Varios desarrolladores de CD Projekt (sí, los de The Witcher 3 y Cyberpunk 2077) dieron el gran paso y fundaron Rebel Wolves. The Blood of Dawnwalker es su carta de presentación, con elementos que, sin duda, nos va a recordar a las entregas del brujo, pero con una vuelta de hoja.
Un RPG de fantasía medieval oscura y mundo abierto que se va a moldear en base a nuestras decisiones. Todo tendrá impacto en su mundo, y, lo más importante: no tendréis tiempo suficiente para completar todas sus misiones. Un joven que tiene que rescatar a su familia, un mundo gobernado por vampiros y 30 días como límite.
¿Tendréis lo que hay que tener para completar tan ardua tarea? ¡Acompañadnos y descubridlo!
Un poquito de sangre nunca viene mal
Rebel Wolves sienta el tono desde el principio de la aventura, desde el momento que conocemos a Coen, nuestro protagonista. Una Europa medieval asolada por la peste, donde la muerte es uno más en los hogares. Y, aunque las comparaciones son odiosas, The Blood of Dawnwalker es todo lo que podría haberle pedido a 1348 Ex Voto. Sin embargo, la peste queda en un segundo plano cuando los Vrakhir -los vampiros que siempre hemos conocido- acuden como salvadores del populacho. Solo piden una cosa a cambio: su sangre cada cierto tiempo.
¿Quién no querría vivir en una dictadura vampírica? Mi yo obsesionado con Crepúsculo desde luego que sí.
Pero no es el caso de Coen y su familia, que pronto encontrarán un motivo para alzarse en armas contra estas malvadas criaturas de nuestro folklore. Para colmo, convencerán a gran parte del pueblo para hacer lo propio. Y… todo irá tan mal como os podréis imaginar. Casi todos muertos, la familia de nuestro protagonista desaparecida y Coen habiendo recibido una bendición, o castigo según se mire, para vivir un día más: el don de la inmortalidad, del vampirismo.
El líder supremo de los Vrakhir ha visto algo especial en él, suficiente para querer convertirle, para que forme parte de su progenie, a cambio de secuestrar a toda su familia. Coen no estará contento con esto y, como es obvio, quiere recuperarles. Para ello, tendremos una fecha límite: 30 días. Ese será el tiempo para encontrar su paradero, para perfeccionar nuestras habilidades y hacer todo lo que podamos.
De forma similar a como puede suceder en Dead Rising, The Legend of Zelda: Majora’s Mask o, incluso, el primero de los fallouts, el tiempo es un bien preciado y un personaje más. No obstante, a diferencia de los juegos que hemos mencionado, en The Blood of Dawnwalker el tiempo solo pasará cuando llevemos a cabo ciertas acciones, dándonos total tranquilidad para explorar su mundo, indicándonos en la parte superior de la pantalla cuando nos estaremos acercando a un evento de tiempo.
Buscar en un cofre, avanzar en una misión, acabar con un grupo de enemigos o subir de nivel alguna de nuestras habilidades. Cualquiera de estas acciones tendrá un indicador de coste, con lo que es nuestra decisión elegir en qué lo invertimos. Queremos dejar claro desde ya que está pensado para que no te dé tiempo a hacer absolutamente todo en una sola run, con lo que os obligará a jugar varias veces, a tomar diferentes decisiones, para ver todo su contenido; elegid a quien salvar, cómo afrontar vuestro camino, porque no va a ser sencillo.
Todo sea dicho, y siéndoos totalmente sincero, los juegos sandbox (o mundo abierto) no suelen ser santo de mi devoción. La falsa sensación de urgencia en la historia, para que después nos permita investigar durante 80 horas unas flores de una aldea pequeña, suele hacer que me pierda por completo, pero The Blood of Dawnwalker ha sido capaz de implementar correctamente esa necesidad, ese sufrimiento cada vez que inviertes (o pierdes) un fragmento de tiempo en algo que, a lo mejor, podría no ser necesario.
Como es normal, este paso del tiempo hace que en The Blood of Dawnwalker tengamos un ciclo de día y noche, en esta especie de sandbox narrativo. El estilo de juego cambiará. Durante el día, el Coen más humano, haciendo uso de su espada y las habilidades de brujería que le enseñará su buena amiga Anca; por la noche, el lado vampiro tomará control, impidiéndonos usar las habilidades mágicas, pero dotándonos de todos los poderes inherentes a estas criaturas.
