La Casa del Dragón llega con su final de temporada, y sólo faltará otra más para finalizar la serie.
En un episodio en el que tenemos una épica batalla, muertes de personajes importantes y grandes traiciones, todo parecía encaminado hacia un final de penúltima temporada grandioso. Y, en cierto modo, vuelve a demostrar la calidad artística y técnica a la que nos tiene acostumbrados. Sin embargo, todo lo que anticipaba este episodio hacía pensar que nos encontraríamos ante algo todavía más grande.
Sobre todo si has leído la saga de libros en la que se basa la serie. Pero esta crítica no contendrá spoilers de los libros. Sí es inevitable señalar que existen pequeños cambios respecto a la historia original y, sobre todo, un cambio importante que todavía no ha ocurrido en la serie y que parece haberse reservado para la última temporada.
Pistas en el opening de La Casa del Dragón
El opening es una insignia clave en las series del universo Juego de Tronos. Su música nos la conocemos de memoria y para algunos se hace larga, pero esconde pistas.
En esta temporada, ya nos dejaban algunas pistas de lo que íbamos a encontrar. Entre las imágenes aparecen elementos que anticipan acontecimientos posteriores, como los norteños quemados. Pero vamos a entrar en detalle de lo que ocurre en el episodio 8 en esta guerra entre los negros y los verdes.
Los negros van a por todas
Rhaenyra descubre que Aegon sigue vivo y, con ello, entiende que la guerra está lejos de terminar. Ahora, desde el punto de vista de los verdes, ella es la usurpadora del trono. La situación obliga a Rhaenyra a asumir definitivamente el papel de reina y a prepararse para una guerra total.
En uno de los momentos más importantes del episodio, pronuncia un discurso ante el pueblo reivindicándose como la verdadera heredera que su padre, Viserys, nombró. Sin embargo, hay algo inquietante en sus palabras: Rhaenyra parece empezar a confundir las historias que su padre le contaba de pequeña con la realidad. Llega incluso a identificarse con la figura de la princesa prometida.
La Rhaenyra inteligente, prudente y relativamente justa que quería ocupar el trono ha ido desapareciendo. El poder la ha corrompido. Ahora vemos a una mujer mucho más segura de sí misma, dispuesta a hacer lo que sea necesario para conservar aquello que considera suyo.
Su diseño de vestuario también refleja esa transformación. El maquillaje endurece sus facciones, sus ojos aparecen más rasgados y su armadura, con motivos de dragón, transmite una imagen mucho más intimidante. Ya no parece simplemente una mujer que reclama el trono que considera legítimamente suyo: parece una reina dispuesta a conquistar y conservar el poder a cualquier precio.
Esta evolución queda todavía más clara cuando entra en la habitación de Halaena y observa el telar. En él se ve a sí misma como reina, pero también las consecuencias de ese reinado: dragones quemados y una mujer atravesada por una flecha. Es una imagen que resume perfectamente lo que está por venir.
Daemon, por su parte, apoya completamente al lado de Rhaenyra. Está dispuesto a luchar por los negros cueste lo que cueste. En la batalla se encuentra en una situación límite, pero consigue sobrevivir a un enfrentamiento que parecía definitivo y escapar. Esto deja abierta una trama que será especialmente importante en la cuarta temporada y que, según la historia de los libros, cronológicamente debería desarrollarse en este momento. Sin entrar en spoilers, la serie parece haber decidido retrasarla.
Y eso demuestra algo que ya hemos aprendido: las leyendas y profecías de Poniente no siempre tienen por qué mostrarse exactamente como se cuentan.
Los hijos Velaryon también apoyan a Rhaenyra y la acompañan durante su viaje junto al ejército. Sin embargo, comienzan a aparecer nuevas rencillas entre ellos que podrían terminar colocándolos en posiciones diferentes frente a la reina.
Baela, además, se enfrenta directamente a Rhaenyra y le recrimina algunas de sus decisiones. Como consecuencia, termina quedándose en palacio, prácticamente encerrada y enfrentada al resentimiento de la propia reina.
Los verdes se recomponen
Mientras los negros avanzan, los verdes tampoco atraviesan su mejor momento. Aemond está completamente devastado después de los acontecimientos provocados por su propia madre y se encuentra en una posición especialmente vulnerable.
Continúa profundamente ligado a Alys, que le revela parte de su pasado y la historia de su difunto hijo. Esto permite comprender mejor por qué Alys desea tanto Harrenhal y, sobre todo, por qué existe una conexión tan fuerte entre ambos personajes. Los dos comparten algo fundamental: han sido apartados de su lugar y han vivido como personas desplazadas.
A partir de aquí vuelve a aparecer una de las teorías más interesantes relacionadas con Alys y su posible descendencia. Existe una teoría sobre un descendiente suyo que podría convertirse en uno de los grandes linajes de las Tierras de los Ríos y terminar siendo una familia especialmente importante en Harrenhal. Eso sí, no está confirmado ni por la serie ni por los libros, por lo que de momento debe quedarse únicamente como teoría.
Pero el gran momento de los verdes llega cuando Aegon aparece en Harrenhal. Aemond observa desde una ventana a Fuegosolar, el dragón que creíamos muerto. Poco después aparece Aegon, que se acerca a su hermano y le recrimina haber intentado matarlo. Incluso llega a golpearlo.
