Este mes llega a Amazon Prime Video la nueva serie de Marvel, Spider-Noir. Basada en los cómics homónimos, no podemos negar que el impulso y atractivo de esta adaptación vino de la mano de Phil Lord y Christopher Miller con su saga de Spider-Verse en animación, donde muchos descubrieron esta variante oscura (en todos los sentidos) y se quedaron con ganas de más. ¡Y el momento por fin ha llegado!
Nos alejamos de la figura de Peter Parker y de su idea de heroísmo para trasladarnos a un escenario mucho más melancólico y desencantado. Como ya se deja entrever por el tráiler, la serie apuesta por la estética noir, la corrupción y una violencia más explícita. Es a través de sus de ocho episodios cuando veremos las aventuras y desventuras de Ben Reilly, interpretado por un maravilloso Nicolas Cage.
¿Queréis saber nuestra opinión (sin spoilers)? Preparad vuestra cámara de fotos. Aquí llega vuestro amigo y vecino…
Sin poder, no hay responsabilidad
Ben Reilly es la Araña. Mejor dicho, Ben Reilly fue la Araña. Todo cambió el día en el que sufrió una trágica pérdida. Pero eso fue el pasado. En la actualidad, en una Nueva York sumida en medio de la Gran Depresión, se mantiene a flote como detective privado y resolviendo casos simples. Todo es así hasta que llegan a su despacho varios encargos que, lejos de resultar sencillos, irán expandiéndose y se acabarán convirtiendo en algo mucho más grande y peligroso. De esta manera, con ayuda de sus amigos, tendrá que enfrentarse no solo al crimen que lo rodea, sino a sus propios límites como detective (y humano). Puede… quizás… que tenga que volver…
Como vemos, aquí no hay una visión idealizada del mundo ni de la justicia. Aquí nos encontraremos personajes moralmente ambiguos que crearán situaciones de elecciones complejas. Esto llevará a un constante sentimiento de desgaste y cansancio, que fluirá a través del protagonista a lo largo de la obra.
Nunca te acomodes, no te conformes
Uno de los grandes aciertos de Spider-Noir es la forma de encarar un personaje cuyo arquetipo está tan metido dentro del imaginario de la gente. Está claro que la sorpresa será grande para algunos. Lejos de la acción propia del género de superhéroes, aquí se nos mostrarán momentos donde la culpa, la soledad y la desesperanza acaban guiando la vida del protagonista. Reilly no es alegre ni esperanzador, es alguien cansado y vulnerable, alguien que está marcado por un mundo y por una situación que le han hecho morder el polvo. Y no sabe cómo salir de allí bien, y más cuando el pasado no deja de ser removido con cada paso que hace en su investigación.
Porque el ánimo del personaje se corresponde con el ambiente de la ciudad, un lugar donde la corrupción se ha vuelto sistémica y el bien y el mal apenas se pueden diferenciar. De este modo, aunque muchos de los personajes remarcan algún tipo de arquetipo, muchos de ellos acaban transitando entre diversos tonos de grises (¡Je!). Resulta interesante ver cómo se desarrolla la obra y cómo van sorprendiendo al espectador (aunque alguna que otra escena te la acabes esperando). De hecho, la investigación y de las conspiraciones mantienen a flote la historia.
Todo esto viene favorecido por un ritmo pausado, propio de las obras detectivescas del pasado, pero alejado por completo de las películas del género de los últimos tiempo. Esa pausa le permite a Spider-Noir construir el ambiente y desarrollar a los personajes. Es cierto que esto hace que algunos capítulos sean más interesantes que otros, pero también es cierto que permite controlar más la tensión creciente hasta el final. Sin entrar en spoilers, he de decir que este fue un poco descafeinado para lo que podían haber planteado, aunque también pienso que asienta el tono para una posible y futura segunda temporada.
Como se puede ver, aunque por género esa historia esté encuadrada dentro de los superhéroes, no estamos ante un producto que siga sus cánones. Es más una historia de detectives donde los súpers aparecen y hacen su trabajo.
