El final de The Boys ha dejado al público completamente dividido. Después de años siendo una de las series más salvajes, irreverentes y populares del streaming, la producción de Amazon MGM Studios cierra su historia principal entre aplausos, críticas y muchas dudas sobre algunas decisiones narrativas. Sin embargo, lejos de representar el final definitivo del universo, este desenlace funciona más como el inicio de una franquicia todavía mayor, ya que ya están confirmados los spin-offs The Boys: Mexico y The Boys: Rising.
La serie siempre destacó por combinar violencia extrema, sátira política, humor negro y personajes muy humanos dentro de un mundo de superhéroes corruptos. Precisamente por eso, las expectativas para la última temporada eran enormes. Ahora toca analizar qué ha funcionado y qué no en este cierre tan ambicioso.
Lo malo del final de The Boys
Homelander y su carencia de terror
Aunque el final de Homelander resulta coherente con los cómics y termina siendo satisfactorio por la humillación que supone para él convertirse prácticamente en alguien normal, durante esta última temporada nunca llega a imponer el terror absoluto que transmitía antes. El personaje siempre había funcionado porque cada escena con él generaba tensión real: cualquier conversación podía acabar en una masacre.
La serie apuesta esta vez por explorar más su vulnerabilidad emocional, sus traumas familiares, la relación con sus padres, el vínculo con Ryan y la enorme mentira que ha construido sobre sí mismo. Todo eso resulta interesante y añade profundidad al personaje. El problema es que la promoción de la temporada prometía algo mucho más apocalíptico, y que esta profundidad debería haber llegado antes del final. Los carteles publicitarios mostraban a Homelander observando el mundo como una amenaza definitiva, como si estuviera a punto de provocar el colapso total.
Sin embargo, nunca se siente realmente ese “fin del mundo” que tanto se insinuaba. Y eso termina perjudicando al mejor personaje de toda la serie. Porque Homelander ya ha trascendido incluso su versión de los cómics y gran parte de ello se debe a la interpretación de Antony Starr, quien ha cargado sobre sus hombros buena parte del peso narrativo de The Boys desde el principio.
Además, mucha gente no deja de pensar que el final más trágico y poético para este personaje no era morir, si no estar castigado a tener una vida normal: siendo conductor de Uber, de cajero en un supermercado o lidiando con la burocracia. Aunque seamos honestos, en este mundo actual habría acabado haciendo streams.
Un Butcher muy desdibujado
Billy Butcher siempre fue el corazón oscuro de la serie. Él fue quien inició la cruzada contra los supers y quien convirtió esa lucha en algo personal, especialmente contra Homelander. Por eso, el enfrentamiento final entre ambos era probablemente lo más esperado por los fans.

Durante toda la serie, Butcher se caracterizó por tener pequeños destellos de humanidad, pero siempre acababa abrazando su lado más cruel para cumplir su objetivo. Esa contradicción era precisamente lo que hacía tan interesante al personaje.
Por eso, aunque su decisión final tiene cierta lógica emocional, resulta extraño que después de conseguir acabar con Homelander y tras haber aceptado salvar a Kimiko y Starlight de la muerte, termine imaginando una vida tranquila junto a Ryan. El personaje parecía destinado a consumirse completamente por el odio y la obsesión, así que ese cambio final puede sentirse algo apresurado. Tal vez por el hecho de haberse separado del final del cómic, en el que él mismo acaba con los Boys por alcanzar su misión.

Las vueltas de Soldier Boy
Si hubo un personaje capaz de plantarle cara a Homelander y transmitir una presencia intimidante, ese fue Soldier Boy. Su aparición aportó muchísimo al universo de Vought gracias a las referencias al pasado de la compañía y a esa figura de “padre” tóxico que constantemente humilla a Homelander.
El problema es que en esta última temporada su participación se siente desaprovechada. Lo descongelan para que tenga más presencia visual que importancia real dentro de la trama. Además, el personaje cambia demasiado de opinión y algunas decisiones no terminan de tener sentido, especialmente cuando ofrece el V1 a Homelander simplemente porque es lo que su amada hubiera querido. No concuerda con lo que habíamos visto de él.
Ocurre algo parecido con el personaje de Ryan, que aunque no le vemos en diferentes cambios de opinión, aparece poco y por conveniencia de guion.
Da la sensación de que muchas de estas decisiones existen únicamente para preparar futuros spin-offs, especialmente The Boys: Rising, que aparentemente profundizará en los orígenes de Vought con Soldier Boy y Stormfront, también conocida como Liberty. Es el gran problema de muchos finales modernos: a veces parece que una serie deja de pensar en su cierre para empezar a construir futuras secuelas.
La falta de Starlight
Starlight fue durante años uno de los personajes más queridos de la serie. Era la mirada del espectador dentro del mundo corrupto de Vought y la super que más claramente evolucionó moralmente desde el inicio.
Sin embargo, tanto en esta temporada como parcialmente en la anterior, el personaje parece perder rumbo. Se muestran más sus defectos, sus decisiones contradictorias y una personalidad más fría que hace que parte del cariño del público desaparezca.

