Pues nada. Oficialmente estamos asistiendo a una transformación radical que pone en entredicho el futuro de la marca XBOX tal y como la conocemos hasta ahora. Tras la salida de Phil Spencer a principios de año y la llegada de Asha Sharma a la dirección ejecutiva, la situación interna se ha vuelto insostenible, desencadenando una tormenta perfecta que abarca desde la posible venta de toda la división hasta el cierre de estudios de desarrollo muy queridos por todos nosotros.
Lo que hoy se presenta como una crisis de proporciones gigantescas no es, ni mucho menos, responsabilidad de la nueva dirección. Estamos ante las consecuencias directas de años de mala gestión y decisiones financieras insostenibles capitaneadas por Phil Spencer y Sarah Bond, las cosas como son. Vamos a verlo más detalladamente todo, porque este terremoto no puede ser ignorado.
Hay que tener claro una cosa, queridos lectores: Asha Sharma lleva apenas dos o tres meses en el cargo. Obviamente, nadie puede hacer magia ni revertir un agujero negro en unas pocas semanas. Sin embargo, en el poco tiempo que lleva al mando, ha demostrado una determinación admirable, ejecutando más cambios estructurales, lógicos y beneficiosos para la marca que los que Phil Spencer implementó en los últimos años de su mandato.
A pesar de su proactividad para enderezar el rumbo, la pesada herencia recibida la obliga ahora a gestionar una reestructuración profunda que incluye desde la posible independencia de la división hasta el reajuste de varios estudios… Es así.
Un modelo de negocio sin control
Para comprender el origen de este terremoto, es necesario mirar atrás y examinar el modelo de negocio hipertrofiado que la anterior administración dejó en herencia. La estrategia de comprar de forma compulsiva sin un plan de rentabilidad sólido (ni hablemos de Game Pass) ha terminado por pasar una factura sumamente dolorosa.
¿Ha habido un colapso financiero?
La gravedad de la situación quedó expuesta tras filtrarse un correo electrónico interno enviado de forma conjunta por Asha Sharma y Matt Booty. En el texto, los directivos asumen con total transparencia que la división se encuentra en una posición financiera extremadamente delicada por haberse «sobreextendido» de manera crítica durante los años anteriores. Bajo la tutela de Phil, Xbox invirtió la friolera de 20.000 millones de dólares en adquisiciones en los últimos cinco años, una cifra descomunal en la que ni siquiera se contabilizan los 69.000 millones de la compra de Activision Blizzard.
Esta agresiva política «de talonario» no vino acompañada de los resultados exigidos por la junta directiva de Microsoft. Los ingresos anuales de la división cayeron cerca de 500 millones de dólares, arrastrando los márgenes de beneficio de Xbox hasta un raquítico e insostenible 3%. Esta falta de rentabilidad despertó el descontento del propio Satya Nadella, director ejecutivo de Microsoft, quien señaló que la marca no estaba sabiendo rentabilizar el entretenimiento, apuntando de manera bastante ilustrativa que actualmente se genera más dinero con los juegos de Xbox mediante plataformas externas que dentro de la propia infraestructura de la empresa.
Para atajar esta sangría provocada por la anterior gestión, la cúpula directiva de Microsoft evalúa seriamente la aplicación de medidas drásticas antes del cierre del año fiscal el próximo 30 de junio. Entre los escenarios reales que se debaten se incluye la reestructuración completa de Xbox para convertirla en una subsidiaria independiente, su escisión del grupo principal o, en última instancia, una posible venta a terceros si el negocio no alcanza la estabilidad a corto plazo.

Como parte de este proceso de transición y limpieza, se ha confirmado también la dimisión de Craig Duncan, jefe de Xbox Game Studios, quien deja su puesto tras poco más de un año en plenos preparativos de los ajustes de personal que la corporación acometerá a nivel global.
Asha Sharma al frente
Frente a la falta de movimiento de los últimos años, la llegada de Asha Sharma ha supuesto un auténtico soplo de aire fresco y una muestra de cómo se debe liderar en tiempos de crisis. En apenas unos días, la nueva boss ha tomado las riendas con una firmeza impecable, abordando los problemas estructurales que Phil y Sarah prefirieron ignorar. No se le puede pedir que solucione una década de desajustes en tres meses, pero su capacidad de reacción ya está marcando la diferencia en la organización interna.
