Pokémon Pokopia demostró que todavía quedaban formas sorprendentes de reinventar el universo Pokémon y, de paso, de dilatar el tiempo hasta conseguir que una partida de cinco minutos terminara convirtiéndose en cuatro horas… y en el inicio de una auténtica reinvención urbanística. Ahora, con Pokémon Pokopia: Pase de Expansión – Parte 1: Cuenca Coralina, Nintendo nos invita a sumergirnos en un nuevo ecosistema que promete ampliar la aventura.
Así que ponte el traje de buceo y acompáñanos a descubrir si esta primera expansión consigue ofrecer un contenido verdaderamente valioso para quienes ya reconstruyeron Pokopia o si sus novedades se quedan simplemente en un bonito chapuzón bajo el mar.
Pokémon Pokopia regresa a Nintendo Switch 2 con el primero de sus DLC después de proponernos algo que, sobre el papel, parecía casi una herejía dentro de una saga acostumbrada a construir toda su identidad alrededor de capturar, entrenar y combatir. Olvídate de los gimnasios y de las medallas —aunque esto último no del todo—: aquí la propuesta nos invita a descubrir un mundo nostálgico y abandonado que necesita ser reconstruido poco a poco junto a los propios Pokémon.

Su mezcla de construcción, exploración y convivencia terminó encontrando una identidad muy particular, a medio camino entre el sandbox creativo de Dragon Quest Builders, la calma cotidiana de Animal Crossing y esa obsesión tan Pokémon por descubrir qué criatura aparece cuando conseguimos reproducir las condiciones adecuadas para convertir un espacio vacío en un nuevo hábitat.
Esta primera expansión no pretende cambiar las reglas del juego, sino que hace algo bastante más coherente con su filosofía: nos entrega un nuevo lienzo sobre el que seguir construyendo.
La diferencia es que esta vez ese lienzo está varios metros bajo el mar.

Cuenca Coralina introduce un nuevo asentamiento submarino, más Pokémon, objetos, recetas y herramientas de construcción, pero llega además acompañada por la actualización gratuita 2.0, que incorpora nuevas funciones y numerosas mejoras de calidad de vida para todos los jugadores. Dos caras de una misma actualización que convierten este regreso a Pokopia en algo más interesante que simplemente añadir otro pueblo al mapa.
Pokémon Pokopia Cuenca Coralina: un nuevo ecosistema para seguir reconstruyendo
Acceder a Cuenca Coralina no requiere embarcarnos en una interminable cadena de encargos ni sufrir la gota gorda como en «Shadows of the Erdtree» . Tras regresar a Playa Desolada, nuestro camino termina cruzándose con Manaphy, un Pokémon singular que, después de un pequeño encuentro, enseñará a Ditto el movimiento Buceo. Una habilidad que no solo abre las puertas de esta expansión, sino que cambia inmediatamente nuestra forma de relacionarnos con el océano.

Nuestro destino es un nuevo asentamiento que, como prácticamente todo lo que encontramos en Pokémon Pokopia, ha conocido tiempos mejores. Y si ya completaste la aventura principal, probablemente reconocerás el procedimiento: edificios deteriorados, Pokémon a los que ayudar, hábitats que reconstruir y un nivel de entorno que tendremos que aumentar progresivamente para devolver la vida a la zona.
Cuenca Coralina no intenta ocultar que parte exactamente de la misma estructura del juego base. Incluso vuelve a utilizar pequeños encargos para enseñarnos algunas mecánicas que, después de decenas de horas colocando bloques, cultivando y fabricando objetos, probablemente no necesitábamos que nadie volviera a explicarnos. Es una decisión que hace que sus primeros compases puedan sentirse algo más dirigidos de lo necesario.
Por suerte, basta con lanzarse al agua para descubrir dónde está realmente la novedad.

Hasta ahora Pokopia nos había acostumbrado a pensar sus escenarios principalmente sobre un plano horizontal. Podíamos modificar alturas, excavar, construir y transformar prácticamente cualquier rincón, pero nuestra relación con el espacio seguía estando inevitablemente condicionada por el suelo. Cuenca Coralina añade una dimensión más a esa ecuación: la profundidad.
El nuevo asentamiento se extiende entre ruinas sumergidas, cuevas, túneles y pequeños fragmentos de tierra que emergen sobre la superficie. Bucear nos permite desplazarnos libremente en cualquier dirección y convierte la exploración en algo mucho más vertical, casi como si Magnet Rise hubiera dejado de ser una habilidad especial para convertirse en nuestra forma natural de movernos por el escenario.