Pero lo más decepcionante es que prácticamente no participa en la batalla final. Resulta extraño que uno de los personajes centrales de toda la historia quede tan apartado precisamente en el desenlace. Se entiende que, al continuar la franquicia, querían conservar sus poderes y mantenerla viva para futuros proyectos, pero aun así no se siente como un final digno para alguien tan importante.
La trama del V1
Toda la temporada construye una enorme expectativa alrededor del compuesto V1. Se presenta como una posible solución definitiva y como una amenaza capaz de cambiarlo todo. Sin embargo, al final la trama queda en prácticamente nada.
Es genial ver a Kimiko destruir los poderes de los demás y le da mucha importancia a un personaje que ha sufrido mucho por culpa de Vought, pero el desenlace se percibe tan fácil que se siente anticlimático. No hay la seguridad en la Casablanca que cabría esperar, el único truco para atrapar supers es un arma que no los podría detener, capturan a Homelander estando solo…
Nuevamente aparece la sensación de que muchas ideas no estaban pensadas realmente para cerrar The Boys, sino para sembrar argumentos de cara a futuros spin-offs.
Lo bueno del final de The Boys
La sonrisa de Kimiko
Pese a sus problemas, el final de The Boys deja varias escenas emocionalmente satisfactorias. Una de las mejores es, sin duda, el cierre de Kimiko.

La muerte de Frenchie funciona precisamente porque la serie se atreve a matar a un personaje querido que no era un simple secundario. Además, el impacto emocional aumenta muchísimo gracias a la relación que ambos habían construido durante todas las temporadas.
Por eso resulta tan bonito ver finalmente a Kimiko cumpliendo su sueño sencillo: vivir tranquila, tener un perro y sonreír disfrutando de la vida. Después de todo el sufrimiento del personaje, esa imagen funciona como uno de los momentos más humanos de toda la serie.
También resulta satisfactorio, aunque algo apresurado, ver a Leche Materna formando una familia junto a Ryan. Especialmente porque conecta directamente con lo que Butcher quería: que él cuidara de Ryan si le pasaba algo, porque le veía como un buen padre.
Mientras tanto, Hughie y Starlight continúan juntos luchando contra el crimen y esperando un bebé, algo que probablemente tenga importancia en futuras secuelas como The Boys: Mexico. Hughie abre una tienda de audiovisuales y parece llevar una vida como la que tenía antes de la muerte de Robin.
El reencuentro de Supernatural
Aunque este punto no afecta directamente a la trama principal, sí representa uno de los momentos más especiales para muchos fans. Eric Kripke, creador de The Boys, también fue el responsable de la mítica Supernatural, y quiso rendir homenaje a aquella etapa.
Por eso reunió nuevamente a Jensen Ackles y Jared Padalecki, quienes interpretaron durante quince temporadas a los hermanos Winchester. Ver ahora a Ackles como Soldier Boy y a Padalecki como Mr. Marathon tiene un enorme valor nostálgico.
Además, la presencia de Jeffrey Dean Morgan y Misha Collins termina convirtiendo el episodio en una auténtica celebración para los seguidores de Supernatural. Las referencias, la química entre actores y el evidente cariño con el que está escrito el capítulo hacen que sea uno de los momentos más disfrutables de toda la temporada.
Las interpretaciones principales
Aunque algunas decisiones de guion no hayan convencido del todo, las interpretaciones han seguido estando a un nivel altísimo. Antony Starr, Karl Urban y Jensen Ackles sostienen gran parte de la temporada gracias a su presencia en pantalla, intensidad y credibilidad emocional.

Incluso en momentos donde la escritura falla, los actores consiguen mantener el interés del espectador y dar sensación de importancia a cada escena.
El buen ambiente de rodaje
Uno de los detalles más bonitos del final es el homenaje al equipo técnico y creativo mediante fotografías mostradas durante el cierre. La serie presenta a maquilladores, cámaras, especialistas, extras y trabajadores del rodaje casi como si fueran los verdaderos superhéroes de la producción.
Eso transmite algo muy importante: la sensación de que el ambiente detrás de cámaras era positivo y divertido. En una industria donde constantemente aparecen noticias sobre abusos, explotación o conflictos internos, encontrar una producción donde los actores y el equipo parecen llevarse bien deja muy buen sabor de boca.

Eso también provoca que el espectador quiera seguir conectado a la franquicia incluso después del final, buscando entrevistas, bloopers y contenido detrás de cámaras.
La apertura del VCU
El final de The Boys deja sensaciones encontradas. Por un lado, existen debilidades claras en el guion de esta última temporada, especialmente en la gestión de algunos personajes y en ciertas tramas que parecen más enfocadas en preparar spin-offs que en cerrar adecuadamente la historia principal.

Pero, al mismo tiempo, la serie sigue transmitiendo algo muy especial: una enorme química entre actores, un reparto completamente entregado y la sensación de que todos disfrutaron construyendo este universo.
Y eso hoy en día es importante, porque una serie ya no termina únicamente cuando aparecen los créditos finales. Muchas veces continúa en entrevistas, vídeos detrás de cámaras, redes sociales y en la relación que el público mantiene con sus actores y personajes favoritos. En ese sentido, The Boys consigue despedirse dejando ganas de seguir dentro de este universo, incluso con todos sus defectos.
Puedes ver la serie completa en Prime Video.