El regreso de los exclusivos
Uno de los movimientos más aplaudidos de la gestión de Asha Sharma ha sido el volantazo estratégico respecto a la política multiplataforma que venían promoviendo los anteriores líderes, la cual estaba devaluando de forma alarmante el atractivo de poseer una consola de la compañía.
Dejar de lado la estrategia multiplataforma
Uno de los mayores aciertos de Asha Sharma en estos meses ha sido volver a dar valor real a tener una consola de la marca. La directiva ha decidido dejar un poco de lado la estrategia de lanzar absolutamente todo en los sistemas de la competencia, una práctica que había dejado a la comunidad de Xbox sin argumentos para defender su ecosistema.
Se ha vuelto a apostar con fuerza por el anuncio de juegos exclusivos para las consolas Xbox —los que aún se podían cambiar a exclusivos, ya que varios de los títulos multiplataforma de los próximos meses no pueden salir solo en las consolas de Microsoft por contrato— asegurando que el hardware propio vuelva a ser una prioridad absoluta.
Explotar las sagas ya asentadas en Xbox
Para asegurar que esta nueva exclusividad funcione y genere los ingresos necesarios para sanear las cuentas, la hoja de ruta pasa por focalizar el gasto y los esfuerzos en las licencias más masivas y tradicionalmente rentables. De este modo, se ha ordenado acelerar al máximo y reforzar los presupuestos de producciones clave de sagas históricas como Halo, Fallout y The Elder Scrolls. La intención es acortar los plazos de desarrollo para poner en el mercado títulos de peso como Fallout 5 o la nueva entrega del Jefe Maestro lo antes posible, eliminando los largos periodos de sequía de grandes lanzamientos que caracterizaron a la anterior etapa.
El coste de la reestructuración
Por desgracia para nosotros, los jugadores, reconducir un gigante financiero que iba a la deriva implica tomar decisiones difíciles y dolorosas para ajustar los costes operativos a la realidad del mercado.Posibles cierres de Compulsion, Ninja Theory y Double Fine
Según ha revelado en exclusiva el medio informativo Kotaku, Xbox se encuentra en mitad de negociaciones bilaterales muy intensas para gestionar el futuro y el posible cierre de tres estudios muy respetados: Compulsion Games, Ninja Theory y Double Fine. Las conversaciones entre los líderes de estas desarrolladoras y la directiva buscan encontrar una salida viable en un escenario complejo.
El caso de Compulsion Games resulta especialmente difícil porque South of Midnight ha sido un proyecto que ha ganado un premio Peabody por su narrativa y un premio BAFTA. A pesar de que la propia dirección de Xbox elogiaba el talento del equipo, las directrices de recorte heredadas obligan a revisar la continuidad del estudio tal y como lo conocemos.
Por su parte, Double Fine (Psychonauts), y Ninja Theory, que estrenará Senua el próximo año, buscan alternativas para salvar sus estructuras. Según las fuentes, una de las opciones más sólidas que se está negociando es la posibilidad de que estos tres estudios compren su libertad y vuelvan a convertirse en desarrolladoras independientes fuera del paraguas de Microsoft. No obstante, se advierte de que, incluso si logran rescatar las marcas y desvincularse, la transición requerirá inevitablemente severos recortes de personal y la pérdida de numerosos puestos de trabajo.
Cambios de liderazgo en Treyarch
Este proceso de transformación interna también se ha dejado sentir en las filas de Activision, afectando a Call of Duty, concretamente. Mark Gordon, el máximo responsable del estudio Treyarch durante la última década y una figura institucional con 22 años de trayectoria en la empresa, ha anunciado oficialmente su salida.
Llegó a Treyarch en 2005 como director tecnológico, y lideró el nacimiento de los exitosos y queridos Black Ops. A partir de ahora, la dirección del estudio de Call of Duty será compartida por Kevin Hendrickson, director de operaciones, y Yale Miller, director de producción. Ambos veteranos asumen el liderazgo conjunto en un momento crucial, donde la determinación de la nueva administración por estabilizar la marca XBOX definirá el destino de uno de los gigantes de la industria de los videojuegos.