Aemond, completamente vulnerable, se arrodilla ante él y le pide perdón. Es una situación especialmente interesante porque cambia por completo la relación de poder entre los dos hermanos. Aegon, que durante buena parte de la serie ha parecido incapaz de controlar la situación, ahora tiene una oportunidad de recuperar el poder. Y deja claro que Aemond tendrá que ayudarle en la guerra.
Corlys continúa prisionero de Ormund, que pretende utilizarlo para luchar contra los negros. Sin embargo, Corlys intenta buscar una alternativa a la guerra y propone una alianza entre Daeron y Baela que permita terminar con el conflicto. Daemon se niega. Su orgullo no le permite aceptar la propuesta y continúa adelante con su propio plan. Durante la batalla, Corlys descubre además que Ulf se ha aliado con Ormund y los verdes y alerta a Daemon de que está a punto de traicionarlos.
Por su parte, Ormund demuestra una vez más ser un buen comandante en batalla, aunque su problema con los olores vuelve a tener consecuencias. Cuando Ulf no aparece, va a buscarlo y lo humilla por haberse emborrachado y no cumplir con sus obligaciones. Ulf finalmente se pone manos a la obra, pero su retraso termina complicando considerablemente la situación.
Y entonces llega otra muerte importante: Ormund es apuñalado por uno de los norteños, aunque este también terminará muriendo posteriormente.
Halaena continúa siendo uno de los personajes más interesantes de la serie por su condición de vidente y la mezcla entre apariencia dócil y su fuerza de no dejarse corromper. Sabe perfectamente lo que ocurre a su alrededor. Sin su madre, se encuentra completamente sola y deja incluso de comer.
Rhaenyra se acerca a ella intentando manipularla para descubrir qué está tejiendo en su telar y qué relación tienen sus tejidos con sus visiones y profecías. Sin embargo, Halaena se niega a colaborar. Rhaenyra termina obligando a sus hombres a hacerla comer a la fuerza, mostrando una vez más hasta dónde ha llegado la transformación de la reina. Ya no es la misma mujer que conocimos al principio de la serie.
Al final del episodio llega la gran revelación y una de las muertes más fuertes para el bando verde. Rhaenyra entra la habitación de Halaena, encuentra el telar y descubre los dibujos de la vidente. Halaena no está. La ventana permanece abierta. Rhaenyra se asoma y descubre que Halaena ha saltado y ha muerto al caer sobre los pinchos del foso. Rhaenyra cierra la ventana sin un ápice de compasión.
En los libros existe una razón clara detrás de esta decisión. Pero la serie, de momento, no nos la explica. Por eso, si no se desarrolla correctamente durante la cuarta temporada, esta muerte puede terminar sintiéndose injusta y, sobre todo, vacía. Halaena es un personaje demasiado importante como para que una decisión tan trascendental quede simplemente reducida a un salto desde una ventana dejando a su hija a merced de los negros.
En cuanto a Alicent, prácticamente desaparece del episodio. Solo la vemos después de que la habitación de Halaena aparezca vacía, con la puerta abierta. Alicent permanece a cierta distancia observando el vuelo de unas mariposas que anticipan lo que le acaba de ocurrir a su hija.
El episodio 8 es, técnicamente, otro gran capítulo de La Casa del Dragón. La dirección, la fotografía, el diseño de producción, el vestuario y, especialmente, las escenas de batalla vuelven a demostrar por qué esta serie continúa siendo una de las producciones televisivas más espectaculares.
Además, deja a los personajes en posiciones muy interesantes de cara a la última temporada. Rhaenyra está completamente transformada por el poder, Aegon vuelve a escena con una nueva oportunidad para recuperar su posición. Los negros han perdido herederos. Los herederos verdes que se creían muertos realmente están vivos, aunque han tenido la pérdida de Halaena y Ormund. Pero tienen a Aegon, Aemond, Daeron y Alicent con una oportunidad de recuperar fuerzas. Ambos bandos cuentan, sobre todo, dos dragones imponentes cada uno.
Quizá el principal problema del episodio sean las expectativas. Después de todo lo que la temporada había ido construyendo, esperábamos que este capítulo explotara definitivamente todo lo acumulado. En cambio, da la sensación de que se ha decidido guardar algunas de las cartas más importantes para la cuarta y última temporada. Y eso puede ser una decisión inteligente si el cierre está a la altura.
Pero también significa que, por ahora, este episodio funciona más como una enorme preparación para lo que viene que como el gran clímax que muchos esperábamos.
Más episodios de la serie
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- Crítica La casa del Dragón Temporada 3 Episodio 1 – Salt and Sea, Fire and Blood
- Crítica La Casa del Dragón Temporada 3 Episodio 2 – The Red Dragon and the Gold
- Crítica La Casa del Dragón Temporada 3 Episodio 3 – Rhaenyra Triumphant
- Crítica La Casa del Dragón Temporada 3 Episodio 4 – Tumbleton
- Crítica La Casa del Dragón Temporada 3 Episodio 5 – Unbowed and Unbent
- Crítica La Casa del Dragón Temporada 3 Episodio 6 – Faceless Men
- Crítica La Casa del Dragón – Temporada 3 Episodio 7 – The Dragon in Winter
- Crítica La Casa del Dragón – Temporada 3 Episodio 8 – The Treasons at Tumbleton
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