Esta libertad también hace que Cuenca Coralina resulte mucho más grande de lo que aparenta inicialmente. Podemos descender hasta el fondo marino, introducirnos en pequeñas cavidades o regresar a la superficie prácticamente sin interrupciones, mientras los Pokémon acuáticos nadan a nuestro alrededor y convierten algunas zonas en pequeños acuarios naturales.
Y es precisamente ahí donde esta primera expansión empieza a encontrar su propia identidad. Cuenca Coralina no necesita cambiar el bucle que hacía funcionar a Pokopia porque modifica algo mucho más elemental: el espacio sobre el que jugamos. Seguimos llegando a un lugar abandonado para reconstruirlo, sí, pero ahora tenemos todo un océano entre el fondo y la superficie para decidir cómo hacerlo.
Un océano lleno de nuevas posibilidades creativas
Si Cuenca Coralina cambia nuestra forma de movernos por Pokopia, también consigue que volvamos a mirar su sistema de construcción con otros ojos. La gran novedad son los bloques flotantes, capaces de mantenerse suspendidos a distintas profundidades y que permiten levantar casas y estructuras donde antes sencillamente no existía suelo sobre el que empezar a construir.

Esta pequeña incorporación encaja especialmente bien con la filosofía del juego porque no sustituye ninguna de sus herramientas anteriores, sino que amplía sus posibilidades. Ahora podemos aprovechar el fondo marino, construir a media profundidad o incluso combinar estructuras submarinas con otras situadas sobre la superficie. Y gracias a la libertad de movimiento que proporciona Buceo, colocar bloques bajo el agua resulta sorprendentemente cómodo.
El nuevo entorno también trae consigo mobiliario, piezas de construcción y pequeños juguetes con los que dar personalidad a nuestros asentamientos. Podemos iluminar las profundidades, activar máquinas de burbujas, construir una habitación con aspecto de base secreta o incluso fabricar nuestro propio submarino inspirado en Sharpedo. Son añadidos que quizá no transformen el sistema de construcción, pero sí alimentan esa peligrosa capacidad de Pokopia para hacer que entremos buscando completar un encargo y terminemos una hora después decorando una casa submarina que ni siquiera teníamos pensado construir.

Incluso la propia física aporta algo de encanto: algunos objetos y bloques destruidos flotan libremente en el agua, reforzando la sensación de que no estamos simplemente construyendo en otro bioma con un filtro azul encima.
Cuenca Coralina no reinventa el excelente sandbox de Pokopia, pero sí le proporciona algo tremendamente valioso para un juego basado en la creatividad: nuevas razones para volver a experimentar con él.
Más Pokémon, nuevas especialidades y una exploración renovada
Un nuevo ecosistema no tendría demasiado sentido sin nuevos habitantes, y Cuenca Coralina incorpora alrededor de medio centenar de Pokémon adicionales, con especial protagonismo para las criaturas acuáticas. Luvdisc, Finneon y compañía ayudan a que explorar algunas zonas tenga la sensación de estar recorriendo un enorme acuario Pokémon, pero encontrarlos sigue siendo solo una parte del juego: lo verdaderamente interesante es descubrir qué necesitan para instalarse en nuestro nuevo hogar.

También aparecen nuevas especialidades que amplían nuestra particular caja de herramientas. Electrificar permite activar elementos como farolas o máquinas de burbujas, mientras que Humedecer introduce nuevas posibilidades relacionadas con los cultivos, entre ellas las sandías. Son incorporaciones sencillas, pero continúan una de las mejores ideas del juego original: transformar las habilidades de los Pokémon en herramientas para relacionarnos con el mundo en lugar de utilizarlas únicamente para combatir.
La exploración también sale beneficiada. Surf se siente más ágil y nuestros compañeros pueden acompañarnos mientras utilizamos diferentes movimientos de desplazamiento, pero es Buceo el que realmente cambia las reglas bajo el agua. Poder movernos libremente entre el fondo y la superficie convierte la búsqueda de cuevas, materiales, Pokémon y pequeños secretos en una actividad mucho más orgánica.

Cuenca Coralina no necesita llenar Pokopia de sistemas completamente nuevos. Le basta con introducir nuevas piezas dentro de una maquinaria que ya funcionaba y conseguir que volver a preguntarnos «¿qué Pokémon necesito para hacer esto?» siga siendo una parte fundamental del placer de descubrir su mundo.
La actualización 2.0 hace que volver a Pokopia sea mejor que nunca
Cuenca Coralina llega acompañada de la actualización gratuita 2.0 y, aunque resulte menos llamativa que estrenar un nuevo mundo submarino, algunas de sus novedades terminan siendo casi igual de importantes. No porque transformen Pokopia, sino porque eliminan pequeñas fricciones que llevaban acompañándonos desde el lanzamiento.

