En 2013 Assassin’s Creed IV Black Flag salía, convirtiendo una mecánica que había introducido justo su predecesor en el núcleo de la entrega. Trece años más tarde, el que era llamado como «cuarto» (sin ser realmente nada de eso) recibe un lavado de cara, con nuevos contenidos, nuevas músicas en un movimiento que parecía más que claro.
Tras la salida de Assassin`s Creed Shadows, la entrega más reciente de la saga, Black Flag es el siguiente en la línea temporal de la vida de los asesinos, comenzando en 1715, mientras que el juego basado en Japón terminaba en 1581. Quizá esto signifique que Ubisoft planea hacer un remake también del III, o quizá que lo próximo que conozcamos de los asesinos y templarios se encuentre en medio de estas historias. Lo que sí sabemos es que podéis completar el juego con nuestra guía de Assassin’s Creed Black Flag Resynced.
Pero, de momento, las aguas de El Caribe se abren para navegar, ¿estáis preparados para izar el ancla y surcar los mares?
La libertad tiene un precio
Si ya jugasteis a Black Flag en 2013 (o cualquier momento después), Resynced es la excusa perfecta para volver a su mundo, a sus aguas, y dejar que el viento y la marea os lleve por su historia. Ésta nos pondrá a los mandos de Edward Kenway, un corsario intentando encontrar mejor fortuna con la que vivir una vida tranquila y sin complicaciones.
Edward deja a un lado el inicio clásico como asesino tal y como lo conocemos en la saga. No sabe nada de la orden y casi no sabe ni lo que está haciendo. Tras un naufragio se topará con Duncan Walpole, su primer contacto con este mundo de secretos y sombras. No dudará en robarle y quitarle sus prendas, pareciendo saber a la perfección cómo usar las armas de un asesino.
Aunque también jugaremos de la forma clásica a Black Flag, asesinando objetivos, tratando de acabar con los Templarios, el punto que pretendía ser el fuerte de esta entrega son los barcos. Una mecánica que ha pasado a ser el núcleo central de las siguientes entregas, como Oddysey o Valhalla. No por nada nos encontraremos en medio de la Época dorada de la piratería.
En nuestro camino nos encontraremos nombres conocidos, como Anne Bonny, Benjamin Hornigold o el mismísimo Barbanegra, importantísimas figuras de la piratería en las que Ubisoft hace gala de su rigor histórico. Junto a ellas, también encontraremos algunas referencias a otras personalidades, como a Davy Jones en algún diálogo que puede pasar desapercibido.
Por si nunca habías jugado a Black Flag, ya sea porque no os pilló en su momento o porque os echaba para atrás que se pudiese sentir antiguo, no os haremos mucho más spoiler de la historia de Edward, siendo, junto a Ezio, una de las que creo que son de las más queridas por sus fans, y no es para menos.
Así, lo último que os diremos a este respecto es que no todo va a salir bien, no todo va a ser tranquilo ni como quería Edward, convirtiéndose accidentalmente en el capitán de un barco, que terminará llamando el Jackdaw, siendo el nombre en inglés de la grajilla, un ave que mantiene la conexión con las águilas que caracterizan a los asesinos.
A diferencia de las entregas recientes, Black Flag se caracteriza por el avance de Edward de acuerdo a la historia, olvidándose del árbol de habilidades y buscando esa experiencia narrativa que hace que se disfrute mucho más. Nuestro enfoque será navegar, explorar el mundo abierto y cuidar a nuestra tripulación.
Surcando los mares hacia nuestro próximo destino, es muy fácil entretenerse a medio camino para intentar derribar un galeón español que pasaba a nuestro lado, y es ahí donde reside la magia de Black Flag. En las alrededor de 30 horas que puede durar la historia principal, se nos pueden alargar sin duda si nos dejamos llevar por su mundo.
El contenido base de la entrega original se mantiene en el Resynced, a la que se suman nuevas historias, misiones secundarias, oficiales de barco nuevos, así como nuevas localizaciones y contratos. Todo para dotar de profundidad a Black Flag y expandir su mundo.