Contamos con tres árboles de habilidades, uno para brujería, otro para vampiro y otro para esgrima. Podremos rolear que Coen rechaza por completo su lado vampiro, no subiendo ningún punto en esta categoría, o dejarnos llevar por este lado suyo. Dependiendo de si es de noche o de día, los NPC parecen reaccionar al aspecto de Coen, teniendo incluso algunas frases concretas dependiendo de la hora. Un detalle que, sin duda, contribuye a que sea un mundo rico y que tenga un buen worldbuilding.
En esencia, los vampiros, los Vrakhir, están tan inmersos que se convierten en una estructura social y política que bien podría parecer una partida de rol de D&D en casa con colegas. Una forma de afrontar esta temática que bien podría recordar a Vampyr.
Eso sí, tened cuidado, porque dependiendo de vuestra sed de sangre, podréis matar sin querer a algún NPC cuando Coen se deje llevar por esta. Advertidos quedáis.
Sombras de The Witcher
Se nota la influencia de la entrega de Geralt en The Blood of Dawnwalker. Desde la forma de presentarnos la historia, centrada en la sociedad, en la importancia de las criaturas no humanas, hasta las labores de RPG o el inventario.
Coen vestirá orgulloso su armadura, con diferentes estadísticas para acomodarse a nuestro estilo de juego. Además, podremos equipar un conjunto diferente para el día y otro para la noche, aprovechando al máximo las habilidades del personaje según la versión que nos encontremos.
Todas las piezas las podremos mejorar, para que no se queden atrás. Sin embargo, sufre de un problema que sucede en muchos RPG: a veces estaréis más en el menú viendo el nuevo equipamiento que jugando. Cada vez que avancéis, cada vez que hagáis algo reseñable, de las que avanzan el tiempo, habrá equipo nuevo, con mínimas diferencias, pero que, quizá sea mejor por dos puntos de lo que llevamos puesto.
Las influencias de The Witcher no son las únicas que encontramos en The Blood of Dawnwalker, porque en el combate vemos una gran influencia de Kingdom Come Deliverance, con el sistema direccional de ataque y defensa, llegando a un sistema de parry que nos beneficiará en combate. Es un sistema más simple que el que podemos ver con Henry, pero lo suficiente complejo para que sea entretenido.
Lo que resulta menos entretenido, a veces, es la poca variedad de enemigos. Gran parte del tiempo nos enfrentaremos a los soldados de Brencis, siendo humanos normales en los que solo habrá que bloquear y golpear. La otra parte serán lobos o jabalís y, en menor medida, criaturas sobrenaturales, lo que puede ser una pena, disponiendo del mundo que tenían.
The Blood of Dawnwalker a veces puede parecer una amalgama de muchas ideas que han funcionado en otros videojuegos famosos, porque no nos libraremos de las hogueras de Dark Souls. En este caso, Coen tendrá que acudir a santuarios para subir de nivel, impidiéndonos hacerlo siempre que queramos. Algunos santuarios, incluso, estarán rotos, y tendremos que restaurarlos colocándole su corazón, que, por lo general, lo habrán robado no muy lejos de donde nos encontramos. Sin embargo, hay tantos por el mapa que no merece la pena gastar tiempo en ellos.
Dentro de esta comunión de sistemas, no podían faltar las torres de desbloqueo, a las que solo podremos acceder de noche. Tendremos que hacer uso de las habilidades vampíricas para desplazarnos por las paredes y llegar a lo más alto, desde donde Coen nos dará información sobre ciertos puntos. Por suerte, no es como en Assassin’s Creed, que es simplemente una panorámica de la zona, sino que activamente obtendremos información de lo que vemos.
No apto para mentes indecisas
Uno de los puntos fuertes de The Blood of Dawnwalker, y sobre el que se establece toda la mecánica, es en la toma de decisiones de Coen. A cada rato nos plantearán diferentes retos o conversaciones, en las que tendremos que intentar actuar de la forma que queramos. Alguna de ellas puede conseguir que un personaje nos odie, o decida no ayudarnos, o, por el contrario, conquistarlo para iniciar un tórrido romance (hemos encontrado, al menos, tres personajes, uno asociado a cada rama de habilidades).
¿Qué estamos dispuestos a hacer para salvar a nuestra familia? O, por el contrario, podemos ignorarla por completo, decidir que Coen no quiere tener que ver más con ella e irnos a explorar su vasto mundo, o marcharnos de la ciudad para siempre y buscar suerte en otro lado. Inevitablemente, el juego cuenta con varios finales, obligándonos, una vez más, a rejugarlo si queremos verlo todo en The Blood of Dawnwalker.