La más bienvenida afecta a los hábitats. Hasta ahora bastaba con retirar una roca o desplazar un mueble para que sus habitantes reaccionaran como si acabáramos de ejecutar una expropiación urbanística sin previo aviso. El juego dejaba de reconocer el hábitat y, después de reconstruirlo, podíamos terminar teniendo que invitar nuevamente al Pokémon. Con la actualización, si restauramos ese mismo hábitat dentro de la zona, sus habitantes pueden regresar automáticamente y reconocen mucho más rápido el mobiliario que volvemos a colocar.
También encontramos pequeñas mejoras que, acumuladas, hacen que gestionar nuestros pueblos sea bastante más cómodo. Podemos transferir objetos en bloque entre la mochila y el almacén, tasar hasta diez reliquias simultáneamente o consumir primero los materiales almacenados junto al banco de trabajo cuando estamos fabricando. Los nuevos Portal Pods resultan especialmente útiles, ya que permiten acceder al almacenamiento desde diferentes lugares y reducen esos viajes que terminábamos haciendo simplemente porque habíamos dejado un material en el pueblo equivocado.

A ello se suman ajustes en movimientos como Surf y Rodar, compañeros capaces de seguirnos durante diferentes formas de desplazamiento, más opciones de construcción y pintura, mejoras de rendimiento y una larga colección de correcciones.
Individualmente pueden parecer detalles menores, pero juntos consiguen algo importante: que pasemos menos tiempo peleándonos con las pequeñas rigideces de Pokopia y más haciendo precisamente aquello para lo que vinimos, construir nuestro pequeño rincón del mundo Pokémon.
Una expansión que entiende por qué nos enamoramos de Pokopia
Cuenca Coralina no intenta reinventar Pokémon Pokopia y probablemente sea mejor así. Su mayor acierto está en comprender qué hacía funcionar al juego original y encontrar una forma diferente de volver a despertar esa curiosidad por explorar, construir y descubrir qué Pokémon puede aparecer detrás de nuestra próxima pequeña obsesión urbanística.
El escenario submarino aporta suficiente personalidad para que empezar un nuevo asentamiento vuelva a resultar estimulante, mientras que Buceo y la construcción a diferentes profundidades introducen nuevas posibilidades sin complicar una fórmula que siempre destacó precisamente por lo accesible que resultaba. Quizá se echa de menos algo más de atrevimiento en la estructura de sus encargos, especialmente cuando el juego vuelve a enseñarnos conceptos que llevamos decenas de horas utilizando, pero una vez nos deja libres frente al sandbox vuelve a aparecer esa peligrosa magia de «solo voy a colocar una cosa más» y acabas cinco horas después.

También resulta difícil valorar todavía el precio del Pase de Expansión únicamente por Cuenca Coralina. Estamos ante la primera de tres partes previstas y, aunque el contenido que encontramos aquí funciona como un estupendo motivo para regresar, habrá que esperar a comprobar qué ofrecen las siguientes expansiones para juzgar el valor del conjunto.
Lo importante es que este primer chapuzón empieza con buen pie. Cuenca Coralina no cambia aquello que era Pokopia: amplía su lienzo, introduce nuevas herramientas y consigue que reconstruir otro pequeño rincón del mundo Pokémon vuelva a resultar especial.
Quizá aquella partida de cinco minutos de la que hablábamos al principio nunca tuvo realmente ninguna posibilidad de durar solo cinco minutos.
Pokémon Pokopia – Cuenca Coralina está disponible desde el pasado 5 de agosto para Nintendo Switch 2.Pokémon Pokopia: Cuenca coralina
Cuenca Coralina es un notable primer paso para el Pase de Expansión de Pokémon Pokopia. Su precioso escenario submarino, la libertad que aporta Buceo y las nuevas posibilidades de construcción consiguen que regresar a su particular sandbox vuelva a ser tremendamente apetecible, aunque la estructura resulte demasiado familiar y sus novedades jugables sean más continuistas que revolucionarias. La actualización gratuita 2.0 termina de redondear el regreso con numerosas mejoras de calidad de vida. Quizá este primer chapuzón no reinvente Pokopia, pero demuestra que todavía quedan muchos rincones de su mundo que merece la pena reconstruir.
Lo mejor
- Cuenca Coralina es bonito a rabiar
- Nuevas posibilidades creativas
- Actualizacion 2.0 con mejoias sustanciales
Lo peor
- Repeticion de encargos
- Pocas novedades jugables
-
Historia
-
Jugabilidad
-
Apartado artístico
-
Apartado sonoro