La gente miente
¿Sobre quién recae el peso de Spider-Noir? Desde luego, en Ben Reilly. Nicolas Cage consigue ofrecer un antihéroe lleno de matices. Al igual que muchos detectives del pasado, en su figura se combinan con maestría la frustración y un carisma intachable (en muchas ocasiones foco del humor de la serie). Este personaje es más contenido, pero el actor logra sacar de él el máximo partido (con escenas donde demuestra que sus habilidades físicas e interpretativas siguen estando a un gran nivel).
Junto a él, no de modo único, tendremos a un magnífico Brendan Gleeson (Alastor Moody en Harry Potter), que interpretará a un serio y temido Cabello de plata (Silvermane en inglés). Su trabajo en los bajos fondos de la ciudad le ha dado más control, aunque un atentado contra su vida disparará las sospechas contra los que le rodean.
Voy a mencionar también de Janet -Karen Rodríguez-, la secretaria del despacho de Ben, compañera casi siempre fiel; de Robbie -Lamorne Morris-, periodista amigo de Ben y antiguo fotógrafo de la Araña; y a Cat Hardy -Li Jun Li-, una especie de femme fatale que trabaja en el club de Cabello de plata y que tiene mucho peso en los acontecimientos de la serie. Los tres se entregan en sus papeles y, aunque tienen protagonismos dispares, logran servir para crear diferentes dinámicas entre los personajes de la serie. Los demás que aparecen en Spider-Noir, aunque interesantes e importantes, prefiero que los vayáis conociendo poco a poco y así evitar que se me escape algo. Yo lo agradecería
Nueva York sin alcohol (o eso es lo que dicen)
Aunque, si algo ya gana desde el principio es el cuidado apartado visual. La serie abraza el imaginario del cine negro desde el primer minuto, con una fotografía cargada de contrates. Todo acaba reforzando ese tono melancólico. Aun así, por decisión de Nicolas Cage, también se rodó la película a color para que los jóvenes pudieran disfrutarla sin tanto conflicto. Aunque me parece buena decisión el tener más opciones, no puedo negar que yo, que la he visto en blanco y negro, la he disfrutado un montón.
La dirección acaba apostando por una puesta en escena más contenida, evitando las grandes secuencias de acción (que las tiene, pero más controladas) para centrarse en lo pequeño, en los silencios, en las miradas. Con su marcada influencia, acaban entregando un producto más elegante, más pausado y contrastado con lo anterior. Como dije antes, la serie trata sobre un superhéroe, pero no es de superhéroes.
Por su parte, la banda sonora acompaña muy bien Spider-Noir. Entre la selección musical acabamos encontrando un gran número de piezas de jazz y canciones que encajan por completo en el ambiente que están intentado mostrar, además de sacarle partido al club de Cabello de plata.
Conclusión Spider-Noir: una buena adaptación con detalles
Spider-Noir no es ni pretende convertirse en una serie de superhéroes al uso. Evita por completo el exceso de acción y los enfrentamientos excesivos y se centra más en los conflictos internos y el desarrollo de la trama a través de la tensión. De este modo, su propuesta es más íntima y reflexiva, utilizando el universo de Spider-Man (con todos los cambios propuestos) para construir una historia marcada por la corrupción y la culpa.
Este puede ser el primer punto de fricción que puedan tener los espectadores al verlo, aunque creo que gana mucho a través de su identidad propia. Esta ambientación noir, la interpretación de grandes actores encabezados por Nicolas Cage y Brendan Gleeson, y una narrativa más adulta que lo visto normalmente en Marvel pueden hacer de Spider-Noir una gran serie dentro de los cánones de este género. Y es que, a través de la oscuridad, de la podredumbre del mundo, a veces, aparece alguien que aporta un poco de luz. Y da gusto verla.
Hemos visto la serie de Spider-Noir gracias a Amazon Prime Video.