Con el remake, Black Flag se integra en el Hub del Animus que Ubisoft estrenó con Assassin’s Creed Shadows. Comparte espacio en este intento de Ubisoft de centralizar todos los juegos, que sirve como tienda para canjear los puntos que iremos consiguiendo por sus misiones y que servirán para cosméticos en el juego.
Esa incómoda interfaz, que claramente pretende ser un sustituto del animus para intentar que como jugadores sintamos que estamos entrando en el universo, no consigue sino convertirse en una tediosa transacción que bien podríamos ahorrarnos. Quizá la incorporación del Hub de Animus sea la razón por la que han eliminado las partes en las que vivíamos en el presente, en las oficinas de Abstergo.
Haz tu propia suerte
Dejando a un lado el aspecto narrativo, que se mantiene prácticamente el mismo de la entrega de 2013, el combate de Black Flag reproduce un sistema que vemos cada vez más habitual en los juegos modernos. Y aunque Assassin’s Creed ya contaba con este sistema de parrys, Black Flag se centra mucho en éste; los enemigos nos bloquearán mientras mantengan la barra de aguante, que debilitaremos con golpes y desvíos. Una vez rota la defensa, podremos incapacitarlos.
Mientras combatimos con la espada, se siente con un gran enfoque en el combate individual, aunque estemos rodeados. Cada brillo azul nos permitirá bloquearlo para conseguir esa eliminación directa de los enemigos. Este tipo de combate se siente más lento, lo que puede entorpecer la sensación de fluidez que se entiende que necesita un capitán pirata.
En cuanto nos ponemos a los mandos del Jackdaw, el combate se basa en apuntar y disparar, con un pequeño cooldown entre cada disparo si mantenemos el enfoque. Un apuntado algo impreciso y que dependerá enormemente del pixel que estés mirando, haciendo que en el fragor de la batalla, sin querer, considere que son los cañones delanteros y no los lateral los que quieras usar en más de una ocasión.
La exploración y el combate naval irán de la mano, ya que necesitaremos los recursos de los navíos que asaltemos para mejorar las instalaciones de nuestro barco, dándonos ventaja frente a la armada española y los cazadores de piratas, con un sistema de búsqueda y captura similar al que hemos visto y conocemos más que de sobra de otras entregas.
Aún así, ninguno de los dos es realmente exigente y conseguiréis solventarlo con relativa facilidad. Los problemas de Black Flag residen tanto en su imprecisión como en la inteligencia de los enemigos. Afectará tanto a combate como a sigilo, teniendo delante a unos enemigos que parecen sacados de cualquier serie o anime y que brillan por su ausencia de inteligencia, favoreciendo al protagonista.
No es tan satisfactorio acabar con un gran grupo de enemigos, como puede ser en Spiderman, sino que es relativamente sencillo usar los silbidos y los arbustos para limpiar la zona. Entre los añadidos a Black Flag, que traen directamente de Shadows, como es el Hub, también hacen lo propio con el sistema de reconocimiento de los enemigos, para ayudarnos, aún más, en el sigilo.
De igual manera, la imprecisión se reproduce en el parkour, dejando que Edward a veces salte al vacío en lugar del punto de escalada que teníamos delante o que, si tenemos el modo de apuntado activo, por más que le demos para que escale no lo hará hasta que lo desactivemos (por supuesto, si lo tenemos activo pulsando y no manteniendo). Todo a pesar de ser más guiado en un principio para facilitarlo.
No confundas libertad con caos
Uno de los grandes aspectos a resaltar de Black Flag es todo el sentido de este remake: su mejora gráfica que parte del motor gráfico con el que hicieron Assassin’s Creed Shadows. Un salto a nivel técnico que ni los saltos de fe de Edward, que siguen estando en esta entrega.