Tus decisiones tienen impacto en el mundo, en los personajes que lo habitan, llegando incluso a que algunos puedan morir «por nuestra culpa». No hacer nada también es una opción. Se puede acercar, quizá, a lo que Baldur’s Gate 3 tenía para ofrecer. No todos los personajes existen para dar una misión a Coen, para que nos manden a buscar flores y ya está, sino que Rebel Wolves consigue integrarlo en su mundo y hacer que importen.
Por ejemplo, yo decidí dejar morir a un personaje, por el simple hecho de que no me caía bien, lo que se tradujo en que, en una misión posterior, todo fuese mucho más difícil para mi Coen.
Y, aunque hay muchas misiones que son variadas y aportan riqueza, hay otras tantas en The Blood of Dawnwalker que si pueden ser un poco repetitivas, en especial las relacionadas con «la Corte». Un sistema de mercenarios como los que hemos podido ver en Assassin’s Creed, para debilitar las fuerzas de Brencis, como destruir un campamento de sangre, destruir estandartes o liberar prisioneros.
El señor de la noche
En el apartado gráfico encontramos similitud con The Witcher 3. Y, aunque es bonito visualmente, por desgracia hemos encontrado varios bugs en las animaciones o en el mundo, como una vez que Coen atravesó una pared en mitad de una misión. Hemos encontrado también algún problema de rendimiento durante el juego de The Blood of Dawnwalker, con algún tirón puntual, que creo que es importante mencionar, pero nada que no se pueda arreglar en un parche.
No deja de ser el primer videojuego de este estudio, una idea ambiciosa y que, en muchos puntos, está muy bien ejecutada, pero que pasando muchas horas en el mundo de The Blood of Dawnwalker hace que se vean un poco sus costuras.
Lo mismo sucede en The Blood of Dawnwalker con el doblaje en español. Aunque cuenta con voces fácilmente reconocibles, como Borja Fernández, Luis Posada (habiendo participado ambos en Kingdom Come Deliverance II) o Isa Lago, algunas líneas parecen insertadas de manera que casi no parece que encaje con el momento que estamos viendo. Parecen audios aislados introducidos casi con calzador, lo que termina siendo una pena.
Conclusión
Lo que ha intentado Rebel Wolves con esta aventura era una idea muy prometedora, con una base realmente interesante y que podríamos haber llegado a considerarlo como uno de los juegos del año, pero termina intentando hacer tantas cosas a la vez, que parece quedarse un poco a medio fuelle en muchas de ellas.
El límite de los 30 días para ver su contenido es su gran punto fuerte, permitiendo que podamos elegir cómo queramos que sea nuestro Coen, por más que no suela ser yo partidario de ello. Es un buen RPG, de los que hacen que te metas en su mundo y te consigas preocupar por lo que le pasan a los personajes, lo que demuestra una buena escritura en la que hacen gala de su experiencia.
Habiendo visto de que Rebel Wolves ha empezado a trabajar en la secuela de The Blood of Dawnwalker es una gran noticia sin duda. El juego ha tenido una gran acogida y en esto de traduce, sin embargo, quizá deberían cuidar primero un poco más esta primera entrega de The Blood of Dawnwalker para llegar al verdadero punto que la aventura puede alcanzar.
Aún así, si os gustan alguno de los juegos que hemos ido mencionado a lo largo del análisis, y la fantasía medieval oscura, con una gran importancia en el folclore europeo, no podéis perderos The Blood of Dawnwalker, ya disponible en Playstation 5, Xbox series X y S y en PC.
The Blood of Dawnwalker
The Blood of Dawnwalker intenta plantarse como uno de los juegos del año, un RPG con grandes ideas y en los que se nota la experiencia del estudio, pero que intenta mezclar tantos conceptos que se queda un poco a medio fuelle, siendo uno de sus puntos fuertes el límite de tiempo de juego
Lo mejor
- El límite de 30 días para reforzar la sensación de urgencia
- Personajes interesantes y una historia que engancha
- Buena sensación de rol
Lo peor
- Muchas mecánicas juntas que hace que no destaque ninguna
- Doblaje en español desaprovechado
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Historia
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Jugabilidad
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Apartado artístico
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Apartado sonoro




