de la culpa.
Acertar en las extremidades apenas resta vida, por lo que sobrevivir a dos enemigos simultáneos resulta casi imposible. Abatimos al primero, pero el segundo aprovecha nuestra nula capacidad de curación rápida para rematarnos.
Luces y sombras en el online
Un multijugador decente, pero con problemas a resolver
El modo multijugador tradicional presenta bastantes problemas. La mayoría de mapas están bien, pero en otros, el diseño general fomenta el caos. Los entornos son muy pequeños, repletos de ventanas traicioneras y esquinas ratoneras. Pero el verdadero fallo reside en los respawns. Funcionan por oleadas y fallan más que una escopeta de feria, nunca mejor dicho. Eliminas a un rival y el juego decide reaparecer a tres enemigos a un metro de tu espalda. Resulta imposible predecir el flujo de la partida.
A esto sumamos un sistema de ventajas desbalanceado. Los pasos se escuchan muchísimo, lo cual es algo muy bueno, pero jugar sin la ventaja «Ninja» equivale a colgarte un cencerro del cuello. Y si no llevas «Fantasma», los radares te exponen continuamente. Estas dos ventajas monopolizan el juego, dejando el resto de opciones en el más absoluto abandono, y muchos desafíos de camuflajes obligan a jugar tumbado o apoyado en paredes, fomentando un camperismo que destruye el dinamismo.
Un SBMM en su peor versión
Técnicamente, el multijugador pende de un hilo. Activision introdujo un sistema antitrampas llamado «Server Cooling», cuya función teórica consistía en generar paredes invisibles para bloquear el uso de radares ilegales; este sistema inyecta un lag en los servidores con el que es difícil convivir. Las balas desaparecen en el aire y el registro de impactos falla continuamente. Y lo peor de todo: los hackers ya han saltado esta barrera de 100 metros.
Por otro lado, el SBMM (Skill-Based Matchmaking) ha regresado en su peor versión. Los desarrolladores parece que han malinterpretado las quejas del anterior Black Ops 7 y han devuelto este algoritmo a sus niveles más estrictos y asfixiantes. Esto se traduce en dificultad para cada partida, ya que es muy complicado mantener una proporción de bajas positiva y frustra enormemente el juego. Lamentablemente, esto podría convertirse en un abandono de los servidores en un par de meses, especialmente con GTA 6 asomando en el horizonte.
DMZ es la esperanza
El modo DMZ emerge como una alternativa brillante. Este formato de extracción abraza un enfoque casual muy acertado: despliega un mapa inmenso, repleto de detalles, interiores profundos y secretos. Destacamos especialmente las zonas de máxima peligrosidad, como el reactor nuclear donde la inteligencia artificial despliega todo su arsenal: escudos antidisturbios, torretas, minas y vehículos blindados. Entrar ahí requiere coordinación, valentía y muchísimo fuego de cobertura.
El progreso engancha. Extraer recursos para mejorar tu base de operaciones y desbloquear nuevas recetas aporta un sentido real a cada partida. Además, implementa un sistema de protección para novatos muy inteligente. Hasta alcanzar el nivel 15, el juego te empareja en servidores con pocos humanos. Aprendes a saquear, conoces el mapa y luchas contra bots. Una vez superas esa barrera, el PvP estalla. Te cruzas constantemente con escuadrones reales, desatando tiroteos intensos y estratégicos por asegurar el botín.
Si logran mantener un flujo constante de contenido y balancean habilidades poco acertadas como revivirse infinitamente, este modo garantizará cientos de horas de diversión.
Un espectáculo visual
Dejando atrás las mecánicas, toca alabar el trabajo puramente técnico. Hemos exprimido el juego usando una PS5 Pro. El resultado corta la respiración, para muy bien: el multijugador, la tasa de imágenes por segundo se mantiene en unos 120 fps rocosos, inamovibles, aportando una fluidez vital para los tiroteos. En la campaña, la cifra oscila entre los 90 y los 120 fps, garantizando suavidad sin sacrificar fidelidad gráfica.

El motor exprime cada textura. Existe una misión concreta ambientada en las calles de París que resulta literalmente fotorrealista. La iluminación volumétrica, los reflejos en los charcos, el humo denso de las explosiones… Todo suma para crear una atmósfera opresiva y creíble, así que Infinity Ward demuestra, una vez más, domina la vanguardia técnica del medio.
Estruendo y calidad
El apartado sonoro merece un apartado propio. Hemos configurado el audio a través de los auriculares PlayStation Pulse Explore, conectados mediante el adaptador USB PlayStation Link. La experiencia auditiva resulta sublime, envolvente y aterradora a partes iguales.
Cada arma posee un carácter único: el golpe seco de un rifle de francotirador resuena con un eco metálico perfecto; las ametralladoras escupen graves contundentes que te vibran en los tímpanos, con lo que supone un salto cualitativo gigantesco frente a las entregas recientes de Black Ops, donde el sonido siempre quedó como una asignatura pendiente de Treyarch. Aquí, Infinity Ward imparte cátedra.
El posicionamiento del audio resulta crucial. Escuchas los pasos con una nitidez extrema. Detectas la recarga de un enemigo al otro lado del muro. Distingues perfectamente si caminan sobre barro, asfalto o chapa metálica. Asimismo, destacamos un doblaje al español soberbio. Los actores transmiten urgencia, miedo y rabia. Las líneas de diálogo encajan a la perfección con la gesticulación facial de los personajes, completando un apartado audiovisual simplemente redondo.
Una buena remontada
Call of Duty: Modern Warfare 4 ofrece dos caras opuestas. Por un lado, entrega la mejor campaña de los últimos años. Un viaje intenso, dramático y espectacular que cierra tramas históricas de forma brillante, arropado por un apartado audiovisual portentoso. El modo DMZ acompaña esta calidad, ofreciendo una vertiente táctica, adictiva y llena de posibilidades de futuro.
Por otro lado, el multijugador tradicional tiene puntos de mejora. Reapariciones poco precisas, servidores inestables, una plaga temprana de hackers y un SBMM asfixiante destruyen una gran parte de la experiencia competitiva clásica.
Si valoras las experiencias narrativas épicas y disfrutas de DMZ y el multijugador aún con sus aristas, encontrarás aquí un gran Call of Duty que justifica la inversión.
Call of Duty: Modern Warfare 4 ya está disponible en PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch 2 y PC. Si no quieres dejarte nada en el campo de batalla, no dejes de echar un ojo a nuestra guía de Call of Duty: Modern Warfare 4.
Este juego se ha analizado gracias a un código de prensa ofrecido por Activision España.
Call of Duty: Modern Warfare 4
Una campaña brillante y un modo DMZ sorprendente salvan un paquete lastrado por un multijugador tradicional frustrante por el SBMM, pero con una buena base. Sin duda, el mejor Call of Duty de los últimos años.
Lo mejor
- Una campaña intensa y con un cierre narrativo espectacular para la saga
- Gráficamente apabullante
- El diseño sonoro es contundente
- El modo DMZ resulta accesible
Lo peor
- La misión de mundo abierto en la campaña
- El SBMM del multijugador es agotador
- Reapariciones ilógicas
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Historia
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Jugabilidad
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Apartado artístico
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Apartado sonoro
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Multijugador