Black Flag se beneficia de esta mejora, consiguiendo que sea una gozada campar a tus anchas por todas las zonas de El Caribe. Como no podía ser de otra forma, donde más se puede notar es en la vegetación, al caminar agachados para acabar con nuestros enemigos y que se siente como si caminásemos por el campo de trigo de Gladiator, o mientras navegamos, sintiendo de forma realista cómo el agua se cuela en nuestro barco o como el golpe de los barcos hacen crujir la madera.
A cambio, se producen una gran cantidad de bugs visuales, como puede ser un nivel de agua demasiado alto que se establece por encima de nuestro barco. No es el navío meciéndose y dejando que se cuele, como podría ser la intención, sino que se ve mal visualmente.
El remake de Black Flag hace también que algunos modelos de personajes se sientan algo raros, en el movimiento de la boca o algunos bordes que, aunque no llegan a ser bordes de sierra, si se notan algo extraños. Donde más se puede notar es en las cinemáticas, con algunos suavizados de los personajes y, en concreto, en las escenas nocturnas o en los grandes temporales.
Este gran nivel, impresionante, convive con algunas circunstancias que chirrían. Mientras vemos a una ballena saltar al lado de nuestro barco, sintiendo que merece totalmente la pena, deja que un tornado que sufrimos bajo una tormenta nos saque de su inmersión.
Las canciones mientras navegamos, con un gran significado para su marineros, se mantienen en Black Flag, donde podremos conseguir más partituras con las que ampliar el repertorio. De igual manera, el sonido del disparo de los cañones, del agua golpeando el mascarón del barco o la sensación de libertad se transmite perfectamente a través de la música.
Como punto negativo a resaltar, al menos para mí, es el sonido de selección cuando mejoramos el Jackdaw o compramos algún objeto, que es de selección para recordarnos que estamos en el Animus, viviendo la memoria de Edward Kenway. Perdemos la inmersión de su historia, nos recuerda que estamos en videojuego y que, en definitiva, es todo una simulación.
Conclusión Assassin’s Creed Black Flag Resynced
El remake de Assassin’s Creed Black Flag, sin lugar a dudas le ha sentado bien, con mayor contenido del que ya teníamos para seguir disfrutando de la historia de Edward Kenway y sus periplos por el Caribe de los piratas. Todo ello a pesar de la insistencia de Ubisoft de convertir la saga en algo que no es, como la incorporación de la interfaz del Hub del Animus o la gran cantidad de DLCs de pago para cosméticos o útiles para simplificar la aventura.
Tanto para las personas que ya habían surcado estas aguas como para quienes nunca lo han hecho, Assassin’s Creed Black Flag Resynced es la oportunidad perfecta para (re)encontrarse con el capitán Kenway, incluso con los fallos que tiene el juego.
Así se une a la gran cantidad de remakes que estamos viviendo estos tiempos, como el de Gothic 1 o el de Resident Evil 4, para facilitarnos continuar una saga con una gran cantidad de fans. Un apartado visual que destaca y hace que merezca la pena, sin apenas caídas de frames más allá de los bugs visuales, que no dejarán indiferente a cualquiera.
Assasin’s Creed Black Flag Resynced está ya disponible en Playstation 5, Xbox Series X y S y en Steam para que podáis alzaros a la mar y conquistar los siete mares, que ni Luffy os tosa.Assassin's Credd Black Flag Resynced
Assassin's Creed Black Flag vuelve 13 años después con un remake que pretende acercar la saga a quienes la desconocen, rescatando las cosas que funcionaban muy bien, a pesar de algunos cambios que entorpecen la experiencia. Aún así, sigue siendo una gozada ponerse a los mandos del Jackdaw con Edward y surcar los mares en la era dorada de la pirateria.
Lo mejor
- La mejora gráfica le sienta muy bien
- La ya conocida historia de Kenway con los añadidos extras
- La ambientación tan buena hace que nos metamos de lleno en su mundo
Lo peor
- Bugs visuales a pesar de su mejora gráfica
- Presencia de microtransacciones de siempre
- Inclusión del Animus Hub
- Imprecisiones en la cámara en los apuntados de combates
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Historia
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Jugabilidad
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Apartado artístico
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Apartado sonoro




